N° 6 Magnífico Inicio

Summary

Las campanas de boda podrían no sonar muy pronto para Jeon Jungkook y Kim Taehyung. Kook está, exasperado y estresado por todas las pequeñas tareas de último momento que quedan pendientes para su boda, y está a punto de decir "sí, quiero" a fugarse. Por otro lado, Taehyung se siente tenso por siempre estar distraído por el cuerpo de Kook, que se obliga a hacer una regla de no-sexo-hasta-la-noche de bodas que sólo provoca que las cosas empeoren. Conforme sus familias van reuniéndose para el gran día, donde sólo pocos de ellos realmente tratando de ser útiles y ayudar, la pareja se mantiene a prueba para demostrar que van a llegar al preciado día e intercambiar anillos, y no sólo con palabras acaloradas. Un doncel exasperado que sólo quiere fugarse. Un novio determinado, cuyo único objetivo es llegar a la noche de bodas. Y-por supuesto-una porción entera de insultos. ADAPTACION - TAEKOOK M-PREG CONTENIDO ADULTO MENCION DEL NamJin y YoonMin

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Capítulo 1

Empieza -“Estoy a punto de matar a alguien,”- dije entre dientes apartando mi parte del trabajo. Taehyung ni siquiera levantó la vista, de manera que agregué, -“Y me refiero a picar en pedacitos a una perra.”-

Al menos con eso sonríe. Pero me di cuenta de que incluso después de haber estado haciendo esto durante la última hora, él aún estaba en la “Zona de Preparación de la Boda,” y se mantendría robóticamente trabajando hasta que la entera e inacabable pila de tarjetas frente a él se hubiese terminado. Nuestra normalmente inmaculada mesa de comedor estaba llena con programas de boda color azul Tiffany. Frente a mí, Taehyung doblaba cada uno por la mitad antes de moverlo a la pila completa.

Era un proceso simple:

Doblar, mover.

Doblar, mover.

Doblar, mover.

Doblar, mover.

Pero yo estaba perdiendo la maldita cabeza. Nuestro vuelo salía a las 6 a.m. del día siguiente a Busan, nuestros bolsos estaban empacados, pero los cuatrocientos programas de boda debían ser doblados. Gruñí cuando recordé que también debíamos atar quinientas cintas azules alrededor de quinientas pequeñas bolsas de satín llenas de dulce.

-“¿Sabes lo que haría esta noche mucho mejor?” - Pregunté.

Sus ojos color avellana se posaron en mí antes de volver a su tarea.

Doblar, mover.

-“¿Una mordaza?”- Sugirió.

-“Divertido, pero no,”- dije, mostrándole el dedo. -“Lo que podría hacer esta noche mejor sería tomar un avión y volar a Las Vegas, casarnos, y luego follar toda la noche en una gigantesca cama de hotel.”-

No se molestó en replicar a eso, ni siquiera esbozó una sonrisa. Era probablemente justo decir que había escuchado esto de mi parte aproximadamente siete mil veces en los pasados meses.

-“Bien,”- repliqué a su silencio. -“Pero, no bromeo. No es muy tarde para dejar todo esto y volar a Las Vegas.”-

Se tomó un momento para rascar su barbilla antes de alcanzar otro programa para doblar. -“Por supuesto que no, Kook.”-

Había estado tonteando ―la mayor parte del tiempo― hasta este punto, pero con sus palabras, la irritación me recorrió. Golpeé mi mano contra la mesa del comedor, ganándome un parpadeo por su parte antes de que él volviera a su plegado.- “No seas condescendiente conmigo, Kim.”-

-“Si, Ok.”-

Lo apunté con el dedo.- “Como eso.”-

Mi prometido me dio una mirada seca, y luego me guiñó.

Demonios ese hombre y su maldito guiño sexy. Mi ira se disipó de alguna manera y en su lugar vino una llamarada de deseo.

Estaba ignorándome, siendo un estúpido condescendiente. Y yo, siendo un cabron.

Era la perfecta oportunidad para tener muchos, muchos orgasmos.

