El amor en el tiempo de las mariposas

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Summary

Llévame a sentir la lluvia en tiempos de lluvia, las flores en primavera y las mariposas en tiempos de mariposas.

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3
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n/a
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16+

Capítulo


déjame sentir tu rostro, hazme saber que sonríes y que soy la causa, toma mi mano y guíame porque soy frágil y puedo caer en cualquier momento.

quiero escuchar el latido de tu corazón y cada respiración.

Ven, sálvame porque estoy rodeada de nubes negras, ¿cómo dejo de sentir esto? ¿por qué no puedo dejar de imaginarte en mi mundo?.

Dame tu mano, susúrrame que estaré bien. Mi alma está atormentada.

Ven, sálvame porque tengo miedo.

Dame tu mano, llévame contigo y hazme conocer la lluvia en tiempo de lluvia, las flores en primavera y las mariposas en el tiempo de las mariposas.

¿por qué siento tus pasos alejarse? ¿por qué ya no escucho tu corazón? ¿sigues ahí? llévame siempre contigo, hazme saber que no te irás.

ven sálvame, porque estoy sola en un mundo que no conozco.


--Siéntate aquí y espérame, ¿sí?. iré por agua, regreso en un momento.--


Asentí y toqué la mano de mi madre antes de que se fuera.

escuchaba el sonido de la gente caminando por el parque, y poco a poco se fue haciendo menor.

vivía en una ciudad cálida, y el hecho de que hiciera frío solo indicaba que llovería.

Ella había prometido volver pronto, en un momento y la esperaba.

acariciaba mi colgante de mariposa donde estaba escrito su número de teléfono por si la perdía, era la primera vez en ocho años que salía de casa, no podía ir a otro lado.

Mi abuela había muerto el año pasado, no es que fuese cercana a ella, pero era alguien que solía hablar mucho. me contó la historia de mi madre antes de tenerme. como se enamoró de un hombre rico y quedó embarazada, al saber que estaba embarazada se fue y luego cuando nací arruiné la vida de mamá. pero yo creo que ella sí me quería.

cuando tenía nueve me caí del balcón del segundo piso de la casa, y perdí la vista. mamá vendió la casa para cubrir los gastos de las medicinas que no servían para nada y luego dejó de intentar. me compró un colgante con su número en él y un bastón, entonces jamás volví a salir de casa, hasta ese día cuando me dijo que iría a comprar agua.

la esperé mucho tiempo sin  moverme de la banca, me quedé quieta por una hora luego dos, luego tres hasta que empezó a llover y seguía sentada mientras la lluvia caía sobre mi al igual que mis lágrimas. seguía acariciando el colgante.

El parque estaba solo, parece que era la única persona ahí, y seguía sentada y quieta como un fantasma.

Fue entonces cuando sentí a alguien cerca, sentí su mirada pesada sobre mí, lo sentí arrodillarse y mover sus manos frente a mí rostro, entonces le dije con la voz rota en llanto, tanto que casi no podía hablar.


-- Por favor no hagas eso...es molesto cuando la gente hace eso.--


podía sentir su confusión, y su respiración lenta y cuidadosa, entonces supe que era un chico cuando escuché su voz decirme.


-- Señorita...¿por qué estas aquí? ¿por qué no vuelves a casa?.--

-- No se donde es.-- le respondí llorando.--


No parecía alguien malo, no me sentía amenzada por su presencia, de hecho se sentía bien llorar frente a él. parecía no saber que hacer. si comprometerse a ayudar a una chica ciega, o irse y sentirse mala persona después de eso.


-- No llores,-- me dijo.-- Es triste cuando un angelito llora.--


Me ayudó a levantarme y me puso lo que creo que era su chaqueta cobre mi cabello mojado.

su tacto se sentía bien, pero era raro de todos modos, nunca había tenido a un chico cerca, se suponía que los chicos daban asco, pero la sensación que sentí fue diferente. parecía querer ayudarme.

Rodeó con su brazo mi hombro, y me llevaba hacia algún lugar sobre el cual no pensé si quiera en preguntar, solo estaba muy triste que no pensé si quiera que quería de mi ese extraño.

Al entrar, sentí miradas extrañas sobre mi, pero por alguna razón, mientras el brazo de ese chico me rodeaba, me sentía tan segura que no me importaba, pero si me hizo preguntarme dónde estaba.

Cuando dejé de sentir las miradas, me hizo subir unas escaleras y entrar  a lo que parecía ser una habitación por el aire cálido. me sentó sobre la cama y entonces le pregunté.


