Mundo de OS BNHA

Summary

Aquí encontraran diferentes One Shot's. Algunos son pedidos que me hicieron, los cuales tendrán emojis en el título para que los reconozcan y los que no, son aquellos que decidí hacer por cuenta propia. Cada uno de los OS tendrá en el titulo el shipp principal de cada historia para que sepan cual será. 🚧 Incluye cualquier shipp, así que no quiero que insulten cualquiera de ellos solo porque no les gusta. Si no te agrada simplemente deja de leer y no escribas malos comentarios porque no hay necesidad de ello. Los personajes no me pertenecen sino al mangaka Kōhei Horikoshi. Doy sus respectivos créditos. La imagen de portada no me pertenece, doy créditos a quien pertenezca.

Status
Ongoing
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
16+

🌹 Rosas 🌹-DekuBaku

Pedido de: El karma viene por ti (página que actualmente ya no existe en facebook, pero la admind ya tiene otra página)


Como siempre salía de trabajo como mesero en un restaurante. Esto ha sido cansado, pero necesitó el dinero y claramente no se lo voy a pedir a la bruja solo para que se burle de mí. Prefería trabajar por mi cuenta aunque terminara muerto de cansancio.

Esta vez tuve suerte de terminar mi turno temprano esa tarde, así que no tenía problema con ello. Mientras caminaba hacia mi departamento me topó con una pareja. Uno era un tipo de cabello de distinto color que se podía notar a la distancia.

Pero al ver quién lo acompañaba me saco un leve suspiro. Al ver su rostro mientras sonreía se veía tan hermoso por ese simple gesto.

Moví mi cabeza a los lados para alejar aquellos pensamientos. Claramente eran pareja ellos dos, por lo que no quería pensar en hablar con aquel peliverde.

Camine como si nada hasta cruzar a su lado y por un leve instante creí ver que aquel tipo en el que se fijó mi mirada me dirigió una suya. Me detuve por un momento creyendo que tal vez era mi imaginación, con eso en mente seguí mi camino.

Todo el tiempo que estuve sin hacer algo, pensaba en aquellos ojos que brillaban tan intensamente, me golpeaba internamente porque ya tenía novio por lo que había visto.

Al siguiente día termine mi turno como de costumbre. Estaba tan concentrado en mi celular como para ver quién estaba frente a mí.

—Hola—. Escuche aquella voz tan melodiosa que aleje la vista de la pantalla para alzar la mirada encontrando a aquel peliverde con una alegre sonrisa. No podía negar que mi corazón latió con fuerza solo con verlo, pero tenía que actuar normal.

—Sí, ¿hola?— respondí en un tono brusco, pero no tanto.

—Bueno, desde que te vi ayer no he podido sacarte de mi mente—. Me sorprendí al saber que nos había ocurrido lo mismo, aunque no iba a caer tan fácil al recordar con quién venía ayer.

—Pues bien por ti. Ahora ve con tu novio y déjame en paz— caminé a un lado suyo para seguir y alejarme de él.

—¿Te refieres al chico de ayer?—. Me alcanzo para seguirme mientras caminaba a mi costado. Aunque no le conteste porque prefería evitarlo. —Solo es un amigo—. Al escucharlo me detuve para verlo.

—No mientas, se nota que ustedes dos tienen algo— sinceramente nunca noté eso, pero solo quería ver como reaccionaba.

—No lo hago y realmente solo somos amigos— hablo tan tranquilamente sin inmutarse. Eso me daba más oportunidades de tener algo con él, pero pensándolo mejor no iba a ser tan sencillo.

—Claro, lo que tú digas— seguí mi camino sin siquiera voltear a verlo, a lo que tampoco me siguió.

—¡Al menos dime tu nombre!—. Doy media vuelta sin dejar de caminar.

—¡Si es…! ¡Nunca lo vas a saber!— gire de nuevo para caminar con normalidad mientras sonreía con diversión.

—¡Lo sabré algún día!—. Negué ante su tontería porque era claro que no iba a verlo de nuevo. —¡Por cierto mi nombre es Izuku!—. Ahora ya sabía su nombre, pero no iba a saber el mío.

Al siguiente día lo encontré sentado en aquella banca que se encontraba por casualidad por donde siempre pasaba. En su mano observe que sostenía una rosa roja, algo que me pareció un buen detalle, ya que me gustaban mucho esas flores. Sonreí un poco a lo que la borré de inmediato antes de caminar como si nunca lo hubiera visto.

En el momento de cruzar frente a él alcanzo a ver como se levantó rápidamente—. Qué coincidencia encontrarte por aquí— comenzó de nuevo a caminar junto a mí.

—Uy, si mucha coincidencia— solo intentaba burlarme de él, aunque de pronto se detuvo frente a mí mientras sonreía.

—Así es, por ello quiero regalarte esta hermosa rosa—. Estaba tentado a tomarla cuando la dejo frente a mí.

—¿Cuál es el truco?— no iba a darme una rosa solo por qué sí.

—Ninguno—. Ni siquiera le creí nada de eso. —Está bien tú ganas, quiero una cita contigo.

—Ni lo sueñes— intenté evadirlo, pero él se interpuso.

—Al menos acepta la rosa— me vio con súplica, algo que me cautivo.

—Bien— se la arrebaté de la mano antes de caminar a su lado sin que me volviera a molestar. En un punto llevé la flor hacia mi nariz para oler ese bello aroma distintiva de esta, lo cual me saco una sonrisa.

Esto se repitió de lunes a viernes, que era los días en que trabajaba.