Lo miré y succioné el borde de mi labio inferior. Él usaba una camisa azul oscuro-desgastada, el cuello estaba deshilachado―a pesar de que yo no podía verlo―Yo sabía que había un pequeño agujero justo abajo del dobladillo que era lo suficientemente grande para que yo deslizara mi dedo y tocara la tibia piel de su estómago. El pasado fin de semana, él estuvo usando esa camisa y le había pedido que se la dejara puesta mientras me follaba contra el mostrador del baño, sólo para que yo pudiera envolverlo en mis puños.

Me sacudí un poco en mi silla para aliviar el dolor entre mis piernas. -“Cama o piso. Tu elección.”- Lo miré mientras él permanecía impasible, -“O simplemente podría meterme bajo la mesa y chuparte,”- agregué suspirando.

Sonriendo satisfecho hacia su trabajo, Taehyung dijo, -“No puedes escaparte de la preparación de nuestra boda con sexo.”-

Me retiré para estudiarlo. -“¿Qué clase de hombre dice eso? Estás muy mal.”-

Finalmente, me dio una oscura y hambrienta mirada. -“Te lo aseguro. No estoy mal. Estoy terminando esto así puedo concentrarme en hacerte llegar luego.”-

-“Hazme llegar ahora,”- me quejé levantándome y caminando hacia él. Deslicé mis dedos en su cabello y tiré de él. La adrenalina corría caliente y eléctrica a través de mis venas cuando sus ojos se cerraron y suprimieron un gemido. -“¿Dónde está todo ese dinero que tienes? ¿Por qué no contratamos a alguien que haga esto?”-

Riendo, Taehyung envolvió su mano alrededor de mi muñeca y retiró mis dedos de su cabello. Después de besar mis nudillos, puso deliberadamente mis manos sobre mis lados. -“¿Quieres contratar a alguien para doblar programas la noche antes de irnos a Busan?”-

-“¡Siii! ¡Por el sexo!”-

-“¿Pero no es más agradable de esta manera? ¿Entretenernos con la compañía del otro, y”―dijo, levantando su copa de vino para tomar un trago dramáticamente―“conversando como los amantes consolidados que somos?”-

Lo miré, sacudiendo mi cabeza hacia su falso sentimiento de culpa. -“Te ofrecí sexo. Te ofrecí sexo caliente, sudoriento y en el piso―y luego te ofrecí una mamada. Tú prefieres doblar papel. ¿Quién es el aguafiestas?”-

Tomó un programa y lo estudió, ignorándome. -“Jeon Gong-yoo,”- leyó fuerte, y yo comencé a quitarme la camisa por sobre mi cabeza. -“junto con Kim Seojin y Kim Yun-mi le dan la bienvenida a la boda de sus hijos, Jeon Junkook y Kim Taehyung.”-

-“Si, si, es muy romántico,”- susurré. -“Ven aquí y tócame.”-

-“Oficiante,” continuó, “el Honorable Jang Dong-gun.”

-“Si solo…,”- señalé, y tiré mi camisa al piso antes de bajar mis pantalones por mis caderas. -“Voy a pretender que Spike está llevando a cabo nuestra ceremonia de boda, en vez de ese divertido caballero con demencia temprana que conocimos en Noviembre.”-

-“El juez Jang ofició la boda de mis padres hace casi treinta y cinco años atrás,”- Taehyung me reprendió con suavidad. -“Es sentimental, kook. El hecho de que olvidó subir la cremallera de sus pantalones es un error que cualquiera pudo cometer.”-

-“¿Tres veces?”-

-“Jungkook.”-

-“Está bien.”- Me sentí un poco culpable por hacer la broma, pero me mantuvo tranquilo por un minuto, dejando que mi recuerdo del cansado anciano tomara forma. Nos había conocido en el sitio de la boda cuando fuimos a verlo el pasado otoño, y se perdió en cada uno de los tres viajes al baño de hombres en menos de una hora, regresando con su bragueta abierta cada vez. -“Pero crees que recordará nuestros nom―”-

Taehyung me cortó con una mirada severa antes de darse cuenta de que sólo estaba usando una camiseta y mis cullotes, y luego su expresión fue de un diferente tipo de oscuro.

