Capítulo 01
Un joven castaño se encontraba bailando al ritmo de la música en un bar y el alcohol en su cuerpo no lo dejaba pensar con claridad en lo que hacía. Moviendo sus caderas al compás, sin importarle el estar solo.
Ser Omega no le importaba en lo más mínimo. Siendo él,«El Omega»
Kim Taehyung, líder actual de la mafia Kim, temido por todos comoel terror de Seúl. Un omega con tanto poder y sin un alfa que lo controle.
¿Y quién los necesita? Solo requería de sí mismo.
Su oración siempre era nunca dejarse de un alfa que quiera controlarlo.
Una bala atravesaría su cráneo antes de que eso suceda, era lo que pensaba.
La música sonaba cada vez más alta y cada vez más vasos de tequila iban desapareciendo. Perdido entre la multitud que bailaba, chocó con alguien que lo sostuvo antes de caer.
Volviendo a su posición anterior aun siendo sujetado, miró al chico que lo había salvado. Cabellera negra y mirada fría, perdidos en su burbuja, se miraron a los ojos, y cada uno sintió algo inexplicable, una conexión desconocida.
Taehyung notó la falta de olor, pero a juzgar por su apariencia un alfa era lo que tenía delante. También que estaba tan o más borracho que él.
—¿Quieres bailar?Omega—pregunto el alfa con vos seductora.
—B-bailar —por primera vez se había sentido nervioso frente a un alfa que no fuera su padre, mas no parecía mal idea así que sonriendo acepto—. Claro.
El alfa lo tomo de la mano, para dirigirse al centro de la pista y ponerse en posición. Taehyung sintió al alfa pegarse a su espalda y susurrarle al oído.
—Desearía que en este momento no fuera música electrónica lo que se escucha. Eres una belleza con la que quisiera bailar bien pegados —susurro el alfa en su oído pegándolo más a su cuerpo.
Inclinando un poco la cabeza para verse a los ojos, el omega respondió: —¿Quién dice que se necesita de una música específica?
El omega comenzó a mover sus caderas en un balanceo sensual, rozando a propósito la entrepierna del chico a su espalda. Quién no dudo en seguirle el ritmo.
—Eres un poco atrevido.
—Tal vez. ¿Cómo te llamas? —se interesó el castaño.
El alfa detuvo sus movimientos sosteniéndolo de las caderas, deteniéndolo también.
—No soy nadie, esa información me la reservo, pero podría decírtelo —apretó las caderas que aún sostenía. Y dejo una pequeña mordida en la oreja del omega, hablándole seductoramente—. Si en algún momento pidieras por más cuando te tenga gimiendo en mi cama.
—¿Qué seguro estás de que eso sucederá? —pregunto con el mismo tono de vos.
—Mucho —susurró—. No sabes de lo que te pierdes.
—Qué gran ego.
En algún momento sin que se dieran cuenta ya estaban uno frente al otro mirándose intensamente con deseo. Taehyung rindiéndose al duelo de miradas sonrió y se acercó hasta rozar sus labios.
—Entonces muéstrame que tanto puedo gritar tu nombre.
—¿Estás seguro?
—Mucho.
—Creí que sería más difícil —aceptó el alfa.
—Tal vez —susurró para luego estampar sus labios en un beso demandante que le robó el aliento—. Sácame de aquí.
—Tus deseos son órdenes. Esta noche conocerás lo que es el cielo.
Tomados de la mano caminaron entre la multitud saliendo del bar sin un destino en concreto.
Taehyung no estaba muy consciente de lo que estaba por provocar.
Ambos chicos bajaron de un taxi frente a las puertas de un hotel. Después de entrar y reservar una habitación caminaron hasta el elevador donde volvieron a estampar sus bocas. El alfa lo pego a la pared del elevador amasando sus caderas hasta sus glúteos mientras lo besaba.
El elevador se detuvo en el piso que les correspondía. El alfa lo tomo de las caderas para cargarlo y sin cortar los besos camino hasta llegar a la puerta.
—Está en mi bolsillo —le dijo el alfa para volver a besarlo.
Taehyung no necesitó nada más para entender. Bajó su mano por todo el pecho del alfa hasta llegar al bolsillo del pantalón y sacó la llave para desbloquear la puerta. Todo esto sin dejar de besarse.
