Dulces sueños mi íncubo

Summary

Izuku es un ser que necesita energía vital de los humanos, por eso en medio de la noche entra a la habitación de los hombres y mientras duermen le muestra lo que ellos quieren ver por medio de sus sueños, en ese momento toma lo necesario para alimentarse, un día sin esperarse se topa con un chico que logra percibirlo. El shipp principal es ShinDeku y el secundario es el BakuTodo, en el primer capítulo hay una leve referencia al BakuDeku, pero hasta ahí. Los personajes no me pertenecen, sino al mangaka Kōhei Horikoshi. Doy sus respectivos créditos. La imagen de la portada tampoco me pertenecen, doy créditos a quien pertenezca.

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
16+

ርልየጎፕሁረዐ ሁክዐ

La noche puede ser una oportunidad para que seres se adentren a una habitación llegando a absorber tu energía, uno de estos seres que se aprovecha mientras la persona duerme se le conoce como íncubos, pero también existen otros, estos seres llamados íncubos se alimenta de dos formas.

La principal es por medio del sexo mostrándole a la víctima al ser que anhela tener o su fantasía más profunda, poco a poco van consumiendo su energía, parecido a la segunda donde colocan a la víctima en un trance por medio de un humo que los seres exhalan, cuando están a su disposición inhalan su esencia.

La mayoría de los íncubos utilizan la primera porque les gusta ver como las personas desean que ellos vuelvan a pasar una noche con ellos, aunque estos seres no solo pueden quitar la energía, sino que también pueden otorgarla, pero es muy raro que lleguen a hacerlo hacia un humano.

Izuku es un íncubo que prefiere usar el segundo método, esto porque no quiere caer en un vicio sexual, aunque es un poco menos de energía la que consume, pero él está conforme con eso. —Kacchan ¿qué pasaría si tomas la energía como yo lo hago?

—¿Ah? Y ser un debilucho como tú, eso no es para mí— los dos se encontraban volando sobre la ciudad mientras un leve viento tocaba sus alas oscuras. —Prefiero obtener la esencia con un buen s…

—¡Ya entendí, no sigas!— se cubrió el rostro sintiéndose avergonzado.

—Por eso estas como estás, pero verás que un día vas a necesitar del método que te da más placer, bueno, me largo, ya encontré mi diversión de esta noche— al quitar sus manos del rostro logro ver como el rubio se alejaba dejándolo solo.

—Puede que Kacchan tenga razón, tengo que alimentarme dos veces para estar satisfecho— por su mente paso el intentar lo mismo que los demás, sin embargo, eso lo hacía sentir incómodo al respecto, sabía que esto tarde o temprano se complicaría, pero por ahora no recurriría a seducir a alguien mediante sus sueños para alimentarse.

Se detuvo al momento de sentir la energía de su primera víctima, aterrizó en su balcón que daba a la habitación de esta persona antes de convertirse en una especie de neblina que logro atravesar la puerta corrediza, llegando a materializarse junto a su cama.

Con cuidado subió sobre el joven que aún se encontraba dormido, la pupila de sus ojos cambio del color esmeralda por el color violeta para que soplara sobre este un humo del mismo color, al momento que el chico lo inhala, despierta repentinamente.

Solo que su mirada está perdida y no puede moverse. —Muéstrame a la persona que más anhelas en este mundo— le susurro por lo bajo provocando que una imagen viniera a su mente, logrando ver una hermosa mujer tomando esta imagen se convirtió en ella para que la energía fuera un poco más mientras lo provocaba, pero sin llegar a más que eso.

Cuando pensó que era el momento se acercó al rostro de él muy cerca de sus labios, sin llegar a tocarlos para llegar a tomar la energía, terminando se tomó un momento para intentar probar si al fin le llegaría un sabor a su boca, solo que nunca llego.

Desde que se alimenta de esta forma ninguna esencia que ingiera tiene sabor alguno, así que ahora estaba decidido a rendirse de encontrar alguno, cuando se marchó será como si nunca hubiera entrado, esto pasa porque las víctimas no podían recordar lo sucedido de esa noche y si lo hacían solo recordarían que estaban en un sueño con la persona que quieren.

El peliverde intento buscar a alguna persona que le llamara la atención, solo que ninguna lo hacía, el problema venía si no encontraba una antes del amanecer para que el portal que conecta a ambos mundos no se cierre y tenga que permanecer en el mundo humano hasta que llegara la noche donde podría volver.

—¿Ya terminaste de buscar tu comida?— se sobresaltó un poco al escuchar la voz de Katsuki quien estaba recostado de lado sosteniendo su cabeza en su mano, estaba sobre la orilla de un techo de uno de los edificios, Izuku al escucharlo se detuvo por un momento mientras sus alas aleteaban para quedarse en una sola posición frente a su amigo.

