Dulces Mentiras, Amargas Verdades.

Summary

Esta es una adaptación de la saga "Dulces Mentiras" Un fiscal muy famoso, un Deseñador de modas. Ambos con pasados dolorosos qué los conectan. >Temática M-preg >Boy pussy >Todos los derechos de esta historia son reservados para el autor original ♡ >Adaptación sin fines de lucro ♡

Status
Complete
Chapters
41
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capitulo 1

Entre el desierto y el mar se encuentra Dubái, el país más grande en todos los aspectos del mundo, uno de los siete emiratos que conforman la unión de los emiratos árabes y que en este preciso instante está haciendo historia con la inauguración del Burj Khalifa, el coloso de cemento, acero y vidrio, llevándose el record por ser la estructura más alta creada por el hombre y fue el lugar más apropiado para celebrar la graduación con honores de Jeon Jungkook , egresado de la universidad Rheinische Friedrich-Wilhelms de Alemania.



La impresionante ceremonia de apertura fue en medio de un espectáculo de luces que hacían titilar la majestuosa edificación, seguido de la fuente danzante, que dejaba a más de uno con la boca abierta ante la sincronía y altura que alcanzaban las propulsiones de agua, amenizada por la voz de un músico Turco.


-Ya me tienen cansado con tantos músicos turcos... esperaba al menos algo medianamente electrónico, se supone que hay turistas. — acotó Hoseok haciendo un puchero de desagrado.



-Hoseok compórtate, te he dicho mil veces que estudies un poco más las religiones de los países que visitas, los musulmanes no permiten a Tiesto en estos eventos, ni en ningún otro. Ese tipo de música estridente que te gusta, aquí no es admitida. —le hizo saber, Namjoon regañándolo levemente.



-Ni a nosotros nos pasan mucho y aquí estamos, todo sea por los ingresos que les proporciona el turismo, por eso la próxima semana me voy a Ibiza, no puedo perderme el festival electrónico, así que apenas llegues a Brasil nos envías el jet, para desintoxicarme un poco de esto. —expuso moviendo su cuerpo al ritmo del trance, ganándose las miradas de varias personas.



-¿Regresa a Brasil tío? —preguntó Jungkook desconcertado, dirigiéndose a Namjoon. —pensé que nos acompañaría al rally de mañana en el desierto.



-No Kook, no puedo quedarme deben continuar la travesía solos, tengo asuntos importantes que atender en Río.



-Como donarle alguna cantidad exorbitante a otro famoso, para fundaciones ficticias. —intervino Hoseok con una sonrisa cómplice.



-No es tú problema lo que le doy a mis amigos, entendido jovencito?. —el padre evidenciaba reproche en la voz, mientras que Yoongi y Jungkook rieron ante el regaño a Hoseok.



-Está bien papá… sé que eso lo acordamos… no meterse en tu vida privada. —respondió dándole un codazo a su hermano mayor. — Deja de burlarte Yoongi .



La voz del músico se opacó en medio de los aplausos del público proveniente de todas partes del mundo para presenciar el evento más esperado del 2010, el hombre agradeció con una reverencia.

Jalifa Bin Zayed Al Nahayan, se puso de pie y se acercó a una capta huella posó su mano y empezaron a proyectarse imágenes de los pisos que poesía la estructura y del desierto, un despliegue de luces y pirotecnia nunca antes vista cobraba vida ante los presentes, iluminando gran parte de la ciudad, ya que salían de los edificios cercanos, creían que eso era extraordinario hasta que los juegos artificiales empezaron a vestir al Burj Khalifa, haciendo palidecer a los de los últimos juegos olímpicos.




Los gritos de euforia y aplausos no se hicieron esperar entre los miles de asistentes al magno evento y que aún no creían en lo que sus ojos presenciaban, a un lado las fuentes impresionando con sus danzas, hacia el otro la pirotecnia de los edificios cercanos y frente a todos y casi tocando el cielo el Burj Khalifa parecía incendiarse, expidiendo luces de colores con una rapidez sorprendente.



Entrada la madrugada el evento término y los cuatro hombres se encaminaban a los autos de alquiler, escuchando y siendo parte de las impresiones de las personas ante la majestuosa inauguración.



-Padre, ¿Pensé que nos habíamos hospedado en el edificio más alto del mundo? —inquirió uno de los chicos.



-Si vas a limpiar te puedes quedar Hoseok. Mientras que Kook, Yoongi y yo nos vamos al Burj Al Arab. —le dijo sonriendo, pasando uno de sus brazos por encima de los hombros del chico rubio acercándolo a él.




-Padre eres un genio. No quedaremos en el único hotel siete estrellas del mundo, por eso me gusta andar contigo. —pasando su brazo por la cintura del hombre en un gesto cariñoso.




-Soy empresario, tal vez si fuese genio no tendría tanto. Chicos propongo una competencia hasta la isla, el que llegue primero se quedara con la suite principal. —les hizo saber, todos rieron y aceptaron la carrera.

