Capitulo único
Todos hemos perdido algo con las decisiones que hemos tomado, cosas insignificantes, personas no tan importantes o al contrario, perdimos aquello que nos hacía felices, las personas que pensamos nunca se irían, aquellos por los que alguna vez lo dimos todo y al día de hoy lo único que quedan son los recuerdos, de aquel amigo, aquella pareja... aquella familia. Pero aun así hay un dolor más grande que perder algo que fue tuyo y ahora no está, el dolor de perder algo que ni siquiera tuviste, al cual no pudiste conocer y saber el sentimiento que despertaría en ti. Eso fue lo que Tony Stark experimentó después de la guerra civil, sintió el dolor de perder a sus amigos, al hombre que alguna vez amo, abrir heridas del pasado sabiendo la verdad de la muerte de sus padres y ahora estando recostado, malherido en aquel frío y olvidado búnker pudo sentir el dolor de perder a su hijo dentro de su vientre, lloró hasta que su cuerpo ya no pudo más, debilitándose por la sangre perdida, que ahora manchaba sus pantalones, el sueño llegó y pensando que iba a morir cerro sus ojos con tranquilidad pensando ingenuamente que pronto podría conocer a su hijo no nato.
Al abrir los ojos y ser consciente de que su vida no había terminado como tanto anhelaba, el castaño empezó a sollozar, no tardo mucho para que se destruyera en un llanto silencioso. Cuando su mejor amiga y secretaria Pepper entro y lo encontró tan mal, se acercó y abrazó a su amigo.
- Lo perdí Pepper, perdí a mi bebé.
- Tranquilo querido, los haremos pagar.
- No, no quiero verlos, no dejes que se acerquen a mí. - habló con desesperación.
- No dejaré que te vuelvan hacer daño. - Pepper abrazó a su jefe hasta que este se quedó dormido. Al salir de la habitación tomó su teléfono y marcó al número que haría que su amigo se alejara de todo esto.
~ Pepper, ¿Cómo está, Tony?
~ Mal, está pasando algo realmente difícil y el gobierno no lo dejará en paz, tengo que alejarlo de toda esta mierda.
~ Lo entiendo, yo puedo ayudarte con eso, estaré ahí en tres días.
~ Y yo me encargaré de alejar a los buitres, hasta entonces y gracias.
~ No hay problema, Tony es mi amigo, no pienso dejarlo solo, no ahora.
La llamada finalizó y Pepper suspiró, no tendría que preocuparse por dejar a su jefe solo en medio de este dolor agonizante y así podría resolver el problema del gobierno y los acuerdos más fácilmente.
Como acordaron un hombre llegó al hospital preguntando directamente por la habitación del ingeniero, le indicaron el lugar y entró.
- Ey, ¿Cómo te encuentras? - Tony miró al hombre de traje negro, un ramo de flores en una de sus manos y sin poder evitarlo una sonrisa escapó de sus labios.
- Quería verte y la única manera en la que sales de tu agujero es si tiento a la muerte.
- No es gracioso Stark.
- Tampoco lo es abandonar a un amigo, murcielaguito.
- Ahora recuerdo porque dejé de visitarte, eres realmente molesto.
- Ten piedad de este pobre enfermo con problemas del corazón y fue golpeado por dos supersoldados. - los puños del pelinegro se apretaron con tanta fuerza que sus nudillos se blanquearon.
- ¿Qué fue lo que pasó?
- Lo de siempre, nada importante.
- Tony.
- ¿Solo viniste a comprobar que estoy bien?, porque lo estoy, ya puedes irte.
- Pepper me pidió que te llevara a Gotham, en lo que te recuperabas y ella solucionaba todo el desastre que esos fugitivos dejaron.
- Mi querida Pepper siempre tratando de cuidarme.
- El gobierno vendrá, así que esta es la única oportunidad que tendrás para salir de aquí. - mencionaba mientras miraba su celular. - Elige Stark.
- Sácame de aquí, Wayne. - asintiendo el hombre tomó al castaño y los dos desaparecieron del lugar.
El gobierno estaba cabreado, las cabecillas del grupo de héroes estaban desaparecidos y por consiguiente no podían hacer nada con los que aún estaban sueltos. Ahora Pepper es quien los tenía encima, preguntándole donde estaba el castaño y amenazándola para sacarle información, pero la mujer era firme y siempre contestaba lo mismo, "No sé dónde está el señor Stark, si tengo información de su paradero, les avisaré, que tenga buen día" y simplemente colgaba o se retiraba con total elegancia.
En otro lado, el ingeniero se encontraba feliz que después de dos semanas al fin podía salir de la gran habitación que le habían asignado.
- Buenos días, Alfred. - saludaba con alegría el castaño mientras entraba a la cocina. - ¿Qué hay de desayunar?
- El amo Bruce me dio su dieta médica.
- ¿Qué? - frente a él pusieron un plato repleto de cosas verdes a las cuales les puso mala cara. - Solo tengo algunos golpes, no es para que me dieran una dieta específica.
- Pepper me dijo de algunos problemas del corazón, deja de hacer berrinche y empieza a comer. - entro el dueño de la casa.
- Espera, he sido niño bueno y me comí esas cosas verdes mientras estaba en esa fastidiosa cama, así que exijo un desayuno decente.
- Si no quieres comer lo que Alfred preparó es tu decisión, pero no abra otra cosa para ti.
Salió al comedor siendo seguido por el castaño, el cual se seguía quejando, al llegar enfrente de la mesa pudo observar a cuatro jóvenes que estaban sentados mientras esperaban sus platos.
- Deja de quejarte, no quiero que mis hijos empiecen a copiar tu mal comportamiento. - el mayor se sentó a la cabeza de la mesa y el castaño miró a los chicos que lo observaban con curiosidad.
El timbre de la casa fue tocado y el mayordomo fue a ver, al regresar en sus manos traía una bolsa de papel.
- Entrega para el señor Stark. - anunció. El castaño sonrió feliz mientras tomaba el paquete y de el sacaba una gran y grasosa hamburguesa junto a un café.
- Ahora sí, a comer.
- ¿Alfred? - miró con reproche a su mayordomo.
- A mí no me mire, solo hago mi trabajo señor. - se retiró a la cocina, mientras Wayne sobaba el puente de su nariz fastidiado.
- ¿A qué hora pediste todo eso?
- En cuanto Alfred me enseñó esos horribles mini árboles.
- ¿Cómo es posible que te lo entregaran en cinco minutos?
- Una propina de mil dólares hace milagros murcielaguito.
- ¿Sabes que es peligroso que uses tus tarjetas de crédito?, no seas imprudente.
- ¿Quién dijo que use mi tarjeta? - sonrió burlesco.
Los chicos trataron de ocultar sus sonrisas mientras miraban la vena de su padre resaltar en su frente, ese hombrecillo de baja estatura era un completo torbellino en la vida de su muy organizado padre. Tony fue presentado ante los jóvenes Wayne y cada uno se presentó ante el castaño, tan respetuosos que eran tiernos.
- ¿Qué harán hoy? - de repente preguntó el castaño cuando el desayuno estaba por concluir.
- Escuela. - dijeron al unísono los más jóvenes.
- ¿Y tú? - miró al mayor esperanzado.
- Tengo que resolver unos asuntos en la empresa, llegaré más tarde.
- ¿Qué haré yo?
- El gobierno no puede saber que estás aquí, así que solo quédate en la mansión.
- El gobierno no tiene jurisdicción en Gotham.
- No eres uno de esos prófugos, pero aún quieren tu cabeza.
- Bien... supongo. - suspirón con pesadez.
Tony se puso junto a Alfred en la puerta mientras les entregaba sus respectivos almuerzos a cada integrante de la familia. Un beso en la mejilla tomo desprevenido a Damián el más pequeño, el menor lo miró sorprendido para luego tomar la bolsa que le ofrecían, he irse con una cara seria, los más grandes al ver tal acción miraron al ingeniero.
- ¿Qué?, ¿ustedes no van a querer un beso de despedida? - se miraron entre sí y de forma tímida se acercaron recibiendo un corto y tierno beso en la mejilla, la cual se tornó de color rosado al subir al auto.
Cuando llegó el turno del dueño de empresas Wayne le dio un beso en la comisura de sus labios, alejándose de forma burlesca, el dueño de la casa lo miró de forma seria.
- ¿Qué crees que estás haciendo?
- Actuar como una buena esposa y despedir a los niños, junto a mi marido de forma adecuada.
- Deja de jugar Stark. - el castaño acomodó la corbata del pelinegro.
