đź’® Anata o zutto matte itađź’®
🌸Actualidad
La pérdida de un embarazo de forma espontánea, asà como un parto es un proceso doloroso que puede llevar horas.
Pero para Yuta, en aquel instante aquel proceso natural como lo es un parto, se le estaba haciendo una eternidad. Y no era para menos, porque en teorĂa este serĂa el primer bebĂ© que tanto Ă©l y Maki por fin tendrĂan despuĂ©s de que tuvieran dos pĂ©rdidas años atrás. AsĂ que solo se esperaba que todo fuera bien.
El pobre iba de un lado a otro en aquella sala de espera, sintiendo como cada pedazo de él se desmoronaba con cada que las manecillas arrasaban con los minutos y segundos.
ÂżCuántas horas llevaban ahĂ? Quizás ya alrededor de seis horas y aĂşn no habĂa noticias de Maki. Quien tuvo que entrar sola en aquella sala quirĂşrgica debido a las polĂticas del hospital.
Yuta tomo asiento, miro sus manos y empezĂł a recordar el cĂłmo habĂan llegado hasta ese momento de sus vidas.
Estaba muy nervioso ya que nunca se imaginó siendo padre hasta aquel momento a sus 30 años. Tan nervioso estaba que su mente no dejó de maquinar, recordando aquellos dos dolorosos sucesos que los marcaron años atrás.
ÂżY si algo sale mal? ÂżY si ese bebĂ© tampoco lograba sobrevivir? ÂżMaki estarĂa bien? ÂżAcaso estaban malditos y condenados a que sus hijos no sobrevivieran? ÂżAcaso la sangre Zenin no podĂa congeniar con la sangre de Sugawara?
Ante toda esa incertidumbre, Yuta empezó a recordar el dolor de ver al amor de su vida pasar por primera vez por una perdida espontánea.
đź’®Primer ciruelo
La primera pérdidaHace 7 años atrás.
Yuta recordaba aquella tarde lluviosa con claridad hacia siete años atrás, cuando ellos apenas comenzaban una relaciĂłn más formal y serĂa.
Él y Maki ya llevaban más de seis meses viviendo juntos pero aĂşn no habĂan decidido casarse. QuerĂan ver si las cosas entre ambos iban a funcionar antes de dar el siguiente paso de unirse en matrimonio.
Esto fue decidido por ambos una vez Maki cumpliĂł los 20 años.AsĂ que ambos teniendo la mayorĂa de edad decidieron dar ese primer gran paso como pareja. Vivir juntos.
A Yuta aĂşn no se le olvidaba aquel verano, además de ser uno de los más frescos y lluviosos, nunca se le olvidarĂa el cĂłmo se tiño de rojo.
En ese momento ni Ă©l ni ella sabĂan que estaban esperando un hijo.
Vaya que fue una sorpresa para ambos enterarse de la peor manera.
Yuta habĂa llegado empapado a su departamento. HabĂa regresado de una misiĂłn. Solamente querĂa tomar un baño y pasar lo que restaba de la tarde en la cama junto a su novia. Ver alguna pelĂcula mientras sus cuerpos eran cubiertos por las cobijas y el calor de sus brazos. Además de que querĂa pedir algo de comida a domicilio para que asĂ ambos no tuvieran que hacer nada de comer esa tarde.
ÂżEra un plan sencillo? ÂżNo?
Al ingresar a su habitaciĂłn para entrar a tomar sus cosas e ir a darse una ducha, fue en ese momento en donde empezĂł su calvario.
Maki estaba acostada en la cama, pero se veĂa algo distinta, parecĂa estar angustiada. Su frente estaba super tensa, sus cejas estaban demasiado juntas y sus ojos estaban cerrados con fuerza.
De verdad parecĂa estar sufriendo ya que su cuerpo reflejaba mucha tensiĂłn, estaba hasta temblando mientras sujetaba una almohada y de paso, la pobre estaba bañada en sudor.
—¿Está todo bien?— pregunto Yuta preocupado, mientras se acercaba a Maki por su costado, esta estaba hecha bolita debajo de las sábanas. La pobre tenĂa escalofrĂos. PodĂas notar su piel toda erizada.
Ella gruño un poco.—No me siento nada bien... traigo muchos cólicos — se quejó mientras se sentaba poco a poco en la orilla de la cama — Desde que regresé de hacer unas compras no me he sentido nada bien... además siento que esta vez estoy sangrando más de lo normal— soltó un suspiro de dolor mientras sobaba su espalda baja y su vientre.
La pobre hasta se hacĂa al frente por el dolor. CreĂa que eso podĂa deberse a que se le habĂa atrasado por varias semanas la menstruaciĂłn.
Pero aquel dolor seguĂa extendiĂ©ndose y se volvĂa más agudo por su espalda y todo su vientre.
—¿Quieres que te traiga algún medicamento?— pregunto Yuta poniéndose de cuclillas frente a ella.
Maki negó con la cabeza—Tome una pastilla para el dolor hace como treinta minutos, pero creo que no hace efecto.
