UN VIAJE LARGO
¡Hoy me mudaré!
Mi nombre es Luz Roon, mi sueño es ser una gran escritora, para cumplirlo, me mudaré a Inglaterra. Desde pequeña he soñado con vivir ahí, me parece un lugar magnífico, me atrae su clima húmedo y misterioso... Su literatura británica y su historia inquietante, es el lugar perfecto para una escritora. Estoy nerviosa, mis manos no dejan de temblar, me siento extraña. Es una mezcla de entusiasmo y miedo, comienza un nuevo capítulo de mi vida, tengo pánico de arruinar las cosas, sin embargo; también se encuentra la esperanza de triunfar.
Estoy emocionada.
Saliendo del avión, observo con curiosidad el aeropuerto, su presencia es abrumadora, colores grises, contrastes oscuros y con una sensación de ingratitud, todos parecen indiferentes y me está provocando inseguridad, mi cuerpo se siente desconectado y asustado al mismo tiempo; es una sensación indescriptible.
¡Tú puedes Luz!
Ya dentro del aeropuerto, estoy un poco desorientada porque acabo de llegar, el sonido de las maletas rodando por el suelo y los bebés llorando sin parar, me hacen experimentar el temor a lo desconocido. Al mismo tiempo, busco con impaciencia a la chica que llevará un cartel con mi apellido, sin embargo; un joven alto, choca conmigo e inevitablemente caigo al suelo. Me doy un fuerte golpe en los glúteos; esto es demasiado vergonzoso, que quisiera ocultarme de todas las miradas interesadas, puedo sentir los ojos como balas en mi nuca y el corazón taladrar mi pecho.
¡Maldita sea...estupido chico!
Mientras estoy tendida, toda la gente de alrededor me ve con lástima y burla, algunos se acercan para ayudarme, pero son pocos. La sensación de volverse mi rostro como un tomate y mis cachetes calientes, me están matando de pena.
Espero la disculpa del individuo extraño, pero nunca llega, solo echa un vistazo fugaz con arrogancia y se gira, no muestra ningún interés para levantarme o arrepentimiento por lo sucedido, pese a que fue su culpa, solamente pasa de largo a toda prisa.
Bueno, así son los guapos... ¡Patan arrogante!
Me levanto del suelo con un gran salto y con la ayuda de una anciana muy pequeña, le agradezco de corazón y olvido lo ocurrido, no debe importarme, nadie me conoce aquí, es una nueva vida. Rehusándome al enojo, me dispongo a seguir buscando con furor mi nombre y suspiro de los nervios.
¡Vamos, Luz! Ese chico no podrá amargarnos el día.
Con un poco de esfuerzo y cansancio por saltar tanto, logro detectar mi apellido "ROON", escrito en negro, inmediatamente me apresuro para llegar al cartel. Mientras me acerco tímidamente a la chica, que es mi prima Verónica, su belleza se destaca aún más, con su cabello rubio y ojos verdes que contrastan con la herencia que obtuve de mi padre, Jacob Roon. Él nació en Inglaterra al igual que Verónica, y siempre me decían que nuestros ojos eran idénticos, con un matiz de azul como el cielo despejado. Pero físicamente, eso es todo lo que comparto con él. Si no fuera por mis ojos, cualquiera pensaría que soy adoptada, ya que mi cabello es negro y ondulado, mientras que mi familia es extremadamente diferente a mí, no solo en términos de apariencia física, sino también en personalidad.
Soy una rara.
Caminando por el grande y ruidoso aeropuerto, converso con Verónica que me deja atrás con mi maleta, ella va delante meneando sus caderas como si fuera una modelo y realmente no se si me escucha, pero le platico con entusiasmo lo sucedido con el chico guapo y cómo ha sido un viaje tan largo; al hablar no puedo dejar de temblar,Verónica al notarlo, menciona que de esa manera comienzan los amoríos. Solo sale de mí un "Imposible" y sigo caminando detrás de ella de una manera torpe y rápida, es notable que ese comentario me puso nerviosa, ya que mi respiración aumenta y mis pies no dejan de tropezar a cada paso, pero pensándolo bien, es imposible que suceda algo... Llegue a Inglaterra a tener una vida tranquila, exitosa y a disfrutar mi soledad. No a buscar amor.
Un poco absurdo, ¿yo torpe, con alguien tan arrogante? ... no tengo la suerte de toparme con alguien tan guapo dos veces...
