00
Se denomina Creare a la acción de procreación. Sobre todo, cuando un Poseedor de Curación y un Creador de Agua traen al mundo un nuevo descendiente.
El mundo TACTIX está dominado por dos elementos importantes y las criaturas humanas que los poseen. Hace tiempo el mundo comenzó a generar vida a través de los Seres Poseedores de Sanación, quienes comenzaron a tomar un puesto alto en la cadena alimenticia; además, se llegó a saber que los Creadores de Agua servían como un medio importante para la procreación de nueva especie.
De un Poseedor de Sanación, nacían pequeños seres con distintos elementos, entre ellos, el más extraño como el fuego o el rayo. Y es que, con ayuda del Creador de Agua, los pequeños seres conseguían elementos realmente sorprendentes: como el hielo, la fuerza, el viento y hasta el extraño elemento de la transportación e incluso algunos pequeños seres podían conseguir el elemento de la luz.
Demasiados años y muchos pequeños seres. Demasiado tiempo siendo los Creadores de Agua usados por sus superiores.
¿Acaso solo servían para procrear?
Con el pasar de los siglos, los humanos poseedores del elemento Agua, ponían en duda cada día si su función solo era ser un medio para los Sanadores de alto rango. Si debían seguir siendo mansos y acatar sin rechistar las órdenes impuestas por aquellos que solos se posicionaron en la cúspide del mundo TACTIX. El líder y Guardián de los Creadores de Agua, JaeJoong; veía con tristeza cómo sus importantes seres eran llamados y a su vez, regresados sin ningún tipo de tapujo. Simplemente pasaban una estadía de un mes, el tiempo en que un Poseedor de Curación lograba fecundar. Después, como simples trapos eran botados de las riquezas y mandados de regreso a su pequeña aldea.
El Guardián JaeJoong se había negado varias veces a las peticiones del Rey YunHo. Se mostró sobreprotector y llegó al extremo de amenazar a los Poseedores de Curación, puesto que sus hermosos e importantes seres merecían tratos mejores. No solo servían para lograr una fecundación perfecta, también eran dadores de amor, de protección y enseñanzas hacia los suyos. Había recibido con amor y anhelo a los pequeños seres que nacían con el Don del Agua; cuidó y alimentó a cada uno para que fueran hombres y mujeres de bien. A pesar de todo eso, sus fieles y encantadores seres eran utilizados, enamorados con palabras y promesas vacías, solo para dejarse llevar en una pasión que los consumía hasta los huesos y ser desechados cuando han logrado el cometido.
JaeJoong salvó a muchos de sus semejantes de las crueles manos y fatídicas promesas de los Poseedores de Curación. Educó con esmero a sus nuevos seres y les enseñó a no aceptar cuando solo una parte está dispuesta a amar. Lo quisiera o no, JaeJoong era consciente que ningún ser Creador de Agua podría estar con otro elemento. Su naturaleza, corazón y ascendencia los han orillado a solo amar a los Poseedores de Curación; por que el corazón de Agua solo vive por alguien que llegue a sanar su líquido y lo conviertan juntos en una medicina para el mundo.
Sería sorprendente y extraño si congeniaran como el Fuego con la luz, la teletransportación con la fuerza o como los rayos con el hielo, e incluso la combinación fascinante del Viento con la telequinesis.
¿Por qué el destino debía juntarlos precisamente con los Poseedores de Curación?
Lo que JaeJoong aún no sabía, era que dos hermosos y nuevos seres cambiarían las creencias absurdas y las reglas impuestas sin oportunidad de refutar.
Cada mil años nacían dos almas unidas. Algunos los llaman almas gemelas y otros, solo creen que al juntarse se convertirán en uno solo. Un pequeño Poseedor de Curación y uno Creador de Agua. Dos gotas que se complementan. Como el Yin y el Yang, complementos opuestos pero necesarios, que se buscan como un llamado interno y al encontrarse el universo explota de varias formas; positivamente o negativamente, para un bien o para un mal, para un cambio o la destrucción.
