Sé un buen chico

Summary

Shoto ha tenido curiosidad por la actitud que presenta Katsuki hacia los demás, interesado por ello intenta hablarle fallando en el intento. Un día por casualidad se topa con un cachorro que le recuerda a Katsuki, pero ese no es un simple can… Esta historia también participa en #DualityVerseWeek en facebook, esta tiene la temática de Pomegaverse, si les interesa léanlo, sino olvídense de esta historia. Los personajes no me pertenecen sino al mangaka Kōhei Horikoshi. Doy sus respectivos créditos. La imagen de la portada no me pertenece, doy créditos a quien pertenezca.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
16+

🐾 ꉔꋬꉣ꒐́꓄꒤꒒ꄲ ꒤ꋊꄲ

Katsuki no era de los que prefería convivir con la gente, por lo que quería estar alejado de todos, lo cual logro ver Shoto quien ha sido su compañero desde hace poco más de un mes en la preparatoria, ha estado notando la mayoría de sus movimientos, realmente solo era por curiosidad al parecerle de interés la actitud que tenía con todos.

Por lo que siempre intentaba hablar con él cada que tenía oportunidad, solo que no terminaba muy bien que digamos al gritarle que se alejara como el que dejara de molestarlo, esa nunca fue su intención, solo quería ser cercano a él simplemente por tener una buena amistad.

Así que tuvo una oportunidad cuando asignaron hacer un trabajo en equipo, siendo parte de este el bicolor, uno de sus compañeros que podría llamar también amigo, el cual era Izuku incluyendo al nuevo estudiante Shinso y para terminar el rubio.

Shoto propuso que fueran a su casa, ya que ese día su familia no estaría por lo que podrían hacer el proyecto sin alguna interrupción, el peliverde y el pelimorado aceptaron con gusto, en cambio, Katsuki estaba de mal humor, aun así iría al no querer reprobar.

—Bueno, bienvenidos— cuando abrió la puerta dejo que ellos pasaran primero.

—Es una linda casa— Izuku estaba admirando el lugar notando cada mueble, así como la casa en sí, que tenía un estilo típico japonés.

—Sí, supongo que lo es— el bicolor cerro la puerta cuando todos entraron. —Ahora síganme haremos el trabajo en la sala para más comodidad— camino frente a ellos para guiarlos. —Scar, ¿qué haces aquí?— el bicolor se acercó al sofá donde un gato de color negro dormía.

—No sabía que tenías gato, Shoto— en todo el tiempo que llevaba Izuku siendo amigo del bicolor nunca mencionó tener uno.

—No es mío, es de mi hermano Touya, lo encontró hace poco vagando cerca de la casa, por lo que lo alimento durante un tiempo antes de adoptarlo— lo alzo del sofá para ir a dejarlo al cuarto de su hermano, solo que al estar frente a los tres jóvenes, bufo antes de comenzar a gruñir. —Scar cálmate, no te harán daño— aun con sus palabras seguía gruñendo.—Esto es extraño, nunca actúa así, al menos que haya un perro cerca.

—¿Insinúas que lo somos?— hablo Katsuki mientras veía a Shoto con cierto enojo.

—No, claro que no— no era su intención que lo malinterpretaran. —Mejor me apresuro a sacarlo de aquí— paso rápidamente a su lado para que el minino ya no estuviera tan violento, en eso el rubio y el peliverde cruzaron una rápida mirada antes de que el primero tomara asiento lejos de donde el gato había estado.

—Soy un estúpido, un grandísimo estúpido— subió al segundo piso donde abrió la puerta del cuarto de su hermano dejando al gato abajo, por lo que este se fue hacia la cama y de un brinco se subió para echarse. —¿Por qué se me ocurrió decir eso?— negó ante sus palabras antes de cerrar la puerta e ir hacia la sala.

No estaba muy concentrado para realizar el proyecto al seguir pensando en lo ocurrido, mientras que de vez en cuando veía por un corto lapso de tiempo a Katsuki al estar sentado en el mismo sofá que él solo que muy alejado para no llegar a molestarlo.

Al finalizar parte de su trabajo, todos se fueron dejando a Shoto solo, por lo que se recostó sobre el suelo cerca de la entrada viendo el techo.

—Ahora haces de tapete— Touya acababa de entrar logrando ver a su hermano en el suelo, por lo cual cruzo al otro lado para seguir su camino. —¿Y Scar?— le extraño que no viniera a recibirlo como era costumbre.