- Ten un buen día cariño. - riendo alzó la mano para despedirse de los jóvenes y entro a la casa. - ¿Crees que lo fastidié? - le preguntó al mayordomo.
- Oh, por supuesto, el amo se miraba muy fastidiado.
- Bien, ¿ahora que haré en todo el día? - miró a su alrededor.
Mientras tanto, en el auto, la familia Wayne estaba incómodamente callada.
- Es raro recibir amor y afecto, ¿no creen? - habló el mayor.
- Fue traumático. - comentó Damián.
- ¿Podemos quedárnoslo? - de repente habló el del medio.
- No. - sentencio Batman, los cuatro chicos miraron a todos lados menos a su padre.
- ¿Por qué está en casa? - empezó el interrogatorio el menor.
- Problemas con el gobierno y de salud.
- ¿Sí, pero por qué? - el mayor suspiró.
- Perdió a su bebé por culpa de su esposo que ahora es un fugitivo, Pepper y yo queremos que esté vigilado y lejos de cosas que lo estresen, será temporal.
- ¿Y él siempre es tan... caótico? - el mayor suspiró.
- Hoy solo es el primer día de muchos. - los cinco suspiraron.
Los días pasaron y el castaño siguió con el papel de "esposa", preguntando como les había ido, despidiéndolos con besos, yendo a los cuartos de cada uno para desearles buenas noches, la familia Wayne no tuvo más remedio que adaptarse a las muestras de cariño del castaño, pero en el fondo sin querer admitirlo cada acto les agradaba.
Un día, Bruce los había invitado a la sala para darles un anuncio, todos se encontraban ahí esperando con caras series lo que fuera a decirles su padre, Tony al encontrar tal escena solo pudo sonreír.
- ¿Alguien se murió?, ¿Por qué las caras largar?
Batman juntó a su mayordomo entraron.
- Saldré por dos días. - los menores asintieron sin tomarle mucha importancia, ya que estaban acostumbrados. - Y Alfred vendrá conmigo.
- ¡¿Qué?! - todos empezaron a quejarse hasta el ingeniero, lo que provocó que el caballero de la noche frunciera el ceño.
- No es discutible, lo necesito junto con la liga de la justicia. - los chicos, aunque no conformes, lo aceptaron. - Anthony se quedará a cargo. - el castaño soltó una risa.
- Qué buen chiste.
- No es un chiste Stark. - al ver la seriedad en el rostro del otro tragó saliva.
- Bien... claro... sí... yo me encargo.
- No toquen el batimovil o estarán en problemas. - sin más, el hombre más rico de Gotham se marchó.
Fue cuestión de horas para que todo en el lugar se pusiera patas arriba, los chicos empezaron a sacar cualquier cosa que fuera comestible de las alacenas y el refríe.
- Oigan chicos, ¿Qué tal si pedimos pizza o algo?
- Papá nos castigó las tarjetas de crédito. - habló consternado Tim.
- Bueno, pero me tienen a mí.
- Usted no puede usar su tarjeta, señor Stark, ¿lo recuerda? - señaló Dick, el mencionado bufó.
- Las reglas están para romperse muchachos, vivir todo este tiempo con el murciélago los está volviendo amargados y gruñones como él. - miró como todos se miraban dudosos. - Ay, por favor, la vida solo es una y nosotros somos muy jóvenes para no disfrutarla. - sonrió. - Bien, yo no sé cocinar y por lo visto ustedes tampoco, así que pueden venir conmigo e ir a buscar algo de comida o quedarse aquí buscando como roedores un pedazo de pan. - Tony caminó hacia la baticueba mientras los jóvenes lo seguían. - Bien, tomemos el auto de papá y demos una vuelta. - se dirigió hasta el batimovil.
- Papá fue muy claro en no tocar su auto.
- No veo a tu padre por aquí.
- No, pero cuando el motor se encienda le mandará una señal a su teléfono y sabrá que lo tomamos.
- ¿Ya terminaron de lloriquear? - los chicos miraron al mayor que movía su celular en lo alto. - hackee el sistema de seguridad, tenemos al menos 6 horas para que su padre se dé cuenta de que lo tomamos prestado.
- Sigo pensando que es una mala idea. - el castaño suspiró derrotado.
- Bien, ustedes se lo pierden. - bajó del vehículo y antes de salir del escondite giró sus talones. - ¡Entonces hagamos una fiesta!
- ¿Aquí?
- ¿En la mansión?
- Sí, pedir comida y alcohol, inviten a quien quieran, yo me encargo de la otra mitad de la ciudad.
- Ahora sé por qué papá quería mantenerte vigilado las 24 horas y los 7 días de la semana. - habló Damián.
- Nadie podría contra esta alma libre, ni siquiera el gruñón de su padre.
- Si hacemos una fiesta saldrá en las noticias y si sale en las noticias es obvio que Batman lo verá. - Jason trato de explicar.
- Los sobornamos, ustedes solo tienen que preocuparse por impresionar a la chica o al chico de sus sueños, yo me encargo de lo demás, no olviden que el adulto aquí soy yo. Ahora guarden todo lo de valor o delicado, porque la meta es que esto se salga de control. - sonrió cuál niño planeando una travesura mientras se retiraba.
La fiesta empezó tranquila, pero al pasar los minutos la gente no dejaba de llegar y tan solo en horas el patio de la mansión había sido invadido por montones de adolescentes, la cantidad de alcohol y comida bajaban rápidamente y antes de que siquiera el sol se pusiera ya se podía ver personas tambaleándose mientras caminaba, cosa que poco importaba porque la música y la alberca del lugar tenían tan divertidos a todos que poco podía impórtales. Poco a poco los hermanos también se fueron relajando e incorporando a la fiesta, excepto uno, Damián solo miraba desde un rincón oscuro y con el ceño fruncido todo su alrededor.
- Tú sí eres un hijo digno de Bruce. - se acercó Tony. - ¿No invitaste algún amigo?
- No, y aun si los hubiera invitado no nos dejarán tomar alcohol.
- Toma. - el mayor le entregó uno de los dos vasos rojos que traía.
- ¿En serio me darás alcohol?
- ¿Qué?, no, tu padre me matará si llego hacer eso, el alcohol está restringido para ti, aunque no se note, puedo ser responsable.
- Iré a mi habitación. - sentencio.
- Oye, prometo que mañana toda la diversión será para ti. - le guiño un ojo, el pequeño murciélago rodó los ojos fastidiado y se retiró. - Mierda. - maldijo el castaño al ver a su alrededor. - Tendré que pensar en algo realmente grande para recompensarlo.
Cuando la noche llego empezó el verdadero desastre, ya que todos estaban altamente alcoholizados y por alguna razón calientes, se besaban y toqueteaban por todas partes, los chicos que habían invitado a sus parejas tuvieron que dejarlas para ir con Tony y que terminara lo que muy pronto podría ser una urgía. Lo encontraron en la cocina con un celular viejo en la mano.
- Señor Stark, creo que es mejor terminar con la fiesta, las cosas se están poniendo raras ahí fuera. - el mayor salió de sus pensamientos.
- Claro, le diré a viernes que se encargue, ustedes si quieren vayan a dormir.
- ¿Se encuentra bien?
- Claro Dick. - la tristeza de su rostro desapareció, pero aquella sonrisa no pudo llegar hasta sus ojos. - Dejen que el adulto se encargue.
Los chicos regresaron con sus parejas avisando que la fiesta se terminó, mientras veían a un castaño usar un altavoz para indicar que la fiesta había acabado, la gran mayoría, aunque decepcionada, salió, pero los más tarcos fueron sacados a la fuerza por la armadura Iron Man que cabe recalcar no sabían que el castaño tenía una en la mansión.
- Esto es un desastre. - Tim miraba los alrededores.
- Viernes encárgate del aseo.
~ ¿Quiere que llame a un servicio de limpieza?
- No, el murciélago es muy desconfiado, usa la nanotecnología del traje.
~ Le recuerdo que aún le faltan mejoras.
- ¿Qué tan difícil es limpiar una casa?
~ Señor...
- Es una pregunta retórica viernes, solo hazlo.
~ Como ordene, señor.
- Bien, listo, todos a la cama. - todos caminaban escaleras arriba, de repente Jason se detuvo.
- Esperen, ¿Quién irá mañana con Damián? - todos se detuvieron y se vieron entre sí.
- Tengo examen a esa hora.
- Yo estudiaré con los chicos.
- Y yo tengo que patrullar.
Los tres chicos se miraron preocupados.
- ¿Qué tiene mañana el pequeño demonio? - intervino el inventor.
- Junta de padres.
- ¿Eso es todo?, yo puedo ir sin problema.
- No creo que a él le agrade la idea.
