1. Camino de rosas.
Boss miró con desdén al joven de cabello castaño oscuro y le dijo:
-No hay servidumbre.
Noeul no quería mirarlo, una voz en su cabeza le decía que estaba en peligro, pero ese hombre tenía algo que lo intrigaba y lo hacía sentir extraño como si fuera un depredador altamente entrenado para matar.
Su piel se estremecía con cada una de sus miradas y ese mismo hechizo lo hizo sucumbir ante sus órdenes.
Se desvistió frente a sus ojos y siguió las órdenes.
La primera palabra que escucho Noeul Nuttarat Tangwai luego de nacer fue “Hermoso”. Las enfermeras del lugar que lo escucho dar su primer llanto, se reunieron junto a la exhausta madre y dejaron caer sobre el recién nacido alabanzas de todo tipo, respecto a la apariencia del niño. Algunas decían que el infante había sido bendecido por los dioses con el don de la belleza, otras le adjudicaban la suerte divina a las facciones heredadas de sus padres, pero todas coincidían que el bebe nacido ese día, era el más hermoso que hubieran visto.
La madre por supuesto, notó inmediatamente la belleza de su bebe, que a pesar de tener los ojos cerrados, se mostraba incluso más bello que los querubines pintados por Miguel Ángel.
Tal era el magnetismo de la criatura que el rumor de su belleza atrajo a médicos y pacientes de todo el lugar que esperaban su turno con ansias, para comprobar si esos rumores eran ciertos.
Cuando tuvo la fuerza necesaria para levantar a su hijo, se dirigió sin escalas al juzgado y solicitó el divorcio. A sus ojos, el padre del niño era un hombre pusilánime y la vida cómoda que le procuró a ella, no era suficiente para la mujer que soñaba con una vida de lujos sin restricciones.
Libre de las ataduras de un matrimonio aburrido, la ambiciosa mujer dedicó todo su tiempo a la preparación de su retoño.
Lo llevó a cuanto casting hubiera y no se sorprendió cuando su hijo con tan solo meses de nacido, consiguió un lugar en la publicidad de una marca de pañales.
Ese fue solo el primer trabajo; el bebe, antes del año de edad, había conseguido cuatro cheques, llenando la cuenta bancaria de su madre con sumas pequeñas pero muy generosas, que triplicaban la pensión anual que recibía de su ahora ex-esposo.
Era una mujer con visión, nadie podía negarlo, el dinero recibido por esos primeros trabajos eran invertidos en la formación del niño.
La madre era devota con el cabello de su retoño, aplicaba los productos más costosos. El cabello fino y suave brillaba dándole un aspecto luminoso a su niño, pero lo más importante para ella era el cuidado de la piel y del peso. El niño tenía un conteo riguroso de calorías que jamás era sobrepasado, su madre se aseguraba de nutrirlo manteniéndolo esbelto y saludable, para ella era imperioso que su hijo no fuera excluido de los casting por detalles triviales como el peso o la apariencia de la piel.
Para los cinco años, su rostro era bien conocido en el círculo de la publicidad, ya no tenía que presentarse en casting, sino que era convocado para los trabajos y su madre se podía dar el lujo de elegir.
Antes de iniciar sus estudios primarios, el niño conocía toda obra de teatro prestigiosa, su madre lo llevaba a los teatros con la esperanza de sembrar la semilla de la actuación en él.
Su vida giraba en torno a sus clases de ballet, actuación, canto, música, gastronomía e idiomas. Su madre no escatimó en gastos, contratando a los mejores entrenadores y profesores que no tardaron en alertar del talento vocal del niño.
Porque si, la magnánima belleza de la criatura escondió un talento para nada despreciable: una voz angelical.
Ese fue un momento importante en la crianza de su hijo, la madre tuvo que elegir entre una carrera de actor o una carrera de cantante. El niño era mejor cantante que actor, lo sabía bien, pero la respuesta llegó cuando a los seis años, Noeul tuvo su primera oportunidad en la pantalla grande.
Era un papel pequeño, Noeul debía interpretar al hijo de un hombre rico que perdía su fortuna y lo hizo. El pequeño encarnó ese dramático rol con pocos minutos en la pantalla y la crítica se rindió a sus pies. El niño- actor fue ovacionado por todo el público al punto que debieron incluirlo en la ronda de entrevistas junto con los actores principales, dándole publicidad masiva a su bello rostro.
Noeul no solo era bello y talentoso, había algo más en él. Todos lo decían, un aura angelical, sacra o divina lo rodeaba y hacía que todos los rostros se enfocarán en él.
Después de ese papel, las ofertas de trabajo cayeron como granizo sobre su madre, que no tuvo dudas que el camino que debía tomar su niño era el de la actuación.
Al principio, la madre era selectiva con los roles que elegía para Noeul, se inclinaba por papeles con un trasfondo artístico que realzaban las facciones angelicales de su hijo, pero conforme se acumulaban las ofertas, aceptaba aquellas que fueran más económicamente redituables.
