↪ Prólogo
El sueño de cualquier omega en esta sociedad es conseguir una marca en el cuello.
Un cuento de hadas en donde se imaginan siendo mimados y protegidos por sus machos alfa, viviendo felices en su hogar encantado, mientras se encargan de limpiar, cocinar y criar a sus cachorros. Una vida simple y monótona, siendo dependientes y sumisos, ese es su sueño.
Un sueño que no comparto.
Ser omega no debería significar depender de alguien, doblegarse ante los mandatos y exigencias de personas que creen tener el mundo a sus pies por pertenecer a la jerarquía superior. Tal jerarquía no tendría que hacer sentir menos a quienes no la poseen, ni mucho menos poner las necesidades de aquellos que si primero.
Porque ser alfa no debería significar tener que ser un jodido idiota que sólo piensa en sexo.
Soy omega, eso no me hace débil.
Puedo defenderme de cualquier idiota que quiera pasarse de listo, puedo ahuyentar a quien sea que se atreva a querer cortejarme, puedo tranquilizar a mi lobo en días de calor sin ningún problema, puedo hacer lo que un alfa podría hacer cuando yo quiera.
Lo único que no puedo hacer, es contradecir al destino.
Mi destino es permanecer al lado del chico más tierno, noble y puro que pude encontrar sobre la faz de la tierra. Nuestra personalidad es desastrosa, porque él es todo lo que se supone que yo debería ser, y yo, soy todo lo que él debe y quiere ser.
Tal vez, sólo tal vez, comparta una pequeña parte del sueño de todos.
Porque una marca en el cuello suena bien, si es Kim Taehyung del que hablamos.
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