Después de entrar, lo próximo que Taehyung sintió fue su espalda chocar con la cama en un movimiento brusco. Al mirar al alfa todo su cuerpo se estremeció, pues el chico frente a él gritaba sin decir una palabra que iba a follarle tan duro que mañana no podría caminar.
Sin quitarle los ojos de enésima comenzó a acercarse a la cama y por inercia, Taehyung se alejó retrocediendo. Al ver sus intenciones, el alfa salto sobre él abriendo sus piernas para posicionarse cómodamente sobre el omega.
—¿Dónde crees que vas?
El omega no pudo responder, estaba completamente nervioso y sonrojado.
Muy lentamente el alfa comenzó a acariciarlo con su mano subiendo por su pierna hasta llegar a su trasero donde lo acarició seductoramente mientras besaba su cuello.
—Deseo tanto quitar lo que me estorba y poder ver lo tan mojado que estás por mí.
Taehyung no sabía si era por la borrachera o por su naturaleza, pero los nervios que tenía hace un momento se esfumaron con esas palabras.
—Hazlo entonces, ¿qué te detiene? —sonrió coqueto.
Una seductora sonrisa se formó en los labios del alfa azabache. Que después de sus palabras comenzó a desvestirlo poco a poco.
Lo primero en caer fue la camisa blanca del omega, para después seguir con sus jeans azul ajustados, quedando solo en bóxer.
—Simplemente hermoso.
El alfa continuó besando al castaño, bajando hasta el cuello del omega, siguiendo el recorrido por sus pechos y abdomen hasta llegar al borde de la última prenda en el cuerpo del omega.
Ambos conectaron miradas y el alfa por fin se deshizo de la prenda que tanto estorbaba dejándolo a su merced.
Mirándolo desde abajo volvió a subir devorando sus labios.
—¿Me dirás tu nombre? —preguntó entre jadeos el omega.
—Claro. Tú primero —siguió acariciando descaradamente, al contrario.
—Puedo estar borracho, pero no idiota. Además, si te lo dijera... tendría que matarte —susurro descaradamente sobre sus labios—. Llámame como te dé la gana aah~ah —gimió al sentir como el alfa succionaba su pezón.
—El mío queda descartado entonces. Es solo sexo de una noche, tal vez mañana nos arrepintamos de esta locura.
Separando sus cuerpos, el alfa comenzó a desnudarse lenta y sensualmente, haciendo al omega lubricar por la excitante vista. Taehyung se sentía quemar, sentía que el fuego en su interior solo podía ser calmado por el chico frente a él.
Varias imágenes de lo que pasaría más adelante surcaron su cabeza haciéndolo morder su labio por el morbo.
El alfa volvió a colocarse entre sus piernas: —Tan mojado y dispuesto para mí. ¿Cuántos?
—¿Qué?
—¿Cuántos? —al ver que seguía sin comprender rectificó—. ¿Qué cuántos alfas te han tocado?
Después de comprender a dónde el alfa quería llegar, Taehyung comenzó a reír como un loco maníaco manteniendo sus orejas sonrojadas.
—Eres el primero.
Eso desconcertó al alfa.
—Tal vez mañana me arrepienta e intente... ¡No! Sé que lo haré, te mataré por tocarme, así que estás advertido, pero por ahora solo quiero disfrutar.
—Supongo que soy alguien con muy mala —se quedó pensando—. O buena suerte, depende del punto de vista. Y yo tengo una buena vista.
El alfa sonreía por ser el primero en poder disfrutar del omega y estaba tan borracho que ni siquiera cayó en la amenaza que acababan de otorgarle.
Su diestra descendió hasta encontrase con la hombría del omega, ignorando esta, siguió descendiendo hasta tocar la apretada entrada que palpitaba por atención.
—¿Tanto así lo quieres? ¿Quieres tener mi pene en tu apretado agujero penetrándote hasta hacerte llorar? Lo quieres, porque estoy a punto de dártelo.
Si esperar ni un segundo más lo penetró con un dedo moviéndolo lentamente para no dañar al omega que lloraba por el dolor. Poco a poco fue pasando el dolor convirtiéndose una excitante sensación. El omega ya no se quejaba por dolor, ahora era por más. Dos dedos y luego tres estuvieron dentro del omega volviéndolo un mar de gemidos. Cuando el alfa lo sintió preparado saco sus dedos recibiendo quejas del omega por sentirse vacío.
—Qué desesperado —alineó su pene rozando la entrada del castaño.
