ㅤㅤㅤflexible⠀ ୨୧

Summary

.⠀ ⠀‿‿ ‿‿ ୨ ୧ ‿‿ ‿‿⠀ ⠀.⠀ ino hace sus estiramientos como siempre, pero está vez bajo las miradas depredadoras. - nanaino ノ satoino. - trans boy ino takuma. - boypussy. by⠀:⠀horrorification⠀on⠀wattpad & horrormovies on inkitt

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

único.

Nanami se sentía fuera de sí mismo. Realmente no se reconocía en esos momentos; cada pensamiento que cruzaba por su cabeza le resultaba extraño y ajeno. Era como si una parte de su esencia se hubiera desvanecido, dejando una parte de sí mismo que no lograba reconocer, o más bien, que no quería reconocer.


Normalmente, en una situación similar a esta, en la que sus ojos estarían viendo algo que quizás no debería ver y en la que su cabeza estaba formando pensamientos incorrectos, desviaría la mirada y se enfocaría en otro tipo de pensamientos. Pero, a pesar de desviar la mirada para no pensar en lo que sus ojos estaban viendo en ese momento, su mente seguía reproduciendo aquellas imágenes que le estaban causando un terrible conflicto interno.


¿Qué era lo que tenía a Kento de esta manera? Era el hecho de que frente a él tenía a su pequeño estudiante estirándose.


Takuma Ino, hechicero de segundo grado y con tan solo 21 años de edad, es el responsable de la actual situación por la que está pasando Kento.


El jovencito que recientemente había cumplido sus 21 años, ahora mismo estaba frente a él estirando su cuerpo.


Aquello era una pequeña rutina que había adoptado después de cada misión.


Cada que completaba una misión se ponía a hacer estiramientos para relajar sus músculos tensos después de usar tanta energía maldita. No es la primera vez que Ino hacia ésto, pero si es la primera vez que lo hace frente a Kento.


El muchachito no tiene problema alguno con eso, el problema lo tiene Nanami.


Admirar como cada músculo del joven Takuma se flexiona y ver la forma tan deliciosa en la que arquea su espalda es tan... Difícil de explicar.


Nanami es conocido por ser un hombre recto, incapaz de tener pensamientos de una índole sexual con un estudiante suyo, pero es difícil no tener pensamientos así cuando su estudiante está estirándose de aquella forma frente a él. Seguramente Ino ni siquiera es consciente de todas las cosas que estaba provocando en Nanami.


Un suspiro cargado de tantas emociones oscuras sale de lo más profundo de su ser cuando admira como Ino separó un poco sus piernas y como sus pantalones negros dibujaban la silueta de un coño.


Oh Dios.


Era como si Takuma estuviese provocándole.


El mayor sabía que el chico es incapaz de hacer algo como tal, aunque en esos momentos se sentía como si el joven de piel morena estaba haciendo todo eso para que cualquiera lo mirara y tuviera pensamientos indecorosos con él. Porque Nanami no era el único que veía con ojos depredadores a aquella deliciosa presa.


Unos ojos azules profundos también habían quedado hipnotizados ante la forma coqueta en que Takuma estiraba sus piernas y sus brazos.


Al rubio realmente no le importó aquella insoportable presencia a un lado de él, estaba más concentrado en admirar como la playera negra de Ino se levantaba ligeramente, mostrándole parches de su piel expuesta.


Nanami nunca creyó que Ino fuese así de flexible.


La forma en que separaba sus piernas y la manera en que incluso podía ver su coño apenas visible en aquellas ropas... Demonios, tenía que dejar de mirar de esa forma a su estudiante.


— Ver a Ino-kun haciendo ese tipo de flexiones me hace preguntarme, ¿en cuántas posiciones podré ponerlo? — el vulgar comentario hecho por Satoru no pasó desapercibido por el hombre de ojos avellana.


Volteo a verlo y le dedicó una mirada asesina.


No podía golpearlo, sería demasiado infantil, pero no pudo evitar sentirse molesto ante tal comentario dirigido hacía su dulce estudiante. Aunque nanami no era quién para recriminar a Satoru por haber dicho eso. Los dos estaban metidos en el mismo saco, los dos estaban viendo exactamente lo mismo y los dos estaban pensando en lo mismo.