-“Solo decía,”- comencé, alcanzando detrás de mí para quitarme la camiseta, -“que sería al menos un poco divertido si olvida lo que está haciendo a mitad de la ceremonia.”-

Se las arregló para volver su atención a doblar el programa antes de mi pecho estuviera expuesto; hizo una unión irregular cuando deslizó su pulgar a través del borde. -“Estás siendo un dolor en el culo.”-

-“Lo sé. Y no me importa.”-

Arqueó una ceja y me miró. -“Estamos casi listos.”-

Me tragué mi respuesta, que era señalar que el plegado de los programas era la menor de nuestras preocupaciones; la siguiente semana con nuestras dos familias juntas tenía el potencial de ser un desastre del tipo de Familia-Griswold2, y tener sexo ahora ¿no sería mucho mejor que estar pensando en eso? Mi padre y sus dos divorciadas hermanas, borrachas y solas podrían volvernos locos, pero agregando el lado de la familia de Taehyung, Yoongi, y Namjoon, tendríamos suerte de salir de allí sin un delito grave bajo nuestro haber.

En su lugar, susurré, -“¿Y si lo hacemos rápido? ¿No podemos tomarnos un pequeño receso?”-

Se inclinó hacia adelante, inhalando sobre mi pecho antes de moverse a un lado y besar un camino hacia mi pezón izquierdo. -“Una vez que empiezo, no me gusta parar.”-

-“No te gustan las interrupciones, a mí no me gusta la gratificación tardía. ¿Quién de los dos crees que se saldrá con la suya?”-

Taehyung recorrió su lengua sobre mi pezón, y luego lo succionó profundamente mientras sus manos tomaban mi cintura, se deslizaban hasta mis caderas y luego trabajaron juntas para quitar mis cullotes, desgarrándolos.

La diversión iluminó sus ojos cuando me miró desde donde succionaba mi otro pezón, y sus dedos jugaban en la coyuntura de la cadera y el muslo.

-“Sospecho, mi imposible futuro esposo, que te saldrás con la tuya y luego terminaré de doblar éstas mientras duermes.”-

Deslizando mis manos sobre pelo, le susurré, -“No te olvides de atar las cintas a las bolsas de dulces.”-

Se rio entre dientes. -“No lo haré, amor.”-

Y me golpeó otra vez, como una tibia ráfaga de viento: Lo amaba, locamente.

Amaba cada centímetro de él, cada emoción que pasaba por sus ojos, y cada pensamiento que yo sabía que él tenía en este momento pero no mencionaba:

Familia-Griswold: Típica comedia americana donde los personajes decidían irse de vacaciones o celebrar con toda la familia las festividades. El caos era patente en situaciones cómicas y divertidas para los televidentes. Particularmente, éstas eran protagonizadas por el actor Chevy Chase (como Clark Griswold) y Beverly D’Angelo (como Ellen Griswold).

Uno, que yo había sido el que había insistido en que hiciéramos lo más que pudiéramos nosotros mismos.

Dos, que yo fui el que le aseguró que estaba bien que cada pariente nuestro en el planeta, de alguna manera, se hiciera su camino a esta boda.

Tres, que yo nunca jamás volvería a tener la oportunidad de usar mí traje de novio en la costa de Busan.

Pero, en vez de señalar lo obvio―que era él quien estaba siendo el mejor aquí, no yo, y que a pesar de que yo estaba siendo un cabron de primera, nunca estaría satisfecho con una rápida boda en Las Vegas―se puso de pie, girando para dirigirse a nuestra habitación. -“Ok. Pero esta será la última noche que te follaré antes de estar casados.”-

Estaba tan embriagado por la parte de “follar” que no fue hasta que había desaparecido por el pasillo hacia nuestra habitación que el resto de sus palabras ahondaron completamente en mí.

Taehyung estaba casi desvestido cuando me uní a él en la habitación, y observé como se desabrochaba los botones de la bragueta de sus jeans y los empujaba junto a sus bóxers sobre sus piernas. Alcanzó el dobladillo de su camisa y sus cejas se alzaron en una pregunta silenciosa― ¿quieres que me la deje o que me la quite esta vez? ―Antes de que asintiera tiró de su camisa hacia arriba. Caminó alrededor de nuestra cama, se recostó de espalda y me miró.

-“Ven aquí,”- dijo con un bajo gruñido.