Cada vez me entregaba una rosa con aquella propuesta de una cita, la cual rechazaba todas las veces. No comprendía como era que no se cansaba de ello, aunque me gustaba que no dejara de intentarlo, eso dejaba ver que realmente sí le interesaba.

Lo pensé por un tiempo y no estaba mal aceptar aquella cita. En realidad sí fue magnífica, ya que había recibido un ramo de rosas que me parecieron tan bellas que no pude evitar sonreír.

—Que bella sonrisa—. Al escucharlo no pude evitar sonrojarme un poco, sintiendo un agradable calor alojarse en mi corazón.

Las siguientes citas fueron cada una distinta, pero con algún toque que las hacía únicas a cada una. Sin quererlo fui enamorándome de él, solo esperaba el día en que me pidiera ser su novio. La sola idea me hacía sonreír.

El primer beso fue al anochecer algo que atesoraré como un bello recuerdo, que incluso con el simple hecho de recordarlo me hacía suspirar con ensoñación. Realmente me gustaba estar con él que me ponía un poco triste al no verlo.


Pasaron seis meses que fueron como un bello sueño, pero algo tiene que regresarte a la realidad—. Kacchan creo que esto no puede seguir de esta forma—. No comprendía a lo que se refería exactamente. Él solo se veía tan tranquilo, lo que hacía que me fuera imposible saber lo que pensaba.

—¿A qué te refieres?— quería respuestas, pero él simplemente desvío la mirada para ya no verme.

—Bueno, la cosa es que…

—Ve al punto, ¿quieres?— para nada me gustaba lo que podía llegar a suceder e incluso llegue a sentir inquietud al esperar su respuesta.

—Tengo que irme, pero…

—Nada, no tienes que explicarlo. Solo terminemos esto, lo que sea que tenemos— retrocedí sintiendo un dolor en el pecho. —Solo vete Deku— me gire para irme mientras esperaba que no me siguiera mientras comenzaba a llorar.

Realmente debí haberlo evitado cuando pude, pero para mí fue imposible no haberme enamorado desde la primera vez que lo conocí y con forme pasaban los días ese amor hacia él fue creciendo más y más.

Simplemente, me volví loco cuando me quedé en aquella banca esperándolo como si fuera a aparecer. Espere cada tarde hasta el viernes como él lo hacía. Sé que era tonto quedarme aquí, pero tenía la mínima posibilidad en que regresará.

No sé cuánto tiempo paso, días o semanas. Mientras me encontraba sentado en ese mismo lugar y sin esperarlo comenzó a llover. Seguí esperando como de costumbre hasta mojarme con aquella lluvia.

—Solo quédate, seguro vendrá hoy mientras sostiene aquellas rosas que tanto te gustan— me lo decía a mí mismo simplemente para motivarme.

—¡Kacchan!—. Me sorprendí al escucharlo que no pude evitar buscarlo con la mirada, encontrándolo al correr hacia mí sosteniendo un paraguas y por lo que pude ver un ramo de rosas.

En un principio me alegré de verlo después de mucho, pero en un instante cambié mi expresión a enojado, para seguir viendo al frente como si no lo hubiera notado.

Alcance a escuchar que se había detenido a un lado y las gotas de lluvia habían dejado de caer sobre mí, al parecer porque Deku colocó el paraguas sobre nosotros—. ¿Qué haces aquí esperando bajo la lluvia?

—Me gusta mojarme con el agua—. Era una estúpida escusa, pero no se me ocurrió otra cosa más para decir. —Además, ¿no se supone que te habías ido?— intente hablar de una forma que no me delatara que lo había extrañado.

—Sí, pero hoy regrese. Intente buscarte en tu departamento. Esperé a que abrieras, solo que me preocupe e intente llamarte, pero no contestabas—. Ahora que recordaba había dejado mi celular sobre la cama. —También fui a tu trabajo para preguntar por ti y me dijeron que tu turno termino temprano. El único lugar en el que podría encontrarte era este.

Me sorprendía que realmente se esforzara en buscarme. —Bien. Ya me viste, ahora largo— quería que me dejara en paz, pero también que no se alejara.

—No lo haré—. Al escucharlo dirijo la mirada hacia su rostro para ver que se notaba decidido. —No volveré a dejarte—. Fue impactante escuchar aquellas palabras que mi corazón comenzó a latir rápido.

—¿Acaso crees que regalándome aquellas rosas esto se arreglara y quedara todo en el olvido?— señale el ramo con la mirada. Sabía que solo debía callarme para aceptar las rosas, pero mi carácter no lo permitió.

—Bueno, pueden ser un inicio— las tendió hacia mí mientras sonreía ligeramente. Sinceramente ya me había enamorado tanto como para alejarlo cuando hacía este tipo de cosas.

Me levanté mientras aceptaba el ramo. —Solo por esta vez— le aclaré.

—Ok— sonrió con aquella sonrisa que tanto me gustaba ver. Se comenzaba a acercar hacia mí con claras intenciones de besarme, a lo que coloco el ramo frente a su rostro.

—Ni lo intentes, aún no te perdono del todo.

—¿Por qué?— se inclinó a un lado para verme y solo le sonrió.

—Porque quiero— me gire para caminar y él rápido se apresura para seguirme mientras nos cubre a ambos con el paraguas de la lluvia.

Realmente lo había perdonado desde que tomé el ramo de rosas, pero él no tenía por qué saberlo. Prefería que se esforzará en pedir perdón, aunque no haya nada que perdonar.


Inspiración de la canción “Rosas de Oreja de Van Gogh”.

La imagen no me pertenece, doy créditos a quien pertenezca.