—Sé cuidadoso, recuerda que es mi primera vez y quiero salir caminado mañana por esa puerta —apuntando lo dicho—. ¡Mañana debo... aah~ah!
Gritó el omega al sentir el ardor de ser penetrado por el alfa que si contemplaciones lo atacó de una.
—Tan apretado.
Las lágrimas recogían la cara roja de Taehyung por el ardor que estaba sintiendo. El alfa sintió algo de remordimiento y comenzó a besar los párpados de Taehyung esperando para poder moverse. No podía articular palabra, pues nunca había sentido tanto dolor en su vida como lo estaba sintiendo ahora.
—¿Duele mucho? —pregunta preocupado.
Para tratar de distraerlo del dolor, comenzó a su succionar sus pezones haciéndolo gemir de placer. Después de varios minutos el dolor se convirtió en gozo, por lo que las caderas de omega se comenzaron a mover en busca de auto complacerse.
El alfa entendió perfectamente y comenzó a moverme lentamente para después apretar el paso. Sintió las uñas del omega, traspasarle la piel, poco le importó teniéndolo gimiendo bajo su cuerpo.
—Ahh~ah aah! —gimió alto rasguñando aún más al alfa—. M~más rápido! —demandó entre jadeos y gruñidos.
—Te haré volar —habló ronco por la excitación.
Comenzó a moverse frenéticamente tocado el punto sensible del omega haciendo llorar, pero esta vez porque se sentía demasiado bien.
—Te haré tocar el cielo y el infierno al mismo tiempo. Cada vez que un alfa te toque recordarás este momento, recordarás como se sintió que te hiciera mío.
El omega fue volteado con brusquedad en cuatro y penetrado al instante haciéndolo chillar.
—Aah~ah! —gimió contra la almohada.
—Ah~ mierda! —gruño el alfa, pues la posición lo hacía tener el doble de sensaciones. El calor del interior de Taehyung lo estaba volviendo loco.
Los gemidos y lágrimas del Omega eran apresados por la almohada. Y el sudor corría por su cuerpo, tanto del alfa como del omega.
—Ya casi. Aah~ ah! Estoy por llegar —anuncio el omega que ya no podía mantenerse en pie.
El alfa lo colocó boca arriba nuevamente para seguir penetrándolo frenéticamente. También estaba por llegar, quería llenar al omega con su semen.
Su lobo le pedía desesperadamente que eyaculara en él. No solo eso, también quería la marca, sus dientes picaban por enterrarse en el omega castaño.
—Eres mío—rugió al venirse.
El nudo poco a poco se fue formando, el omega solo podía gritar de excitación y dolor dejando su cuello expuesto al alfa. El cual se dejó llevar por su instinto y terminó marcando al omega.
—¡AHH! —el grito desgarrador de Taehyung se escuchó por toda la habitación.
Ahora estaban enlazados.
—T-tú me ma-marcaste —su reputación era irregular, casi un suspiro.
El alfa solo lo ignora mientras lame la herida recién hecha. Dejando marcas al rededor sin saber el porqué de su actuar.
Taehyung cerró los ojos lentamente, dejándose abrazar por el cansancio. Mañana al despertar se arrepentiría de lo que hizo, nunca en su santo juicio se dejaría marcar por un alfa.
Pues como líder su deber era emparejarse con un alfa de alta gama, no uno de la calle. Porque ese era su deber, aun si no era de su agrado.
Taehyung despertó por los rayos del sol que estaban por la ventana. Abriendo sus ojos lentamente pudo divisar las sábanas y cama que no eran las suyas.
Fruncido el ceño trató de recordar lo que había hecho el día anterior sin tener resultados. Sentándose sintió un dolor muy fuerte en sus partes bajas que lo preocupó.
—¿Qué rayos? —miro su ropa regada en el piso junto a la de alguien más.
Sintió a alguien removerse a su lado. Un chico de pelo oscuro acostado durmiendo boca abajo, que gritaba «Soy alfa» con unas feas marcas de garras en su espalda.
—¿Acaso yo las hice? —se preguntó.
Taehyung estaba asustado, no sabía dónde estaba ni como había llegado ahí, su vista perdida en lo desconocido, sin siquiera prestarle importancia en saber quién era la persona a su lado.
—Mierda.
Entrando en frenesís se bajó de la cama soltando un grito desgarrador por el brusco movimiento. El cual ignoro para vestirse rápidamente.