Kim Namjoon, era un hombre de cabellos castaño claro y ojos celestes, descendiente de Irlandeses, nacido en Brasil y presidente del grupo EMX, el cual estaba formado por tres compañías cotizadas en el mercado bursátil, las empresas que formaban el grupo eran, BEX dedicada a petróleo y gas. MAX energía y logística, MIN minería e industria naval.




Aunque nació en Brasil, su juventud la pasó entre Suiza, Bélgica e Irlanda, donde estudió ingeniería metalúrgica y aprendió seis idiomas. Portugués, alemán, inglés, francés, italiano y español, de regresó a Brasil, empezó a trabajar en una joyería para garantizar sus ingresos personales y mantenerse de forma independiente, ya que no le gustaba ser una carga para sus padres, cuando cumplió veinte años y con las ganancias adquiridas emprendió su primer negocio dedicándose al comercio de oro y diamantes, a los veintidós años ya contaba con una pequeña fortuna valorada en seis millones de dólares, la cual aumentaba desmesuradamente con los años, con cincuenta y tres años, era el hombre más importante de Brasil y el segundo en Latinoamérica, con dos hijos Yoongi y Hoseok, además de su sobrino Jungkook, su estado civil. Divorciado, lo que lo convertía en uno de los hombres más cotizados del continente, se le relacionaba de manera continua con hombres del medio artístico, sin embargo se encontraba renuente a casarse una vez más, un hombre aventurero que le apasionaban los deportes extremos, los cuales llevaba a cabo sin que su edad fuese un impedimento.

Namjoon subió a un Mustang gris del año, dispuesto a ganar la carrera, sin importarle que sus competidores fuesen menores, sus hijos y sobrino, eran más que sus herederos, eran sus amigos y cómplices, aún se sentía joven y su apariencia le ayudaba considerablemente, dando la impresión de ser más bien el hermano mayor de los chicos.




Kim Yoongi, era de cabello castaño oscuro y ojos miel, como los de su madre, de una estatura intimidante aunque fuese un hombre serio, tenía cierto fetiche con los tatuajes por lo que tenía uno por cada año de vida, con veintisiete años poseía su propio imperio el cual llevaba por nombre Ardent y estaba asociada con Embraer una empresa dedicada a la aeronáutica, fabricación de aviones comerciales, militares y ejecutivos, la cual fundó con la ayuda de su padre, su sede principal se encontraba en Brasil, pero Ardent poseía delegaciones comerciales y de mantenimiento en los Estados Unidos, así como oficinas comerciales en Francia, Singapur y China. .




Su adrenalina llegaba al límite mientras piloteaba un EMB-145H, en las pistas de controles de vuelos, no estaba casado, pero si a pocos meses de hacerlo y al igual que todos, dominaba seis idiomas ya que para Namjoon, era primordial la comunicación y la mejor manera, era hacerlo sin la ayuda de traductores, valerse por sí mismos era de hombres seguros e independientes. La elección de Yoongi fue el Ferrari rojo, le gustaba este tipo de autos por su tamaño pequeño, haciendo al vehículo más liviano y rápido..




Kim Hoseok, rubio de ojos azules y su altar; un gimnasio, con tantas citas amorosas como músculos, su padre había elegido ese nombre por el Dios del trueno y él lo había adoptado a la perfección, inteligente pero estancado en la adolescencia, se había graduado el año pasado en la universidad de Oxford y con vientres años, no se dignaba a enseriarse y aceptar uno de los puestos que su padre le ofrecía dentro del grupo EMX, prefería ser la bitácora de los festivales electrónicos alrededor del mundo. Su carro por preferencia y su padre ya lo sabía era un Veilside, en color amarillo, por lo que no perdió tiempo en subir a su nena, como cariñosamente le llamaba a los autos.



Jeon Jungkook, tenía la misma edad de Hoseok y más que primos, eran hermanos, así como Namjoon había sido un padre para él desde que tenía ocho años, edad con la cual llegó a Brasil y encontró un hogar, cuando creía que todo estaba perdido.



De fisionomía deslumbrante, su cabello negro contrastaba enigmáticamente con su piel blanca y ojos miel, despejados de cualquier veta que apagasen ese color que casi llegaba al amarillo, logrando cautivar e intimidar si se les miraba por varios segundos, ya que parecían llamas que amenazaban con destruir todo a su paso, con el poder de cautivar a las mariposas que se sentían atraídas por la luz artificial de manera suicida, esas que volaban en círculos alrededor y se golpeaban una y otra vez contra la fuente luminosa hasta morir y poco les importaba; Por eso tenía muchas mariposas cayendo rendidas a sus pies, ante la mirada seductora, ardiente, cautivante y misteriosa, esa manera penetrante de mirar que lograba acelerar corazones a su paso. Sin embargo las pupilas escondían inocencia, odio y dolor que se habían quedado pausados en el tiempo, nadie había logrado escarbar en su alma, nadie conocía el secreto que guardaba, porque Jungkook no les permitía llegar.

Nariz recta, labios atrayentes, incitadores y carnosos, tan masculinos como su mandíbula cuadrada, casi siempre con su barba de apariencia de dos días, algunas veces la llevaba cerrada y otras solo un candado que encerraba mentón y labios, logrando con esto demostrar más edad de la que poseía.