Veronica y yo, nos encontramos fuera del aeropuerto esperando a uno de sus amigos y el frío es demasiado intenso, el viento pega fuertemente en mi rostro y siento como si el aire deseara besar la punta de mi nariz. Verónica comenta que nos llevará su amigo, ya que ella no ha vuelto a tomar un volante, pero la puedo comprender...
Hace un año exactamente, mi prima, tuvo un accidente traumático, su coche se quedó sin frenos y con el hielo en la carretera, aumentaba aún más la velocidad y se impactó con un roble. Su cuerpo y su rostro estaban llenos de moretones y vidrios incrustados, también tenía algunos órganos perforados, visto todo esto, los médicos la dieron por muerta, pero sobrevivio; a la semana salió del hospital sin ninguna cicatriz o secuela, en realidad, fue un milagro y lo agradezco, pero demasiado peculiar, por otra parte, el auto donde se encontraba quedó destrozado y Verónica se molestó por ese hecho, dando entender que le importaba más su coche, que su propia vida. Es algo muy crudo e inmaduro, pero...es Verónica.
El clima está muy frío, mi piel se eriza y tiembla, más que nada porque tengo una sudadera delgada, por el contrario, Verónica se ve en perfecto estado, se encuentra muy abrigada, lleva unas botas blancas hasta las rodillas, una minifalda con medias y un saco rojo sangre, su aura es dominante y sexy. Tan calentito que se ve su saco.
¿Él será su amigo?
Delante de nosotras se estaciona un auto, con un aspecto de alto valor, se desprende un aroma a dinero, se que es ridículo, pero el auto tiene olor a dinero. Al abrirse la puerta, baja un Don Juan, alto, de apariencia pálida, ojos gatunos y griseados, cabello negro y lleva un peinado maduro, respecto a su ropa, va de traje, es atractivo y no soy la única, la gente que va buscando taxi me lo confirma. Me quedo mirándolo, pero me parece un poco familiar y comprendo... como si una roca hubiese sido lanzada hacia mi y me dijera "Luz, el arrogante guapo", sin error, el hombre que acaba de bajarse, es el mismo chico que me tiró hace un momento; le miro con recelo, pero me ignora. Obviamente lo notó; mis ojos azules están clavados en él, ¿se cree superior o algo así?
Anda...Ignórame bobo.
En un instante, Veo a Verónica correr a la velocidad de la luz para abalanzarse contra el chico, se le nota un poco incómodo y con cortesía la aparta y se dirige a ella, pero sin antes, clavar su mirada gris en mi.
-"Discúlpame Verónica, olvide una pertenencia importante en el trabajo y regresé a buscarla."- La voz del hombre es hermosa, varonil y sensata.
-"No te preocupes amor...- Verónica se le acerca y le besa la mejilla- ¡Mierda, casi lo olvido! Te presentaré."- me mira con alegría y continúa -"Ella es mi prima Luz. ¿No es hermosa? Y él, Luz, es... Henry."- Su tono al mencionarlo, es un poco pesado. Este hecho me está incomodando demasiado, la mirada indiferente de Henry y la repentina forma de hablar de mi prima, me asfixia y noto cómo involuntariamente mi ceño se frunce. Esto siempre sucede cuando estoy nerviosa o enojada.
Henry me ofrece la mano como símbolo de educación. Al tomarla, nuestras miradas se encuentran. Me mira como si se tratara de algo extraño o peculiar. Le miro con sospecha y desagrado; realmente me molesta que me observe de esa forma. Suelto su mano impetuosa y le expreso con una mueca el disgusto.
En un momento de adrenalina y orgullo, y creo que debido a la tensión acumulada, alzo la voz y le digo:
-"¡Oye, Henry! Cuando causas problemas, ¿no te disculpas? Hoy me tiraste al suelo. Me dolió ¿sabes? Y no te disculpaste. ¿No te enseñaron modales?"-
Me encuentro molesta y no sé por qué.
¡Oh, no! ¿Qué hice? ¿En qué estaba pensando? Que grosera...
Henry me observa confundido por un segundo, pero inteligentemente, me dice -"Disculpe, señorita Luz. Llevaba un poco de prisa, no te vi por el alboroto y ruido del aeropuerto, pero nunca fue intencional, admito que fue grosero de mi parte.- pasa saliva y respira hondo. - Mejor subamos al coche... Y otra cosa, con el debido respeto que se merece, no le incumbe saber cómo me educaron...Tal vez te sorprenda... y te perturba un poco."- Al terminar la última frase, una minúscula sonrisa aparece.