- Además, se supone que usted está aquí para no ser visto.
- Ya hice una fiesta en la que más de la mitad de la ciudad vino y me vio, una junta de la escuela no será un problema.
Los jóvenes se miraron entre sí.
- Tienen hasta mañana para resolverlo, me voy a la cama, descansen pequeños murciélagos. - Tony subió hasta su habitación.
A la mañana siguiente, Tony era esperado por los adolescentes fuera de su habitación.
- Buenos días, ¿el desayuno ya llego?
- Tus robots hicieron un buen trabajo limpiando la casa, el desayuno ya está en la mesa...
- Bien, vamos a comer cachorros. - dirigió sus pasos hasta el comedor.
- Señor Stark. - el castaño los volteó a mirar.
- ¿Aún podría ir a la junta de Damián?
- Claro, pero con una condición. - los jóvenes se tensaron.
- ¿Cuál? - pregunto directo Jason.
- Dejen de decirme, señor, ya rompimos las reglas de papi Bruce, no necesitan ser formales conmigo.
En el desayuno los hermanos le avisaron al menor que Tony irá con él a la escuela, este simplemente asintió sin darle mucha importancia. Cuando terminaron se alistaron para salir, primero llevaron a los mayores y por último a Damián. Todos en el colegio quedaron impresionados al ver a un hombre de jeans mezclilla, playera gris y chaqueta de cuero negro, sus ojos se escondían detrás de aquellas gafas oscuras. Un niño se acercó hasta el pequeño Wayne, este gruñó, pero se dejó jalar por el otro.
- Hola. - un hombre alto y musculoso, pero con vestimenta simple lo saludo. - Clark Kent, padre de Jonathan.
- ¿El niño que se acaba de llevar al pequeño demonio?
- Ah... ¿Sí? - levanto una ceja.
- Tony.
- Es raro que Bruce o uno de sus hijos no haya venido, él nunca manda a nadie... ya sabes, extraño.
- Somos viejos amigos, por ahora él no está en la ciudad y los chicos no pudieron venir. - se encogió de hombros. - ¿Te importaría si entro primero? - dijo para cortar aquella charla.
- Oh, sí, claro, adelante. - el hombre se hizo a un lado y lo dejó pasar, Tony rodó los ojos, odiaba la caballerosidad y a los tipos que parecían inocentes y amables como aquel sujeto.
La junta salió relativamente bien, la verdad no lo sabía, le pidió a viernes grabar mientras él jugaba algo en su celular, cuando volvieran a casa se lo enseñaría a los chicos y ya ellos entenderían, firmo un papel que le entregaron y salieron de ahí.
- Tu escuela es realmente aburrida, niño.
- ¿No son todas las escuelas así?
- Tuche, ahora vámonos, todo ese aburriendo me hizo tener hambre.
- ¿Los donceles no tienen que cuidar su cuerpo?
- ¿Quién dijo que era un doncel?
- ¿No lo eres?
- ... Sí, ahora cállate o te arrojaré al primer callejón que encuentre.
- No creo que eso sea legal. - mencionó el niño de la mañana.
- Ey, pequeño solecito. - saludó Tony.
- ¿Disculpe?
- No le hagas caso, ¿Qué quieres?
- Mi padre y yo iremos a comer hamburguesas, ¿nos gustan acompañar?
- No... - la boca del menor fue tapada.
- Depende que tan buenas sean.
- Le aseguro que son las mejores de la ciudad. - intervino su padre.
- Eso lo veremos.
- ¿Entonces aceptan?
- Dame un minuto. - se alejó jalando al mini demonio con él.
- No iré con ellos. - sentenció el menor.
- Una hamburguesa y nos vamos, además parece que es el único amigo que tienes.
- Bien.
- Bien grandote, ¿A dónde vamos?
Esa salida a hamburguesas se convirtió en una caminata al parque con helado, una ida al cine y termino en un parque de diversiones en el cual Tony y Damián obligaron a sus acompañantes a subirse a las atracciones más peligrosas de aquel lugar, todo con intención de fastidiar a los granjeros. Cuando llegaron a casa, los tres hermanos los estaban esperando.
- Ey, mocosos, ¿Por qué aún no están en la cama?
- Es la una de la mañana, ¿Dónde estaban?
- Por ahí. - contesto simplemente Damián.
- Parece que se divirtieron. - la voz de Wayne padre sonó a sus espaldas.
- ¿Bruce?, ¿Cuándo llegaste?
- ¿Creíste que realmente no me enteraría de la fiesta y de que intestaste hackear el batimovil? - dijo serio.
- Ok, me descubriste, ahora vamos a dormir.
- No, tú y yo vamos a hablar seriamente.
- Seguro que es algo que puede esperar hasta mañana. - bostezó y caminó hasta las escaleras, pero antes de siquiera pisar el primer escalón fue tomado del antebrazo y jalado hasta la sala, el dueño de la mansión, cerró la puerta de forma brusca.
- Está muerto. - soltó Tim, los demás asintieron.
- ¿Cómo te fue? - Dick le pregunto a su hermano menor.
- No estuvo mal. - se encogió de hombros y subió a su habitación.
Dentro de la sala el paisaje no era el mejor.
- Pepper y yo nos arriesgamos por alejarte de toda la mierda que el gobierno lanzaría sobre ti.
- Lo sé y se los agradezco.
- ¿Hacer una fiesta e ir libremente por todo Gotham es la forma en que agradeces?
- Tampoco es como si estar encerrado todo el día sea mi mejor opción.
- No has cambiado, a cualquier lugar que vayas solo hay problemas. - el mayor se sobó los parpados.
- Ese es mi negocio, además no es como si yo te hubiera buscado para que me trajeras a este lugar.
- No, porque tú eres tan terco que preferirías hundirte en toda la mierda que dejar que alguien te ayude.
- ¿Qué mierda sabes Wayne? - el castaño apretó los dientes.
- Todo, desgraciadamente, no por tu boca.
- Yo deje que me ayudaran, permití que alguien entrara a mi mierda como tú le llamas, deje de ser egoísta, cambien por esa persona, le entregue todo lo bueno de mí, así que disculpa si lo único que dejó al irse fue pura mierda.
- Tienes que dejar que te ayuden a salir de ese lugar en el que te has estancado. - el castaño se rió sin gracia.
- Cuando pierdas a un hijo, bienes y me dices que es lo mejor para mí. - soltó de forma mordaz, para luego salir y dirigirse a su habitación.
- Eso fue completamente cautivador, señor.
- ¿Crees que hice mal?
- ¿Usted lo cree?
- No, aún es muy riesgoso que lo encuentren, no se puede permitir que sea imprudente.
- Sabe que el señor Stark no es de los que se pueden domar.
- No intento eso.
- Sus acciones demuestran lo contrario.
- Me iré a dormir. - el pelinegro salió de la sala.
La mañana siguiente todos los miembros de la familia Wayne desayunaban en un ambiente silencioso.
- ¿El señor Stark no bajará a desayunar? - se atrevió a preguntar Tim.
- Subiré a ver si ya despertó. - anunció Alfred.
- No te molestes, yo lo aré. - Bruce se paró de la mesa y subió las escaleras. Al llegar a la puerta toco. - Stark todos están abajo, será mejor que también bajes si no quieres quedarte sin desayuno. - silencio. - ¿Stark?, deja de emberrincharte hombre. - nada. - Bien, abriré la puerta. - al intentar abrirla se dio cuenta de que esta tenía seguro, rápidamente recordó por qué no lo dejo solo en aquel hospital. Las imágenes de aquel perturbador 16 de diciembre invadían su cabeza, con gran fuerza tiró la puerta y encontró el cuerpo del castaño recostado en la cama, se acercó con rapidez. - ¡Stark! - lo tomo de los hombros y lo sacudió con fuerza, sin recibir respuesta, lo alzó y llevó a la baticueva, donde lo analizó e hizó un chequeo completo.
- ¿Padre, que ha pasado? - entraron sus hijos.
- No lo sé. - dijo mientras presionaba los botones de su computadora, estresado golpeo el tablero y tomó al inventor. - Lo llevaré a la Atalaya, ahí hay una mejor tecnología. - sin esperar explicación se subió a una de sus naves y despego.
Los jóvenes no supieron que fue lo que pasó y su padre tampoco estaba muy abierto a tener esa conversación, lo único que les dijó fue que mantendría a Tony en aquella base en el espacio hasta nuevo aviso, no es como si hubieran perdido todo contacto con el genio, a veces se contactaban por videollamada.
- ¿Sí, Damián? - Batman podía verse en la pantalla.
- Nada, se marcó por error. - el menor estaba a punto de colgar cuando su padre vuelve a hablar.
