Nuestro querido demonio

Summary

Al principio Shinso y Deku tienen una relación en donde tienen el mismo interés en lo sobrenatural, en su posesión logrando adquirir un libro para poder invocar a un demonio, cuando lo finalizaron creyeron que no sucedió nada por lo que pensaron que fue una farsa, pero aun así se divirtieron intentándolo hasta que la luz de la vela se apaga y de pronto llegan a ver un par de ojos rojos que brillan en la oscuridad. Esta historia empezara con un ShinDeku para después ser un BakuShinDeku, ya saben si no les gusta el shipp ni se molesten en leer y para los que si adelante son bienvenidos. Los personajes no me pertenecen, sino al mangaka Kōhei Horikoshi. Doy sus respectivos créditos. La imagen de la portada tampoco me pertenecen, doy créditos a quien pertenezca.

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
16+

• ℭ𝔞𝔭𝔦𝔱𝔲𝔩𝔬 𝔲𝔫𝔬 •

Desde niño Shinso ha tenido un gran interés por lo sobrenatural que cada que tenía oportunidad intentaba investigar cualquier tema al respecto, esto provocó que sus compañeros se burlaran de él, pero a él no le importaba, simplemente se alejaba de todos para estar a solas y que nadie lo juzgara.

Al estar en preparatoria era lo mismo, estar en soledad, esto llego a llamar la atención de alguien en especial que justo en el momento en que el pelimorado estaba solo aprovechó para acercarse a él.

—Hola— Izuku le sonrió con amabilidad quedándose frente a Shinso quien estaba sentado en el césped muy lejos de donde se encontraban los demás, estaba leyendo un libro sobre ocultismo el cual no se molestó en cerrar u ocultar.

—Claro hola— solo levanto un poco la mirada para verlo por un momento y regresar su vista devuelta al libro, el peliverde no es que no quisiera ser entrometido, pero quería saber que leía por si esto llegaba a ser una buena conversación entre ambos.

Se inclinó un poco de lado para intentar leer el título del libro, al pelimorado le extraño que no lo escuchara marcharse o el que siguiera hablando, así que levanta nuevamente la mirada para encontrar que Izuku estaba muy cerca de él, su mirada desbordaba alegría al igual que su sonrisa.

—No puedo creerlo, ¿a ti también te interesa estos temas?— señalo hacia el libro esperando que su respuesta fuera afirmativa, desde hace poco le intereso lo sobrenatural cuando estaba en internet, se topó con muchas historias como de muchas leyendas que le llamaron la atención y desde entonces lee todo lo que encuentra al respecto.

—Ah… ¿Sí?— sinceramente Shinso no sabía muy bien que responder, solo que no espero que el peliverde se lanzará contra él haciendo que ambos cayeran.

—¡Seamos amigos!— como pudo intento abrazarlo mientras el pelimorado no entendía nada de lo que estaba pasando o siquiera el actuar de su compañero, por instinto llego a sentir miradas sobre ellos que al momento de mirar a un lado logro ver que eran observados mientras algunos estudiantes pasaban.

—Claro— solo respondió para no llamar tanto la atención y que esto lograra que Izuku se apartara de él, cuando esté lo escucho se levantó un poco para que ambos cruzaran miradas causando una extraña sensación en Shinso el cual no comprendía por qué su corazón comenzaba a latir a un ritmo rápido.

—Gracias por aceptarlo, eres el primer amigo que tengo— no pudo evitar decirlo en voz alta, aunque tampoco se arrepintió mucho de decirlo, se levantó para tenderle la mano a Shinso esto para ayudarlo a levantarse. —Mi nombre es Izuku Midoriya— el pelimorado dudo un poco antes de decidir aceptar tomar su mano, ahora ambos estaban de pie mientras el peliverde esperaba una contestación.

—Oh lo siento, yo soy Hitoshi Shinso— con esto ambos o mejor dicho Izuku comenzó a entablar una conversación respecto a lo que tienen en común, el pelimorado por una extraña razón se sentía cómodo no solo al estar a su lado, sino que también podía hablar sobre algo que le interesa.

