infiltrado ➸ stony

Summary

Tony es un infiltrado dentro del ejército, su único deseo es mantener el legado de su padre. El Capitán Rogers iba a ser un gran obstáculo para ello. O tal vez no. →lenguaje vulgar. escenas sexuales explícitas . Todos los personajes, situaciones, lugares y nombres usados en la presente historia son ficticios y para fines de entretenimiento. Prohibida la copia y/o adaptación de esta obra. ©LOVE_LYMONI

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

001.

advertencias: ambientada en los sucesos de capitán américa: el primer vengador.



El rumor se esparció en medio de la sangrienta guerra como si de una enfermedad virulenta se tratara. Ahora todos lo sabían, e incluso sus enemigos.

El fuerte y aparentemente indestructible Capitán América estaba siendo atacado por su propia naturaleza, un mal debilitada su sistema sin piedad como lo haría a cualquier alfa si éste se empeñaba en no escuchar a su parte animal, a sus instintos, esos que lo mantenían conectado con su propia esencia y con la diosa Luna, quien le otorgó el don de ser un alfa dominante luego de ser rechazado tantas veces como recluta militar para la guerra, la Luna lo guió para ser parte del proyecto Renacimiento, exponerse al suero y servir a su país; lo bendijo para que se cumpliera la misión y pudiera convertirse en un alfa digno de fuerza y resistencia, el astro que gobernaba el destino de todos los lobos había advertido las nobles intenciones de Steve Rogers, su inquebrantable deseo de librar el mundo de tiranos que solo anhelaban el poder para sus propias malversadas intenciones, y entonces, aunque con miedo, se convirtió en el Capitán América.

La Luna lo ayudó, pero también lo condenó.

O así era como se veía en este momento de su vida.

Steve, ahora el mejor soldado de todos los tiempos sentía a su lobo suplicar por lo mismo que todos los alfas comunes deseaban al punto de arriesgar su vida y obtenerlo; el Capitán, o más bien su lobo, deseaba a aquella criatura que misma diosa le obsequió a la tierra como un preciado regalo en muestra de prosperidad y signo de vida. Rogers necesitaba de un omega; era un alfa, aquel lado primitivo y lleno de instinto que lo conectaba a la naturaleza de su propio ser, con suero o sin él, siempre estaría presente en su cuerpo, era parte de lo que lo hacía ser quien era, e ignorar su naturaleza y los pedidos de ella solo lo llevaban a la inminente fragilidad.

Estos resultaban ser tiempos de guerra, Steve Rogers no podía permitirse tal cosa como la debilidad, no con el enemigo tan cerca y cada vez más fuerte. Emparejarse no era tan sencillo para él como lo era para las personas fuera de esta base del ejército, aquellos alejados de la constante lucha contra Hydra.

Y por otro lado y cerca de cruzarse en su camino, estaba Tony Stark, él, quien sólo necesitaba un pretexto para estar dentro del ejército y hacer valer todo lo que había trabajado en los últimos dos años, darle sentido y un uso a su esfuerzo para mantener firme el legado de su familia a pesar de su casta no tan beneficiada para esta época.

Hasta hace poco, para Anthony, el ser un omega no había sido jamás un problema en su vida, el poder que representaba la sola mención de su apellido, un Stark, y su prodigiosa mente, fueron su ventaja y la base de un buen estatus dentro de la sociedad para ser respetado y temido en algunos ocasiones, pero cuando su padre murió a causa de esta maldita guerra, con él se llevó muchas de sus oportunidades, su seguridad y sobre todo, el calor de una manada y protección.

Hydra lo despojó de lo único a lo que pudo llamar familia.

Anthony ahora solo tenía un propósito, uno que Howard le cimentó en él desde la niñez sin importar si era alfa u omega, y si convertirse en el omega que el Capitán América necesitaba para saciar su celo era su pase para ello, entonces no dudaría en hacerlo.

Evidentemente en desventaja y sin su padre ayudándole para darle el acceso directo, tener un lugar en el ejército americano era casi un hecho imposible... casi, aún después de su muerte, Howard le dejó una última carta que jugar a su favor.

Los contactos de Howard eran leales y bastante eficientes tenía que admitir. Aunque al principio se negaron a tal petición que Tony les hizo, con un poco de manipulación emocional respecto a lo mucho que le debían a los Stark, pudo conseguir que falsificaran algunos documentos de identificación y darle no solo un nuevo nombre, sino una nueva vida.

El fin de la guerra lo valía... vengar la muerte de su padre y eliminar a Hydra de la faz de la tierra lo valía absolutamente, e incluso si lo veía desde una perspectiva bastante objetiva, ser él quien estuviera al lado del Capitán para aliviar aquel instinto de apareamiento que lo tenía cada vez más al borde del límite, era una muy buena manera de ayudar a toda esa causa; Rogers no tendría más problemas de salud y mucho menos lucharía contra su propio lobo si era atendido como correspondía en su celo, y entonces así, seguiría siendo el soldado perfecto, su cuerpo y su parte animal se lo agradecerían.

Incluso aquel lado testarudo pero racional de Steve por fin sentiría alivio.

—Le dije que no estaba de acuerdo, está completamente fuera de lugar. —Steve espetó con la mandíbula apretada y una mirada feroz hacia el Coronel Phillips. —No lo necesito. —En apenas un par de violentas zancadas llegó hasta el Coronel quien se encontraba en compañía de Tony.