- Tony ha estado preguntando por ti, si tienes tiempo puedo hacer que venga.
- Yo... quizás tenga algo de tiempo. - desvió la mirada.
- Lo iré a buscar.
Cuando su padre desapareció de su vista el menor suspiró, habían pasado tres semanas del accidente, el castaño tardo dos días en despertar y cuando lo hizo pidió hablar con ellos, todos lo llamaban y deseaban su recuperación, excepto Damián, no porque no le interesaba, sino porque estaba asustado, asustado de perder a alguien más.
- Ey, enano, hace tiempo no te veía, ¿aún sigues molestando al pequeño solecito?
- ¿Quién? - pregunto la voz de Bruce de fondo.
- Padre dijo que me buscabas. - se limitó a responder.
- ¡Por supuesto!, eres el más revoltoso de todos, tenía que saber si aún no matabas a alguien.
- Aún no.
- Eso me deja aliviado, igual le pedí al pequeño súper que cuidara la integridad de los malos.
- Aun así voy a golpearlos. - se escuchó una ruidosa risa.
- Ese es mi chico. - el cuerpo del menor se tensó. - En fin, yo estoy de maravilla, tengo a una mujer sexi atendiéndome, a un tipo grande y fuerte preparando comida asquerosamente saludable, esto si es un hospital de primera calidad, por si te causaba curiosidad saber de mi estado. - sonrió con burla.
- Les diste un susto grande a los chicos. - se encogió de hombros.
- Bueno niño, fue bueno verte, pero mi hora de visitas ha terminado.
- ¡Espera! - el castaño se le quedó viendo, Damián aclaro su garganta. - Tengo problemas con las clases de matemáticas y Alfred me dijo que te pidiera ayuda, ya que eres un genio y eso.
- Claro, ¿te parece después de la escuela?
- Bien, tengo que irme. - la llamada se cortó.
- Yo jamás le dije que le pidiera ayuda al señor Stark y sus notas no han bajado. - se escuchó la voz de Alfred al fondo, el menor no dijo nada y se retiró.
- ¿Así que yo buscaba al pequeño demonio? - preguntó Tony al murciélago.
- Los dos lo necesitaban. - dijo antes de irse.
Las semanas siguieron pasando hasta que se cumplió un mes, donde Bruce tuvo que dejar el espacio para resolver un asunto en la tierra.
- ¿Sabe los problemas en los que se puede meter, señor Wayne? - decía el general Ross.
- Ya le dije todo lo que sé, sí, yo traje a Tony a Gotham, pero al poco tiempo de que llegó a mi casa, Batman se lo llevó y desde ese momento hasta ahora no se nada de Stark.
- Entonces no tendrá problemas en que revise su casa, ¿verdad?
- Solo necesito ver la orden y yo mismo les abriré la puerta, de mi casa, de mi empresa y serán libres de revisar cuanto gusten, pero por ahora les pediré que se retiren. - se levantó, acomodó su traje y se marchó.
Como les pidió, el gobierno le presentó una orden y revisaron cada rincón de su casa y empresa, claro que solo los rincones que él quería que vieran.
- Gracias por su cooperación, señor y una disculpa por los inconvenientes.
- Me alegra poder ayudar al gobierno, pero díganme, ¿irán a buscar a Batman?
- Eso es confidencial. - sin decir ninguna palabra más se retiró.
Como Bruce lo predijo el gobierno le envió una invitación a Batman y a la liga, en un movimiento astuto el murciélago los invito a su base en la tierra.
- ¿Qué los trae por aquí?
- ¿Dónde está Tony Stark?
- ¿Por qué piensan que nosotros lo tenemos?
- No ustedes, solo usted Batman.
- Es una gran acusación, ¿tienen pruebas?
- Bruce Wayne lo señaló a usted como el secuestrador del genio Iron man.
- Ya veo. - todos se le quedaron viendo al hombre vestido de negro.
- Sí, yo tengo a Tony Stark.
- Querrás decir nosotros. - apoyo Diana.
- Así que toda la liga está involucrada en la privación a la libertad de Iron man.
- No se puede llamar privación de la libertad a alguien que se fue voluntariamente.
- ¿Y cómo sabríamos que fue de forma consensuada? - un Steve Rogers entraba en la sala seguido por los demás prófugos. - Quisiera ver al señor Stark y preguntarle directamente.
- Por supuesto, hagan el favor de mirar la pantalla.
- No, queremos ver a Tony en carne y hueso. - intervino Natasha.
- Tony tuvo sus motivos para alejarse de todos ustedes, si él lo consiente la próxima vez podrán reunirse.
- Ey, chicos, los empiezo a extrañar. - un sonriente castaño se podía ver en la pantalla.
Su sonrisa se desvaneció al ver a las personas que acompañaban a sus nuevos amigos.
- Señor Stark, es bueno volver a saber de usted.
- General Ross. - saludó.
- Tony, hemos venido por ti, ya no hay más acuerdos, volveremos a ser un equipo.
- Sí, hurra, espero que les vaya bien, en serio.
- Tony, te queremos de regreso.
- Sí, bueno, en este momento soy muy solicitado, si desean agendar una cita con mi secretaria quizás les dé una fecha.
- Ellos quieren saber si te secuestramos Tony. - habló el hombre de acero.
- ¿Uh?, no, acepte venir a Gotham.
- Tony... - antes de que pudieran decir algo más, Batman tomo la palabra.
- Listo, es todo lo que querían saber, ahora pueden retirarse.
- Exijo ver a Tony en persona.
- Bien, le notificaremos si él quiere verlo a usted. - el rubio con barba se acercó a Batman, pero la liga se puso enfrente.
- Le sugiero que se retiren o nosotros les mostraremos la salida. - Superman cruzo los brazos.
- Tranquilo Steve, esto aún no ha terminado. - ánimo Natasha.
Todos se retiraron.
- Que bueno que hiciste que la junta fuera aquí. - felicito Diana.
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- ¿Ellos en serio piensan que me secuestraron? - pregunto divertido el castaño.
- Al parecer sí, pero aún no respondes mi pregunta.
- Ciertamente, no quiero volver a verlos, pero tampoco puedo esconderme para siempre. - el inventor pensaba en sus opciones.
- ¿Estás seguro de que estás listo para volver? - esta vez pregunto Diana.
- Si no estas listo lo entenderemos. - esta vez fue Superman.
- Dejé algunas cosas allá, tengo que volver.
- Yo y linterna verde podemos ir. - se ofreció flash.
- No, si los traen si podrán acusarlos de secuestro, les debo una explicación a esos chicos.
- La liga podría pagar para que vengan aquí. - dio una idea el rey del océano y Batman enarcó una ceja.
- Déjenlo ya, es su decisión si quiere volver. - Batman intervino antes de que dieran más ideas que harían que el castaño se quedase.
- Gracias por todo chicos, regresaré mañana a la torre Stark. - todos suspiraron con pesadez, pero aceptaron su decisión.
A la mañana siguiente, como estaba planeado, Tony abordaba el avión de la liga, donde Batman era el conductor y con él venían cuatro chicos más.
- Jamás los había visto con sus trajes de murcielaguito. - fue el saludo del inventor. - ¿Qué hacen aquí?, ¿vienen a despedirse de mamá? - soltó con burla. - Oh, la familia está reunida para una última aventura. - dramatizó.
- Ya vamos a despegar. - anunció el dueño de la nave.
- No lo negaron. - susurró el castaño mientras se preparaba para el vuelo.
El viaje para la familia Wayne fue desgraciadamente demasiado corto, al llegar unos adolescentes abrazaban con gran cariño a Tony, lo que provocó que los hijos de Wayne enarcaran una ceja.
- ¡Señor Stark!
- ¿Dónde estaba?, intenté que viernes me lo dijera, pero no lo logré.
- Yo también los extrañé mocosos. - el castaño miró al menor de los jóvenes. - Harley, dime que no intentaste hackear a viernes.
- Me alegra tanto que esté devuelta. - el rubio abrazó a su mentor.
- Esto no te salvará de un severo castigo.
- Señor Stark, ¿Quiénes son ellos? - Peter se percató de la presencia de sus acompañantes.
- Son Batman y sus crías, chicos, ellos son Peter y Harley soy su tutor, casi padre. - presumió, cosa que empezó la pequeña competencia entre los seis jóvenes.
Desde el día uno los chicos se empezaron su batalla campal para recibir la atención del genio.
- ¡Señor Stark, mire mejore la fuerza de...! - no pudo terminar, ya que fue empujado.
- Tony, ¿podrías revisar mi arma?, creo que necesita unas modificaciones. - intervino Tim.