Me acerqué a la cama pero permanecí lejos de su alcance. -“Cuando dijiste ‘la última noche que me follarás antes de que estemos casados,’ ¿querías decir que ésta semana solo tendremos sexo durante las horas del día?”-

Una pequeña sonrisa surgió de la comisura de su boca. -“No. Significa que después de esta noche, quiero abstenerme hasta que tú seas mi esposo.”-

Un sentimiento de pánico poco familiar aumentó en mi pecho, y no estaba seguro de que tan en serio debería tomarlo. Me subí a la cama y me deslicé a gatas, inclinándome para besar un camino hacia su pecho. -“Pensé que sabía lo que significaba abstenerse, pero en este contexto suena como si me estás diciendo un Martes que estaremos juntos toda la semana, pero no tendremos sexo hasta el Sábado.”-

-“Eso es lo que estoy diciendo.”- Fuertes dedos se enredaron en mi cabello y tiraron mi cabeza más abajo, donde su polla estaba arqueada, rígida y manchada con su propia excitación.

Detuve el camino de mis labios hacia a sus caderas, que se elevaron desde el colchón en un esfuerzo por encontrarse con mi boca a mitad de camino. -“¿Por qué querrías abstenerte?”-

“Cristo, Kook, deja de provocarme y mete mi polla en tu boca.”-

Ignorándolo, me senté a horcajadas sobre sus muslos de manera que no pudiera escapar fácilmente si yo decidía infligir algún tipo de daño físico. -“Estás loco si crees que voy a estar sin sexo por los siguientes cuatro días en medio de esta disparatada boda.”-

-“No estoy loco,”- insistió tratando de levantarme de sus muslos de manera que sus partes masculinas tuvieran mejor acceso a mi entrada. -“Quiero que sea especial. ¿No eras tú el que quería un rapidito antes de terminar los preparativos de la boda?”- Sus dedos se clavaron en mis caderas y me levantó, tirándome hacia abajo, directamente sobre su polla. -“Entonces, deja de luchar.”-

Pero escapé al enterrar un dedo en el único punto delicado de su cuerpo, entre dos de sus costillas, y con un espasmo me liberó, empujando mis manos.

Me incliné para besarlo una vez en su perfecta, perfecta boca. -“Eso fue antes de que tu sugirieras que mi acceso a este sinceramente ridículo cuerpo que tienes expira a medianoche. El sábado es nuestra noche de bodas. Hasta donde sé, sólo tenemos una de esas. ¿Cómo no podría ser especial, incluso si estás tratando de desmoronarlo toda la semana?”-

-“Quizás quiera que estés un poco hambriento,”- susurró, sentado debajo de mí. Su boca encontró mi cuello, mis clavículas, mi pecho. -“Te quiero tan hambriento por esto, que apenas puedas pensar con claridad.”- Él se volvió febril, apretando mis lados, chupando mi piel. Yo era demasiado consiente de su dura presión contra mi muslo interno, y no quería más que sentirlo dentro, escuchar sus sonidos a medida que crecía delirante, perdido y urgente.

Y luego se me ocurrió una idea. -“Quieres decir que me quieres lo suficientemente hambriento, como para que no me importe si rasgas descaradamente la costosa lencería que compré para la noche de bodas.”-

Se rio entre con uno de mis pezones en mu boca. -“Esa es una muy buena teoría, pero no.”

Conocía a Kim Taehyung lo suficientemente bien para saber que no iba a ganar esta batalla. No ahora, no todavía. Con él, nunca ganaba con palabras; solo ganaba con acciones. Me arrodillé sobre él, alejándome y sonriendo ante su pequeño y profundo gruñido de frustración. Pero luego di vuelta mi cuerpo de manera que pudiera sentarme a horcajadas sobre su rostro al mismo tiempo que tomé su polla en mi boca. Llegó a mí con entusiasmo, sus manos extendidas a través de mis caderas y empujándome hacia abajo, abajo, abajo.

Mis ojos rodaron a la primera sensación de calidez, del suave deslizamiento de su lengua seguido por el sello y la succión de sus labios. Rápidamente me perdí en la vibración de sus gemidos, sus palabras amortiguadas contra mí, la pequeña burla de sus dientes antes de la succión estaba de vuelta y él se volvió más salvaje y desesperado. Se sacudió, irguiéndose debajo de mí, y envolví mi mano alrededor de su base, mirando su longitud, apreciando su forma y suavidad. Me encantó la sensación de tenerlo, el impaciente movimiento de sus caderas.

