Prólogo
—Basta no digas eso.— interrumpo histérica, lágrimas quieren salir.— No finjas quererme, no digas que te importo, porque ambos sabemos que no es así.—miro decepcionada a la persona que está enfrente mío.
Necesito salir de aquí, huir porque en estos momentos, desearía nunca habernos conocido, así no estaría sufriendo ni pasando esto.
-No- niega.- Siempre te he querido, nunca he fingido, siempre he sido transparente en cuanto a nuestra amistad.- aclara, observándome fijamente.
Ese es el problema, nuestra amistad, ambos lo vemos de maneras muy distintas.
Sin responder salgo de su oficina y me dirijo a la salida con todos los sentimientos en mi cuerpo, fue un error, me ilusioné de la peor manera y lo más difícil es olvidarlo.
-¿Qué nos sucedió?.- susurro, mirando con melancolía su oficina y salgo del edificio.
Porque ahora reconozco las consecuencias de hablar con un extraño...