- Tim, ten cuidado con esa cosa, por poco le sacas un ojo a Peter.
- ¡Oh!, perdón niño araña. - se disculpó con inocencia.
- ¿Qué estás haciendo Tony? - esta vez entro Dick.
- Mejorando la armadura del señor Stark. - Harley salía por detrás de la armadura.
- ¿Puedo ayudar?
- No creo que comprendas la complejidad de esto. - sonrió burlón.
- Niño, te podrías sorprender de lo que sé.
- ¿A golpear como un animal igual que tu pequeño hermano? - las miradas retadoras no se hicieron esperar y Tony simplemente suspiró ya harto de aquellas peleas.
- Es todo, los quiero fuera de mi taller y no los quiero volver a ver a menos de que se lleven bien o por lo menos no peleen por cosas tontas. - los chicos, aunque recios, decidieron obedecer.
- Esto es su culpa. - acusó Harley cuando estuvieron afuera.
- ¿Nuestra?
- Desde que entraron por esa puerta no hacen más que fastidiarnos, el señor Stark es nuestro tutor, lo conocimos antes que ustedes, así que dejen de acapararlo.
- ¿Nosotros lo acaparamos?, son ustedes quienes estás detrás de él por toda la torre como perritos abandonados, señor Stark esto, señor Stark lo otro, no lo dejan respirar.
- ¡Basta! - la voz del segundo adulto en la torre terminó con la discusión. - Tony no necesita más problemas, ¿no lo entienden?, él nos va a necesitar para lo que vendrá.
- ¿Qué vendrá? - preguntó preocupado Peter.
- Cuando tenga que volver con los traidores. - los chicos no dijeron nada y los primeros en irse a su habitación fueron los aprendices del genio.
Paso tan solo una semana cuando se le anunció, debía presentarse a las instalaciones de los vengadores, con un fuerte suspiro, el castaño aceptó, pero sus chicos lo animaron diciéndole que lo acompañarían al igual que Bruce. Al llegar las instalaciones estaban justo como las recordaba, el gran campo verde junto a los grandes árboles que se podían ver en aquellas ventanas que dejaban entrar la luz por todo el pasillo.
- Me alegra volver a verte Stark. - un hombre con traje de pantera se acercó.
- Rey T'Challa, ¿Qué hace por aquí?
- Solo vine porque me lo pidieron, pero te daré un consejo, no aceptes cualquier petición que puedan llegar a hacerte.
- ¿Le han pedido algo a usted?
- Se llegará a enterar en algún momento y quiero ser yo quien se lo diga. - la pantera miró a su alrededor comprobando que no hubiera nadie. - Fui tras de ustedes a aquella base, pero cuando llegue Zemo intentaba suicidarse, lo detuve e iba a llevarlo a mi nave y volver, en eso veo que el capitán y el sargento salían, Rogers me pidió que los llevara, pregunte que había pasado; sin embargo, solo conseguí que me dijera que tuvieron una pelea y que los demás soldados estaban muertos, nunca me dieron detalles de lo que ocurrió, tampoco los exigí, ayudé al sargento con su lavado de cerebro y entonces James me contó lo que había pasado ese día. - Tony se quedó callado, con la mirada perdida en algún punto en el suelo.
- Él me abandonó en ese lugar, no tenía intenciones de volver. - soltó por fin.
- Me pidieron unirme a los Vengadores, pero al saber esta información me he negado.
- ¿Y James?
- No puedo dejar que hydra vuelva a ponderarse de él, así que espero entienda mi posición de seguir ayudándolo.
- Entiendo, gracias por decírmelo.
- También quisiera aprovechar este encuentro para poder decirle que el sargento está realmente atormentado por el daño que le causo. - por un segundo los ojos de Tony se cristalizaron al recordar.
- Claro, yo... espero verlo después. - el rey asintió sin querer presionar al hombre.
- Me alegro de que no esté solo en este momento, me retiro. - cuando el gobernador de Wakanda se retiró, Batman se posicionó al frente del ingeniero.
- ¿Estás bien?
- Sí, vayamos a la sala de juntas y terminemos esto de una vez.
- Le pedí a los chicos que esperaran afuera.
- Después de esto quiero comer hamburguesas.
Sin más entraron a la sala, donde todos sus excompañeros se encontraban, solo con dos sillas vacías, la del hombre verde y la del dios. Tony suspiró y se sentó en la cabecera de la mesa, seguido por el caballero de la noche.
- ¿Quién es él? - preguntó Wanda.
- Díganme lo que quieren para poder irme. - fue al grano.
- No creo que él tenga autorización para entrar a una junta de vengadores.
- Últimas noticias capitán, los vengadores ya no existen, se volvieron fugitivos y huyeron lejos.
- Tú tampoco te quedaste. - acusó la espía.
- Yo también entraba en la oración, agente Widow, espero que su posición como fugitiva no haya dañado sus habilidades.
- No venimos a discutir. - intervino Rogers.
- Entonces recomiendo que calme a su equipo, ahora mi compañero. - señaló a Batman. - Él se queda y será mejor que me digan que es lo que quieren, estoy pensando pasar la tarde con mi familia. - lanzó de forma mordaz, los presentes se quedaron callados por un segundo.
- Queremos volver a unir a los vengadores. - anunció Steve.
- Bien, tienen mucho trabajo que hacer, sin más me retiro. - el castaño se paró y salió, pero fue detenido por su exesposo.
- Tony, espera.
- Stark, Tony es para los amigos.
- ¿Podemos hablar?
- Bien.
- A solas. - miró al hombre vestido de negro, este miró a Tony, el cual asintió. Con Batman lejos, el capitán inicio.
- Danos una oportunidad, sé que te sentiste traicionado, pero te prometo que todo volverá a ser como antes. - intentó tomar la mano del genio, este la alejó con rapidez.
- Hay cosas que nunca vuelven capitán, pero la gente ahí afuera aún necesita a sus héroes. - suspiró. - Esta será una relación meramente profesional, espero pueda aceptarlo, si no es así, me temo que no podre quedarme más tiempo.
- Puedo aceptar eso por ahora, pero prometo que volveré a ser que tu amor regrese a mí.
- Tony, es hora de irnos, los chicos están impacientes.
- Dame un momento. - cuando el hombre se alejó Tony miró frívolamente a su ex. - Deja de ser egoísta Rogers, tú eres el único que quiere regresar a esa relación llena de mentiras y dolor, pero yo no, no quiero volver a ese lugar y no quiero que interfieras en mi vida de nuevo, los papeles del divorcio estarán en la mesa mañana por la mañana, los firmas y esto se acaba, ya no abra más tú y yo, ahora solo seré yo. - sin esperar respuesta dio media vuelta, pero antes de girar en el pasillo soltó aquello que guardó desde que supo que perdió a su bebé. - Ya no te amo. - y por fin se fue, dejando a Steve en medio del pasillo sintiendo un dolor intenso en su pecho.
Las cosas no mejoraron después de eso, sí, Steve firmo el divorcio, pero eso no impidió que el hombre lo siguiera a todas partes, que tratara de entablar una conversación que nada tenía que ver con el equipo o los peligros que acechaban el mundo, o las incómodas charlas donde él se encontraba con los chicos y Rogers se unía solo para recordar lo felices que eran cuando estaban juntos, cabe mencionar las ocasiones donde lograba encontrarlo solo y lo invitaba a citas o hacía insinuaciones poco discretas. Está harto, no podía trabajar así, siempre estaba en constante alerta esperando cuando el idiota de su ex viniera y arruinara sus momentos en familia con los Wayne y sus chicos, pero todo tuvo que estallar en una de las cenas donde por fin se animó a comer con los demás vengadores, los jóvenes que ya había adoptado y la familia Wayne, todos juntos en la mesa, comiendo de forma normal, recordando aventuras que tuvieron como equipo, Tony empezaba a relajarse al ver a los más chicos también contando ciertas anécdotas y por un segundo el inventor pensó que por lo menos esa noche todo estaría bien.
- A Banner y a mí nos aterraba ser padres, pero nos relajamos al saber que ninguno de los dos podía engendrarlo. - comentó Natasha.
- Yo y Tony intentamos tener un pequeño, pero nunca pudimos. - Tony dejó de beber aquella copa por un segundo, para luego beber el contenido de un solo trago. - ¿Recuerdas como queríamos ponerle? - todos miraron a Tony.
- No.
- Yo sí, se llamaría Jonathan si era niño o María si era niña, también pensábamos en Sara, queríamos que por lo menos una de nuestras hijas se llamara como nuestras madres, ¿recuerdas que también te propuse que le pusiéramos Sara María, para que dejáramos de pelear?
