Emma

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Summary

¿Quién dijo qué en el pueblo de Monte blanco no existe el caos? El pueblo dónde todos pensaba que sería una armonía con el silbar de los pájaros, los trabajos comunes de los ciudadanos, los estudiantes cumpliendo sus responsabilidades de académica. Todo era así, hasta que llegó el año 2022, año de muertes y un desconocido. Un desconocido que podría estar vinculado con el desorden de un pueblo monótono. De cierta forma este desconocido tiene un contacto con nuestro protagonista Connor. La verdad será rebelada, el miedo habitará en él, la desconfianza será su mejor amiga, el desamor y el amor una compañera que le pisará los talones, sangre. Y su hermana desaparecida o tal vez... ¿La inocencia existe o es una ilusión? Porque en este pueblo nadie se salva. La portada la hizo la bella: @glowspeech

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 0

Capítulo 0


03 de septiembre del 2022, bosque de Monte blanco.


"Bienvenidos a Monte Blanco,


Un lugar para descansar.


Laguna—85 km:


Santa Mónica––30 km:".


Connor


El viejo letrero tiene un aroma a césped quemado, entremezclado con la pintura que entra hasta las profundidades de tu cuerpo, no por ser agradable. Sino por sus componentes químicos. Sí, aún perdura la esencia de una pintura colocada hace 80 años. Hay una inmensa telaraña que ya hace parte de la decoración. Nadie se atreve pasar por el bosque, solo nosotros que queremos escuchar historias tenebrosas en un lugar de mala reputación.


Prendo la linterna del celular, aunque la batería este casi agotada; no quiero terminar con la pierna rota por culpa de una rama. Este es el lugar menos idóneo para disfrutar en familia, Monte Blanco ofrece sectores para pasar el rato como: Un café, un centro comercial e inclusive en la casa, pero acá el ambiente es terrorífico, con las ramas llenas de rasguños por animales que no deseo encontrar, el canto de los búhos, las ramas que se balancean junto con el cantar de esas aves. Además, que el frío es tan impresionante que los labios parecen hielo.


El camino se hace largo. Mas si cada vez estaré con los nervios entre la garganta y sentirme observando por algún depredador sin importar si es humano o animal. Intento alejar esos pensamientos macabros, porque mi hermana lleva desaparecida dos meses y no hemos recibido ninguna respuesta de ella. Cada vez me imagino que alguien le ha hecho daño, dejó el cadáver cerca del río de este lugar y todos la olvidamos por completo. La mente es la loca de la casa y no dejaré que gane.


Espero a Miranda y a los demás compañeros, detesto un poco ser el líder en estas situaciones. No los culpo a nadie le agrada estar en medio de la oscuridad, sin saber lo que se aproxima. Estamos todos en la misma sintonía, excepto por Mirt que lleva horas con un cigarrillo entre los labios. Elías toma la distancia suficiente para que no el humo no lo perjudique, Roma entrelaza sus brazos en los hombros de este con una sonrisa que oculta que de verdad está con los pelos de punta.


––Bueno, ¿dónde está la cabaña? ––le pregunto a Mirt, Leonardo y él fueron los que tuvieron la magnífica idea. La cosa es que no veo al bobo de Leonardo cerca, de seguro nos abandonó.


––Estamos a unos cinco minutos. Confíen en mí. ––Mirt arroja el cigarro y frunzo el ceño, lo hubiera guardado en uno de los bolsillos, demasiado contaminante para mi gusto.


––No sé si confiar en ti, pero como dicen los católicos con la fe de los ojos intentaré de creerte. ––Suelta una risa rápida, para que los labios estén más que firme, Roma si suelta la carcajada. Al momento llega Leonardo, detrás de él está Aurora.


––Parcero, deja de ser tan idiota y llévalos a la cabaña sin mi ayuda. ––Coloco los ojos en blanco, es tan ...


Seguimos la caminata, antes de llegar pienso que Emma está en la cabaña que se dará cuenta que estamos cerca, gritará para que las rescatemos de las garras del infierno. Ojalá la mente no me engañe. Miranda ha estado cerca, sin la necesidad de entrelazar los dedos como lo hacíamos antes. Extraño como los labios se sincronizaban en aromas y un sabor de ternura, de verdad que lo hemos mandado todo a la mierda, ¿Cierto, Miranda? Será que ...


––Miranda, quisiera hablar contigo. ––Olvido el bosque cuando estoy frente de su rostro. Es difícil no tenerte en mis recuerdos, si fuiste la persona que más me ha amado.


––Connor, he estado esperando desde hace tiempo que tomarás la iniciativa. –– Con un impulso eléctrico, sostengo las manos. El tacto no es suficiente para calmar la baja temperatura de la atmosfera y de una relación vieja.


––Lo siento, en ningún momento quise terminar contigo, eres demasiado importante en mi vida ––Suena desesperado, sin embargo, es la pura verdad.