Y ese año, la primogénita del Rey Zhang YunHo: Zhang TaeYeon, había procreado a dos hermosos seres, con meses de diferencia, pero denominados almas gemelas. El mayor, Poseedor de Curación fue recibido entre festejos y buenas vibras entre los suyos. Mientras que el menor, Creador de Agua fue bendecido por TaeYeon y entregado en los brazos de JaeJoong, puesto que el padre de aquella pequeña criatura había fallecido en tristeza por no poder ser suficiente para la princesa.
JaeJoong y su gente le dieron la bienvenida al pequeño de sonrisa divina, con grandes bendiciones y buenas energías.
Cada aldea festejaba entre júbilo la llegada de nuevos miembros a sus familias. Sonrisas y miradas enternecidas. Sobre todo, una esperanza puesta en ambos para que estos lleguen a ser quienes cambien el mundo que los rige.
—Oh, pequeño JunMyeon. A partir de este día te sostendré entre mis brazos, cuidaré de tu pequeño y delicado cuerpo. Enseñaré ante tus ojitos lo maravilloso que es esta vida —JaeJoong sonrió cuando uno de sus dedos fue tomado por el pequeño—. Serás mi pequeño SuHo, nuestro pequeño guardián.
A su alrededor, los Creadores de Agua se aglomeraron, realizando un perfecto círculo que ponía en el centro a su Líder JaeJoong y al pequeño guardián entre sus brazos. Con sonrisas y deseos buenos, el ambiente se tornó de un azul marino intenso, el sereno sonido del agua cayendo por la gran montaña y la bienvenida que le da la tierra de Agua a su nuevo miembro.
Mientras tanto, en la Aldea y palacio de Curación, el Rey y la Princesa sonreían ante un hermoso pequeño. Su gente llegaba una por una y entre buenos deseos y miradas enternecidas, veían cómo el siguiente Rey dormía plácidamente entre suaves y aperladas sábanas. La luz ligera que poseían las lámparas daban una delicada visión al palacio.
TaeYeon se acercó a su pequeño sosteniéndolo delicadamente y acercándolo a su pecho. Muy en el fondo, la mujer quería que su pequeño Yixing lograra lo que ella no pudo hacer. Porque llegó a enamorarse del hombre que la ayudó a procrear, pero también, fue demasiado cobarde como para enfrentar a su padre.
—Mi pequeño Sanador. Crecerás entre lujos y mimos, también aprenderás lo que es la humildad. Te enseñaré a luchar por lo que quieres y nadie podrá detenerte —lo susurró tan suave, solo para que el pequeño Yixing escuchara aún si era un ser pequeñito—. Eres y serás mi pequeño Lay, la ovejita que le dará la libertad de amar a nuestra gente.
El Rey YunHo ajeno a lo que la princesa recitaba al pequeño en sus brazos, se acercó con gran alegría, pidiendo a su hija ser quien sostuviera por unos minutos al pequeño aún dormido. Al recibirlo en brazos, giró con toda la postura real a su gente, mostrando así al resto, la belleza de un pequeño ser.
—Él es nuestro pequeño Sanador, nuestro futuro Rey —sonrió amplio cuando sintió al pequeño removerse un poco—. Será él quien continúe con nuestro linaje y siga manteniéndonos en la cúspide de TACTIX.
TaeYeon removió sus labios en una mueca incómoda. Su padre tenía metas tan distintas a las de ella. Sin embargo, haría lo que estuviera en sus manos para que su pequeño Yixing crezca con una visión distinta de su mundo. Quiere verlo correr tras los pequeños de otras aldeas, congeniar con los elementos distintos de ese mundo, divertirse y enamorarse. Quiere tanto que el pequeño Yixing cambie lo que es TACTIX ahora.
Quiere llegar a ver a un TACTIX libre. Uno que se rija por buenas reglas y costumbres, uno donde no solo sean los Poseedores de Curación quienes guíen a su gente y las aldeas aledañas. Quiere que sea Yixing y su alma gemela quienes le den un sentido nuevo a este mundo.
La Sanación a veces necesita de su vital líquido para subsistir. Y por supuesto, también lo necesita para amar.