-- ¿Dónde estamos?.--

-- Debería bastarte con saber que es un lugar bajo techo.-- sentí que sonrió y tocó mi nariz.-- No te preocupes, angelito. encontraré a tu madre y te devolveré con ella.--


Pensé en decirle, pero tampoco yo estaba segura, así que si la encontraba, eso sería magnífico para mí...magnífico vivír con una madre que trató de abandonarme.


-- ¿Tienes alguna manera de comunicarte con ella?-- me preguntó y Asentí.--


Abrí la pequeña mariposa del colgante y tomé con cuidado el papel doblado dentro de ella. Se lo entregué


-- Este es su número...¿podríamos probar con llamar mañana?.--

-- Es genial.-- volvió a meterlo en el colgante.-- por ahora descansa, mañana temprano cuando la lluvia haya cesado, la llamaremos...Por cierto, ¿Como te llamas, angelito?.--

-- Soy Sonny  ¿y tú?.--

-- Logan...Logan Carter.--


Lo sentí tomar mi mano y apretarla, así como hacen los empresarios de la televisión al verse, se aprietan las manos formalmente para saludarse.

Sonreí levemente y lo sentí dejar la habitación.

Ese parecía ser un lugar de esos que la gente considera no muy decente. el olor a perfume barato y humedad estaban impregnados en el lugar. la música fuerte y el sonido lejano de murmuros  y tacones altos. no sabia que clase de lugar era, pero no me molestaba estar ahí, aunque no quería conformarme con saber que era un techo que me protegía de la lluvia, porque a veces las verdaderas tormentas están dentro.

Logan había salido abajo a ver a un hombre el cual le llamaban "El jefe". el lugar era un bar de tres plantas, y en la primera, por la entrada principal, estaba repleto de música bulgar y bailarinas de tubo. el se acercó y le entregó una mochila.


-- Aquí tienes. es lo de esta semana y creo que entre los teléfonos y las billeteras hay un poco más de lo que querías.-- le dijo Logan.--


El hombre recibió la mochila y lo miró con atención. la mirada de él sobre Logan era intimidante, pero el trató  de no mostrar ninguna emoción.


-- Has dejado a muchas chicas celosas, ¿no lo oyes? es el sonido de corazones rompiéndose a tu alrededor.--

-- ¿de que hablas?.--

-- Hablo de la muchachita que metiste en mi club y tienes en tu habitación. empezaba a pensar que no te gustaban las chicas, pero al parecer te gustan las que no tienen nada que ver contigo.--

-- Ese no es tu asunto.--

-- De hecho lo es. ella está en mi club, y todo lo que hay aquí es mi prioridad incluyéndote. ahora que lo pienso bien, ella es muy bonita y tiene un rostro adorable. pagarían muy bien por ella y tu saldrías de tu deuda en unos cuantos días. ¿que dices?..--


Logan no se sentía tan mala persona para hacer eso, no iba a venderle a una niña de diecisiete años a un tipo que prostituía chicas de manera ilegal, y menos porque estaba ciega, pero su deuda...su deuda lo hacia dudar. Cuando Logan era niño, su padre lo vendió a un prestamista para pagar todo lo que le debía, y desde entonces, había estado pagándole a Harrys por ser libre, y era obligado a robar y vivir en ese lugar poco adecuado para él.


-- No puedo hacer eso. ya he sido tu perro por siete años, confórmate conmigo, después de todo solo son dos años más.--


Harrys le había dicho que según sus cuentas, solo serían dos años más, pero en sus planes jamás estuvo dejarlo irse.


-- Es tu problema, entonces. Pero más te vale sacarla de aquí mañana, porque si no, me ensañaré contra tu pequeña bonita.--


Mi curiosidad me había llevado a salir de la habitación, quería bajar sola hasta el bullicio de la música y ver que tipo de lugar era ese, pero antes de seguir avanzando, sentí como alguien me acorraló contra una pared fuera de la habitación...estaba invadido por un olor a sudor, humo y alchol. conocía esos dos últimos porque los había olido en la abuela.

intenté empujar al hombre hacia atrás pero no se apartaba...


-- A tí no te había visto antes, muñequita. ¿que dices si te pago más que a las demás y me haces feliz?..--


metió su mano por debajo debajo de mi blusa y la aparté con fuerza...


-- No se de que hablas, por favor déjame.-- le dije intentando safarme de él.--

-- No te hagas.-- me dijo.-- puede que seas nueva, pero no te queda el papel de santa, pequeña perrita.--


Sentí su mano empujando la puerta y rodear mis hombros, lo sentí acariciarme tan pesadamente.

parecía no saber que yo estaba ciega. intentaba quitarme a ese tipo de encima y gritaba por ayuda mientras lloraba muerta del miedo y la sensación de invasión en mi cuerpo.

Justo antes de que cerrara la puerta tras él, escuché la voz de Logan.