––Connor, también te quiero.


––Dejen los sentimientos para otra ocasión, ¿sí? ––Leonardo se ríe de nosotros. La chica que tengo al frente, lo fulmina con la mirada. Compartimos ese odio hacia ese muchacho. Aprieta mis dedos como si fuera un saco de boxeo con el cual debe desquitarse. Nos alejamos para sentarnos a escuchar las historias. Mirt es el creativo. Antes de ser espectadores, debemos buscar más madera, ya que no es suficiente los troncos para crear fuego y comer los malvaviscos. Por lo menos conseguimos algo para comer.


Le digo a Elías que me acompañe a buscar más madera, acepta y lleva uno de los dulces entre los dedos. Cada vez que tengo la oportunidad, miro la cabaña que está al otro lado del agua que fluye, la madera es igual de palpable que la noche, lo único visible son los vidrios y los inmensos árboles que lo acompañan. Lo hago, por si encuentro la señal de una persona. Sin embargo, es igual de vacío que este bosque.


A pocos metros encontramos unos troncos de madera. Me agacho para recogerlos, antes de irnos, mis ojos no son capaz de despegarse a una tela, siento que ese objeto me está llamando y por curiosidad lo agarro. Es la pista que hubiera desechado desde el principio, la arrojo al suelo. Es la chaqueta de once de mi hermana, con manchas de sangre. La letra "E" que está tejida ya se desperdició el color gris por completo, por un carmesí que pertenece a una piel. Es inevitable no sentir que falta el aire.


––Imposible, esto debe ser una broma ––habla Elías, con el mismo susto que los malvaviscos ya se fueron.


––No lo creo ... Es de Emma.


––¿Crees qué está muerta? ––Mi cuerpo se arroja sobre la chaqueta, bañándolo con mis lágrimas. Ya con imaginando un funeral, un cuerpo lleno de heridas sin respuestas. Aunque, la chaqueta define del todo la situación, todavía falta la evidencia más importante. Su cuerpo.


––¿Dónde está su cuerpo? No lo veo, es un indicio confuso.


––Le diré a los demás.


Llegan, sin saber que hacer, Leonardo se queda sentando en una roca y sin despegar la vista en la chaqueta. No sé si está impactado o solo observa el césped. Aurora no es capaz de ver, sigue con la idea de que ella está muerta y no detiene las lágrimas. Roma le da un abrazo, en ese momento de angustia se me ocurre una idea, llamar a la madre de Miranda que es la jefe de la policía de Monte blanco. Las respuestas son nulas, están cegados por la una verdad errada. Los regaños, porque me parece increíble que en serio ya se nieguen a la posibilidad de buscarla. Así que le digo a mi excompañera que llame a su mamá. A los minutos recibimos una respuesta, a pesar de que la señal sea perversa.


Espero tenerte en casa, Emma. espero que la muerte sea secundaria en tú vida


Las sirenas de los coches de policía tardan una hora en llegar. Elena Pereira y sus compañeros están con los uniformes, unas cintas perimetrales para asegurar que el objeto no sea manipulando. Toman fotos de la chaqueta, todos llevan unos guantes y guardar el material en unas bolsas transparentes. Es la primera vez que me siento en esas películas estado de Estados unidos que son de suspenso.


—Connor Reyes —su voz detona respeto, siempre la he tratado como una superior y una persona que se lo merece. Por hacer el máximo esfuerzo en darnos la paz en Monte blanco.


Uxía se acerca y rodea su mano con la mía. Ya extrañaba tú tacto, regresemos dónde el bosque era color de rosas para los dos.


—Señorita Pereira —Respondo automático.


—Esta carta es para usted. Si tiene información útil de su hermana, estaré al tanto.


—De acuerdo.


Estoy solo, hace rato se distancio la compañía de Miranda. Los oficiales ya se llevaron la chaqueta.


La carta tiene el sello con la letra "G" esa consonante que ha despedazó vidas con el filo de un sacapuntas, que juega a ser justiciero cuando en realidad no lo es. Es retorcida la mente del tal G.


Unos dedos acarician mí nunca, gélidos, el tacto asemejándose a una roca, que llega hasta el mentón en un apretón que no asfixia lo suficiente. Volteó, es el viento y el engaño de la cabeza.


Parpadeo y abro la nota, con las manos temblando. El olor a miedo lo pueden percibir mis amigos a kilómetros de distancia. La carta dice lo siguiente


«Querido Connor. Ahora el juego de detective te queda complicidad. no estás tan lejos de saber la verdad o... ¿Te estoy mintiendo? Bienvenido al mundo de G dónde la muerte se camufla con la vida. Para finalizar te regalaré una frase.


En la oscuridad no parecía importar que casi todas las respuestas fueran absurdas. Stephen».


«Atentamente:g».




Una expresión que se utiliza en Colombia


Se le dice muchacho o muchacha, a una persona joven de ambos sexos en el habla colombiano.