- No.
- Hubiera sido divertido ver una miniversión del capitán corriendo por todos los rincones de la base. - hablo Wanda y todos los demás dieron su punto de vista ante la imagen de un pequeño ser alrededor de ellos.
Tony ya se había acabado una botella en menos de 20 minutos, lo que llevaba aquella conversación, los chicos y Bruce trataron de quitársela, pero de alguna manera él volvía a llenar su baso, Batman también intento llevarlo a su habitación, pero parecía que Tony quería oír todo lo que sus compañeros estaban dispuestos a decir ante aquel pensamiento. Y de repente ni siquiera sabía por qué la calmada comida se convirtió en una discusión, Peter, Harley y los Wayne contra los vengadores y él en medio sin saber que era lo que discutían, solo viendo como sus bocas se movían, sus mandíbulas se tensaban y sus puños se apretaban, Tony solo pudo reaccionar cuando alguien lo todo de los hombros y lo llevo a pocos metros de la discusión, al ver que frente a él se encontraba Rogers, miro sus ojos, aquel azul que antes le producía calma, ahora solo le hacía sentir odio, terror, frustración, ya no eran el lugar de paz que recordaba, solo tormenta, abismo, oscuridad, dolor y como si el hombre le quemara se aleje bruscamente de él.
- ¿Es cierto lo que esas personas dicen?, ¿estuvimos a punto de ser padres? - de repente sintió un gran vacío en la boca del estómago. - ¿Tony?
- No es el momento para hablar de esto. - quiso alejarse, huir y encerrarse en su habitación y llorar hasta que el su pecho dejara de doler, pero el capitán lo tomo con fuerza de los hombros, empujándolo hacia la pared más cercana.
- No, vamos a hablar ahora. - sentencio.
- Hablaremos, solo... solo deja que esté listo para hacerlo. - fue sincero, esa conversación solo le traía malos recuerdos y no era así como quería recordar a su bebé.
- Sigues siendo un egoísta.
- ¿Qué?
- Nunca vas a cambiar, solo pensando en ti, ¡yo también tengo derecho a saber, yo también era el padre de ese bebé! - se escuchó el crujido de la pared, todos los presentes estaban en alerta al ver que el puño del capitán había perforado el concreto.
- Creo que todos estamos cansados, será mejor irnos a dormir. - se acercó lentamente el murciélago a la ex pareja. - Capitán.
- No me iré sin antes oír lo que le paso a mi hijo, ¿lo abortaste?, no te gustó que haya elegido a Bucky y te desquitase con nuestro hijo.
- Sé lo importante que esto es para usted, pero si deja ir a Tony podrán hablar con más calma otro día.
- Ya te dije que no quiero hablar de eso ahora, suéltame. - exigió el inventor.
- Qué lástima, porque puedo hacer esto todo el día. - el hombre de traje negro se acercó y puso una de sus manos en el hombro del ícono de América.
- Ya lo escucho Rogers, suéltelo.
- ¿Quién te crees tú para entrometerte?, esto es problema de Stark y mío. - un rápido y fuerte golpe impacto la mandíbula de Steve.
- Te dijo que lo soltaras imbécil. - Damián escupía en dirección de su víctima.
Bruce no espero mucho para ir por Tony, dio un análisis rápido y lo tomó para llevarlo a su habitación, pero el soldado seguía quejándose y maldiciendo al ingeniero, el cual detuvo sus pasos y se giró a verlo de forma despreciable.
- Sí, estuve embarazado, pero no lo aborté, yo lo amaba. Te lo diría, pero los acuerdos se interpusieron y tú no tenías tiempo de hablar, ya que estabas buscando a tu amado Bucky, luego la división del equipo, al igual que las traiciones, pero aun así creí en ti, te ayudaría a salir de esto con el gobierno, corrección, les ayudé a que el gobierno dejará de querer cortarles las bolas, pero ese video apareció en la pantalla y al descubrir que tú lo sabías y no me dijiste nada... - suspiró. - Luego la pelea en la que me golpearon sin piedad...
- Tú nos atacaste primero.
- No, yo solo quería a Barnes, luego tomaste aquel escudo y me golpeaste tantas veces que ni siquiera lo recuerdo, no conforme con eso me dejaste ahí, en medio del frío infernal de aquel lugar, quizás si le hubieras dicho a T'Challa que yo también me encontraba ahí, quien sabe, podría haber habido una posibilidad de que el niño sobreviviera, nunca lo sabremos, porque nunca te importó que yo hubiera muerto en ese maldito búnker, eso es todo lo que tengo que decir. - el castaño siguió su camino hasta su dormitorio.
Rogers y los presentes se quedan analizando todo lo que acababan de escuchar, siendo el primero en levantarse y querer ir tras el ingeniero, pero un grupo de jóvenes lo interceptan.
- Acércate y no me are responsable de lo que llegue a pasar con tu integridad física anciano. - esta vez hablo Harley, mientras los demás lo respaldaban.
Después de aquello, ningún vengador pudo acercarse al inventor, ya que siempre que lo intentaban los más jóvenes siempre estaban ahí, siendo Rogers el más idiota y terco, el que más cerca ha podido llegar y aquellos moretones y nariz rota lo probaban. Una noche Tony presencio como la pequeña niña de Steve intentaba manipular a uno de sus chicos, sin pensarlo lanzó un disparo de nanotecnología, el cual se incrustó en el cuello de la bruja, formando un collar y bajó para formar una camisa de fuerza, la mujer gritó desesperada ante la descarga eléctrica que le dio el castaño por medio del collar, de un momento a otro, todos estaban en el lugar.
- ¿Qué está pasando?
- Tu pequeña mierda intento manipular a Peter con sus poderes.
- Stark suéltala ya. - hablo desesperado Clint.
- No, es una perra que necesita adiestramiento.
- Cool. - soltó un sonriente Damián.
- No puedes lastimarla, es solo una...
- Ni se te ocurra acabar esa frase Rogers.
- ¡Suéltala ya, es una orden! - Stark obedeció. - No quiero que esto vuelva a pasar.
- Dalo por hecho, porque nos vamos de este maldito lugar.
- ¿Qué?
- Lo que oíste, regresamos a casa. - miró a Bruce, el cual asintió. - Recojan sus cosas, chicos, nos vamos de este maldito infierno. - vio como todos asentían menos dos de ellos. - Esto también va para ustedes Peter y Harley. - felices, los jóvenes asintieron y se retiraron.
- No puedes hacerlo.
- Mira como lo hago capitán.
Batman acompañó a Tony en todo momento, no lo dejaría cerca de ninguno de esos idiotas, avisaron a la liga que regresaban y el grupo no pudo estar más feliz.
Diana conocida como la mujer maravilla, veía como las fotos del castaño con los chicos Wayne y los ahora Stark caminando de lo más felices por las calles de Gotham que los noticieros, había publicado con encabezados como "¿La nueva pareja millonaria?", "¿Stark y Wayne unirán sus imperios en un matrimonio?"
- Parece que los medios adoran a Tony. - anunció al murciélago mientras este miraba, no sé qué en la computadora.
- Él siempre ha sido el favorito de los programas de chismes y al parecer tampoco le molesta.
- Chicos tienen que ver esto, esos hombres están a punto de golpearse. - flash puso un video en la gran pantalla.
~ A mi parecer seria evidente que los dos se unieran, según rumores, cuando se presentaron sus padres ya habían acordado casarlos y trabajar juntos en los dos grandes imperios.
~ Estamos de acuerdo que no se ha anunciado el divorcio del capitán Steve Rogers y el magnate Tony Stark, eso dice que simplemente se están dando un tiempo después de los tratados, verás que más tarde que nunca volveremos a ver a la feliz pareja reanudando sus votos.
Eran dos hombres debatiendo sobre la vida amorosa de dos héroes y un empresario.
- Es obvio que no saben lo sucedido en aquel lugar. - hablo Superman.
- Steve Rogers no puede ser un honorable guerrero si le ha mentido a su familia. - apoyó Diana.
- Chicos, aquí lo importante es... ¿Realmente pudiste haber estado comprometido con Tony? - todos se quedaron callados esperando la respuesta.
- Sí, cuando Tony se presentó como doncel, nuestros padres nos comprometieron.
- ¿Y qué pasó?
- Ellos murieron, cuando perdí a mis padres me aislé del mundo, eso incluía a Tony, sus padres quisieron acogerme en su casa, pero yo me negué, Tony intento acercarse y no lo dejé, cuando los padres de él también murieron no lo volví a ver, hasta años después donde él ya era un héroe.
- ¿Por qué no retomaron el compromiso?
