Good for you “spideypool”

Summary

El celo de Peter coincide con su alfa; Wade Wilson.

Genre
Erotica/Other
Author
Vodka
Status
Complete
Chapters
1
Rating
4.0 1 review
Age Rating
18+

Oleada



La mano de Wade se oscila en la parte baja de la espalda de Peter, empujando hasta que el castaño entra al elevador, su espalda contra la pared con los hombros del canadiense obstruyendo su vista afuera en la recepción del hotel y más allá de la entrada donde se está frenando una avalancha de fanáticos solo por endebles barricadas de aluminio. Peter frunce el ceño, suspirando, y Wade desliza su llave VIP sobre el lector, marca el número de su piso, y finalmente se da vuelta para mirar al chico.

Sus cejas están juntas, fosas nasales ligeramente dilatadas, rostro enrojecida. Su aroma almizclado y profundo está llenando rápidamente el pequeño espacio de una manera que hace que Peter esté inestable y se apoye contra la pared, inhalando bruscamente. Se estremece, avergonzado cuando se da cuenta de que ya se está volviendo resbaladizo, y parpadea hacia Wade, quien lo mira fijamente, esas malditas tres pulgadas que el ojiazul odia tanto que de repente parece una cabeza entera separándolos.

Wade sonríe un poco, la esquina de su boca se levanta, sus cejas grumosas se menean y sus ojos juguetean el área pecosa de su piel.

—¿Sí?—musita, y Peter lo mira, moviéndose incómodo, pero finalmente asiente. No tiene sentido negar algo que el rubio ya debe saber, que probablemente lo supo desde el momento en que tenía al castaño encima del mostrador de la cocina en el autobús, sus caderas apretadas entre los muslos de Peter, besándose incluso cuando los vasos se agitaron en los armarios. El bus siseaba, con las ruedas resbaladizas y la plática de los X-Men de fondo.

—Cerca—dice, jadeante; él mira hacia abajo y vuelve a moverse, conteniendo un gemido cuando su ropa interior y jeans ajustados crean fricción sobre su pene y agujero. Puede escuchar al mutado exhalar, tragar ruidosamente, y cuando baja su mirada un poco, ve el contorno del miembro del alfa curvarse en sus jeans.

Si su olor es una indicación, tendrá a Peter de rodillas en el momento en que entren a su habitación de hotel. Peter sabe que su rubio también puede olerlo, puede sentir que eso es exactamente lo que quiere.

La fragancia espesas y húmeda cosquillea sus fosas nasales, mordicando sus encías y engullendo a su alfa interior. Incitándolo, provocándolo.

Él muerde su labio y rueda sus hombros, levantando su mirada nuevamente.

—Probablemente en unas pocas horas—exhala, deteniéndose unos segundos para inhalar.

—Ya puedo sentirlo—gruñe, pero antes de que pueda continuar, el ascensor hace sonar la llegada y las puertas se abren para revelar inmaculados pisos de terciopelo rojo que conducen por un largo pasillo.

Agarra el brazo del castaño para llevarlo afuera, y el omega hace una mueca cuando da el primer paso, sintiendo que su lubricante se extiende y empapa en su ropa interior. El líquido se escurre entre sus paredes, y sus piernas flaquean, gelatinosas y densas.

Su celo y el celo de Wade nunca han coincidido antes, y Peter nunca ha visto a un alfa entrar en celo. Había teniendo encuentros con alfas en sus indicios del celo, pero nunca había estado con uno.

La presencia de Wade es intoxicante, poderosa, su mano en el brazo de Peter se siente caliente y cuando finalmente encuentra su habitación y lleva al omega adentro, él agradece poder respirar por un momento mientras Wade se quita los zapatos y arroja su bolso en una silla en la esquina.

La misión había acabado cerca de las madrugadas. Los rescatista, junto con los X-Men y los 4 Fantásticos, habían ayudado a los acontecimientos de las Torres Gemelas. Después de exhaustas horas de búsqueda de cuerpos, perros olfateando perdidos, y hombres poderosos de la Galaxia ayudaban con el derrumbe; Peter lo sintió. Su cuerpo molía, sus huesos crujeaban y el pitido de sus oídos lo llevaron de rodillas hacia el suelo. Su celo estaba llegando, y estaba tan cansado y exhausto que estaba muriéndose del cansancio.

Richard lo había examinado, y después de varias horas, había diagnosticado estrés postraumático por el acontecimiento, lo qué conllevó a que su celo se adelantara.