Sin darse cuenta el receso había acabado mientras estaban sentados en el césped, para ellos fue como si hubieran estado hablando poco tiempo. —¿Quieres venir a mi casa?— soltó de pronto Izuku que al darse cuenta en la forma en que lo dijo sin más detalles, se avergonzó causando que se cubriera el rostro. —¡No lo malinterpretes, por favor!

—Está bien, no te preocupes— en su mente nunca pensó algo mal intencionado, aunque sí tenía curiosidad del porqué quiso invitarlo a su casa, al escucharlo suspiro antes de retirar sus manos, solo que aún se podía llegar a notar el sonrojo en sus mejillas.

—Bueno, es que te invitaba para poder seguir hablando, en verdad eres el único que no se aburre cuando estoy hablando demasiado, he intentado controlarme, pero si hay un tema que me gusta no puedo evitar hablar de más— mientras decía esto tenía la mirada baja como el que jugaba con sus dedos por los nervios que sentía.

Shinso lo comprendió de cierta forma, para él no le parecía molesto en absoluto, en cambio, se alegraba de escucharlo. —Acepto— el peliverde alzo su mirada para lograr ver una pequeña sonrisa en el pelimorado provocando que él sonriera con alegría. —Solo debo decírselo a mi papá.

—Oh es cierto.

—Jóvenes es momento de ir a clases— al escuchar a Aizawa, Izuku rápidamente se levantó, no sin antes despedirse de Shinso con un gesto de la mano, al pasar al lado de su profesor inclino un poco la cabeza para después caminar apresuradamente hasta su salón.

El pelimorado se levantó justo en el momento en el que el pelinegro iba a caminar para ir en la misma dirección que el peliverde. —Papá.

—¿Qué sucede?— Aizawa aligeró un poco el paso, esto Shinso lo aprovechó para acercarse y caminar a su lado, a decir verdad el pelimorado se sentía algo nervioso, ya que era la primera vez que iba a decir algo como esto.

—Puedo… ¿Puedo ir a casa de un amigo?— al escucharlo se detiene abruptamente antes de voltear a verlo.

—¿Cuál es su nombre?— sabía que su hijo era reservado y que no tenía compañía, por eso no pregunto, lo que menos quería era hacerlo sentir mal o que de alguna forma pensara que no podía confiar en él para hablar.

—Papá no empieces— aunque estaba acostumbrado a la manera estricta de como el pelinegro trataba a las personas, no quería que esto lo llegara a hacer con Izuku menos cuando era el profesor de ambos.

—Nombre— Shinso lo vio por un momento esperando que no siguiera con esto, pero prefirió desviar la mirada mientras se aclaraba la garganta.

—Lo acabas de ver— hablo por lo bajo, Aizawa tardo un poco en comprender sus palabras hasta que recordó que el peliverde era de quien hablaba, sabía que no era un mal chico, pero tampoco estaba mal ser prevenido.

—Bien, puedes ir— al escucharlo regreso la mirada para verlo estando ligeramente sorprendido a la vez que también estaba feliz. —Pero yo voy a llevarlos— dicho esto comenzó de nuevo a caminar.

—No, ¿por qué? Ya no soy un niño— intento en vano convencerlo de que lo dejara ir solo, pero el pelinegro estaba firme en su decisión, al final de las clases Izuku esperaba paciente a que el pelimorado apareciera para que fueran juntos a su casa, solo que no espero que su profesor lo estuviera acompañando.

Se sorprendió cuando se enteró de que Aizawa era el padre de Shinso, aunque era su padre adoptivo, por lo mismo de no tener el mismo apellido, el viaje en el auto fue ligeramente incómodo al solo haber silencio, ninguno de los presentes decía alguna sola palabra causando que el peliverde estuviera más nervioso.

Al llegar a casa de Izuku este se sintió un poco más tranquilo al estar en un lugar conocido. —Vendré a recogerte a las siete.