- Porque el me habló para romperlo y decir que se iba a casar con su héroe de la infancia y volvimos a ser amigos.
- ¿Tú jamás sentiste nada por él? - el murciélago se dio la vuelta, quito el video y volvió al trabajo.
- Tengo que irme o llegaré tarde y Jon se enojará.
- ¿Fin de semana familiar? - el hombre de acero sonrió.
- Tony nos invitó al parque de diversiones con los chicos, por alguna razón es muy bueno con los jóvenes, Jon dice que la popularidad de los chicos creció porque el gran Tony Stark se presenta en su escuela, bueno nos vemos. - Superman sale lo más rápido de ahí.
- Sí que el hombre es popular.
- Ni que lo digas tiene un encanto natural. - soltó una risita Diana mientras salía del lugar con los demás.
Pasó alrededor de una hora para que los medios publicarán imágenes del gran Superman salvando al inventor de un juego mecánico que se había salido de control y luego un video.
~ ¿Señor Stark, se encuentra bien?
~ Claro, gracias a este grandote y sus fuertes brazos estoy a salvo, ¿me aceptaría una cita como agradecimiento, mi gran salvador? - las cámaras captaron el momento perfecto en el que el héroe se sonrojaba, de repente unos chicos alejaban las cámaras del par.
Solo fue cuestión de segundos, para que Batman abandonara el complejo y fuera a casa, donde se encontró con todos riendo y disfrutando del espectáculo anterior.
- Ven Bruce, siéntate y disfruta con nosotros.
- Ya es tarde y mañana hay escuela. - miró a los jóvenes y a su compañero de equipo, todos entendieron la indirecta.
- Tiene razón, yo y Jon nos retiramos.
- ¡Papá! - se quejó el menor.
- Tranquilo pequeño sol, nos veremos este fin de semana. - los ojos del niño brillaron.
- No podrán. - la voz seria del anfitrión resonó. - Este fin de semana saldremos.
- Entonces será para una próxima vez, los acompaño a la puerta. - el niño hablaba alegre con el castaño.
- Gracias por la invitación. - soltó el hombre de acero al llegar a la puerta.
- No hay de que grandote, gracias por salvarme hoy.
- Esperaremos con ansias la próxima salida.
- Hasta la otra. - sin más que decir padre e hijo se fueron volando y Tony regresó a la sala donde aún se encontraba el dueño de la casa. - ¿Qué tienes planeado para el fin de semana?
- Es una sorpresa.
- No tienes nada, ¿no es así?
- Tengo algo en mente.
- ¿Y en esos planes no caben los Ken's?
- Es algo familiar.
- Bien, ya quiero ver la sorpresa, ahora me voy a dormir. - cuando el inventor subió las escaleras Wayne suspiró.
- ¿Por qué no le pide directamente una cita? - Alfred entro de repente.
- Stark es un buen amigo.
- Y yo un simple sirviente, no olvide que los conozco desde que eran niños y vi cosas que para un adulto eran obvias, pero para un niño solo se trataba de amistad y juego.
- ¿Qué quieres decir?
- Señor Bruce, cuando perdió a sus padres fue un golpe devastador, no comía y se negaba a salir de su habitación, las pocas veces que hacía un esfuerzo era cuando el pequeño Stark venía a visitarlo, cuando él no volvió su mirada perdió la poca luz de inocencia que tenía y me lamente no poder hacer nada ante eso.
- No recuerdo eso.
- Entonces recuerde cuando un adulto Tony lo volvió a llamar, solo escuchar su voz, un brillo especial en su mirada volvió a surgir. - sin más, Alfred se marchó, dejando a Wayne pensando y recordando el pasado, aquel que tanto quería olvidar.
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El fin de semana llego muy rápido y todos estaban ansiosos por saber que era lo que el héroe gótico planeaba y de alguna manera su euforia disminuyó drásticamente cuando vieron al hombre bajar con un traje de dos piezas y una camisa blanca.
- ¿Tenemos que cambiarnos? - pregunto Tim al ver a sus hermanos y al castaño en ropa informal.
- No creo que sea necesario, vamos.
Todos subieron al auto, en silencio.
- Primero pasaremos a una exhibición de arte. - hablo por fin el mayor. - Luego iremos al museo... - un resoplido no lo dejó terminar.
- Bruce, no eres un anciano, déjame ayudarte un poco. - el castaño tomó su teléfono, tecleo un poco. - ¿Qué horarios tenías planeados? - el magnate no terminó cuando su compañero volvió a hablar. - Después de la exhibición podemos ir al cine, ¿Qué les parece?, luego iremos al museo y de ahí a una sala de videojuegos y Bruce decidirá la última actividad. - los jóvenes, junto a Stark miraron atentos a Wayne. - Esto aún es tu salida, si no te parece lo que propuse podemos seguir el plan original, ¿cierto chicos? - todos asintieron.
- Podemos ir al cine y a la sala de juegos. - aceptó y todos celebraron.
Los chicos se relajaron y junto al castaño contaban anécdotas de batallas o cosas simples que les pasaba en su vida como civiles, Bruce miraba como espectador aquella escena, sin querer hablar para no arruinarla, una tímida sonrisa se escapó de sus labios.
Cuando llegaron a la expoción todo fue tranquilo como se esperó, miraron los cuadros con tranquilidad; llego el tiempo de irse y toda la calma anterior desapareció, los jóvenes miraban con total alegría a su alrededor, peleando infantilmente por qué película verían, en lo que ellos se decidían Tony tomo a Bruce y lo arrastro hasta la tienda de botanas.
- ¿Quieres algo en especial?
- Lo normal.
- Bien, les pediré un combo grande a los chicos para que lo compartan, igual que tú y yo. - el pelinegro lo miró confundido. - No quiero que se llenen de esto y no quieran comer algo más. - explico.
- Bien. - busco a los chicos a su alrededor y pudo notar como estos se miraban realmente felices, conviviendo con los protegidos del inventor, otros héroes incógnitos, por fin habían encontrado a alguien en quien pudieran confiar y hablar sobre su segunda vida, los jóvenes ya no estaban tan estresados, ya que también podían contar con los pequeños genios para temas escolares y cubrirse las espaldas.
Entraron a la sala y disfrutaron de la película, en el museo todos volvieron a tomar la compostura, pero esta vez con más charlas y juegos sutiles; cuando llegó el momento de la sala de juego, Tony volvió a llevar a Wayne por todos lados, jugando con múltiples consolas y otros aparatos. Wayne había elegido un juego de armas, en el cual resulto que Tony no era tan bueno.
- ¿Cómo es posible que vayas ganando? - se quejó el más bajo.
- Tu puntería es un asco. - se burló el mayor. - El arma debe sostenerse así. - poniéndose detrás del castaño tomó el arma sobre sus manos, el inventor ladeo su rostro para mirarlo. - Mantenga la vista al frente, señor Stark. - le susurró mientras apretaba el gatillo y daba en el blanco. - Ganaste. - al voltear a mirarlo se encontraron frente a frete, sus rostros tan juntos que un solo movimiento provocaría la unión de sus labios.
- Usted es muy bueno en esto señor Wayne. - susurró de vuelta. - ¿Me daría clases privadas? - miró sus labios.
- Estaría encantado. - sonrió con coquetería. - ¿Por la mañana o por la noche?
- Tengo hijos, señor Wayne, tengo que levantarlos, hacerles el desayuno y llevarlos a la escuela, además de que mi querido esposo también trabaja.
- Yo no veo una sortija en su mano.
- Es porque aún no me lo ha propuesto.
- ¿Y qué lo detiene?
- No lo sé, pero no dejaré que se vuelva a escapar. - el castaño juntó los labios con los del hombre.
Se separaron al escuchar un grito que provenía del videojuego indicando que había terminado.
- Perdimos. - anunció el inventor.
- Yo no lo creo. - sonrió galante y fue imposible para Tony no devolverle aquella sonrisa.
- ¡Tenemos hambre! - los chicos llegaron hasta los mayores.
- Iremos por unas hamburguesas. - colocando el arma en su sitio, todos se retiraron.
El último destino terminó siendo una casa a la orilla del mar de Gotham. Al bajar los chicos empezaron a desvestirse dejando la ropa tirada en la arena y se metieron al mar.
- Esos niños son un desastre. - bufó divertido Tony.
- Déjalos que gasten energía.
Los dos adultos entraron a la casa, se cambiaron por un short y salieron junto a los adolescentes, los cuales estaban separados en dos grupos, uno en el agua y otros en la arena, solo uno estaba tranquilamente sentado en el pórtico de la casa.
- ¿Por qué no vas con los demás, Damián?