Pésimo momento. Pero habían acabado hace un par de horas.

Peter enciende la luz y, apoyado contra la pared, se quita sus propios zapatos, gimiendo de nuevo cuando se mueve, tratando de tragar el sonido antes de que Wade pueda escucharlo. Se quita la camiseta, moviéndose para quitarse los jeans también, pero las manos del alfa encuentran su cintura y lo acercan.

—Mierda—gruñe, denso—. joder, puedo olerte. Nunca te había olido así antes—se inclina y acaricia a su cuello, deslizando sus manos desde la cintura del arácnido hasta su trasero, apretando, él se inclina instintivamente hacia arriba, de puntillas hacia atrás, con el cuello expuesto para que Wade succione una mordedura de amor.

Es un poco agresivo, reclamando, y Peter quiere hacer una broma al respecto, minimizarlo como siempre hace cuando Wade se pone así, porque no es como si estuvieran saliendo, no es como si estuvieran apareados, es instinto y los dos son los únicos que llevan el secreto en su amistad.

En un segundo después, está tropezando hacia atrás en la cama, Wade arrastrándose sobre él y besando las palabras de sus labios. El castaño se arquea y abre las piernas, y él se acomoda entre ellas, haciendo una mueca contra él. Es lo suficientemente duro para que Peter lo sienta contra su propio miembro a través de sus jeans, y cuando retrocede, sus ojos están tan oscuros que son casi negros.

—¿Estás mojado?—pregunta y él asiente frenéticamente, tratando de poner una mano entre ellos para deshacer su bragueta. Se las arregla después de un momento, lloriqueando, sacándose los jeans con el alfa apoyado en sus brazos sobre él, observando.

—Maldición—presiona, pateándolos, y pasa su mano sobre su pene a través de su ropa interior, hasta donde la cabeza está húmeda, y luego baja nuevamente entre sus piernas. Está húmedo, empapado y maúlla, inclina las piernas y pasa dos dedos por su agujero a través de los calzoncillos, luego monta contra su mano.

Wilson todavía lo está mirando, labios ligeramente separados. Peter frota sus dedos un poco más, temblando, siente que se pone aún más mojado, se siente así mismo apretarse. Hay una oleada de calor que se cuela en el punto focal de su columna vertebral en una curva sinuosa que abarca todo su cuerpo y lo empuja; nunca antes había sentido el momento de su celo floreciendo así, tan consciente de lo excitado que ya está, e inclina su cabeza hacia atrás, tratando de encontrar la parte que abre sus calzoncillos, ansioso por empujar sus dedos dentro de sí mismo.

—No, no, no—oye al alfa susurrar roncamente encima de él, y de repente la mano de él y está en su muñeca, deteniéndolo, levantando su mano. Él lo acaricia y Peter abre los ojos, trata de decir algo, regañar a Wade por ser un jodido provocador, pero luego el alfa lame sus dedos, lame primero sus dedos mojados, los chupa en su boca como si fueran la cosa más deliciosa del mundo.

Peter gime y siente que otra ola se eleva en él y se apaga, falo sacudiéndose; sin embargo, no se viene, necesita más estímulos que eso, incluso en celo, y lo que más necesita en este momento es algo que lo llene.

Es como siWade pudiera leerlo en su cara – u olerlo, probablemente –o quizá son los años de amistad y de conocerse a ellos mismo- porque se aleja y se sienta para quitarse la camisa, revelando la amplia extensión de su pecho. Con su piel expuesta, los sentidos de Peter están sobrecargados y gira su cabeza y esconde su rostro en el edredón, sintiendo sus caderas rodando, desenfrenadas y necesitadas. Por lo general, es susceptible al olor de Wade, pero esto es casi demasiado. Debe, la parte apenas lógica de las razones de su cerebro, ser por el celo, por el calor, por ambos, y no puede evitar buscar a ciegas el miembro del alfa e intentar deshacer su bragueta con una sola mano.

—Peter, no—él gruñe; acaricia nuevamente el cuello del castaño, lo muerde, su aliento caliente y húmedo contra la piel del omega, y luego gruñe bajo en su garganta cuando Peter logra desabotonar sus jeans. Él mete su mano dentro y envuelve sus dedos alrededor de la hombría del alfa que está tan hinchada y enorme que Peter apenas puede capturarla en el círculo de sus dedos.