Con una sonrisa maliciosa, exhalé sobre la punta de su polla, y susurré, -“Tu boca se siente demasiado bien.”-

Gruñó, empujando hacia arriba significativamente, pero simplemente me acerqué, jadeando a través de la gruesa coronilla, dejándolo sentir el pulso caliente de mi respiración. Deslicé una mano más abajo, tomando sus bolas y tirando suavemente mientras mi mano acariciaba la parte baja de su polla. En la punta, solo le daba aire.

Él me podía hacer llegar más rápido con su boca que con cualquier otra parte de él, y ya me sentía cerca. La sensación física cambió el placer de mi propia travesura y se combinó en una urgente calidez, mi clase favorita de orgasmo: La boca de Taehyung en mi entrada, con el placer que tenía por burlarme de él. Mi liberación ardió como fuego sobre mi espalda, y subió por mis piernas, explotando hasta que realmente perdí todo el sentido de mis movimientos sobre él. Yo estaba probablemente follando su cara, mi puño salvajemente empujando su polla sin ritmo o propósito.

Él ralentizó mientras mi cuerpo se calmaba, y besó mi entrada, mi cadera, mi muslo, antes de gentilmente empujarme de manera que me diera la vuelta sobre mi espalda. Deslicé mi mano por mi estómago, sobre mi pecho, descansándola en la parte superior de mi latente corazón. Yo no había olvidado que probablemente estaba en problemas por ofrecer el juego favorito de Taehyung sin ser recíproco, pero demonios, necesitaba un minuto para liberarme de los efectos del Poderoso Orgasmo Oral de Kim Taehyung.

-“Eso estuvo jodidamente bueno,”- murmuré, recuperando mi aliento. -“Creo que tu boca es tu propio dios griego. El Zeus de las lenguas.”-

Se subió sobre mí con los ojos en llamas. -“Sé lo que estás haciendo.”-

Abrí mis ojos y dejé que su silueta borrosa tomara forma antes de preguntar, -“¿Qué estoy haciendo?”-

Se movió para sentarse a horcajadas sobre mis costillas, y yo sonreí, pasando mis manos sobre sus muslos mientras se tomaba a sí mismo y daba un largo y lento tirón sobre su longitud. Su voz salió como humo líquido cuando dijo, -“Crees que ganaste esta batalla.”-

-“¿Qué batalla?”-

Se rió y cogió el colchón al lado de mi cabeza, apoyándose mientras se cernía sobre mí. Su polla estaba solo a una pulgada de mi boca, se inclinó hacia adelante y con su mano libre frotó la punta sobre mi labio inferior. Sin pensarlo, deslicé mi lengua, saboreando una pequeña gota de humedad. Sentí como se me hacía agua la boca, mis pezones se tensaron. Lo quería en mi boca, quería verlo moverse dentro y fuera.

Retrocedió unos pocos centímetros por lo que tuve que ver como se acariciaba lentamente frente a mí.

-“Puedo ver tu pulso en tu cuello.”-

Tragando, pregunté, -“¿Y?”-

-“Y,”- comenzó, con esa sonrisa engreída, -“Puedo ver lo mucho que quieres esto.”- Se inclinó nuevamente, apenas rozando su polla sobre mis labios antes de alejarse. -“Lo quieres en tu boca.”- Su mano empezó a moverse rápido, y lo escuché tomar aliento.- “Lo quieres en tu lengua.”-

Estaba en lo cierto. Lo deseaba tanto que mi piel se sentía apretada y sobreexcitada.

-“No tanto como tú,”- le dije, con voz tensa. -“No podrías pasar un día sin sexo.”-

Hizo una pausa antes de inclinarse hacia atrás y empujarse a sí mismo sobre mi cuerpo. Por un momento único y perfecto, pensé que iba a separar mis piernas y me iba a follar furiosamente sacando lo mejor de mí, pero en vez de eso, él inclinó la cabeza, me miró y se levantó.

-“¿Qué estás haciendo?”- le pregunté, apoyándome sobre un codo de manera que podía verlo poniéndose sus bóxers.

“-Probando que te equivocas.”-

Caminó hacia la puerta y desapareció.