El hombre rodó los ojos ante el tono rebelde del rubio. Si antes del suero era una pequeña cosa irritable, ahora que era un hombre de casi dos metros de altura, con músculos fuertes resaltando sobre ese uniforme azulado y feromonas alfa cargadas en testosterona, le resultaba molesto, intimidante y amenazante de hecho, pero eso era algo que no admitiría ni en sus propios pensamientos por el bien de su propio ego.

Aquel aura dominante y territorial del Capitán no fue indiferente ni siquiera para Tony, quien sólo se mantuvo callado y sin intención de apartarse del Coronel. El Capitán Rogers parecía bastante molesto y con ganas de desquitarse con lo que sea que le pusieran enfrente, si esas grandes manos con las venas resaltando hechas en puños no eran suficiente evidencia de ello, las feromonas agresivas golpeando sus fosas nasales en clara advertencia de aléjate dejaban suficiente evidencia de ello.

¿Así de temperamentales eran todos los alfas? O, ¿el no haber saciado su celo lo tenía así de susceptible?

Tony no tenía respuesta a ello, nunca pudo convivir mucho con alfas, salvo su padre, pero Howard siempre fue un hombre que parecía estar en control absoluto todo el tiempo, y jamás le fue posible presenciar algún tipo de arrebato emocional o temperamental en alguien como él. Las familias con el poder y estatus como la suya, eran rígidas y estrictas respecto a la manera en la que alfas y omegas se relacionaban, así que Tony había sido cuidado y prohibido en muchos aspectos para poseer aquella mentada castidad -a palabras del mismo omega- y llegar tan puro como se exigía a un matrimonio que resultara beneficioso en términos económicos y de poderío.

Eran cosas que aún habiendo escuchado toda su vida, aun no entendía y tampoco podía aceptar con tanta facilidad.

Lo que sí sabía, es que allá afuera muy pocos alfas tenían el tamaño que este, el Capitán era un hombre tan alto, fuerte, imponente y tal vez, demasiado feroz y salvaje con ese olor y facciones duras en su rostro.

A simple vista, parecía bien poder derribar a una docena de alfas él solo, o más. Un alfa formidable.

No le era difícil decirse a sí mismo que posiblemente no considero llegar a toparse con alguien como él, y estaba tal vez algo impresionado.

—Ha ignorado sus necesidades desde el suero. —comentó el Coronel sin toque de sutilidad. —Enfermo no sirve en esta guerra, Capitán. —escupió severo.

Steve no se dignó a siquiera mirar al omega de cabellos castaños recién llegado, cualquier modal que tuviera, pareció haberlo olvidado en los últimos segundos. No quería esto de ninguna manera, no así de apresurado, sin oportunidad de siquiera pensarlo; en cambio, bufó irritado hacia Phillips.

—Hemos encontrado al candidato perfecto, él es–

—No tengo tiempo para estas cosas. —gruñó el Capitán, más enojado con lo evidente que resultaba lo poco que le importaba su opinión al resto a pesar de los muchos sacrificios que había hecho para estar aquí.

Tony apretó los labios, esto podría complicar su verdadero objetivo, y si era sincero, que hablaran como si no estuviera presente, le molestaba. Estaba siendo ignorado de forma bastante grosera.

¿Era así de horrible como trataban a todos los omegas? Esto apenas era un pequeño indicio de ello.

—Solo haga lo que tenga que hacer. —Phillips se encogió de hombros en respuesta al Capitán. —Verá que a su lobo le fascinará, y seguro que a usted también, estando en celo lo que menos va a querer será sacarlo de su habitación. —señaló al omega con un ligero movimiento de cabeza. —Aproveche la oportunidad.

Steve ladeó la cabeza, incrédulo con sus estúpidas palabras, para contenerse de callarlo por las malas, finalmente se dignó a mirar a Tony. Lo escaneó de arriba abajo con una dura mirada, sin pizca de amabilidad, al llegar a su rostro negó enfurecido y con una mueca de... ¿desaprobación?

Para el castaño no fue difícil saber gracias al aroma cada vez más agrio y amenazante del rubio que además de no ser bien recibido ahí, lo desaprobaba totalmente.

El lobo de Steve lo estaba rechazando, con eso, le hacía consciente de que para él, su aroma no le parecía atractivo, y no lo veía como una pareja potencial para el celo; entonces, este recibimiento hostil significaba que no encontraba nada llamativo en su esencia de omega, si a primera impresión parecía tener desagradado solo por verlo, resultaba obvio que no iba a querer tocarlo, y menos anudarlo, algo tan importante durante el ciclo de apareamiento y signo de compatibilidad.

De alguna manera y sin importar que el Capitán no fuera realmente su interés como alfa, el pecho de Anthony se encogió, después de todo, él no tenía culpa alguna en esto y definitivamente se consideraba un omega lo suficientemente capaz de complacer a cualquier alfa, sin importar el rango más alto o lo que sea que tuviera de diferente este hombre; Steve Rogers no era lo que pensó.



Todos los personajes, situaciones, lugares y nombres usados en la presente historia son ficticios y para fines de entretenimiento. No hay intención de incitar ni promover ningún comportamiento que transcurra dentro de la obra.

©LOVE_LYMONI | 2022