El primer escándalo que debió enfrentar la mujer fue a causa de un rol en el que un hombre adulto, tocaba la espalda de su hijo de nueve años de edad. Los reporteros cayeron sobre ella como hambrientos perros salvajes y hubieran podido destrozar la carrera de Noeul de no haber sido por la actuación del niño, que conquistó a todos.
Cualquiera en el lugar de la mujer, habría aprendido la lección, pero ella lo olvido pronto y aceptó para su hijo, el rol principal en la película: “Destellos de maldad”, donde Noeul interpretaría el papel de Dairo, un niño que convive con un a*us*dor inf*ntil.
Por supuesto que la película fue un éxito rotundo, la actuación de Noeul fue impecable; pero cuando todo el brillo del éxito se esfumó, la mujer debió enfrentar denuncias por explotación infantil. La escenas representadas en la película mostraban al niño siendo ultrajado por el psicópata y a pesar de que tanto el director, como los productores se encargaron de explicar que en ningún momento el niño fue expuesto a ultrajes, los defensores de los derechos de los niños, igualmente la acusaron y como resultado de ello, las ganancias del trabajo de Noeul en esa película, fueron a parar a los bolsillos de los abogados que su madre contrató para defenderse de las acusaciones.
Pero lo más extraño de todo esto, fue la fama que estaba ganando Noeul. A menudo llegaban a su casa paquetes con ropa interior infantil que su madre quemaba en la chimenea de la casa. Poco a poco Noeul, sin saberlo, se estaba convirtiendo en un objeto de deseo en lugar de un actor infantil prestigioso.
Su madre jamás le dijo sobre los misteriosos paquetes, tampoco se lo comento a nadie y mucho menos lo denunció con la policía, en su cabeza la mejor forma de mantener a salvo a su hijo, era asegurarle un lugar entre los famosos más respetados de la industria. Creía que si su hijo alcanzaba la fama mundial, nadie podría lastimarlo y que tendría los recursos para defenderse.
Segada por la obsesión de alcanzar el cielo, ignoró que la belleza de su hijo poco a poco comenzó a mutar más allá de un angelical rostro y que cuando Noeul cumplió doce años había adquirido un cuerpo bien formado, fruto de sus clases de ballet y su arduo trabajo en otras disciplinas que le dieron forma sus caderas y muslos.
Las marcas comenzaron a inclinarse más por el cuerpo del niño que por la belleza de sus facciones y a la mujer le llovieron contratos con marcas de lujo que se peleaban por vestir el cuerpo del infante.
Cuando Noeul visitaba un lugar, era perseguido por la prensa que tomaba fotos de él tomando un helado o en el acuario, sin saber que cinco horas antes Noeul había sido expuesto a una sesión de maquillaje, peluquería y sastrería que le asegurarían fotos impecables, para que durante toda la semana, otros periodistas hablaran de su buen gusto para vestir, la procedencia de las prendas elegidas y el sold-out de todas ellas.
Sin proponérselo, Noeul, se había convertido en modelo.
Desde que cumplió los doce años, nunca faltó a la semana de la moda de París, él y su madre tenían asegurado un asiento en primera fila. A menudo su presencia era más destacada que actores consagrados y sus imágenes aplaudiendo y sonriendo a los modelos que desfilaban frente a él, se hacían virales.
Noeul podía darse el lujo de rechazar roles actorales, porque las marcas de lujo pagaban más que cualquier actuación, por lo que su trabajo como actor quedó relegado a un segundo plano.
Pero su madre estaba decidida a plantar los cimientos de su carrera, su hijo ya era una celebridad pero ella quería que fuera una estrella y sabía que para lograrlo necesitaba un papel actoral fuerte, quería que Noeul se lanzara a lo desconocido, quería que su hijo demostrara todo su talento al mundo.
Y la oportunidad llegó cuando Noeul cumplió 16 años, interpretando a un joven monaguillo que se enamora del padre de la iglesia. El papel era controversial, un monaguillo enamorado del cura del pueblo, pero a los ojos de su madre era un papel que solo su hijo podía interpretar.
El director quedó impactado al recibir a Noeul Nuttarat Tangwai en uno de los casting para el rol principal de su película, jamás creyó posible que una celebridad como Noeul se presentara en un casting como cualquier actor y no se lo dijo a nadie ese día, pero cuando lo vio hacer la prueba, supo que el rol le pertenecía a él.
Un año más tarde, la película fue estrenada y esa interpretación le dio lo que tanto ansiaba: un premio al mejor actor protagónico, Noeul ya no era solo una celebridad, era una estrella y su rostro era conocido en todo el mundo.
Pero mientras Noeul dormía plácidamente en su cama soñando con todo el éxito que cargaba su espalda, su madre recibía en otro lugar de la casa, al hombre más rico del país, dueño de una de las fortunas más grandes del mundo que traía una oferta que ella no podría rechazar.