Al ponerse la camisa sintió terror al sentir incomodidad en su cuello. Sin pensarlo mucho corrió al baño para mirarse en el espejo.
—No puede ser —soltó en un susurro casi ahogado.
Lo había marcado. Kim Taehyung un omega marcado. Su cuerpo empezó a tener espasmos fuertes por el golpe de realidad. Sus ojos se aguaron por ver esa parte de su cuello, la cual debía ser para uno de sus tres pretendientes dentro de unos meses cuando debiera elegir con quien casarse.
Después de diez minutos reflexionado sobre el tema, tomó la mejor decisión. La cual fue salir corriendo por la puerta sin mirar atrás, sin siquiera ver la cara del alfa que lo había tomado.
Corrió al elevador y cuando estuvo en el primer piso recibió los buenos días del mismo recepcionista que los atendió, pero él no lo recordaba. Sin detenerse mucho a pensar le devolvió el saludo y salió corriendo. Al salir por la puerta leyó el nombre de dicho lugar «Una noche» Ja, ja. Tenía que ser una broma, una de muy mal gusto.
Al llegar a la avenida saco la mano, detuvo un taxi y le indicó el camino hacia su casa, de la cual había escapado por una fuerte discusión con su padre. Se había levantado en medio de la cena familiar, tomado su automóvil y escapado bajo los reclamos de su padre hasta llegar al bar donde comenzó todo.
Ahora pensándolo mejor, ¿dónde había quedado su auto? Revisó sus bolsillos y por lo menos ese alfa no era un ladrón. Tenía todas sus cosas.
Al llegar le pago al conductor sin cruzar palabras y se bajó para caminar hasta la reja del portón.
—¡Buenos días, jefe Kim!
—Buenos días. ¿Mi padre se encuentra?
—No, el señor Kim salió en la noche y no ha regresado.
—Bien. Que nadie se entre de mi llegada. ¿Entendido?
—Sí señor.
Siguió de largo y antes de llegar a la entrada de la gran casona, la rodeó para poder entrar por la puerta del servicio. Y así no ser detectado por nadie que le hiciera preguntas, las cuales no quiere responder.
Estaba por salir de la cocina cuando un exquisito olor lo hizo retroceder. Ahí sobre la mesa un plato de galletas con chispas de chocolate recién hechas le esperaba. Sus favoritas, por lo que no pudo abstenerse a no tomar algunas.
—Delicioso —suspiro mientras las devoraba.
Camino por los pasillos silencioso para no ser escuchado. Subió las grandes escaleras de mármol hasta llegar al tercer piso, doblando a la izquierda hasta llegar a la habitación de puertas blancas.
Después de cerrar la puerta suspiró por haberse librado de un regaño por parte de su padre. Pero con lo que no contaba el omega, es que su hermano estaba sentado en su cama esperando por él.
No podría lograr librarse del regaño de Jimin.
—¡Mierda! —soltó al girarse y ver a su hermano parado a sus espaldas como un fantasma.
—Eso mismo Taehyung. ¿Dónde mierda estabas? —soltó molesto—. Papá lleva toda la noche buscándote.
—Mira, estoy muy cansado y quiero descansar, así que déjame en paz.
Ignorando a su hermano, pasa por su lado para dirigirse al baño y poder asearse antes de dormir, pero es detenido por Jimin antes de salir de la habitación.
—No, vamos a hablar ahora —demandó—. ¿Dónde y con quién estabas?
Molesto golpeo el brazo que lo sujetaba.
—Por ahí, ¿satisfecho? —dijo sarcástico.
—No te hagas el gracioso. Sabes si no me lo dices a mí, papá estará encantado de preguntar por quién dejó esas marcas en tu cuello.
Jimin solo sonrió en victoria al verlo tapar rápidamente su cuello. Taehyung caminó a la puerta de la habitación y la cerró poniendo el seguro para luego girase y enfrentar a su hermano.
—¿Qué hiciste Taehyung? —este solo lo ignora—. Acaso te acostaste con alguien.
—Pero que dices —habla rápidamente.
Jimin se acercó hasta estar lo suficientemente cerca para olfatearlo.
—No siento olor alguno en ti, pero... —Taehyung se tensa ante sus palabras y la forma en que meditaba la situación—. tu aspecto da mucho que pensar. La ropa desaliñada, también pásate la noche fuera algo que normalmente no harías y la cereza del pastel las marcas.