-“¿Por qué eres tan malditamente terco?”- grité tras él, y todo lo que escuché fue su divertido resoplido a medio camino del pasillo. -“Y ―si recuerdas― te di sexo oral en la ducha esta mañana, de manera que técnicamente ¡tú ya tuviste sexo hoy!”-

Él volverá, pensé. Estoy 100% seguro que volverá. Puedo esperar.

Me recosté mirando el techo. Mi piel estaba enrojecida, y me sentía pesada y afiebrada entre mis piernas. Mi cuerpo no había conectado con mi cerebro aún, y todavía quería ir tras él, rogarle que me tomara de verdad esta vez: partes masculinas en partes de doncel, moviéndose mucho y muy rápido.

El sonido del refrigerador al abrirse cortó el silencio en la habitación, y yo salí corriendo. ¿Estaba tomando un maldito aperitivo?

Antes de que pudiera pensarlo mejor, estaba corriendo por el pasillo, completamente desnudo. Mis pies resbalaron sobre el piso de madera y giré en la esquina justo cuando él cerraba el refrigerador con los brazos llenos de comida.

-“¿Estás jodidamente bromeando?”- pregunté, deteniéndome justo a unos pocos centímetros de donde él parecía estar haciéndose un sándwich. -“¿Vas a comerte un maldito sándwich de pavo?”-

Se volvió para mirarme, dejando que sus ojos se movieran desde mi cara hacia abajo sobre cada una de mis desnudas curvas―el bastardo no podía siquiera esconder cuanto quería follar en este momento―antes de volver su atención a mi cara. -“Supongo que hasta que mi prometido pare de ser un cabron provocador o mi polla aprenda a chuparse a sí misma, podría comer algo.”-

-“Pero…”- empecé sin convicción, buscando la mejor manera de sugerir que me comiera a mí otra vez sin incurrir en su frustrada, sexualmente, ira. Fruncí el ceño hasta su divertida media sonrisa. -“Grosero.”-

-“Si quieres sexo, lo haces a mí manera. Esta noche es la noche, Jeon. En realidad,”- dijo dándome una sonrisa satisfecha, -“esta noche es la última noche que te follaré mientras aún tengas ese nombre.”-

Ahora, esto no lo podía dejar pasar. -“No hemos acordado exactamente nada acerca del nombre, Taehyung. Aún estoy apuntando por Jeon Jungkook y Jeon Teahyung.”

“Avísame cuando estés listo para tenerlo, Kook.” Me sostuvo la mirada durante varios y silenciosos segundos y luego se inclinó tan cerca que lo único que tenía que hacer era inclinarme una pulgada para besarlo. Empecé, pero se enderezó fuera de mi alcance. -“Cuando digas ‘por favor, Tae, lo necesito’ voy a follarte tan duro que no podrás ser capaz de sentarte en varios días sin recordarlo.”-

Mi boca se abrió y cerró un par de veces sin palabras. Con una sonrisa de autosatisfacción, Tae volvió a la preparación de su sándwich.

No se había molestado en ponerse una camisa, y su torso desnudo parecía interminable. Su piel era suave e incluso bronceada por correr sin camiseta en el sol primaveral. Los músculos en sus brazos aparecieron y se tensaron cuando abrió el jarro de mostaza, tiró del cajón de los cubiertos para tomar un cuchillo, abriendo la bolsa del pan. Simples tareas, pero observarlo mientras las hacía se sentía como el mejor y más sucio porno. Amaba sus antebrazos, amaba su pelo oscuro, la piel bronceada, sus músculos tallados.

Dios, que imbécil.

Miré su lengua deslizarse fuera de su boca y mojar sus labios. Su pelo era un desastre y caía pesadamente sobre su frente. Cuando dejé que mis ojos se deslizaran sobre la longitud de su cuerpo, vi la única reacción que no podía ocultar. Todavía estaba tan duro que su polla presionaba contra la cintura baja de sus bóxeres.

Dulce Jesús.

Abrí mi boca una vez más y, sin mirarme, se inclinó ligeramente hacia un lado para acercar su oído a mis labios. Una exhalación temblorosa escapó y apreté mis ojos con fuerza.