-"Ah..."- Solo respondo.
Realmente me sorprendió su calma al responder, yo fui la que se alteró, ahora quede como una loca e impulsiva chica granjera.
Patética Luz.
Tomando las órdenes de Henry, nos acercamos al auto. Nos abre las puertas a las dos, como todo un caballero, es extremadamente educado, que es difícil molestarte con él. Lo juzgué tan mal, que doy pena.
Ya en el auto, Verónica va de copiloto y yo en la parte de atrás, trato de no tocar nada, todo es demasiado lujoso, no quisiera estropearlo y tener que pagar millones. Es muy deslumbrante y oscuro, elegante, fuerte y lejano, pero solitario, y no hablo del auto, ese chico, me da esa sensación e inquieta mi corazón.
Por una vivencia propia, ahora me hice un poco blanda... pero no me gusta que los demás sepan.
Llevamos un buen rato en la carretera que estoy adquiriendo sueño, pero la voz entusiasta y gritona de Verónica, me sobresalta y no lo permite.
Por el amor de Dios, guarda silencio.
Pero lo que menciona Verónica despierta mi interés. La pregunta que le hace, lo pone nervioso y dudoso, su pregunta es "¿Qué olvidaste, que fue más importante que yo?" Tembloroso e inquieto saca cuidadosamente un collar de su pantalón y lo guarda rápidamente, ya que va conduciendo. Verónica se burla y dice "esa basura", Henry sola la ignora y acelera.Pero no era una basura, se veía hermoso.
Después de tanto camino en carretera, llegamos a una casa enorme, el hogar de Verónica, o mejor dicho, la "Mansión de Verónica". Tiene un jardín divino, lleno de rosas de aroma exquisito. La estructura es antigua, estilo europeo, como las casas de la realeza. Si cerrara mis ojos, y respirara hondo, transmigraría al mundo de época.
Vaya...Casa de ricachones, diría mi padre. Cuánto lo extraño.
Verónica y Henry se adelantan a la puerta, pero antes de eso, él me mira de arriba abajo y sigue. Yo me quedo atrás, nerviosa y sosteniendo mi pequeña maleta. Un poco pesada, pero no lo comprendo, casi no llevo nada.
Henry el caballeroso... puras patrañas. Miró mi maleta y no me ayudó. Pero soy independiente.
Mientras avanzo, veo algo brillar en el suelo. Su brillo es delicado pero llamativo. Me agacho para tomarlo y me sobresalto al darme cuenta que es el collar que mostró Henry hace un momento. Viéndolo de cerca es más bello y elegante. Es de plata, ovalado, y con un diamante celeste...
-"Celeste como mis ojos..."-
Al observar meticulosamente me percato que es un relicario y no un collar como tal, lo cual aumenta mi curiosidad. ¿Qué tendrá dentro?¿Por qué estaba nervioso Henry?
Se que no debo abrirlo. Eso sería de muy mala educación. Pero algo me llama, insiste en que lo haga. Sé que me sorprenderá. Todo es muy extraño. ¿Por qué estaba nervioso ese chico?
No pasará nada si lo abro, nadie se dará cuenta. Sin pensarlo demasiado, cedo a ello. Cuidadosamente lo abro y doy un brinco de la impresión. Me quedo sin palabras y trato de acomodar mis pensamientos que brincan de un lado a otro. Parece una broma.
¿Una foto?¿Yo?¿Antiguo? No... imposible...
Por suerte, arreglo el alboroto de mi cabeza, sé que sonará loco e imposible pero en aquel collar está grabado el nombre de una chica llamada "Isabella Roon" que es exactamente igual a mi, los mismos ojos celeste, la nariz, sonrisa, todo, sin embargo, no soy yo, la foto es demasiado vieja que es inviable. Estoy extremadamente sorprendida, angustiada y asustada, ¿quién no se asustaría de encontrar una foto suya en el relicario de una persona que nunca habías visto? Quien diga que no, está loco, yo estoy un poco loca, soy escritora, así que es inevitable, pero es la realidad y me asusta.