El castaño estaba más que nervios, no quería que Jimin viera la mordida que hasta ese momento tenía escondida, pero debía librarse rápidamente si no quería ser descubierto.
—Estoy más que convencido que si levanto tu camisa encontraré más como esas —habló apuntando a las que se encontraba en su cuello.
—Si tienes razón —aceptó—. Más abajo hay muchas más marcas. ¿Quieres verlas?
Debía admitir, aunque sea un 10% de lo que había hecho si quería sacárselo de encima.
—En serio tú... —acusó.
—Sí y no sabes cuánto lo disfruté.
Qué mentira. Ni siquiera recuerda la cara de la persona. Se puede ser tan sínico y mentiroso como este omega. Bueno, eso realmente no importa. Lo importante aquí es que Jimin quedase satisfecho.
—¿Qué más quieres saber? —se burló—. ¿Las posiciones? ¿Qué tan fuerte me hizo gritar?
Jimin estaba en cólera.
—¡¿Sabes lo que hiciste?! Debías estar puro hasta la boda —gritó enojado—. ¿Qué dirá papá cuando se entere?
—No lo sé. Supongo que me lo dirás cuando se lo cuentes.
—Obvio que se lo diré —bajo la voz.
—Bien.
—¡Bien! —repitió enojado.
Taehyung se sentía mucho mejor, había logrado si cometido. Jimin no haría más preguntas.
—Ahora si puedo bañarme o quieres algo más.
—Si —dijo antes de salir por la puerta—. ¡Que te vayas a la mierda!
—Yo también te quiero —grito desde la puerta para qué lo escuchará.
—¡Jódete!
La sonrisa que se formó en sus labios desapareció en cuanto cerró la puerta. Las preguntas habían terminado, pero el problema seguía ahí. Y por lo visto no se iría. Una maraca de emparejamiento no era algo que se pudiera arreglar.
Taehyung decidió dejar de pensar en eso y tomar esa ducha que tanto le hacía falta.
Frente al espejo del baño, no pudo evitar rosar la marca en su cuello y esta le envió descargas eléctricas por todo el cuerpo. Despidió ignorarla para comenzar a desvestirse.
Al entrar a la ducha sintió gran placer al sentir le agua caliente chocar con su cuerpo. Era un alivio para él y para el dolor que sentía en cada marca que había dejado el alfa.
Su baño demoró una media hora y al salir sin colocarse nada de ropa se metió bajo sus cómodas sabanas dejándose atrapar por Morfeo en instantes.
Un Jimin muy molesto bajaba las escaleras para llegar hasta el estudio de su papá. Si tocar abre la puerta que en otros momentos no se habría permitido porque sería una ofensa, pero en esos momentos nada importa más que contarle lo que su hermano había hecho.
El lugar estaba vacío por lo que optó por llamarlo por teléfono. Después de dos pitidos contestó:
—¿Papá dónde estás?
—Buenos días a ti también—saludo sarcástico—.¿Qué le sucede a mi hijo favorito, para que me hable de esta forma?
—Soy tu único hijo.
—Jimin—reprendió.
—Lo siento.
—¿Qué pasa?
—Taehyung, eso me pasa.
—Apareció, ¿dónde está?
—Aquí en casa.
—Ya voy para allá.
Y la llamada fue colgada.
Al llegar al pie de la escalera se encontró con Namjoon, el jefe de seguridad de su padre. Un moreno de un metro ochenta. Alfa dominante que llevaba toda la vida trabajando en esa casa.
—¡Namjoon! —lo llamó.
El moreno regreso sobre sus pasos al ser llamado por Jimin.
—Joven Park. ¿Me llamó?
¿Por qué Park?
Le explico, al ser una familia de mafiosos deben protegerse sus identidades. Jimin está al empezar sus estudios en medicina y se imagina que pasaría si los enemigos de Kim Jongunse enteraran de dónde está su hijo estudiando. Sería un blanco fácil. Por eso Jimin tiene el apellido de su madre y no el de su padre.
—Sí, estoy muy estresado, necesito entrenar.
—Como usted diga —respondió con una reverencia.
Ambos caminaron hasta la parte trasera de la casa donde el gym se encontraba. Ignorando todas las máquinas y pesas llegaron hasta la lona dónde comenzaron a colocarse los guantes.
—Nam, no quiero que te contentas. Necesito todo lo que tienes.
—Entendido.
Cada uno en posición de ataque se miraron de frente. Jimin fue el primero en lanzar un golpe. Un derechazo con dirección a su mentón.