-“¿Taehyung…?”-

-“¿Qué es lo que has dicho?”- dijo. -“No te he oído.”-

Tragando, susurré, -“Por favor.”-

-“¿Por favor, qué?”-

Por favor, Taehyung, vete a la mierda estaba allí, en la punta de mi lengua. Pero, ¿a quién quería engañar? Quería que él me follara. De manera que, tomé un profundo respiro y admití, -“Por favor, Bennett, lo necesito.”-

El choque llegó antes de que pudiera registrar lo que había sucedido: con un solo movimiento de su brazo, Tae había limpiado la isla de la cocina y todo lo que había tomado del refrigerador cayó bulliciosamente al suelo. El cristal se hizo añicos y el cuchillo se deslizó por el azulejo y chocó con la base. Taehyung me apretó contra él, inclinándose para cubrir mi boca, forzó su lengua dentro, y me dio la satisfacción de escuchar su profundo y aliviado gruñido.

Ya no era juguetón, no era gentil ni cuidadoso. Eran sus brazos arrastrándome hacia la isla, sus manos empujándome para acostarme sobre el frío mármol, y sosteniéndome allí con la palma presionando fuertemente mi esternón. Con su otra mano separaba mis piernas, su impaciente puño tirando de sus bóxers. Y antes de que pudiera decir cuánto lo quería, cuan arrepentido estaba por burlarme―porque lo estaba, y algo acerca del hecho de verlo tan salvaje y primitivo me asustaba deliciosamente―él estaba empujando dentro, muy profundamente, y luego empujando fuera tan rápido, moviendo sus caderas en perfectas y castigadoras estocadas.

Liberando el peso de su mano de mi pecho, él agarró mis piernas y dio un paso adelante, poniéndolas sobre sus hombros y golpeando ese lugar tan profundamente que sentí su fuerza reverberar en mi espalda. Deslizó sus manos hacia mis caderas, y me mantuvo en el lugar mientras me follaba, su cabeza echada hacia atrás, tomando su placer ahora. La isla era lo suficientemente fuerte para resistir la fuerza de sus movimientos, pero me estiré sobre mi cabeza, agarrando el borde así podría presionarme aún más en él. No era suficiente; yo necesitaba más, y más profundo, y más húmedo, y más duro. Me había dicho que no podría tener esto por días, y él sabía mejor que nadie que su toque era la cosa―la única cosa―que me mantendría de desintegrarme en un huracán de estrés. Necesitaba tenerlo muy dentro de mí, más de lo que lo hubiese tenido nunca, y me obsesioné con la idea de que de alguna manera podía.

-“Dios, estás malditamente húmedo,”- gruñó, abriendo sus ojos y mirándome.

-¿Cómo puedo evitar tomarte? Nunca sabrás cuanto necesito esto.”-

-“Entonces, ¿por qué?”- le pregunté. -“¿Por qué me dices que no podemos?”-

Se inclinó, trayendo mis piernas con él de manera que el frente de mis muslos se presionó contra mi pecho. -“Porque es la única vez en mi vida que seré capaz de parar, de frenar, de saborear solo el estar cerca de ti.”- Tragó saliva junto a mi cuello y luego lamió la piel allí; su lengua, sus dientes, su toque se sentía como fuego. -“No quiero estar pensando todo el tiempo acerca de dónde puedo llevarte para tenerte a solas por diez minutos, por quince, por una hora. No quiero molestar a nadie por mantenernos alejados, mientras ellos están allí para celebrar,”- dijo jadeando en voz baja. -“Estoy obsesionado contigo y con esto. Quiero mostrarte que puedo controlarme.”-

-“¿Qué pasa si eso no es lo que yo quiero?-”

Taehyung enterró su cara en mi cuello y desaceleró, pero yo conocía su cuerpo muy bien para saber que él estaba en la cúspide, de alcanzar ese punto sin retorno. Se apretó contra mí, encontró ese lugar, y ese ritmo que me distrajo de mi pregunta y me hizo seguir el sentimiento asentado entre mis piernas.

Estaba atrapado debajo de él y él empezó a enfocarse en mi placer, empujando dentro de mí y contra mí, llevándome allí hasta que estaba agarrándome a sus hombros, enterrando mis uñas en él y encontrándome con sus empujes desde abajo. Mi espalda estaba dolorida y el mostrador estaba duro y frío contra mi espalda, pero la creciente urgencia de sus movimientos hizo que no me importara. Podía golpearme contra ella y no me molestaría. No quería nada más que llegar con él dentro de mí y que él llegara conmigo.