—En tu habitación— sin más se dirigió hacia allá, después de un rato el bicolor sintió algo sobre él, por lo que levanta un poco la cabeza para ver al gato, el cual se echó sobre su pecho mientras lo veía fijamente.

—¿Qué fue lo que paso?— el pelinegro se sentó en el suelo junto a su hermano, estaba algo preocupado por su actitud y como hermano mayor tenía que ayudarlo.

—Dije una tontería— recostó de nuevo su cabeza contra el suelo mientras cerraba los ojos.

—¿Sobre qué?— Shoto tomo aire antes de comenzar a contarle todo lo sucedido y cuando termino el pelinegro estaba recostado en el suelo mientras no dejaba de reírse. —Hace mucho que no me había reído tanto— intento calmarse para sentarse. —Ay hermanito, sí que eres estúpido como se te ocurre decir eso.

—No me lo recuerdes— coloco su brazo sobre sus ojos para intentar ocultarse, Touya al ver esto negó.

—Está bien cometiste un error, todos lo cometemos… por cierto hay algo extraño aquí— coloco su codo sobre su pierna para dejar el mentón sobre su mano. —¿Te gusta ese tal Bakugo?

—¿Qué? ¡No!— se levantó abruptamente para sentarse, causando que el minino se apartara rápidamente para salir corriendo mientras el pelinegro lo vio irse.

—Espantaste a Scar.

—Oh, lo siento… no cambies el tema— le dedico una mirada seria, que solo hizo sonreír ligeramente a su hermano. —Y para tu información no estoy enamorado de Bakugo.

—¿A no? Pero si te la pasas hablando de él todo el tiempo— era al único que más le contaba sobre la escuela, le causaba una sensación de confianza cada que hablaban, además de que nunca le cuenta a su demás familia de lo que ellos dicen.

—E-eso no es c-cierto— desvío la mirada, sorprendido incluso por su actitud.

—Eso ni tú te lo crees, así que sé valiente y dile lo que siéntese por él— se levantó para ir por su gato que seguramente estaría sobre al mostrador en la cocina, el bicolor se quedó pensando en sus palabras, por lo que se puso a dudar si lo que realmente quería con Katsuki era una simple amistad o llegar a tener una relación con él.

Al día siguiente, mientras iba a la escuela, no dejaba de pensar en lo de ayer, que no estaba consciente de lo que había frente a él, hasta que escucha un ladrido por lo que se detiene, curioso por lo que se trata, baja la mirada encontrándose con un perro de raza Pomerania con pelaje en color amarillo.

—¿Qué haces aquí pequeño?— al acuclillarse para verlo mejor, estira su mano hacia él para acariciar su cabeza, solo que tiene que apartar su mano rápidamente cuando el cachorro intento morderlo. —Oye, no trato de hacerte daño.

El cachorro solo le gruño antes de comenzar a alejarse curioso por donde se dirigía Shoto decide seguirlo hasta que llega a un callejón donde ve que este comenzaba a arrastrar algo de ropa, eso hasta que vio que era el mismo uniforme de su escuela en eso alcanza a ver una mochila bastante familiar.

—¿Qué hacen aquí las cosas de Bakugo?— alzo la mochila cuando se acercó causando que el cachorro comenzara a ladrarle, el bicolor intento buscarlo alrededor sin encontrarlo, por lo que decidió llevarse las cosas junto con el perro que solo le gruñía y se retorcía bajo su brazo para intentar escapar.

Sabía que si llegaba a su casa perdería un día de clases, aun así dejo al cachorro dentro después de que cerro para que no escapara por si pertenecía al rubio, tuvo suerte de que no estuviera el gato porque su hermano se lo llevo al veterinario para que le cortaran nuevamente las garras porque su padre se había quejado de todos los arañazos que había en cada uno de los muebles.

Doblo la ropa y dejo la mochila sobre esta en el sofá, mientras tomaba al perro que no dejaba de ladrarle, se sentó en el sillón, en eso alza al cachorro frente a él lo más alejado de su rostro. —Es gracioso que tengas la misma actitud de Bakugo— el cachorro se detuvo antes de gruñirle, no iba a negar que le parecía tierno al gustarle más los perros que los gatos.

Se arriesgó para colocarlo sobre su pecho para comenzar a acariciarlo, al principio el cachorro se resistió hasta que se calmó recibiendo las caricias logrando que se relajara eso hasta que Shoto siente el peso de una persona logrando ver que Katsuki estaba frente a él.

