Capítulo 1
LA NINFA DEL ESTANQUE
LA LEYENDA DEL PAO DE ZARATE
Por: Gustavo Mora
La Ninfa del Estanque es un monstruo en forma de mujer, con dientes afilados y largos dedos. Sin cabello y su voz es macabra y escalofriante. Nadie sabe con certeza cómo ha llegado aquí, pero se dice que ha surgido de las profundidades del río que atraviesa el fondo de la parcela.
Desde hace muchos años, en un pequeño pueblo que lleva por nombre El Pao de Zarate, en el estado Aragua, existe una leyenda espantosa que aterroriza a los lugareños. Se dice que en una parcela apartada del pueblo, donde se cultiva maíz y naranjas, habita la temida Ninfa del Estanque.
Las noches en El Pao de Zarate son especialmente aterradoras, ya que se escuchan los gritos de la Ninfa del Estanque resonando por todo el pueblo. Su presencia se hace sentir incluso en los sueños de los habitantes, quienes despiertan sudorosos y con el corazón acelerado.
Los lugareños evitan pasar cerca de la parcela donde se sabe que habita la Ninfa del Estanque, temiendo ser su próxima víctima. Se dice que si alguien se acerca a su guarida nunca regresa, desapareciendo sin dejar rastro.
La parcela donde habita la Ninfa del Estanque está envuelta en una oscuridad perpetua, como si el mal acechara en cada rincón. Los árboles retorcidos y la tierra reseca dan la impresión de ser testigos mudos de los horrores que allí acontecen.
Los habitantes del pueblo viven con el miedo constante de que la Ninfa del Estanque decida salir de su guarida y desatar su furia sobre ellos. Las noches son aún más inquietantes, con la luna llena brillando sobre la parcela y haciendo que las sombras se alarguen y cobren vida.
En El Pao de Zarate, la leyenda de la Ninfa del Estanque sigue viva y presente en la mente de cada habitante, recordándoles que el mal puede acechar en cualquier lugar, incluso en el tranquilo y apacible pueblo donde creen estar a salvo.
La noche está envuelta en un espeso manto de tinieblas, solo interrumpida por la débil luz de la luna llena que se filtra entre las ramas retorcidas de los árboles del bosque. El silencio es absoluto, solo roto por el susurro del viento que parece llevar consigo un escalofriante presagio.
En el centro de la parcela se encuentra el estanque, un espejo de agua oscuro y sereno que refleja la luz de la luna de forma siniestra. En sus profundidades habita la ninfa, una criatura de belleza sobrenatural pero de oscuros propósitos. La leyenda cuenta que la ninfa es especialmente peligrosa con los niños, seduciéndolos con su encantadora apariencia para luego arrastrarlos hacia el abismo.
En esta ocasión, su víctima es una niña de diez años, cuya mirada inocente se encuentra ahora llena de terror mientras es arrastrada hacia la orilla del estanque por las garras frías de la ninfa. La criatura sonríe con malicia, anticipando el placer de llevar a cabo su macabro plan.
Pero la valiente pequeña no se resigna a su destino y lucha con todas sus fuerzas, clavando sus uñas en la piel pálida de la ninfa y gritando con desesperación. Con un esfuerzo sobrehumano, logra liberarse de sus garras y escapar hacia la seguridad de la orilla, donde se desploma exhausta pero victoriosa.
La ninfa observa impotente desde las profundidades del estanque, su rostro lleno de ira y frustración. Antes de desaparecer en las sombras, promete regresar en dos décadas, jurando que su venganza será todavía más terrible y que la pequeña nunca podrá escapar de su destino.
La niña tiembla de miedo, sabiendo que la figura de la ninfa acecha en las sombras, esperando pacientemente el momento de cumplir su siniestro juramento. La noche se vuelve aún más oscura, el viento susurra un macabro presagio y el estanque refleja la luna llena con una luz que parece emanar del mismísimo infierno.
Pasaron los años y la niña creció. Se casó y tuvo un hermoso hijo, a los de nueve años. Deciden tomar unas merecidas vacaciones en la playa para disfrutar de la tranquilidad y el sol.
Divino y gracioso verano los cangrejos caminan a sus anchas por la orilla de la playa disputándose los restos de la carne putrefacta un pez, corriendo de vez en cuando por las sombras de las gaviotas que los miran desde el aire corrosivo de salitre y un sol radiante.
La familia se instaló en una pequeña cabaña de madera, cerca del mar, con vistas a las olas que rompen suavemente en la orilla. El hermoso hijo de nueve años, curioso y juguetón, corretea por la arena dorada, recogiendo conchas y construyendo castillos de arena.
Una noche, mientras la familia duerme profundamente, la niña, ya mujer, comienza a tener sueños extraños y perturbadores. En ellos, ve sombras oscuras acechando en la oscuridad, susurros ininteligibles que parecen venir de ninguna parte y de todas partes a la vez.
A medida que pasan los días, los sueños se vuelven cada vez más intensos y angustiantes. La mujer comienza a sentirse cada vez más nerviosa y asustada, incapaz de encontrar explicación para lo que estaba experimentando.
