Parte 1
—El verano que más me amó
—Bakudeku/TodoKami
—Au sin quirk
—Dia 6: Cliché
🏳️Amor/amistad incondicional.
🚩Dolor/drama/ final triste.
—Os. |Parte 1/4|
|Parte 1|
<<𝙀𝙡 𝙖𝙢𝙤𝙧 𝙥𝙪𝙚𝙙𝙚 𝙨𝙚𝙧 𝙪𝙣 𝙘𝙡𝙞𝙘𝙝é 𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙡𝙚𝙜𝙖 𝙙𝙚 𝙙𝙞𝙛𝙚𝙧𝙚𝙣𝙩𝙚𝙨 𝙢𝙖𝙣𝙚𝙧𝙖𝙨 𝙮 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙖𝙘𝙞𝙤𝙣𝙚𝙨,𝙖𝙢𝙞𝙨𝙩𝙖𝙙 𝙤 𝙥𝙖𝙧𝙚𝙟𝙖>>
La lluvia caía con fuerza esa tarde, era como si llorara por aquella triste noticia.
Recién salí del hospital, mis manos temblaban a causa de las palabras de aquel medico y mi pobre corazón pesaba como si fuese de plomo.
Sentía que me ahogaba, deje que la lluvia me mojara, mis lágrimas se camuflaban con las gotas que resbalaban por mi rostro.
Más tarde tendría una reunión con los chicos. ¿Debía decirles?... No, hoy no, hoy festejaremos el cumpleaños de Uraraka, no es día para darles malas noticias.
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Mi nombre es Midoriya Izuku, estudio en la UA, estoy en último año de la carrera de ingeniería química, viví con FQ (Fibrosis Quística) desde que tengo ocho años, con los años fue escalando y un día una bacteria se adueñó de mis estúpidos pulmones.
De un día para otro, todo había cambiado. Ahora mi vida tiene fecha de caducidad. No sabía cuándo, ni cómo sería mi último día. Podría ser mañana o en un par de años. Internamente rezaba qué fuera en años, aunque era demasiado pedirle a la vida cuando respirar se había vuelto una tortura.
Mientras caminaba a casa después de esa noticia, recuerdos venían a mi mente. Los momentos al lado de mis amigos, Uraraka con una sonrisa de sol andante, animandome siempre, Shinso con sus ocurrencias y su imparable entusiasmo, Tsuyu aunque sería siempre me apoyaba tanto, Iida cuidando siempre que no me metiera en tantos problemas, Shoto aunque indiferente, siempre estaba ahí para nosotros, Tokoyami y su amable forma de ser, mi ángel y el recién llegado al grupo Denki. Mi estómago se sintió vacío al pensar en esos bellos rostros manchados por la angustia a causa mía
Esa tarde llegue a casa de Iida donde sería la fiesta ellos sabían de mi condición pero no de lo más reciente, no es como si puedes ocultar el oxígeno que debo llevar conmigo, pero al menos creían que había esperanza, adorne mi rostro con la mejor sonrisa, y aún así mis ojos reflejaban otras emociones, creí inocentemente que los había logrado engañar a todos.
Shoto junto a su adorable novio Denki, se ofrecieron a llevarme a casa esa noche.
En algún punto de aquel silencioso viaje ellos me hicieron saber que no estoy solo, y ame tanto aquella cálida sensación que recorrió mi cuerpo, nunca había sido especialmente cercano con ellos, eran mis amigos, pero no de aquellos en los que piensas primero para llevar a cabo algo. Y fueron los únicos que realmente habían notado las penas en mis ojos.
—No deberías callar lo que tienes Zuzu, eres un amigo muy especial, sabes que puedes contarnos a Kami y a mi cualquier cosa—rompió el silencio Shoto, miró mi rostro reflejado en el retrovisor—sea lo que sea.
Denki giro su cuerpo en el asiento del copiloto, sus ojos se clavaron en mi, me miraba como si supiera que estaba a punto de romperme, pero no había lastima en ellos, solo auténtica preocupación.
El viaje siguió en silencio, apenas 10 minutos más tarde el auto de Shoto se estacionaba a las afueras del edificio donde vivo.
—Les gustaría tomar un café conmigo?—pregunté demasiado nerviosos. Tenía miedo, revelaría a ellos aquello que se estaba volviendo lentamente un peso descomunal sobre mis hombros.
—Claro zuzu—acepto Denki sin pensarlo mucho. Shoto solo me dedico una sonrisa y un asentimiento.
Envidiaba a ambos, no de mala manera no me mal entiendan. A diferencia de Uraraka e Iida o de Shinso y Ojiro. La complicidad y la profunda devoción que se profesaban Shoto y Denki era tan maravillosa. Jamás les había escuchado discutir, siempre habían sonrisas cómplices y pequeñas bromas entre ambos.
Si, definitivamente eso era lo que quería, un amor como el de ellos, perfectamente imperfecto, donde son un equipo, un todo formado por dos personas que resolverán todo de manera pacífica, un lugar donde ser tú mismo sin tapujos sea natural.
Pero… no se si tendré el tiempo suficiente de encontrar a alguien y disfrutarlo. Mire al frente, mis dos amigos caminaban tomados de la mano. Denki detuvo levemente su andar antes de soltar a Shoto.