—Mierda…—se las arregla y el rubio lo muerde de nuevo, con más dureza, dientes cavando—. Alfa, estoy… tengo que… —parece que no puede terminar una oración y le da más vergüenza de lo que debería porque el rubio lo había visto así antes, lo ayudó a superarlo, lo jodió más de una vez, pero Peter se siente más crudo por alguna extraña razón, como si esto fuera completamente nuevo.

Él gime y mueve su trasero contra la cama, arrastrándose contra ella hasta que su ropa interior comienza a amontonarse, y Wade agarra la pretina y la tira hacia abajo sobre las caderas. Deja caer la frente contra el pecho del castaño, maldiciendo, sus dedos clavándose en el muslo, abriéndolo más, y Peter entierra los dedos en su cabello, siseando. Wade se tensa contra él y luego se levanta hasta que su entrepierna vestida presiona entre las piernas del castaño, donde sabe que está mojado y goteando, tan listo para su hombría.

Tira del cabello del alfa hasta que puede besarlo y él lame con hambre su boca, mordiéndo sus labios como si quisiera marcarlos también.

Peter quiere pelear, hacer que Wade trabaje para ello como suele hacerlo, incluso cuando lo suplica con su culo en el aire y los dedos del hombre enterrados profundamente, pero siente que todo su cuerpo está ardiendo, como si se estuviera marchitando sin lo que sea que Wade pueda darle.

Se separan, saliva conectando sus bocas momentáneamente y Peter suelta un gemido, ahuecando la cabeza del alfa en ambas manos, mirando hacia arriba.

—Necesito … —comienza y rueda las caderas hacia arriba hasta que sus pantorrillas se tensan, dedos de los pies acurrucándose contra el edredón.

—Lo sé —su voz es ronca y profunda, áspera, muy parecida a como se siente después del sexo, y sus caderas se contraen, lo que provoca un escalofrío de deliciosa anticipación a través del ojiazul—. Te voy a follar—continúa y Peter maulla en respuesta, separando sus labios y boca haciéndose agua. Siente que se moja más, lubricante goteando por sus muslos y hace otro ruido desesperado, frotando su entrepierna contra donde sabe que el miembro de Wade debe estar dolorosamente dura.

—Haz algo—jadea—. Hazlo, solo, joder—exhala y el rubio lo besa de nuevo, chupando sus labios hasta que el omega sienta que se va a romper con lo mucho que está temblando con la necesidad de liberarse, de tener al alfa dentro de él—. Por favor.

Wade agarra su pierna derecha y la levanta, luego, jodidamente finalmente, desliza su mano hacia abajo y frota tres dedos sobre el agujero del chico. Peter se separa, respirando con dificultad, y se ahoga en su voz cuando él los empuja hacia adentro sin mucha advertencia, su cuerpo se mueve a tiempo con sus dedos como si ya lo estuviera follando.

—Estás tan mojado, joder. ¿Tan mojado para mí, no es así, baby boy?—gime Wade, gruñendo—. Estás tan jodidamente mojado, nunca has estado tan mojado antes—presiona más profundamente y Peter tiembla, ojos muy abiertos; su cuerpo se contrae y siente que se aferra a los dedos del alfa por un momento doloroso, antes de sollozar y venirse, chorreando sobre su estómago. Dura para siempre y Wade lo folla a través de él, solo sus dedos, el agujero del arácnido se aprieta alrededor de ellos nuevamente en otra ola, expulsando cantidades enormes de lubricante.

Se blanquea, pierde la sensación en las manos y los pies, su visión de repente se llena con su respiración errática; cuando vuelve,Wade se está quitando y tomando sus jeans y la ropa interior. El ojiazul parpadea hacia él y el alfa se arrastra sobre él, cubriendo el cuerpo con el suyo, su polla ajustada entre las mejillas del omega.

—No es todo, ¿uh? Tan mojado y necesitado por mi nudo—dice bruscamente y Peter sacude su cabeza, visión nadando; él extiende sus piernas hasta que sus rodillas golpean la cama, haciendo un sonido suplicante.

—Sí—él gime—. Sí, joder, sí... —cierra los ojos, cuerpo palpitando y le duele aunque sabe que es solo hablar.Wade nunca lo ha anudado antes; siempre son seguros y cuidadosos sin importar cuánto Peter termine rogando.

—Voy a… Mierda—Wilson comienza, pero no termina. Se agacha y envuelve su mano alrededor de su propio pene, ajustando la cabeza contra el agujero, y se hunde lentamente. Es más grande de lo habitual, y Peter sisea al encontrarse con él para hacerlo más fácil. Por un momento se siente como si el mercenario no encajara y él gime, agarrándose del brazo del rubio, y luego grita cuando finalmente se entierra con un último empujón.