—Ocho— por el retrovisor, ambos lograron cruzar miradas.

—Siete y media.

—Siete cincuenta.

—Siete treinta y cinco, es mi última oferta— mientras ambos se veían el peliverde estaba indeciso si era el momento adecuado para salir.

—Bien, tú ganas— se apresuró para salir cuando el peliverde estuvo a punto de salir del otro lado, la puerta es cerrada con seguro.

—Tómalo como quieras, pero si le causas daño de cualquier forma a mi hijo, haré que tus trabajos y tareas sean más pesadas que las de tus compañeros— lo único que ahora le preocupaba era el bienestar de su hijo a pesar de estar amenazando de cierta forma a uno de sus alumnos más tranquilos.

—L-lo tendré en cuenta Aizawa-sensei— el pelinegro estando conforme con sus palabras, quito el seguro automático para que Izuku pudiera abrir la puerta, cuando este salió suspiro aliviado antes de cerrar con cuidado, camino hasta llegar al lado de Shinso. Al ver que el auto se marcha, el pelimorado dirige su mirada a un lado. —¿Te dijo algo?

—Ah… no, que me va a decir— río nervioso para después caminar hacia la entrada de su casa, Shinso no estaba muy convencido ante sus palabras, pero aun así lo siguió. —Mamá, estoy en casa— abrió la puerta para entrar, se hizo a un lado indicándole al pelimorado que entrara.

—Qué bueno, Izuku me ayu…— cuando fue a recibirlo se sorprendió al ver a Shinso.

—Lamento la intromisión— el pelimorado se inclinó un poco al frente, al escucharlo ella dirige una mirada hacia su hijo esperando que le aclarara la situación.

—Es un amigo— Inko se tomó un tiempo asimilando las palabras antes de ir con su hijo y tomarlo del brazo.

—Discúlpanos un momento, ponte cómodo— le sonrió antes de arrastrar a Izuku hacia la cocina esperando que no fueran escuchados por la visita. —Cuéntame todo— tomo a su hijo de los hombros para sacudirlo un poco, estando feliz de que por fin invitara a alguien a casa.

El peliverde resumió todo para que Shinso no tuviera que esperar mucho, al terminar su madre lo abrazo felicitándolo por tener un amigo. —Bien, ya vete— lo soltó dándole un pequeño empujón para que fuera con su nuevo amigo. —Qué rápido crecen los hijos— hablo cuando se encontraba sola antes de ir a preparar algo para los chicos.

Desde entonces el pelimorado y el peliverde han estado la mayor parte juntos, no solo compartiendo sus descubrimientos o intercambiando algún tipo de lectura de su interés, sino que poco a poco la cercanía fue tanta que era imposible no enamorarse.

—Hitoshi— Shinso reacciono cuando una mano se movió frente a él, se supone que ambos estaban leyendo un nuevo libro que Izuku había encontrado por internet, por razones obvias se lo oculto a su madre para no llegar a asustarla con sus gustos. —¿Te aburrió leerlo?

—¿Qué? No, claro que no— lo que realmente paso es que se había quedado viendo hacia el rostro del peliverde mientras este leía estando demasiado concentrado en la lectura.

—Es bueno saberlo— le sonrió antes de dirigir su mirada nuevamente hacia el libro. —Por cierto, lograste leer tod…— se vio interrumpido cuando el pelimorado se había inclinado a un costado para acercarse y besarlo, Izuku estaba sorprendido en un principio antes de cerrar los ojos para disfrutar de su primer beso.

Cuando ya habían terminado la preparatoria su relación ya iba avanzando, así que realmente tuvieron suerte de haber pensado en la misma universidad a la que iban a asistir, lo único que si cambiaba eran sus carreras, el peliverde se interesó por la educación, en cambio, Shinso optó por literatura.

Aquí conocieron a una buena amiga la cual compartía el mismo interés por lo sobrenatural, por ello tenía una tienda de ocultismo que administraba junto con su novia, aquí los tres la pasaban muy bien al tener un lugar en el que se sienten cómodos.