—No deberías caminar detrás, vamos cariño, hace frío y tu nariz está rojita, no quiero que te resfries, sería malo—sentí su suave mano enredarse en la mía y un suave jalón instandome a andar. Al llegar a Shoto, su brazo rodeo mis hombros.
—Esto se siente tan bien—comente sin antes pensarlo, la mirada de ambos era de curiosidad —me siento como un idiota. Jamás había compartido tanto tiempo a solas con ustedes, y recién caigo en la cuenta que son maravillosos.
La risita suave de Denki sonaba como campanitas de dulce melodia.
—Podemos comenzar a pasar más tiempo de ahora en adelante! Que dices? — Denki me miraba con tanta alegría mientras esperaba mi respuesta.
Mis ojos picaban a causa de las lágrimas que se juntaban en ellos, mi corazón dolió. No podía,seria egoísta de mi parte permitir que ellos entren a mi vida y luego causarles dolor.
—Zuzu, yo… te vi salir llorando del hospital esta tarde —confesó Denki con pena — el doctor Shota es maestro en mi curso, fui demasiado entrometido al preguntarle por ti. Nosotros lo sabemos y queremos que sepas que no estás solo, Shoto y yo queremos sostenerte, queremos que nos dejes entrar en tu vida.
Olvidaba que ellos al igual que Iida estaban en el último año en la carrera de medicina, de pronto el miedo corrió por mi ser.
—Iida…
—No, el no está en el mismo horario que nosotros en el hospital, él no sabe,y nosotros dos no diremos nada si no quieres. — Shoto me miraba de manera seria, era de las pocas veces que lo veía de aquella forma.
Entramos en el elevador en silencio. Entonces lo hacían por lástima y no por que realmente me notaban. Mi corazón se hundió ante aquel descubrimiento.
En silencio aún, entramos a mí hogar. Me deje caer sobre el sofá, aún asimilando aquel descubrimiento.
Denki se arrodilló frente a mi, con suavidad limpio mis lágrimas y levantó mi rostro para poder ver mis ojos.
—No es lástima si eso crees. Nos dolió como no tienes idea leer aquellos papeles esta tarde. Lloré cómo un niño cuando sabe que está por perder su peluche favorito. Siempre me has parecido la persona más genial, eres un sol, atraes a todos a tu alrededor, tu sonrisa y esa forma tan natural. Zuzu, lo hago porque siempre he querido ser tu amigo. Compartir contigo momentos y secretos. Y quiero que sepas que estoy aquí. Que siempre lo estaré.—Denki se arrodilló frente a mi tomando mis manos con suavidad.
No podía, él, diciéndome sol a mi cuando solo era demasiado estúpido como para actuar antes de pensar, no, el sol era él, siempre tan calmado, estar a su lado se sentía como estar bajo la sombra de un árbol a mitad de un Pacífico bosque.
Sin pensarlo me lance a sus brazos, necesitaba ese abrazo, necesitaba ese calor, necesitaba ser egoísta y pedirles que se quedarán.
—No le digan a los demás por favor. No quiero ver lástima en los ojos de mis amigos. — susurre apenas aun refugiado en el pecho de Denki
Una mano comenzó a acariciar mis cabellos, supe de inmediato que era Shoto.
—No le diremos a nadie zuzu, promesa de corazón—fue todo lo que necesite de ellos. Una promesa de corazón.
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Las visitas al médico comenzaron a ser menos duras, siempre me acompañaba Denki o Shoto, a veces los dos. Me explicaban todo y como si fueran mis hermanos mayores estaban al pendiente de mis comidas y medicinas.
Lo que más les agradezco es que jamás me miraron con lástima. No!, ni siquiera cuando era día de hospital.
Ir al hospital con Denki era como ir con mamá, preguntaba todo, investigaba todo y siempre me decía palabras dulces como "no te rindas cariño", "este mes ha sido más tranquilo", "debemos dejar de darte tanto chocolate" y "duerme cielo, estaré aquí cuando despiertes".
Con Shoto era como ir con mi hermano mayor. Al igual que Denki preguntaba cada detalle y revisaba el mismo los resultados de todo. Al final me hacía bromas y comentarios que me levantaban el ánimo.
Definitivamente, el destino compenso el dolor de aquella enfermedad con dos ángeles.
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Meses después, aún cuando las cosas comenzaron a ser peor. Ni uno de los dos me miró con lástima o me abandonó.
Recuerdo perfectamente aquel día en que mis pulmones se negaron a ser pulmones y se convirtieron en pozos de lava que quemaba con cada respiración. Denki se sentó detrás de mí en la cama. Su mano dirigió mi cabeza a su pecho. Sus dulces palabras me instaban a respirar al compás de él, mientras Shoto revisaba el tanque de oxígeno y me administraba medicamento.
No recuerdo más allá de haber despertado, Denki aún se encontraba detrás de mí, recargado en la cabecera de mi cama mientras me rodeaba con sus brazos. Después me dijo que había estado toda la noche así,para que yo pudiera respirar mejor.
Pronto se mudaron a mi casa. Ni uno se quejó. Me sentía una carga, y ellos se encargaron de hacerme saber que no era así. Por otro lado, ocultarlo ante los demás se volvía más difícil.
Hasta aquel día.