I
No se sabía cuál fue la razón, simplemente los omegas se extinguieron, talves fue la radiación, o la evolución de la genética, o talves los dioses decidieron castigarlos y no mandar más de estos hermosos seres, los últimos omegas nacieron a principios del siglo 20, ya para los años 40 los últimos omegas rondaban entre los 20 a 25 años, así para los 90 ya no habían omegas fértiles, el problema, los alfas seguían naciendo.
— Entonces, ¿quieres que invierta en un proyecto, que mi padre empezó hace años?
— Así es, tu padre pasó años intentando encontrar...
— Un escudo. —Interrumpió el alfa castaño.
— Sí... bueno realmente él quería encontrar el cuerpo del Capitán América.
— ¿Para qué? Si los más posible es que se lo haya comido un oso polar o talves un león marino, incluso un pingüino, ¿te imaginas si ellos heredaron el poder del suero?
— ¿Vas a ayudar o no?
— Esta bien pirata, pero mantenme al tanto, si encuentras a la momia congelada quiero ser el primero en saber.
El castaño salió de aquella oficina después de firmar un cheque, pasaron unos meses antes de que recibiera noticias, llegó al barco usando su armadura, luego se dirigió hacia donde estaba el director del lugar, mientras caminaba por los pasillos ajustaba su corbata.
— ¿Y? —Preguntó llegando al lado del Alfa mayor quien observaba a través de aquella ventana de cristal.— ¿Encontraste a la mo... mia... —Sus palabras quedaron en el aire al ver a aquel hombre de mallas azules recostado en una camilla mientras le colocaban una manta caliente, parecía estar dormido.— Él...
— Esta vivo. —Interrumpió el mayor.— El Capitán América está vivo... el último omega...
— ¿Eh? Espera un momento, ¿como que omega? Creí que el capitan era un Alfa, digo por la forma en que mi padre lo adulaba tanto... ¿eran amantes?
— Bueno eso no lo sé, lo único que se, es que el hecho de que el capitán era omega, se mantuvo oculto, solo algunos altos mandos tuvieron acceso a ese expediente y conocieron la verdad.
— El último omega... —Murmuró el castaño.— Es mío.
— ¿Qué?
— Yo pagué todo así que me pertenece.
— Stark.
— Jaja jaja sólo bromeo. —Mencionó divertido.— ¿Qué harás? Sabes lo que pasará cuando el gobierno se entere...pobre, van a hostigarlo con tanto pretendiente.
— Lo primordial será mantenerlo oculto hasta que se acostumbre a esta nueva era, además él decidirá si quiere enlazarce a un alfa.
— ¿Y crees que los altos mandos accederán?
— Tienen que hacerlo...
Ambos siguieron observando el proceso, el castaño se quedó hasta que el capitán fue llevado a la base en New York, lo colocaron una habitación decorada como en los años cuarenta, no permitieron que él se acercara, de hecho el capitán fue atendido sólo por betas, siempre le pidió al director que lo mantuviera al tanto, toda la semana se pasó pensando en aquel cabello rubio, piel blanca, se preguntaba a que olía... debía admitir que se sentía ansioso por sentir el aroma de aquel omega, ¿será tan delicioso como contaban? Nunca se había sentido atraído por un hombre, pero este le causaba curiosidad, ¿será el llamado de la naturaleza? Un omega, la noticia causaría revuelo, muchos van a intentar poner sus manos sobre ese espécimen, además se veía apuesto, Dios muchos alfas van a enloquecer al sentir su aroma, ya que los alfas de hoy en día no habían tenido contacto con un omega.
— ¿Tony, me estás prestando atención? —Preguntó una beta pelinaranja.
— Claro que si querida, ¿decías?
— Te mostraba las decoraciones para las mesas de nuestros invitados, ¿cual te parece mejor?
— El que tu elijas estará bien. —Contestó con tranquilidad, la mujer se puso de pie molesta.
— Pareciera que sólo a mi me interesa la boda, Tony...