—¡Uraraka ya llegamos!— al entrar a la tienda no solo se podía ver una inmensidad de libros en los estantes, también había toda clase de objetos que se supone se utilizaban para ritos o como un amuleto de protección, este establecimiento contaba con pequeños muñecos que funcionaban de ambas maneras.

—¡Voy en un momento!— ambos se acercaron al mostrador en donde Izuku tomo un muñeco de felpa que se encontraba sobre este.

—Oye, no puedes tomarlo de esa forma ¿Qué tal si está maldito?— le reprendió el pelimorado intentando quitárselo.

—Si lo estuviera me hubiera sentido mal— le mostró el muñeco frente a él mientras lo movía un poco.

—Estás en lo correcto Izuku— Ochako apareció saliendo de una habitación cargando una caja, la cual la dejo sobre la superficie de cristal. —Aunque Hitoshi también tiene razón, no debiste tomarlo tan libremente— al escuchar esto, Shinso sonrió un poco mientras el peliverde se sentía regañado.

—Bien, ustedes ganan— dejo al muñeco sobre el mostrador para después cruzarse de brazos, su novio le acaricio la cabeza para animarlo.

—Claro— la castaña tomo al muñeco para ir a colocarlo en su lugar correspondiente, de pronto extrañamente Izuku siente una sensación provocando que dirija la mirada hacia la caja, bajo sus brazos para colocar sus manos sobre las tapas que la mantenían cerrada.

—Izuku ¿qué hac…?— le había susurrado, pero antes de que terminara de hablar la caja había sido abierta tomando por completo su atención, ambos se quedaron observando aquel libro forrado de cuero o tal vez era de piel de animal de un tono negro.

Al momento en que Izuku quiere colocar su mano sobre este recibe un manotazo que hace que aparte la mano rápidamente. —¡Auch duele!— esto causo que no solo él saliera de un trance, sino también el pelimorado.

—Pueden tocar otras cosas de la tienda, pero este libro está prohibido— cerro la caja para evitar que sigan viéndolo para después colocarla abajo en el suelo.

—¿Por qué?— se atrevió a preguntar Shinso mientras tomaba la mano golpeada del peliverde para sobarla.

—Si Himiko no me deja tocarlo, ¿por qué a ustedes si los dejaría hacerlo?— se cruzó de brazos, pero al ver como Izuku se quejaba aún por el dolor, se sintió mal. —Perdón por golpearte— el peliverde la vio por un momento para sonreírle un poco.

—No te preocupes, estoy b… ¡Oye con cuidado!

—Lo estoy haciendo delicadamente— Ochako se hubiera reído si no se hubiera acordado que golpeo a su amigo sin querer.

—¿Qué quieren de comer? Yo invito— de alguna forma tenía que disculparse, aunque fuera comprándoles comida, esto provocó que Izuku sonriera más alegre no solo porque recibiría comida gratis, sino también porque tenía una gran amiga, los tres se pusieron de acuerdo para pedir algo a un restaurante que podía traerles su pedido.

—Hi-to-shi— el peliverde aprovecho cuando la castaña fue a arreglar algunas cosas para hablarle con cariño a su novio mientras este estaba distraído en su celular.

—Dime— al ver que no le hizo mucho caso apto por acercarse más a él mientras comenzaba a acariciar su brazo. —¿Qué haces?— alejo la vista de la pantalla para verlo, llegando a notar algo en su mirada. —Izuku no.

—¿Por qué?— inocente, coloco su mentón sobre el hombro del contrario.

—Es un rotundo no, no voy a tomar el libro— lo último lo dijo por lo bajo viendo que Ochako no estuviera cerca para poder oírlo, sabía desde el principio que eso era lo que estaba pidiendo y no estaba dispuesto a hacer algo que podía traerles consecuencias en el futuro.