El alfa se recuesta, desliza sus manos sobre los muslos y vuelve a entrar; la sensación provoca otro orgasmo en Peter. Se arrastra por su cuerpo casi inesperadamente, hasta que tiembla y vuelve a venirse, sintiendo su polla gotear sobre su estómago. Él exhala un gemido, voz quebrada, temblando, su cuerpo moviéndose por sí mismo, puro instinto, reaccionando al de Wilson.

Todavía está duro cuando el alfa se aleja solo para empujar nuevamente, la gruesa cabeza de su polla estira el agujero y otro temblor lo atraviesa. Él gime y se agacha para tocar donde la polla del rubio presiona, queriendo tocar donde se abre. Está todo mojado y resbaladizo, y Wade se siente enorme.

El alfa titubea por un momento, cabeza baja y cabello obstruyendo su rostro, y hace un sonido como si estuviera herido, tenso y desesperado. Peter grita su nombre en respuesta y siente que su polla se contrae nuevamente cuando se aleja, su mano rozando sus bolas.

Wade se tensa y retoma el ritmo otra vez, caderas golpeando al omega, su cara ahora sonrojada y roja, boca abierta, sudor acumulándose a lo largo de su clavícula y piel brillante. Se agacha y Peter le abre al beso, gimiendo, tratando de seguir el ritmo.

Contra sus dedos, hombro, espalda y el costado de Wade están calientes y es como si se estuviera derritiendo en él, absorbido por el calor del alfa y el ritmo que está construyendo hasta que se marea, acumulando algo más grande.

Wade gruñe, traza sus labios húmedos sobre la barbilla del chico, y se aleja de nuevo, ojos enormes. Se está esforzando, follandolo tan fuerte que Peter siente que se va a abrir, y sabe que él está a punto de anudar, puede sentirlo con cada fibra de su cuerpo que lo necesita, lo quiere, como si tuviera sed, su agujero apretando fuertemente incluso cuando más resbaladizo facilita el camino.

Él separa sus labios pero encuentra que su garganta está demasiado seca para hablar, y luego Wade dice,

—Lo necesito, necesito que tú… —se detiene, cierra los ojos y gime, antes de presionar—. Te voy a anudar, tengo que venirme dentro de ti.

—Oh, Dios, sí—Peter respira, apretando el brazo del alfa, caderas sacudiéndose para encontrarse con los empujes de Wilson ante la idea de él llenándolo.

—Estoy – joder – necesito aparearme – quiero… —Wade sisea y el omega sabe que no debería dejarlo, pero no puede decir que no porque lo necesita, porque su cuerpo está gritando por eso como si fuera en llamas—. Llenarte, sí—el mercenario se detiene y se queda callado, boca floja. Su polla se contrae tangiblemente dentro de él y Peter siente que se extiende y lo anuda, anclando al alfa dentro de él. Muerde su labio cuando siente el orgasmo del alfa golpear, su cuerpo como un alambre, y lo siente derramarse dentro, ola tras ola, la polla de Wade pulsando.

—Wade… dios, sí— se arquea y entierra sus manos en el cabello en la parte posterior del cuello del rubio, agarrándose con fuerza—. Es – oh dios – puedo sentirte.

Los labios del alfa se mueven y exhala, como aliviado, ojos en blanco por una fracción de segundo. Se acerca más, empujando su nudo más profundamente en Peter hasta que se frota de nuevo, y Peter solloza, nervios superando su límite, picos calientes atravesándolo, su polla apenas gotea sobre su estómago, cuerpo doliendo.

El hombre ace un sonido suave y los sienta sin mucho esfuerzo, colocando a Peter en su regazo sobre su nudo. Envuelve sus brazos alrededor de la cintura y lo jala hacia adentro, y el omega deja caer su cabeza contra su hombro, suspirando suavemente.

Se siente demasiado sensible y cada vez que Wade se mueve, su cuerpo lucha por otro orgasmo a pesar de que finalmente se siente completamente agotado. Gira un poco su cabeza, husmeando el cuello del alfa e inhalando su aroma, notando cómo ha cambiado, menos salvaje ahora, más profundo y más cubierto de musgo. Ya no hay olores de otro omega, solo el de Peter y el suyo propio.

Wade no huele a sus hijos. Y Peter se siente invasivo por robarle el olor de su familia, pero se siente tan bien, tan intimo, que juguetea con el olor.