Jungkook o Kook, como le llamaban sus primos, era amante de la capoeira arte brasileño que combinan artes marciales, deporte y música, además de expresión corporal, este deporte había sido el único causante de los pocos dolores de cabeza que le había dado a su tío, ya que mientras se encontrase en Brasil se escapaba a los barrios, siempre en compañía de sus primos, a las rodas de capoeira callejera, para él, los hombres de los barrios eran los mejores contrincantes, aunque también peligrosos, sin embargo dentro de él latía silenciosamente una furia que muy pocas veces explotaba y las veces que la había sacado a relucir, fueron en medio de peleas callejeras, ganándose el respeto de muchos, esos que le habían dado el sobrenombre. Debido al deporte que practicaba, se había creado un cuerpo perfecto, moldeado, con cada musculo que tiene el ser humano bien marcado. Sin embargo se ayudaba con máquinas, imposible no ejercitarse cuando Hoseok tenía gimnasio hasta en el jet, aunque esto no rompía su religiosa rutina de practicar capoeira todas las mañanas por dos horas y una hora de muay thai, mejor conocido como el boxeo Tailandés.



Kook era un enigma que hasta el momento nadie había logrado descifrar, ya que muchas veces era alegre, extrovertido, acompañado por Hoseok y algunos amigos eran el alma de las fiestas sobre todo cuando le ponían vida a las reuniones con sus danzas brasileñas y enloquecían a todas las mujeres y hombres a su paso, aún más, en el continente Europeo o Asiático, que no poseían la misma destreza para mover el cuerpo, con la rudeza, agilidad y sensualidad que a los latinos les sobraba, mucho menos con el erotismo que desplegaban los brasileños.


Pero había momentos en que se encerraba en sí mismo y llegaba a ser dominante, obstinado, exigente y a juzgar duramente como si se tratase de un inquisidor de la edad media, el tiempo y sus demonios, los habían enseñado solo a eso, a juzgar, nunca a absolver. Sabía que había cosas que no dependían de nadie más y tenía que hacerlas él mismo, era su destino, por eso estudio derecho, para culpar.



Era intenso, con una energía emocional única, a simple vista un joven tranquilo, pero escondía magnetismo y agresión afables, de un carácter con grandes beneficios o enormes riesgos, temple y fuerza de voluntad insuperables, sin embargo era sensible y podía ser fácilmente herido, pero con la fortaleza para no demostrarlo y prepararse para ser destructivo. No sabía perdonar, no podía hacerlo, muestra de ello era que contaba con pocos amigos, porque cuando se enemistaba con alguien era para toda la vida, su orgullo no le permitía unir lazos nuevamente.

En el momento era el Jungkook al cual se podía llegar fácilmente, alegre y dispuesto a disfrutar, estaba celebrando su graduación, más que eso, ansioso porque en menos de dos meses ejercería su profesión con la firma Kim y su tío estaba preparando todo para que fuese reconocido desde el mismo instante en que pisara su despacho en Nueva York, ya contaba con una cartera de catorce clientes y con tres abogados sumamente reconocidos que trabajarían para él, ofreciéndole los mejores honorarios, Namjoon siempre les ofrecía la plataforma de despegue, para que se crearan futuros prometedores.



Jungkook le regaló una sonrisa a Namjoon quien hacia rugir el motor del Mustang gris, mientras que él opacaba el de su tío con el motor de más de 600 caballos de fuerza del Lamborghini Reventón Roadster en color negro, era idéntico al que tenía en Alemania, solo cambiaba el color, ya que el de él era gris plomo, su tío se lo había regalado para su cumpleaños, el pasado mes de octubre, uno de los veinte que habían fabricado y como siempre cumplía cada capricho de ellos, porque sabía que le gustaba este tipo de autos poderosos, era como agarrar a un toro por los cuernos, no en vano el logo que lo representaba era el


Sin perder tiempo arrancaron y en el primer minuto, alcanzaban los ciento veinte kilómetros por hora y en aumento, Namjoon no les daba tregua a que lo adelantaran, por lo que les bloqueaba el camino, mientras reía como un joven al verlos por el retrovisor el intentar rebasarlo, algo que les fue imposible, ya que al llegar al Burj Al Arab, el único victorioso fue el hombre de cincuenta y tres años.


-Solo te dejamos ganar padre. —expuso Yoongi con una sonrisa, bajando del Ferrari rojo.


-Siempre nos has enseñado que hay que darle prioridad a los mayores. -acoto Hoseok recargándose contra el Veilside amarillo.


-No vamos a quitarte la suite principal. —le hizo saber Jungkook mientras la puerta del Lamborghini se elevaba.


-Sí, den sus mejores excusas perdedores, sin embargo tenemos dos suite dobles. —dijo encaminándose a la entrada principal del hotel siendo seguido por sus hijos y sobrino, quienes se miraron sorprendidos ante la astucia de Namjoon y entregando las llaves de los autos.