Cuando mi orgasmo me golpeó, la sensación que se apoderó de mi cuerpo era una emoción desatada por toda mi piel, dentro y fuera, hasta que no estuve seguro de sí podía manejar la sensación de estar lleno, de estar devastado, y de estar llegando tan fuerte que quedé ciego. Grité, empujándolo, necesitando sentir todo su peso sobre mí.

Sus movimientos se aceleraron y se volvieron salvajes, luego se arqueó. -“¡Joder!”- gritó, y su voz resonó en el techo abovedado cuando llegó, congelándose sobre mí y manteniéndose quieto. -“¡Joder!”-

A pesar del frío de la encimera, estábamos sudados y sin aliento. Taehyung se levantó, y continuó deslizándose dentro y fuera, más lento ahora. Como si no quisiera detenerse, aunque tuviera que hacerlo, se apretó y se retiró, sus ojos moviéndose a través de mi piel acalorada. Él ya había llegado al clímax, pero no parecía satisfecho. En lugar de eso, miró como si fuera un depredador que había obtenido una pequeña probada y ahora quería tomar la mercancía que tenía delante antes de sumergirse nuevamente. Me encantaba ese lado de él: El Taehyung que parecía apenas tener el control, que parecía tan distinto al Taehyung sereno en el día. Sus ojos eran oscuros y casi imperceptibles. Sus

hambrientas manos tocaron el lugar calentado a fricción entre mis piernas, sobre mis caderas, subiendo por mi contorno donde jugaron rudamente con mis pezones, redondeándolos para su boca mientras se inclinaba y los chupaba fuertemente.

-“No dejes una marca,”- dije, y mi voz sonó baja y ronca. -“Mi traje…”-

Empujando de vuelta, me miró y sus ojos se aclararon con el recordatorio de que vivíamos en un mundo con otras personas, y que seríamos convocados para interactuar con estas otras personas en un futuro cercano, para nuestra boda. Una boda en la que yo usaría un traje con transparecias que mostraría todas las mordidas y marcas de chupetones que él pensaba dejar.

-“Discúlpame,”- susurró. -“Yo solo…”-

-“Lo sé.”- Y recorrí mis manos por su cabello cuando se calló y lo tiré sobre mí, deseando que pudiéramos quedarnos así para siempre: yo de espalda sobre la encimera de la cocina y él apoyado sobre mí.

Exhaló profundamente, sujetándome por debajo de su peso. De repente parecía exhausto. En los últimos meses no solo ayudó con cada etapa de los preparativos de la boda, sino que también hizo todo lo posible por mantenerme cuerdo y debería ser agotador para él. Recorrí con mis dedos su cabello y cerré mis ojos, amando este recuerdo de Taehyung como mortal, como un hombre que podía―y que lo hizo―caer rendido o necesitar un recordatorio de ser gentil. Él fue el amante perfecto, el jefe perfecto, el amigo perfecto. ¿Cómo pudo manejarlo? Estoy seguro de que algunos días él solo quería un novio tranquilo, una mujer o doncel que no discrepara con cada pensamiento que él tenía. Un pequeño hilo de duda se deslizó sobre mi piel y se tejió en mi cerebro, pero luego me detuve, sintiendo mi labio convertirse en una sonrisa.

Kim Taehyung era un perfeccionista, demandante, terco, un poderoso imbécil. Cualquier otra persona habría durado dos segundos con él antes de que el la reprendiera, la masticara y la escupiera.

Y demonios, algunos días yo hubiese amado un sirviente dócil, pero de ninguna manera negociaba con mi Maldito Bastardo.

Se levantó, besando entre mi pecho y, con un gemido reacio, salió de mí. Agachándose, tomó sus bóxers y se los puso antes de mirarme, sus ojos barriendo mi piel desnuda y húmeda.

-“Terminaré los programas y ataré las malditas cintas de dulces,”- dijo, pasando su mano sobre su cara. -“Tú tienes una cocina que limpiar si quieres un poco más de eso después en nuestra cama.”-

-“Uh, no,”- protesté, levantándome sobre un codo. La cocina era un desastre. -“Yo haré los programas.”-

-“Tú limpiarás la cocina,”- dijo, con voz firme. -“Y apresúrate, joven Jeon. La mostaza mancha.”-a escribir aquí...