Ya de día, mientras pasea por la playa, encuentra un extraño amuleto enterrado en la arena. Es de un metal oscuro y frío al tacto, con extrañas inscripciones grabadas en su superficie. Sin pensarlo dos veces, la mujer lo recoge y lo guarda en su bolsillo.
Esa misma noche, una tormenta violenta azota la costa, con relámpagos rasgando el cielo y truenos retumbando en la distancia. La mujer fue despertada por un ruido sordo, como si algo o alguien estuviera golpeando la puerta de la cabaña.
Al abrir la puerta, se encuentra con una figura oscura y terrorífica parada frente a ella. Sus ojos brillan con un fuego maligno, su sonrisa torcida revelando dientes afilados como cuchillas. La mujer siente un frío intenso recorrer su cuerpo mientras la figura se acerca lentamente hacia ella, susurros inquietantes llenando la habitación.
Es entonces que recuerda el amuleto que encontró en la playa. Con el corazón lleno de terror, saca el amuleto y lo sostiene frente a la figura oscura. Un destello de luz brillante llena la habitación, y la figura desaparece en un instante, dejando solo un rastro de humo en su lugar.
La mujer tiembla de miedo, sabiendo que solo fue un sueño.
Los cangrejos escapan rápidamente, buscando refugio en las rocas cercanas, agitados por la presencia de algo más grande y poderoso en el agua. La madre observa con inquietud a su hijo, preocupada por su seguridad, mientras el miedo se apodera de su corazón al recordar la mañana trágica en la que estuvo a punto de perder la vida.
El agua cristalina parece adquirir un tono más oscuro, como si la presencia de aquella criatura fantasmal que casi acabó con ella estuviera de vuelta para atormentarla una vez más. Los recuerdos de este evento fatídico se agolpan en su mente, recordándole lo frágil que es la vida y lo inexplicables que pueden ser los peligros que acechan en lo más profundo de nuestros recuerdos.
El chico, ajeno al peligro que se cierne sobre él, continúa jugando en la orilla, sumergido en la inocencia de la infancia. La madre, con el corazón en un puño, decide acercarse lentamente al borde del agua, extendiendo una mano temblorosa hacia su hijo en un intento desesperado por protegerlo de cualquier amenaza que pudiera surgir de las profundidades misteriosas del mar.
Los segundos parecen eternos, el silencio se hace insoportable, y la tensión en el aire es palpable. La madre y el chico están solos, rodeados por una naturaleza que parece cobrar vida propia, dispuesta a desafiarlos y poner a prueba su valentía y su cordura.
En medio de la incertidumbre y el terror, la madre toma una decisión: protegerá a su hijo a toda costa, enfrentando sus miedos más profundos y luchando contra cualquier fuerza oscura que se atreva a amenazar su felicidad y su tranquilidad.
Pero, justo cuando menos se lo esperan, una ola gigantesca trajo consigo a la temida Ninfa del Estanque. La criatura emerge del mar con su sonrisa retorcida y su dentadura torcida y asquerosa. Sostiene al hijo de la mujer en sus brazos, burlándose de ella y recordándole su promesa de que sería peor.
La madre, horrorizada, retrocede lentamente mientras la Ninfa se acerca, con sus ojos brillando con malicia y su piel pálida como la luna. El chico, atrapado en los brazos de la criatura, se debate en vano, sintiendo el frío y la oscuridad que emana de ella.
La madre, con la respiración entrecortada y el corazón latiendo con fuerza, intenta recordar qué hacer en esta situación desesperada. Se acerca lentamente hacia la criatura, tratando de mantener la calma mientras su mente busca una solución. La Ninfa, con la risa siniestra, extiende una mano hacia ella, ofreciéndole un trato macabro.
La madre se aferra desesperadamente a su hijo, luchando contra la ninfa maldita. Esta rechina sus perturbadores dientes y la madre recordando su espeluznante experiencia de niña está petrificada sin poder mover un dedo, el padre del chico tras los gritos de su esposa no escuchaba esta ofuscado.
Ofuscado: (Trastorno mental de naturaleza temporal)
Y en este estado no puede ayudarla a combatir tan perturbadora criatura. Ella no podrá dejar que este engendró diabólico se lleve a su hermoso hijo, así que. En un último acto de valentía, se lanza sobre la criatura para proteger a su hijo.
Sin embargo, en este mismo instante, despierta de nuevo de su pesadilla. Su esposo esta a su lado, jugando con su adorado hijo y tratando de calmarla mientras ella baja los pies al suelo y pisa la arena de la playa y ve cómo las algas cuelgan aún húmedas en las cortinas de su dormitorio.
La experiencia ha sido solo una pesadilla, pero el terror y la angustia siguen presentes en su mente. Sabe que la promesa de la Ninfa del Estanque aún flota en el aire, y que el tiempo sigue corriendo.
¿Volvió la ninfa en realidad, y si lo hizo, será aún peor de lo que ha imaginado y soñado?
¿Cómo llego hasta aquí la arena de playa y quien ha colgado las algas?
Porque el mar está bien lejos de Caracas...
Fin.