—Por favor— Shinso tuvo que desviar la mirada para no caer ante su súplica. —Solo lo tomaremos prestado y lo devolveremos después pidiendo disculpas— se abrazó a su brazo para estar cerca de él, la presión estaba sobre el pelimorado quien al resistirse un poco más lo único que hizo fue suspirar.

—Bien lo haré— él también tenía curiosidad sobre su contenido que por ello aceptó sin más.

—Gracias— se impulsó un poco para darle un beso en la mejilla.

—Oigan demuestren su amor en otro lado— de pronto apareció Ochako en el momento del beso, causando que Izuku riera un poco antes de soltar a su novio e ir lentamente hacia su amiga. —A no, ni te acerques.

—Pero a ti yo te quiero— esto causo que ambos comenzaran a correr para que la castaña no fuera alcanzada, siendo este un tipo de juego, Shinso sabía que era una distracción por lo que se apresuró a ir atrás del mostrador, se arrodilló frente a la caja, dudo al momento de abrirla, pero el impulso de tener el libro en sus manos se hizo presente.

Al abrirla tomó con cuidado el libro como si fuera algo frágil, algo en el fondo de su mente le decía que leyera su contenido. —¡No déjame Izuku!— cuando la escucho gritar para después reír justo en el momento en el que estaba por abrir el libro se detuvo para posteriormente cerrar la caja e ir del otro lado para guardarlo dentro de su bolso.

En ese momento ambos amigos aparecen cuando Izuku está intentando besar la mejilla de Ochako. —Oye deja a mi novia— de pronto apareció Toga quien se detuvo un momento antes de llegar al mostrador, por un segundo se logró ver una pequeña sonrisa en ella.

—Es un beso de amigos— se defendió el peliverde mientras abrazaba más a la castaña.

—Sean amigos o no sigue siendo un beso.

—¿Entonces te beso a ti?— se alejó para ir con la rubia, quien se dejó abrazar y besar en la mejilla por su amigo, se la pasaron entre risas antes de que el repartidor llegara con la comida, cuando terminaron era hora de que los chicos se fueran, se despidieron para irse al departamento donde vivían juntos.

—Estás muy sonriente hoy— Toga al escuchar a su pareja dejo de ver a sus amigos marcharse.

—Es porque presiento que algo bueno viene— ambas se quedaron ordenando un poco más la tienda antes de cerrarla e ir a una cita.

—¿Lo tienes? Dime que lo tienes— hablo Izuku cuando estaban lejos del establecimiento, el pelimorado golpeo levemente el costado del bolso causando que el peliverde se lanzara a abrazarlo, al llegar a su departamento ambos se fueron a sentar frente a la pequeña mesa que estaba en la sala.

Shinso saco con cuidado el libro para colocarlo frente a ellos, Izuku temeroso alza su mano para tocar la superficie de la pasta al tener ahora la oportunidad de hacerlo, se asombró por los pliegues de este, al parecer un libro antiguo, sin esperar más se aventuró a abrirlo.

Ambos se asombraron con las letras que al parecer fueron escritas a mano, en parte pudieron leer un poco, pero lo demás era incomprensible. —Parece un ritual para invocar algo— Shinso se guio por las pocas ilustraciones que estas hojas contenía.

—Así es— Izuku saco su celular para tomarle una foto y que pudiera encontrar una traducción, al momento de tomarla en la pantalla apareció por un segundo un símbolo extraño que él logró ver.

—¿Pasa algo?

—Ah… no, no pasa nada— prefirió pensar que fue una falla en su cámara para no especular nada. —Estamos en lo correcto, es un ritual de invocación— le paso el celular en donde sucedió lo mismo por un instante la imagen cambio por un segundo antes de volver a la normalidad.

—La pregunta principal es ¿a quién invoca?— de igual manera prefirió actuar como si no hubiera pasado nada y enfocarse en lo que estaban haciendo ahora.

—¿Y si lo descubrimos?— nunca habían intentado invocar algo, pero quería hacerlo, aunque fuera una vez, el pelimorado lo vio por un momento antes de dirigir su mirada hacia el libro, una parte de él estaba en contra de que lo hicieran, pero la parte que ama lo sobrenatural quería intentarlo.