—Solo me falta uno— hablo estando algo desanimado, si no encontraba uno que satisfaga su hambre tendría que volver de nuevo al día siguiente, mínimo podría sobrevivir dos días con lo que se alimenta normalmente. —Además, pensé que seguirías, ya sabes…

—Sobre eso, duro menos de lo que pensé, voy a tener que buscar otro que si tenga mejor resistencia— con algo de pereza se sentó para ver a su amigo. —No te tardes en buscar tu comida o me voy sin ti— dicho esto partió para ir a buscar lo que necesitaba.

El peliverde suspiro para seguir buscando, tardo mucho en volar que ya se sentía algo cansado, pero de un momento a otro sintió una energía bastante curiosa, la cual le estaba llamando mucho la atención, voló hasta el balcón de donde se encontraba aquella habitación.

Repitió el mismo método para entrar, sin embargo, no había nadie en la habitación, lo cual le extrañaba si podía sentir su energía muy cerca, decidido salió para buscarlo encontrándolo dormido en el sofá, con cuidado se acercó hacia aquel joven.

Le intereso su rostro como aquel cabello morado del cual nunca creyó que se fijaría en la apariencia de ellos, con sumo cuidado se subió sobre él para no llegar a despertarlo, se inclinó un poco cambiando el color de sus pupilas, solo que al momento de exhalar el humo el pelimorado despierta logrando que ambos cruzaran miradas.

—¿Quién eres?— Izuku se sorprendió de que pudiera verlo sin siquiera haberlo puesto en trance, se recompuso e intento escapar, pero su muñeca fue tomada. —Al menos si te vas a ir dime tu nombre— Shinso en absoluto sentía miedo al estar acostumbrado al poder ver cosas que los demás no.

El peliverde no sabía qué hacer, nunca había hablado con un humano y menos con su dialecto. —I-Izuku— lo dijo simplemente esperando que no lograra entenderlo.

—Bien, Izuku yo soy Hitoshi— lo soltó al haber obtenido lo que quería. —Si piensas regresar, al menos toca la puerta— se dio la vuelta dándole la espalda para seguir durmiendo, el peliverde no comprendía lo que estaba sucediendo, dudando un poco prefirió marcharse.

El pelimorado permaneció despierto hasta que supo que el íncubo había desaparecido, al saber eso por fin cerro los ojos para poder dormir. Izuku sin importarle el buscar a otra persona regreso a su mundo, donde se fue directo a la habitación de Katsuki esperando a que volviera pronto.

—¿Qué haces en mi habitación Deku?— el rubio había llegado justo en el momento en que el amanecer en el mundo humano había surgido, en el mundo de ellos no había un sol en sí, ya que este era de un tono rojizo obscureciendo la mayor parte de este lugar.

—Kacchan— al tener la mirada baja la alzo para que se notara en sus ojos que estaba a punto de llorar.

—Ahora que paso— lo dijo en un tono desinteresado, aunque realmente le importaba lo que le llegara a pasar a su amigo, cuando el peliverde le va contando lo sucedido llega a notarse la sorpresa en su rostro, en todos los siglos que lleva con vida nunca escucho de un humano que lograra verlos o llegar a entender su idioma.

—¿Y si se lo cuenta a alguien más? ¿Y si le creen? Van a comenzar a investigarnos— llevo sus manos a la cabeza entrando en pánico al imaginar cualquiera de las posibilidades en que podrían ser descubiertos.

—Deja de suponer cosas— se acercó a él para tomar sus muñecas bajándole los brazos. —Los humanos saben de nosotros creyendo que somos simples mitos, así que deja de ser tan paranoico— Izuku le tomo importancia a las palabras del rubio, llegando a tranquilizarse.

Katsuki lo vio por un momento viéndolo detenidamente. —¿Lograste comer más?— el peliverde negó, el rubio chasqueo la lengua al no estar a gusto con lo que iba a hacer. —Que te quede claro, esto solo lo haré una vez porque si vuelve a pasar te dejaré morir de hambre.

Subió su mano para colocarla detrás de la nuca de Izuku, se acercó para besarlo no de manera romántica, si no más bien era para transferirle parte de la energía que él conserva, también existía la otra forma teniendo relaciones sexuales con él, pero es jamás lo va a hacer al no atraerle para nada.

—Primera y última vez, recuérdalo— se alejó para irse a recostar a su cama.

—Me diste mucha energía Kacchan.

—Es porque ese humano tenía mucha— sonrió con diversión al recordar a aquel bicolor. —Será un milagro si logra caminar en la mañana— de solo recordar lo que le hizo le causo gracia, el peliverde no lo comprendió en un principio hasta que lo entendió y se sonrojó levemente.

—Bueno, me retiro descansa.

—Lo que tú digas— al momento de salir de la habitación del rubio se sintió un poco más tranquilo respecto a aquel humano qué logro verlo, aún existía esa inexplicable casualidad y por ahora eso rondará en su cabeza un largo tiempo hasta que encuentre las respuestas a esto.