—Hueles tan bien—él gruñe y Wade aprieta su agarre sobre él, apretando suavemente. Presiona un beso a un lado de la cabeza del ojiazul, su miembro retorciéndose dentro del omega nuevamente.

—Tú hueles bien—dice finalmente el alfa. Su voz esta estropeada al infierno y el pecoso ríe y muerde su cuello.

—Me estás llenando bien, ¿sabes? Tu semen se está escurriendo por mis muslos—se mueve de nuevo, sintiendo al alfa dentro de él, su nudo enorme y ancho y estirándolo—. Es mucho, no creo poder aguantar.

Wilson e ríe roncamente y lo empuja hacia arriba débilmente, evocando nada más que un suave gemido del castaño, y Peter agarra torpemente una de sus manos y la lleva a su barriga, presionándola contra ella. Él se aleja, mirando ambas manos sobre su estómago contra el cual su miembro aún está medio dura, enrojecidoay húmeda.

Wade presiona un poco hacia abajo y los "ah" de Peter sintiendo la hombría del alfa dentro de él.

—Te estoy emparejando—dice, frotando su pulgar en un círculo que envía pequeñas conmociones al cuerpo del arácnido. Delinea las cicatrices —. Ahora eres mío—besa el cuello, sin aliento, mordiendolo y dejando otra marca—. Haciéndote todo lleno de mí, haciéndote oler como yo, todo mío.

Peter se arquea más, su agujero, sus pezones, dedos, cada parte de su cuerpo vuelven a sentir un hormigueo repentino.

—Soy—respira—. Soy tuyo.



Luego permanecen despiertos, acurrucados juntos y hablando, durante un tiempo después de que el nudo del alfa se haya encogido lo suficiente como para que él pueda retirarse. Parece que no quiere soltar a Peter y – aunque él siempre ha tenido una fascinación por el agujero del omega como la mayoría de los alfas – parece que ahora no puede mantener las manos para sí mismo, presionando dentro sus dedos entre besos y pequeñas charlas, como si quisiera asegurarse de que permanezca suelto, húmedo y abierto. Él provoca otro orgasmo en él así, con solo sus dedos, lo que deja a Peter temblando y rogando, y cuando se duermen él se presiona contra Wade, no queriendo soltar tampoco.

Horas después, Peter jadea por más, estirando sus nalgas y abriéndose completamente a la disposición del alfa. El mercenario gruñe, porque el orgasmo le ha pegado y solo tiene una fracción de energía en su sistema. Es cuando Peter se levanta y se escurre entre las piernas del alfa, toma las rodillas de Wade y, separa, besando con diversión la piel de la cara interna. Wade lo observa y suspira, agitado.

¿Cuántas veces lo han hecho ya? El sol a penas ha salido hace algunas horas y él todavía quiere ser llenado. Es cuando Peter , oh, joder, mordisquea sus testículos. Sus labios alrededor de uno mientras sus dientes masajeando suavemente la piel abultada de su entrepierna. Wade sisea, adolorido y abrumado. Peter muerde un poco más y es ahí cuando Wade gruñe y lo jala del pelo. Sus labios rojizos se separan de sus testículos y le sonríe y, oh, Wade se lo quiere follar.

Horas después, después de haber dormido la mayor parte del día y que, Wade se folle a Peter nuevamente, después de morderle los testículos en la espaciosa ducha. Su lengua está húmeda y suave y Peter se da cuenta de lo crudo que debe ser, tan sensible a cada pequeño toque que puede sentir su lubricante gotear por sus muslos. Aprieta sus puños contra el azulejo y deja que Wade levante su pierna y empuje, anudando casi de inmediato, derramándose dentro de él con el cuerpo tenso del castaño y atrapado en un orgasmo continuo que va y viene, hinchándose y muriendo hasta sentirse mareado.

No dura tanto como la primera vez, apenas cinco minutos; se derrumban el uno contra el otro, besándose y tocándose, y Wade les da un baño y lava al omega, acariciando su vientre con su nariz y boca, con los dedos del ojiazul enredados en su cabello.

Vuelven a la cama, con las piernas y los brazos entrelazados mientras se duermen. A la deriva, Peter puede oler a Wade, y lo acerca más y murmura suavemente en su oído,

—Mío.

Peter suspira.

—¿Tienes que irte?


—Sí—él suspira, acariciando en círculos su brazo—. Ellie y Benjamín están esperándome en casa. Deberías… —saborea la palabra, casi tímido—. Deberías venir.