— Claro que no cariño, yo también estoy ansioso por darte el si. —Contestó para después darle un beso.
— Señorita Potts, señor Stark. —Un beta entró llevando algunas bolsas.
— Te tardaste un poco Happy. —Dijo el castaño, se puso de pie para agarrar especialmente una bolsa donde iban unas hamburguesas.
— Lo siento mucho señor Stark, es que había mucho tráfico.
— ¿En Nueva York? Que extraño.
— Bueno es que hubo un percance, ¿no ha visto las noticias?
— ¿Qué? Jarvis enciende la TV. —En el momento que la televisión se encendió el genio casi se va de espalda, se veía a aquel joven rubio confundido o talves asustado enmedio de la ciudad.
— Todos los habitantes están sorprendidos. —Mencionó una de las reporteras.— Un omega ah aparecido enmedio de la ciudad, no se sabe quién es o porque el gobierno lo tenía escondido.
— Es bastante apuesto. —Dijo otra reportera.— Aunque yo sea beta me casaría con él.
— Jamás te dejarían hacer eso. —Respondió la otra.— Seguramente las autoridades le buscarán el candidato adecuado, por eso se lo llevaron...
Mientras la imagen permanecía en la pantalla el castaño observó las redes sociales, habían múltiples publicaciones con la misma imagen, comentarios halagando al rubio, algunos tiernos como, "Es el ser hermoso que he visto" "Parece un ángel" "Es muy apuesto" "Quiero casarme con él" "¿A qué creen que huela? Talves huela a flores." otros comentarios más atrevidos como, "¿Ya vieron su trasero? Quiero poner mi cara ahí" "Quiero que ese pecho sea mi almohada" "Daría lo que fuera por meterme entre esas piernas." "Quiero hacerle muchos cachorros."
— ¡Mierda! —Exclamó el genio.— ¿Y se supone que así lo iba a mantener en secreto?
— Tony, ¿adonde vas? —Preguntó la pelinaranja al ver al genio dirigirse al elevador.
— Los siento querida, hay algo urgente que debo antender.
Tony salió lo más rápido posible y se dirigió a la base, como era de esperarse algunos invitados ya habían llegado y seguramente los demás se conectarian por vídeo llamada, al entrar observó a varios alfas que tenían algunas heridas pero parecían felices, "su aroma es increíble..." Comentaron algunos, Tony chasqueo la lengua él quería ser el primero en sentir el aroma del rubio.
— No puedes entrar aquí. —Dijo una beta pelinegra, interponiendose entre la puerta y el genio.
— Señorita Hill, hoy se ve mucho más hermosa. —Dijo el castaño con coquetería.
— Nick Fury tiene una reunión muy importante...
— Déjame adivinar, un grupo de viejos burócratas tratan de decidir el futuro del último omega. —La mujer dio un suspiro y se hizo a un lado.
— Espero usted también vele por el bienestar del capitán.
— Por supuesto querida. —El genio le guiñó un ojo y entró al lugar, a parte de los ancianos que estaban en las pantallas, también se encontraba el Senador Stern, el alcalde de la ciudad y otros representantes políticos.
— Señor Stark, ¿que hace aquí? —Preguntó el Senador.
— Vine a cuidar mi inversión. —Contestó el genio, Fury dio un suspiro fastidiado.
— Señores, sino fuera por el apoyo del señor Stark, no habríamos encontrado al Capitán América.
— Bien, pero que se quede callado. —Dijo el Senador.— Como les decía, se debería buscar un o una Alfa de esta ciudad para que se enlace con el capitán.
— ¿Porqué tiene que ser de Nueva York? —Cuestionó el gobernador de Washington.
— Yo creo que sería mejor alguien que tenga un alto grado militar. —Dijo el secretario de defensa.— Después de todo él es un soldado...
Tony apretó sus puños bajo la mesa, ¿que se creían esos ancianos? Hablaban del capitán como si fuera un trofeo, como se irá a sentir él, al saber que su futuro estaba en manos de esos prejuiciosos vegetes.