Poco a poco regreso a la realidad, mi respiración se va calmando, mis manos dejan de temblar y guardo el relicario en el bolsillo de la sudadera, trato de hacerlo lo más natural, para no parecer sospechosa, al igual que rápido, ya que veo a Henry acercarse de manera extraña. Esto hace que mi respiración se acelere al punto de querer salir corriendo.
¿Vio cuando lo tomé?
Me mira con incredulidad y su vibra aumenta. Me habla con voz fría y monótona -"¿Qué tienes ahí, niña?"- Cada vez avanza más. Estoy junto al jardín, y el aroma de las rosas se hace aún más intenso.
Mmm... ¿niña? si se ve de mi edad.
-"Nada"- Le respondo tontamente. Trato de correr a la entrada, que no está lejos del jardín, pero se adueña de mi muñeca. Me aprieta muy fuerte que provoca que mi ceño se frunza y al mirar esto, me gruñe gritando.
-"Dame mi collar. Ahora mismo."- La presencia de Henry está fría, es malvada y aterra. Realmente me está provocando temor. No suelta mi mano y la aprieta aún más.
Saco con mi única mano disponible el relicario de mi bolsillo, por el temor que me invade, sé lo entrego temblando. Henry me mira y noto en sus ojos un destello de desesperación y tal vez calidez.
Maldito loco. ¿Qué le pasa?
-"¿Por qué lo tienes tú? Ya lo sabía... pero..."- Dice mandando y murmurando a la vez.
-"Ah, mmm... Pues lo ví en el suelo y lo recogí, te lo iba a regresar. No soy una ladrona... Lo siento...Dis...culpame..."- Hablo tan rápido que no se entiende. Pero la tensión está creciendo en cada momento que me está ahogando.
Siento miedo por la manera en que me ve. Es como una bestia descontrolada, que analiza a su pequeña presa.
-"¿Lo abriste?"- Me pregunta intimidante, y se acerca a mi, que hace que mi cuerpo se pegue al inmenso rosal del jardín, siento las espinas picándome, pero, no digo nada, estoy confundida, tiemblo, no sale mi voz, aún que se lo ordene, todo mi cuerpo está paralizado.
-"Maldita sea, ¡Contéstame!"- Me grita y aprieta mi muñeca fuertemente. Una lágrima sale de mi. Lo estoy mirando directamente a los ojos; sus ojos grises son jaulas, la bestia está alborotada. Estoy acorralada, quiero salir corriendo, esconderme y llorar. No hice nada malo. Mi error fue recoger ese estúpido relicario...
-"Quiero regresar a casa. No hice nada malo..."- Confieso sumisa. No puedo evitarlo, estoy nerviosa y confundida.
Henry me observa con odio y rencor. Suelta una risa burlona mientras sus ojos me observan ferozmente; sus ojos ya no son los mismos, se encuentran nublados, aquel grisáceo se manchó de negro.
Vuelvo a mis sentidos cuando susurra muy cerca de mi rostro -"¡Contestame Isabella! ¿por qué me dejaste?" Inesperadamente una lágrima se desliza por su mejilla.
No entiendo lo que está sucediendo, es confuso, este hombre es intenso. Comenzó con un reclamo y ahora me llama con otro nombre. Esto es absurdo, ¿dónde está Verónica? ¿Por qué no me ayuda? Siempre... estoy sola...
-"Ya... no llores... ¿por qué me haces esto?" Pronuncio con una voz inexistente. Ya solo quiero despertar de este sueño horrendo. Me duele el corazón... no quiero estar aquí.
Mi cabeza da vueltas, gira, gira y de pronto, veo sólo oscuridad; una oscuridad que me envuelve y calma mi dolor.
¿Quién soy? ¿Isabella o Luz? ¿Rosas? No... Yo soy
-" Luz Roon. Henry..."
Esto es muy cálido.
***
-"Doctor Zull, mi sobrina ¿está bien?"
-"¡Claro, Sra.Roon! Solo que repose en cama y descanse. Ya me retiraré."
-"Gracias, lo conduciré a la salida."
La voz suave de mi tía Emma, se esfuma como el canto de un ave. Y se que no fue un sueño. Estoy en Inglaterra. Todo fue verdad... extrañamente increíble. Es un loco Henry.
Mientras trato de abrir los ojos, siento los costados de una cama acolchonada, cómoda, pero me palpita la sien y me duele el estómago.
Vida nueva ¿Eh? Me siento fatal.