— ¿Podrías imaginar la forma en que su espalda se torcería ante tanto placer? — los comentarios del contrario solo servían para hacer que la imaginación de Nanami volará.


Tenía que cerrarle la boca a Satoru, y no necesariamente porque los comentarios que estaba haciendo fueran desagradables y de mal gusto, sino porque, si seguía así, probablemente tendría un problema mucho peor, pero en sus pantalones. La forma en que Satoru decía todas las cosas que me haría a Ino, estaba despertando algo en su interior que prefería mantener bajo control. Cada palabra parecía estar calculada para provocarle una reacción, y aunque intentaba mantenerse impasible, sentía cómo su cuerpo comenzaba a traicionarlo. El calor subía por su rostro y su respiración se volvía más pesada. Necesitaba detenerlo antes de que la situación se volviera aún más incómoda y evidente.


Antes de que Nanami pudiera seguir pensando en aquellas cosas, el cuerpo de Ino ya se encontraba de pie frente a él, dedicándole esa sonrisa tan radiante de siempre.


— Hola, Nanami-san. No me había dado cuenta de que estaba aquí parado — habló con aquel tono tan dulce que solo le dedica a Nanami, solo a él.


Ino miró a un lado de Nanami y se encontró con la divertida presencia del hechicero de grado especial.


— ¿Gojo-san? — el menor inclinó la cabeza hacia un lado, como un cachorrito confundido.


— Ino-kun, qué agradable es verte — dijo Satoru con su típico tono divertido de voz, saludando al más joven y colocando su brazo alrededor de los hombros del moreno — ¿Qué era lo que estabas haciendo hace unos momentos? — preguntó mientras mantenía esa sonrisa llena de diversión.


— Son mis estiramientos, los hago cada vez que termino una misión — respondió Ino, dirigiendo su brillante sonrisa y sus ojitos de cachorrito a la figura de Gojo.


Nanami frunció el ceño al darse cuenta de que la atención de su estudiante ahora estaba centrada en el hombre que lo abrazaba por los hombros.


— Ya veo, no creí que Ino-kun fuera capaz de estirarse de esa manera. Eres muy flexible — el tono de voz de Satoru disminuyó, dejando de lado el deje de diversión y centrándose en algo más profundo.


Nanami pudo identificar bien ese tono y quiso interrumpir para que Gojo no siguiera con esa conversación, pero la forma animada en que Ino respondía le ganaba.


— Es que cuando era más pequeño, antes de que... bueno, ustedes saben, haha... — las mejillas de Takuma se pintaron de un rojo suave antes de proseguir con su relato — Mi madre solía llevarme a clases de ballet. Supongo que ahí fue donde aprendí a ser tan flexible — dijo encogiéndose de hombros.


— Eso es increíble, Ino-kun — felicitó Gojo.


Ino se sintió un poco nervioso al tener la atención de aquellas dos figuras de autoridad tan intimidantes. Estaba acostumbrado a la figura autoritaria de Nanami y a la de Satoru no tanto, pero extrañamente, algo se sentía diferente. El ambiente que se formó entre los tres tampoco ayudaba a los crecientes nervios del joven Takuma.


La mirada de Nanami fija en Satoru, y Satoru también mirando fijamente a Nanami mientras su brazo descansaba sobre los hombros del más joven de los tres, solo hacía que Ino sintiera que algo estaba pasando. Había una tensión palpable en el aire, una especie de electricidad que hacía que cada pequeño movimiento pareciera significativo.


Estar parado en medio de los dos hombres solo intensificaba su incomodidad. La situación se sentía cargada, como si hubiera una conversación silenciosa entre Nanami y Satoru, una que él no podía comprender del todo pero que claramente lo involucraba.


— Ino-kun, ¿te gustaría darnos a mí y a Nanami una demostración de qué tan flexible eres? — esta vez, Gojo lo dijo con los labios pegados al oído de Ino, lo suficientemente alto para que Nanami pudiera escuchar también.


El sonrojo en el rostro de Ino solo se intensificó más, y tímidamente asintió con la cabeza, viendo la intensa mirada que Nanami mantenía sobre él. Sentía un nudo en el estómago, una mezcla de nervios y anticipación. Mientras se preparaba para la demostración, no podía evitar preguntarse qué era exactamente lo que estaba sucediendo entre sus dos mentores y por qué sentía que estaba a punto de descubrirlo.