El Gato
Alguna vez existió un pequeño gato que al nacer le quitaron el corazón para meterlo en un cajón, pobre gato sin sentimientos creció y la soledad conoció.
Un día la playa visitó y en el mar se adentro para terminar con el vacío que en el alma llevaba.
Cuando la corriente lo arrastró se arrepintió y desesperado sus patas agitó aferrándose a la vida que por mucho tiempo lo maltrato.
Para su sorpresa termino en una pequeña isla, asustado y con pocas fuerzas se levantó y busco un lugar para refugiarse ya qué la noche caía.
A la mañana siguiente el pequeño gato se armo de valor y decidió qué la isla explotaría .
En el camino el gato comenzó a recordar cosas que su mente había borrado, estaba cansado de tanto sufrir, estaba harto de siempre salir lastimado.
Se escucho un ruido que provenía de un arbusto, era un pequeño raton qué no paraba de temblar y lagrimas de sus ojos brotaban , el gato sintió su dolor y muy sereno se acercó y le pregunto.
¿Qué te pasa pequeño raton? Porque lloras desconsoladamente
El ratón tímido hablo
-Llevo mucha presión , tengo miedo soy un cobarde, mi madre me repite constantemente la carga que le soy, no pedí nacer, siempre trato de complacerla pero al parecer nada es suficiente ¿qué más puedo hacer?
El gato muy triste lo miro
-Pequeño raton los demás siempre nos van a lastimar, siempre nos van a recordar que estamos en una realidad muy cruel, son egoístas por naturaleza y terminan por romper nuestra alma, no puedo hacer mucho por ti, a menos que conmigo quieras venir
El ratón estaba harto de la vida que llevaba así que accedió, ni el ratón ni el gato sabían a donde iban, pero lo que si sabían, era que solo se querían alejar de todo y todos los que los lastimaban
Caminaron y caminaron, empezaba a caer la noche, y el gato le dijo al ratón qué debían buscar un refugio. Hasta que encontraron una pequeña cueva cerca al río, donde habitaba una rana, le preguntaron si podían pasar la noche ahí y ella sin ningún problema los dejo pasar
La rana se veía muy alegre aunque tenía los ojos un poco hinchados también desprendían un brillo qué acojio al ratón y al gato, le gustaba hablar mucho y les saco un par de sonrisas
Cuando ya todos dormían al gato lo despertó un ruido proveniente de la habitación de la rana.
La rana sentada en su cama lloraba bajito para que nadie la escuchara, eso explicaba sus ojos hinchados, ¿cuantas noches habrá llorado? -Se pregunto el gato-, se acerco a la rana y se sentó a su lado, la rana le sonrió mientras aun lloraba
-Tu también siente ese dolorcito en el pecho qué te agobia? -pregunto el gato-
La rana estaba un poco sorprendida, pero afirmó con la cabeza
-Estoy perdiendo mi brillo, la vida me esta golpeando solo quiero desaparecer pero eso sería como huir de mis problemas, y ya eh huido mucho estoy cansada.
El gato le explico que no sería huir de sus problemas que quizás solo necesita un respiro, quizás solo necesita un poco de paz para poder continuar
La rana al final acepto y siguieron su camino, empezaron a hablar de todo lo que les había pasado, el ratón y la rana hablaban, menos el gato.
En lo que seguían caminando el ratón se fijo en una hoja que estaba pintada de muchos colores, habían muchas de ellas, una voz escucho
-Eh! Por favor ayúdenme a recojer mis hojas, gritaba un pequeño grillo
Todos ayudaron
-Qué lindas hojas! ¿Las has pintado tu?-pregunto la rana-
-Si! Así es yo las eh pintado, porque al atardecer habrá un
festival, todos los animales de la isla asistirán.
El ratón emocionó sugirió ir al festival, el gato estaba nervioso pero no dijo nada y acepto
Llego al atardecer y el ratón, la rana y el gato fueron acompañados por el grillo al festival, habían muchos animales y muchos colores, el grillo era el anfitrión del festival así que a todos empezó a animar, se veía muy feliz y muy orgulloso de su trabajo
Esa tarde el ratón conoció a otro grupo de ratones con los que se llevó muy bien al instante, y la rana no paraba de bailar feliz junto al grillo, todos la pasaron muy bien.
Menos el gato a quien la muchedumbre lo abrumaba, tenía mucho miedo solo quería salir de ese lugar, pero por sus compañeros se quedo
Al terminar el festival el ratón se acercó al gato
-Amigo mio, creo que es hora de seguir mi propio camino, es hora de poder saber quien soy, gracias por todo
El gato le sonrió y se alejo, pronto la rana tambien le habló
-Amigo mio yo también voy a seguir mi camino, por fin encontré paz y estoy prepara para continuar
El gato volvió a sonreir y se alejo
Mientras el gato distraído iba caminando no se dio cuenta que en su camino estaba un joven escarabajo a quien casi pisa.
-Oye amigo ten más cuidado por donde caminas,-dijo el escarabajo-
El gato se disculpo y le pregunto que hacía solo
El joven escarabajo dijo que sus amigos se habían burlado de el y que lo abandonaron a su suerte.
El gato le dijo que lo ayudaria a encontrar el camino a casa, el escarabajo se emocionó y siguió al gato, caminaron mucho pero al fin encontraron el camino.
-Muchas gracias gato, creo que mis amigos al final no eran mis amigos, todo porque no me quería quedar solo, al final solo me usaban..
-Esta bien joven escarabajo, te has dado cuenta, esta bien querer estar solo, pero no sentirse solo, tienes que concentrarte en ti mismo ya habrán quienes quieran verdadera mente tu amistad pero ahora tienes que aprender a conocerte
El escarabajo tomo su consejo y se despidió alegremente del gato.
El gato otra vez se encontraba solo, caminando sin rumbo alguno, el gato sintió algo en su pecho, no sabía bien que era, de sus ojos lagrimas empezaron a brotar ¿qué es esto? - se pregunto-, qué es lo que estoy sintiendo..
llego a la cima de una montaña donde toda la isla se divisaba, ahí encontró a una águila quien le preguntó
-Oye tú, ¿porqué lloras?
El gato confundido le respondió
-No lo se, nunca antes una lagrima había derramado, siempre me repetían qué llorar estaba mal
El águila con voz suave le explico.
-Lloran esta bien, todos lo necesitamos para aligear nuestra alma, mira yo, siempre lloro por todo, soy muy sensible.
-Ser sensible también está bien, llorar es de valientes, y yo soy débil-dijo el gato-.
-Quizás y tengas razón gato, la vida es tan cruel, qué a los buenos maltrata.
Ambos conversaron durante horas, ambos tenían el alma hecha trizas , pero aún seguian dándole la contraria a la vida...
Fin.