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Summary

La historia de todo y de nada en un mundo de fantasía.

Genre
Fantasy
Author
Naomi_G
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

La Diosa de todo y de nada


Miles de años atrás, no había más que oscuridad, era un vacío infinito, sin fondo. Un día, del vacío más oscuro surgió el destello más brillante cuando dos estrellas de neutrones colisionaron una con otra y se originó un hoyo negro que termino destruyéndose. Pero segundos antes de que el hoyo se disolviera, una lucecita había emergido desde el interior del hoyo. Ese diminuto destello fue aumentando de tamaño con mucha rapidez, y pronto el destello de luz comenzó a viajar a una velocidad impactante, arrasando con su luz divina a todo lo que se le atravesara. Ese insignificante destello se convirtió en un rayo destructor de estrellas.

El brillo de ese resplandor se asemejaba a un rayo dorado que tenía un fulgor hermoso, y de pronto ese rayo dorado chocó contra el sol. El sol absorbió el rayo y de este suceso una Deidad nació. La que llamaron la Diosa Madre.

Esta Diosa poseía gran gracia y belleza inigualables, pero no solo era una cara bonita, ella poseía un poder extraordinario. La diosa se veía tan frágil y majestuosa como un pétalo de rosa delicado.

Sus ojos eran dorados y brillantes como el sol, su piel era pálida, su cabello era plateado como las estrellas y su atuendo era un vestido dorado con blanco que estaba cubierto de pequeñas estrellas. La Deidad lucía bastante humana, pero tenía dos apéndices de más que eran sus dos brazos de más.

Debido a este suceso, el último gramo de vida del universo había perecido, ya que el sol había disparado shonkens rayos destructores que fueron lo suficientemente fuertes para arrasar con todos los planetas de una galaxia. Los shonkens son rayos exterminadores de galaxias, puesto que todo lo que el fulgor de los shonkens alcanzaba a tocar se iba desintegrando y volviéndose restos de luz que posteriormente los shonkens terminaban adquiriendo. La diosa era un ente extraño que en un ataque de ira podía destruir las estrellas y no dudaría en hacerlo al ver una estrella más brillante que ella, porque para la diosa madre no había ser más perfecto y majestuoso que ella.

Cada vez que alguien o algo la hozara amenazar un dedo, bastaba para borrar la existencia de la amenaza que lastimaba su ego.

Un día, la diosa se aburrió de la oscuridad e iluminó el universo con su imponente poder y fue cuando tuvo una idea extraordinaria, crear vida, seres que la entretuvieran, adorarán y complacieran, así fue como creó a los primeros seres con vida. Ella decidida cerró los ojos y dijo “De tin marín de do pingue” y señaló un planeta destrozado que no, quedaba nada de él.

Destrozado o no ella decidió que ese sería el planeta elegido para hacer su primer intento de crear vida. En sus cuatro brazos sostenía los cuatro elementos que usaría para crear el hábitat de estos seres sin nombre: aire, agua, fuego y tierra.

Con el agua creó océanos, lagos, manantiales y ríos. El aire lo usaría para mantener con vida a esta especie y para crear nubes y lluvias.

La tierra la usaría para crear la madre naturaleza: árboles, flores, grama y comida.

Por último, pero no menos importante, el fuego lo utilizó para darles un arma con que defenderse y calor para refugiarse de las fuertes tormentas.