—En serio quiere golpearme.
—No es contigo, créeme.
Los golpes fueron en todas direcciones. Era uno y uno. Jimin se estaba cansando, al ser omega tiene menos resistencia por lo que optó por terminar rápido con la pelea.
Comenzó a dar patadas combinadas con técnicas. Sería menos resistente, pero más flexible que el contrario.
Estratégicamente, al ser más pequeño se deslizó entre las piernas del otro y terminó por sorprenderlo por la espalada tumbándolo al piso en una llave.
—¿Te rindes?
—Nunca señor —aseguró.
Namjoon en un movimiento ágil logró invertir las posiciones. Al tener más experiencia en combate logró deshacerse de su llave. El omega se encontraba boca abajo con el brazo retraído a su espalda, con el alfa sobre él deteniéndolo fuertemente.
—Mierda.
—¿Se rinde joven Park?
El omega no contestó. El agarre fue más fuerte haciéndolo gritar, pero no se rindió. No lo aria, por su orgullo que no. O eso creía antes de ver la posición en la que estaban.
Ambos se encontraban muy pegados, tanto que el omega podía sentir esa respectiva parte del alfa. Y en el momento que se rozaron, Jimin se colocó tan nervioso que decidió rendirse.
—M-me rindo, suéltame ya.
El alfa lo soltó y rápidamente se levantó del suelo.
—Lo hizo bien. Mejor que otras veces diría. Está mejorando mucho —le dijo como si nada.
Es que acaso él era el único que se dio cuenta de la posición en la que estaban. En como los comprometía.
Sus mejillas se ruborizaron por eso y decidió largarse del lugar.
—Gracias. Me retiro.
Cuando el omega salió y las puertas se cerraron, el alfa soltó todo el aire que estaba conteniendo. Su vista baja hasta sus pantalones y suspira. Si hubiera durado unos minutos más no habría podido disimular la erección que se estaba formando.
Estaba mal, era el hijo de su jefe. No podía permitirse sentir, ni siquiera pensar de otra manera en cuanto a él. Eso podría traerle problemas.
—¡Kim Taehyung! —gritó el alfa al entrar por la puerta principal.
Al no recibir respuesta decidió subir las escaleras hasta su cuarto. A medio camino se encontró con Jimin.
—Y tu hermano —le preguntó.
—En su habitación —respondió serio. Al ver que el alfa iba a seguir su camino lo detuvo—. Papá, debo decirte algo importante antes de que subas a hablar con Taehyung.
El hombre al ver la seriedad con la que su hijo habló decidió que podría esperar.
—De acuerdo, sígueme.
Padre e hijo caminaron hasta el otro estudio del alfa que se encontraba en ese piso. Uno que no se frecuentaba mucho, se podía deducir al ver el polvo de la habitación al entrar.
—Dime que pasa —el rostro de su padre solo reflejaba preocupación.
Hace 10 minutos Jimin estaba seguro de que le diría a su padre lo que su hermano había hecho, pero ahora no quería ver la decepción en el rostro de su padre. Ni tener más discusiones entre él y su hermano. Taehyung a veces podía ser una gran “hijo de puta” pero siempre estaba hay cuando lo necesitaba.
No dejaría de serlo, pero tampoco tenía que echarlo de cabeza.
—Y bien.
Se puso nervioso, ahora qué mentira inventaría para no meter la pata.
—Papá yo... —estaba en blanco. Por su cabeza paso su encuentro con el alfa moreno. Y en como lo había elogiado—. Quiero entrar.
—¿Entrar? —no entendía.
—Al negocio.
—¡No! —respondió impotente.
—¿Por qué? — lloriqueo como un bebe—. Nam me dijo que he mejorado mucho.
—¿Nam? Y quien es Namjoon para decirte nada —rugió molesto—. ¿Qué te traes con él?
Su papá podía ser un amor de persona, pero cuando algo no le gustaba había que callarse. Y ese algo era que alfa de baja clase, por muy cercanos que fueran a la familia, se acercan a sus hijos con alguna doble intención.
—Nada papá. Solo entrenamos algunas veces y ya.
El alfa lo miraba dudoso.
—Más te vale. No quiero a ningún alfa cualquiera seca de ti —bramo molesto—. Ni siquiera Namjoon, ya hablaré yo con él luego.
—En serio —recriminó molesto—. Soy yo el que a veces lo sita para practicar. Él no ha hecho nada para que lo reprendas.