—¿Bakugo?— el rubio al darse cuenta de que ya no era un perro se transformó de nuevo para bajarse y correr a esconderse, el bicolor no creía lo que estaba pasando, menos comprendía la situación, se suponía que había recogido a un cachorro el cual resulto que era el rubio.

Cerro los ojos para asimilarlo antes de levantarse e ir en búsqueda de Katsuki. —Bakugo sal de ahí— solo recibió un gruñido de su parte sin tener intenciones de moverse, estaba oculto tras uno de los muebles para que Shoto tuviera acceso, tenía que moverlo solo que al hacerlo el perro huiría. —En serio prometo no decirle a nadie, pero te pido que salgas.

Paso un tiempo donde Katsuki salió para sentarse frente al bicolor mientras evitaba verlo. —¿Te parece si te ayudo a ser de nuevo una persona?— escucho un resoplido por lo que lo tomo como un sí, así que lo alzo para estar cerca del sofá, así que lo pego de nuevo junto a su pecho para comenzar a acariciar su cabeza nuevamente al principio no paso nada hasta que el rubio estaba de vuelta.

—¡Aléjate estúpido, mitad y mitad!— lo empujo estando molesto mientras tomo su ropa para vestirse, Shoto al ver esto de inmediato se volteó para darle privacidad.

—Bak…

—¡Cállate!— no estaba de humor para dar explicaciones y todo ocurrió por no calmarse cuando una persona lo hizo enojar demasiado, que lo golpeo para dejarlo inconsciente mientras se alejaba molesto, no paso mucho tiempo antes de convertirse en cachorro. —Estúpido extra, todo esto ocurrió por tu culpa, la próxima vez que te vea date por muerto— susurraba para sí mismo, al estar listo tomo su mochila y comenzó a irse.

—Oye espera— al verlo no dudo el seguirlo, por lo que Katsuki se detuvo para tomarlo del uniforme.

—Más te vale que cumplas con tu palabra o en verdad te mato— lo soltó mientras lo empujaba para ya irse, en verdad esperaba que si cumpliera con su palabra ya se había acostumbrado a vivir ahí, así que ya no quería volver a mudarse.

El bicolor se quedó en casa fingiendo estar enfermo mientras pensaba en lo que pasaría de ahora en adelante, tres días después su padre se dio cuenta de la farsa así que lo envió a la escuela, todos estuvieron curiosos por lo que le había pasado al haber faltado.

Les respondió con algunas mentiras, aunque estaba más concentrado en ver al rubio quien estaba con los brazos sobre el pupitre mientras escondía su rostro en ellos, eso causo preocupación en Shoto que cuando fue la hora del almuerzo se acercó a él.

—¿Bakugo estás bien?— al escucharlo giro un poco su cabeza para verlo, así que el bicolor pudo notar que estaba rojo, por lo que acerco su mano para tocar su frente solo que esta fue apartada.

—No me toques— su voz sonó débil al sentirse mal. —No necesito que te preocupes por mí— se levantó solo que casi cae si no fuera porque Shoto lo sostuvo a tiempo, sin perder el tiempo lo cargo entre sus brazos para llevarlo a la enfermería.

—Al fin despiertas— el bicolor después de que le dijera a la enfermera los síntomas que presentaba y luego de que logro ayudarlo le pidió que si podía quedarse, ella se negó al principio, pero al oír muchas súplicas de su parte lo dejo.

—¿Dónde estoy?— Katsuki aún se sentía confundido por lo que pasaba que sentía la cabeza darle vueltas, por ello tuvo que cerrar los ojos.

—En la enfermería, te desmayaste por lo que te traje aquí, tuviste fiebre, así que la enfermera te dio algo para bajarla… ¿Ya te sientes mejor?— ahora que el rubio estaba despierto, eso le alegro.

—Que te importa— no quería que se preocupara por él al saber cuidarse perfectamente bien solo.

—Pero si me importa lo que te pase, aunque tú no lo veas así— la brecha que había entre ellos se había hecho más grande y eso causaba tristeza en el bicolor. —Si te parezco molesto, mejor me voy.

—Espera, quédate— se sorprendió cuando dijo esas palabras que no sabía por qué salieron de su boca. —Hazme compañía hasta que me duerma— por suerte tenía los ojos cerrados para evitar que cruzaran miradas.