- Me toca patrullar. - contestó simplemente.
- Yo y Bruce lo haremos, este día es completamente de ustedes. - el menor miró a su padre, este con un simple asentimiento hizo que el chico soltara un suspiro pesado mientras se dirigía a los demás.
- ¿Crees poder soportar?
- ¿Qué tan malo podría ser?
- Demasiado, iré solo.
- Muy tarde, ya le dije a Jarvis que trajera mi traje.
- No, Iron man es demasiado llamativo.
- Esta noche no seré Iron man murcielaguito. - el castaño fue a jugar voleibol con los jóvenes.
Entrada la noche todos estaban agotados, tanto que solo tocar sus camas se quedaban dormidos, Tony sonrió ante eso y después de que todos estuvieran en la cama fue en busca de su compañero de esa noche.
Corrió, saltó, voló por los edificios de Gotham, hasta que escucho por el canal de la policía que habían robado cerca de su posición, primero le pidió a Jarvis identificar al sujeto para luego buscar una ruta en la cual detenerlo, cuando llegó al lugar el hombre empezó una pelea, en la cual Tony se dedicó a burlarse del tipo mientras esquivaba sus golpes, en un descuido uno de sus puños impactó en su mejilla, haciéndolo caer.
- ¿Quién mierda eres?
- Solo el tipo que te llevará a prisión. - antes de que pudiera darle otro golpe, la mano del sujeto fue tomada.
- Esto se acabó. - dijo serio el caballero de la noche. El temor en la cara de aquel sujeto era evidente, sin dar más pelea dejó que lo amarraran y dejaran con las autoridades.
- No es divertido si se rinden tan fácilmente. - alegó el castaño.
- Se te cayó esto. - el murciélago le lanzo el teléfono que Rogers le había dado y por alguna razón Tony se tensó, sintiendo la necesidad de explicarle al otro.
- Yo...
- No me debes ninguna explicación. - cortó en seguida.
- Aun así la daré. - suspiró con pesadez. - Aún soy un héroe, tengo obligaciones con la ciudad igual que tú, no lo guardo por sentimentalismo, sino por deber.
- Lo entiendo.
- Claro. - miró hacia la ciudad sin estar convencido, Bruce lo notó y se acercó, tomó al inventor por las mejillas y lo beso.
- Realmente lo entiendo. - dijo al separarse. - No es sencillo renunciar y tampoco espero que lo hagas, solo ten cuidado. - escucharon un carraspeo que los hizo voltear.
- Sol mayor, ¿Qué te trae por aquí? - Batman enarcó una ceja al escuchar aquel apodo.
- Los vengadores. - la sonrisa del genio cayó y el murciélago puso una mano en su espalda dándole apoyo.
- ¿Qué es lo que quieren?
- Ver a Tony. - el hombre de acero miró al mencionado. - Ellos se escuchaban arrepentidos y quieren hablar contigo.
- ¿Cuándo?
- Mañana, en las instalaciones de la liga.
- Estaré ahí.
- Estaremos contigo. - aclaró Superman. - Te ganaste un lugar en el grupo Tony, cualquiera que sea tu decisión siempre estaremos de tu lado.
- Gracias grandote. - Batman y Superman se miraron y con un asentimiento se despidieron.
- ¿Estarás bien?
- Sí, es hora de enfrentarlos y dejar las cosas claras.
- La noche es tranquila, si quieres ir a casa y descansar.
- No.
- Tony, ve a casa, mañana será un día pesado para ti, podrás pensar en que decir o hacer con más claridad y sobre todo tienes que tener energía para enfrentarlos.
- Bien. - aceptó no muy convencido.
- Te veré en casa. - Tony asintió, activó su armadura y regresó con los chicos que aún dormían.
En la mañana siguiente todos regresaron a la mansión Wayne, ninguno de los chicos asistió a la escuela después de saber que el ex equipo del inventor vendría a verlo. Al entrar, los vengadores pudieron ver a los miembros de la Liga que se mantenían alerta a cada uno de sus movimientos.
- ¿Alguien más siente que su vida peligra? - mencionó Barton.
- Es mejor que no intenten averiguarlo. - contestó Flash.
- No venimos con malas intenciones. - Nat intento tranquilizar.
- Claro y nos creen tan idiotas de confiar en una doble agente. - linterna verde contestó.
- Si lo quisiéramos ya estarías en el suelo rayito.
- Y ustedes de regreso a Nueva York. - la mujer maravilla devolvió la amenaza.
- Vasta ya. - Batman salió de una de las salas. - Esto no es algo que nos concierne a la liga, son problemas de vengadores.
- Sin embargo, no toleraremos faltas de respeto, recuerden que están en nuestro territorio y deben tener respeto. - Superman lo seguía de cerca.
- Lo entendemos. - el ícono de América tomó la delantera. - Les agradecemos su cooperación.
- No lo hacemos por ustedes. - flash golpeo el hombro de Barton.
- Él los está esperando dentro. - de un movimiento todos los presentes empezaron a retirarse.
Antes de que el equipo entrara al encuentro del genio, una explosión muy cerca de ellos los alerto.
- ¿Qué mierda?
- ¡Damián y los demás, salgan de inmediato! - se escuchó la voz autoritaria del murciélago.
Los héroes vieron como unos chicos salían de las sombras, entre ellos Harley y Peter.
- Esa es solo una advertencia, intenten algo estúpido y dormir se volverá cosa del pasado. - dijo el más joven del grupo.
- Qué niño tan encantador. - soltó sarcásticamente el arquero.
- Es obvio que no somos bienvenidos.
- No es por ellos que vinimos aquí. - el capitán abrió la puerta, encontrando a Tony sentado en una de las sillas.
- ¡Bienvenidos! - saludó alegre. - Tiempo sin verlos.
- Parece que eres el único que se alegra de vernos.
- No se lo tomen tan personal, estos chicos son más... oscuros, pero son buenas personas... y extraterrestres. En fin, no vinieron hasta aquí solo para ser objetivos de la liga, ¿Qué es lo que quieren?.
- A ti. - el castaño sonrió con tristeza. - Queremos que vuelvas a los vengadores.
- Ya veo. - Tony se reprochó mentalmente, sabía que los vengadores lo necesitarían y ciertamente aún estaba pensando en si debía regresar o no, pero muy dentro de él esperaba que vinieran no solo para convencerlo de volver al patético equipo que alguna vez fueron, él espera un...
- También queremos disculparnos. - parpadeo y miró a la pelirroja. - Confiaste en mí y te traicioné en medio de la batalla, tenía mis razones, pero sé que eso abrió una grieta en nuestra amistad.
- Lo que dije en prisión, bueno, estaba enojado, pensé que ayudar al capitán era lo correcto, porque vamos, es el capitán América, el hombre más correcto del mundo y Laura ahora quiere matarme por haber regresado a esta vida... lo que quiero decir es que no regresaré al equipo, quiero mi vida tranquila junto a mi familia, los vengadores van a necesitarte.
- Yo también quiero decir que lo lamento, por ocultarte cosas, mentirte, por no confiar en ti... por el bebé... - no pudo terminar. - Por todo Tony. - miró al castaño a los ojos.
Stark miró el arrepentimiento en sus miradas y al no sentir emoción alguna más que tranquilidad en su interior sonrió, ya que se dio cuenta de que ya los había perdonado.
- Acepto sus disculpas. - el genio puedo ser testigo de cómo un gran peso se les quitaba de encima a sus compañeros.
- ¿Regresarás a casa? - al escuchar esas palabras el recuerdo de la noche anterior paso por su cabeza y su sonrisa se engrandeció mientras negaba.
- Ya estoy en casa.
- ¿Te unirás a la Liga? - preguntó sorprendida la espía.
- No, tampoco a los vengadores, tomaré el papel que siempre me perteneció, seré solo un consultor, Industrias Stark seguirá apoyando a los vengadores, pero yo no seré miembro. - el castaño se paró y camino a la salida. - Gracias por todo chicos, fue un buen camino. - cerró la puerta mientras los otros se quedaban adentro analizando la situación.
Afuera Tony tomo a Batman y lo besó, el murciélago al inicio no respondió, pero cuando su cerebro alcanzo el tiempo presente correspondió, todos los héroes en el lugar festejaron y los menores fueron a abrazar a sus padres, esta escena fue vista por los vengadores.
- Tenía razón, él está en casa. - sonrió cálidamente la espía.
- Supongo que es feliz. - continuo Clint.
- Tiene la familia que siempre quiso. - suspiró Steve.
Los tres silenciosamente se retiraron, no queriendo arruinar la felicidad del hombre de hierro.