—Tú no eres quien para decirme que hacer —el omega baja la cabeza en sumisión—. Yo tomaré la decisión correcta y que cree conveniente.
—Papá —insistió.
—¡Papá nada! —dijo molesto—. Sabes que no me gusta que te estés acercando a nadie del personal de esta casa. Ellos solo están para servir. Que no se repita.
—De acuerdo —habló bajo.
—Tampoco quiero escucharte decir que quieres entrar a este negocio de nuevo.
—Pero a Taehyung si lo dejaste.
—¡Tú no eres como él! Te falta su carácter —respirando, trata de calmarse—. No vamos a tener esta discusión de nuevo. Solo concéntrate en estudiar.
“¡Tú no eres como él!”
Siempre la misma frase. Él lo sabe, sabe que en comparación con su hermano es débil, pero al menos lo intenta. Intenta ser mejor, aunque nadie lo note. Su padre no lo nota, nunca lo ha hecho, siempre es Taehyung.
“Taehyung es bueno en esto.”
“Taehyung es mejor que un alfa.”
“Aquellos que lo desafían perecerán.”
“Un líder por naturaleza.”
Y él no es nada. Solo el hijo del gran Kim Jongun. Nada más.
—De acuerdo papá.
Era inútil, ya su padre había decidido.
—Así me gusta. Ahora vamos con tu hermano.
Jimin cabizbajo siguió a su padre todo el camino en silencio. La verdad era que por ese tema sufría un leve caso de depresión. Del cual el único por enterado, por muy cómico que pareciera, era su propio hermano. En cada recaída Tae siempre estaba ahí para decirle que se levantara y que si quería hacer algo que no pensara en las consecuencias. En estos momentos agradecía a los cielos el haberse callado y no haber entregado a su hermano.
—¡Taehyung! —llamó su padre tocando la puerta—. Taehyung.
Un Taehyung desaliñado, medio dormido, se despertó por los llamados de su padre. Sus ojos poco a poco se fueron adaptando a la oscuridad, dándose cuenta de su desnudes corrió a colocarse ropa. Si su padre entraba por la puerta y lo encontraba así, no podría esconder la marca en su cuello.
—Taehyung —volvió a llamar.
—Y-ya voy —respondió colocándose la última prenda para después abril la puerta—. ¿Qué pasa?
—Taehyung —dijo mientras entraba a la habitación—. Tesoro te fuiste sin protección y si te hubiera ocurrido algo. ¿Estás bien? —detrás de su padre entró Jimin.
—Sí, ¿por? —pregunto dirigiendo su vista a su hermano.
—No sabes lo preocupado que estaba. Te busqué por todas partes. ¿En dónde estabas?
Le dijo serio por lo que devolvió su mirada a su padre que esperaba por una respuesta.
—Tomando por ahí —trato de quitarle importancia—. No te preocupes tanto, solo se me fue el tiempo.
—¿Seguro? —interrogó.
Solo movió la cabeza en afirmación. Su padre lo miro fijamente durante unos segundos, pero al no ver cambio desistió.
—Bien. Qué bueno. Yo iré a resolver algunos problemas, pero esta conversación no ha terminado.
—De acuerdo.
Cuando el señor salió por la puerta, Taehyung se dirigió a su hermano. Lo miro inquisitivo por varios minutos. “¿Por qué no lo había delatado?”
—¿Por qué? —preguntó. Aún no sabía la razón de su silencio.
—No lo sé —se hizo el desinteresado. Taehyung solo levantó una ceja esperando por su respuesta—. Vale, solo estaba enojado contigo. No por eso voy a echarte de cabeza con papá.
—Wow gracias —dijo burlón.
—En serio —pregunto sarcástico—. Me estoy arrepintiendo.
—Ahí está la puerta, puedes ir a decírselo.
Taehyung le dio la espalda y comenzó a caminar hasta la mesita de noche por un vaso de agua.
—No, no voy a hacerlo, pero espero que no se vuelva a repetir.
Realmente estaba muy agradecido con él por no haberlo delatado, pero igual lo iba a seguir molestando.
—Claro —volteo sus ojos.
—Taehyung —le regaño—. Lo que hiciste es muy grave, agradece que papa no se enteró.
—¿Qué no me entere de qué?
El agua que estaba siendo ingerida por el omega salió disparada de su boca al escuchar la vos de su padre.
“Estoy muerto”