—Bien, hagámoslo— se apresuraron para conseguir lo necesario para la invocación, la sangre les fue complicado de encontrar, pero al encontrar alguien que vendía carne tuvieron que darle el suficiente dinero para que les vendiera por lo menos un poco.

Ese mismo día ya siendo de noche llegaron hasta un edificio que estaba abandonado, era el único lugar que tenían cerca y que les servía en esto, Shinso se encargó de dibujar un círculo en el suelo con la sangre e Izuku colocaba las velas fuera de este.

Lo siguiente fue dibujar el mismo símbolo que ambos habían visto para que fuera el punto donde el ser que invocaran quedara contenido dentro de este, como habían leído en la traducción, colocaron una vela frente a ellos al estar sentados frente al círculo.

Como decía se pincharon el dedo para que la gota de sangre cayera sobre la llama esperando que no se apagara, al no hacerlo se prepararon para el último paso. —Bien es tu turno— el peliverde le dio el libro al pelimorado para que leyera el escrito que funcionaria para la invocación.

Izuku también podía hacerlo, pero los nervios se habían hecho presentes y no quería tartamudear al momento de leer, Shinso se tomó un tiempo antes de comenzar a leer esperando que la pronunciación fuera la correcta, al finalizar cerro el libro mientas los dos tenían la vista fija al frente.

Pasaron los segundos y no pasaba absolutamente nada. —¿Lo leíste correctamente?

—Hice lo que pude, no me critiques— suspiro un poco aliviado en que no haya pasado nada. —Bueno, ya que no sucedió absolutamente nada, ¿podemos irnos?

—Tal vez hicimos algo mal— coloco su mano bajo su mentón mientras repasaba en voz baja los paso que habían hecho, aunque estaba seguro de que hicieron todo correctamente.

—¿Y si el ritual era falso?— Izuku lo vio por un momento estando algo de acuerdo con él, muy probablemente el libro podría ser falso y lo crearon a modo que pareciera uno auténtico, fuera como fuera no iban a negar que se divirtieron haciendo esto.

De un momento a otro la vela que está frente a ellos se apaga seguida de las demás dejándolos completamente a oscuras, de pronto logran ver dos ojos que brillan de color rojo que los ve fijamente, un fuerte escalofrío les llego a ambos al escuchar una risa.

«Qué interesante». La voz resonó como un eco por todo el lugar. «¿Por qué un par de humanos como ustedes decidieron invocarme?». Las palabras no se atrevían a salir por el temor que ellos sentían. «¿Acaso no hablan?». La vela que estaba frente a ellos fue encendida, pero eso no sirvió de nada para ver aquel ser que estaba en las penumbras.

Este perfectamente lograba ver sus rostros en la oscuridad, solo que prefirió que le tuvieron algo de confianza, aunque no lo dijera, estaba agradecido de que lo liberaran de aquel sitio donde ha permanecido encerrado por siglos o tal vez milenios él ni siquiera lleva la cuenta exacta.

—¿Q-quién eres?— se atrevió a preguntar el pelimorado aun sintiendo miedo como emoción ante lo desconocido, el ser se tomó un tiempo para observarlo antes de sonreír. «Puedo responder a varios nombres de los cuales ustedes no deberían pronunciar, pero pueden llamarme, mmm… Katsuki».

Las velas se encendieron para iluminar a un rubio alto y de buena complexión en donde se podía notar el buen físico que tenía, prefirió mostrarles la apariencia que utilizo la última vez que estuvo en el mundo humano, los dos se quedaron hipnotizados por su increíble belleza.

—Así que preguntaré de nuevo ¿Por qué me invocaron?— no pudo evitar sonreír al decirlo, sintiéndose alegre de que por fin tendría almas para devorar, no sin antes hacer un pacto con ellos, dándole todo lo que desean y anhelan, cumplido esto él se encargaría de tomar lo que ahora le pertenece.