-- ¡Malnacido!.--

Lo apartó de mí y escuchaba que le daba golpes mientras yo estaba pegada a la pared sin atreverme a moverme.

lo escuché arrastrarlo hasta afuera regresar hasta mi.


-- ¡¿no te dije que no salieras?!.--


Me sobresalté por su grito y respiró profundo. me sentí como si hubiese hecho algo verdaderamente malo, entonces le dije con la voz entrecortada.


-- Lo siento mucho, Logan.--


Exaló y me dijo con su voz tranquila, pero parecía forzada.


-- Dios mío, Angelito. ¿Sabes hacer algo más que solo llorar?.--


Me sequé las lágrimas y extendí la mano para buscarlo. el tomó mi mano entre la suya y me ayudó a volver a la cama.

No sabia nada de él, pero sabía que podía confiar porque lo sentía. su corazón se sentía como el de una persona que no le haría daño a nadie.

No pude dormir durante toda la noche, el estaba durmiendo en el suelo, yo no tenía ni la menor idea de por qué haría algo así, no me molestaba en lo absoluto, no sabía que era algo inapropiado y que cosa no lo era, pero igual le dejé que lo hiciera sin detenerlo.

A la mañana siguiente me despertó temprano, no se exactamente a que hora, pero por el sueño y la pesadez del frío, sentía como si acabarán de ser las siete. Salimos del lugar, el cuál estaba todo en cilencio y más tranquilo.


-- ¿a donde vamos? -- le pregunté y el respondió.--

-- Al teléfono público.--

-- Vale.-- le dije sin más.--


Gastó tres monedas y la llamada se perdía, entonces sentí su mirada sobre mí y su voz con un tono en el cual se le notaba irritado me dijo.


-- ¿Estás segura de que este es el número?.--

-- Sí, lo es...inténtalo otra vez, por favor.--


Quería volver a casa, de verdad quería aunque mis días en ella fueran solitarios, pero algo dentro de mí sabía que era una posibilidad remota.


-- Angelito...si sigo marcando, el dueño de este teléfono se hará rico con mis monedas, y además tu no vas a pagarlas, así que mejor lo hacemos más tarde.--


Dejé que me llevara a otra parte, no me dijo por qué no volvería conmigo al lugar de donde habíamos salido, pero no me resistí de todas formas. lo notaba cerrar y abrir su mochila mientras caminábamos por la calle, sobre todo donde había mucha gente, pero no sabia como preguntarle, no quería, me daba algo de vergüenza. sentí por primera vez en toda mi vida que preguntar sobre todo lo que pasaba a mi alrededor era una manera de molestar a la gente, así que lo dejé ser, pero sí sentía curiosidad, y eso era algo inevitable.

Ya cansada de caminar casi una hora, le pedí que descansáramos, entonces en lo que parecía ser un parque por el ambiente y el ruido, me pidió que me sentara en una banca de madera.

Me senté y el me dijo.


-- ¿Quieres agua, angelito?.--

-- ¡No! --


reaccioné inmediatamente, pero luego por levantar la voz repentinamente, supe que me había precipitado...debí haberle parecido una loca.

sentí su mirada confundida sobre mí y luego dijo casi de broma.


-- Vale, vale. Sin agua aquí.--

-- ¿no te sentarás? -- le dije algo ansiosa.--

-- No...estaba pensando en dejarte descansar un momento y luego regresar...--

-- ¡No estoy tan cansada! --le dije.--llévame contigo.--


lo sentí sentarse a mi lado y escuché una pequeña risita escaparse de sus labios. al parecer el ni siquiera lo imaginaba, no parecía alguien muy inteligente para no entender la razón por la que no quería que me hiciera esperar para ir a comprar agua, pero era mejor así. tenia más esperanzas de volver a casa con su ayuda que sin ella, no se si me estaba aprovechando de su amabilidad en mi beneficio, pero no podía dejarlo ir.


--¿por qué te acercaste a mí?.--le pregunté depronto.-

-- ¿Qué?.-- preguntó confundido.--

-- Ayer en el parque. ¿por qué me salvaste de la lluvia?.--

-- Es lo que una persona normal haría. romatízalo si eso te hace sentir especial.-- dijo con sarcasmo.--

-- No me refiero a eso...--expliqué.-- no es "lo que una persona normal haría" porque habían muchas personas y ni una sola me ofreció su ayuda.--

-- No te confundas, angelito. no soy diferente de los demás con un corazón que no me cabe en el pecho. si pudieras no confiar en mi, eso sería muy bueno para ti.--

-- ¿Por qué?.--

-- Porque a veces hay cosas que pueden salirse de tus manos, y es mejor estar prevenido para ello.--

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