Después de ese día ambos pasaron más tiempo juntos donde Katsuki le hablo de la condición con la que nació incluyendo a Izuku que padecía lo mismo, el bicolor se sorprendió al no esperar saber eso, con los días el rubio ya no podía negar lo que sentía por Shoto que incluso frente a toda la clase declaró sus sentimientos hacia él causando que el bicolor le correspondiera de inmediato.

Esto lo hizo para que quedara en claro que nadie más podía tenerlo, eso y porque era el que podía traerlo devuelta, cada que se trasformaba en un can, esa era también una razón, lo presento con su padre, el cual lo crio desde pequeño cuando su madre falleció cuando era un bebé.

Su padre estuvo de acuerdo con su relación con tal de ver a su hijo feliz, esperando que Shoto pudiera cuidarlo como es debido. Los años pasaron hasta el día en que se casaron, para ellos fue un momento único donde realmente podían decirle al mundo lo que sienten uno por el otro, Katsuki no utilizaba el anillo por lo mismo de su transformación, en cambio, el bicolor sí lo usa.

Últimamente, el rubio se ha sentido desconfiado respecto a su esposo al llegar tarde a casa que incluso piensa que lo está engañando, por lo que lo siguió hasta su lugar de trabajo, desde lo lejos logro observar que Izuku al ver al bicolor lo abrazo, eso claramente lo molesto, iría a reclamarle solo que lo pensó mejor y no quería armar un escándalo en la calle por ello prefirió hacerlo cuando llegara a casa.

Shoto regreso a su departamento tarde como siempre al tener más trabajo todo porque su padre no estaba de humor, a veces se preguntaba como es que llego a pedirle trabajar en su empresa, así que por ahora tenía que soportarlo.

Cuando abrió la puerta y encendió la luz se llegó a asustar al ver que el rubio estaba a pocos centímetros de la puerta. —¿Qué haces aún despierto?— cerro para pasar dejando su maletín sobre el sofá.

—¿Te divertiste?

—¿Disculpa?— se volteó a verlo mientras se quitaba el saco y el nudo de la corbata. Katsuki estaba cruzado de brazos mientras veía a su esposo con enojo.

—Que si te divertiste con el estúpido de Deku— realmente el bicolor no sabía por qué hablaba de él, si trabajaban juntos, tenían una gran amistad, pero no iba más allá de eso.

—¿Por qué me divertiría con Izuku?— Katsuki rio sin gracia al escucharlo.

—¡Porque me estás engañando con él!— no iba a negar que se sorprendió al escuchar eso que incluso le pareció ridículo.

—A ver Kats tú sabes que nunca te haría eso— lo amaba demasiado como para buscar el amor en alguien más.

—¡No mientas yo mismo los vi, así que no me vengas con tu “nunca te haría eso”!— estaba demasiado molesto con la situación que sus celos eran los que dominaban.

—¡No estoy mintiendo!— sabía que debía actuar calmado, pero estar estresado, así como demasiado cansado no le estaba ayudando en nada. —¡Tú sabes bien que entre Izuku y yo no puede haber nada estoy casado contigo, que más evidencia hay para que lo entiendas!

—¡Eso no te impide nada, capaz y lo estás haciendo con quien sabe cuantos más a mis espaldas!— eso completamente lo ofendió, Katsuki era al único que amaba, pero al parecer él no se da cuenta.

—¡Deja de inventar cosas!

—¡Ahora dices que estoy loco, entonces en ese caso tú eres un mald…!— en eso el rubio se convierte en un perro, al parecer sus emociones se salieron de control que no pudo evitar su transformación.

—Perdón Kats que era lo último que me decías ¿Qué soy un qué?— el cachorro solo ladro, ahí Katsuki se dio cuenta de la situación. —Bueno, ya que no puedes responderme, me iré a dormir— camino hacia la habitación de ambos mientras el perro seguía ahí tratando de asimilar la situación, solo que al escuchar que el bicolor se iba comenzó de nuevo a ladrar.

«¡Estúpido Shoto no me dejes así aún no término de hablar contigo!». —Buenas noches, Kats— cerro la puerta haciendo que tuviera que correr para llegar a ella y alzarse de patas para rasguñar la madera. «¡Ábreme ahora mismo o te irá peor cuando regrese a ser una persona, abre te digo!».

Lo único que el bicolor podía escuchar eran sus ladridos como los arañazos, no le dio mucha importancia porque sabía que tarde o temprano se rendiría, así que se cambió para ir a acostarse y ya en la mañana aclararía mejor el asunto con su esposo por lo que ahora le está enseñando una lección.

Next Chapter