En ese momento, Yuta noto los muslos de su novia. En medio de estos, en su entrepierna habĂa una gran mancha roja en su pijama. De verdad eso era anormal porque Ă©l sabĂa que su novia no sangraba de esa manera en esos dĂas del mes.
Algo estaba mal y lo podĂa ver en el rostro de Maki, el cual estaba lleno de dolor, en su pálida piel y en sus temblores. Algo malo estaba ocurriendo con su cuerpo.
Yuta le seco el sudor de la frente. TenĂa fiebre.
—¡Vamos Maki! ¡Te llevare a urgencias, de verdad te vez fatal!— comento asustado al ver como esta no podĂa ni mantenerse sentada ni podĂa levantarse.
Intento ayudarla, pero esta parecĂa desmayarse.
—Yuta... me duele mucho...— arrastro las palabras, parecĂa que iba a perder el conocimiento en cualquier momento.
De verdad la pobre se veĂa muy pálida y aquellos dolores la hacĂan retorcerse.
No era raro que ella sufriera de cĂłlicos de vez en cuando, pero aquella vez, esos cĂłlicos eran muy pero muy fuertes incluso para ella.
—Se supone que estoy en mis dĂas ... quizás sea la regla atrasada...— contesto ella con demasiado dolor. Las palabras las arrastraba mientras sentĂa que por dentro la rasguñaban y tiraban de ella.
—Si, pero tus cĂłlicos siempre son soportables, es mejor que vayamos al hospital— sugiriĂł su novio. De verdad la pobre no se veĂa nada bien.
Yuta la ayudo a levantarse, le ayudo a cambiarse y a ponerse algo más cálido para protegerse de la lluvia. Pero de nuevo noto como esta sangraba demasiado ya que la mancha en su pantalĂłn ahora tambiĂ©n se habĂa extendido hasta su trasero.
—Yuta... creo que algo anda mal en mi— Susurró Maki mientras era cargada por su novio.
—Quizás esta regla sĂłlo te vino muy fuerte este mes por tanto estrĂ©s, pero te prometo que todo va a estar bien — dijo Yuta besándola en la frente para consolarla, mientras se llevaba a Maki entre sus brazos. DebĂa mantener la calma, aunque en el fondo estaba super asustado.
—Duele demasiado... Yuta— ella arrastrĂł las palabras con mucho dolor. Mientras sentĂa su respiraciĂłn agitada.
Aquello no era normal. Aquel dolor para nada era normal.
Aun asĂ, con Lluvia y a que lograron conseguir taxi pronto, no tardaron en llegar a urgencias, donde atendieron a Maki rápidamente ya que aquel dolor se le hacĂa insoportable incluso para ella.
Yuta recordĂł como a su novia la metĂan rápidamente al área de urgencias ginecolĂłgicas mientras les hacĂan algunas preguntas. Una enfermera le pidiĂł a Yuta que aguardara en la sala de espera, ya que aquella zona mayormente estaba llena de mujeres en atenciĂłn gine- obstĂ©tricas y para una atenciĂłn más privada y rápida, se les pedĂa a sus acompañantes que esperaran a fuera.
Después de casi dos horas, el sangrado empezó a disminuir, los dolores y calambres empezaron a bajar, toda aquella situación medica se estabilizó una vez que “algo” muy pequeñito saliera de Maki.
En aquella ocasiĂłn, Yuta espero en esa sala con demasiada desesperaciĂłn. Aquellas dos horas habĂan sido super lentas y pesadas, parecĂa una eternidad mientras el solo veĂa como pacientes iban y venĂan y nadie le decĂa sobre la condiciĂłn de su novia.
Aquello definitivamente no fue una menstruaciĂłn normal.
Fue hasta cerca de las siete de la noche cuando por fin el ginecĂłlogo saliĂł a hablar con Yuta, antes de pasarlo a ver a Maki, quien al parecer ya sabĂa lo que le habĂa pasado.
—El sangrado ya fue controlado, ella ya está más estable y está fuera de peligro. Por el momento su novia está en reposo — comento el ginecólogo.
Yuta suspiro de alivio al escuchar aquello —Gracias, de verdad estaba muy preocupado— dijo el con una mano en el pecho.
—Aun asĂ, lo siento joven Okkotsu — comento el ginecĂłlogo mirándolo con un rostro serio.
—¿Por quĂ© se disculpa?— pregunto el hechicero con confusiĂłn —¿Ella de verdad está bien?— se temĂa lo peor —¿SucediĂł algo?
—Como dije ella ya está estable, en cuestiĂłn de dĂas y con el tratamiento adecuado volverá a sus actividades con normalidad—Explicó— Aun asĂ, debe mantenerse hidratada y deberá permanecer en reposo absoluto por uno o dos dĂas. Igual no podrá hacer actividades fĂsicas extenuantes por unas tres o cuatro semanas, y el sangrado restante desaparecerá en cuestiĂłn de dĂas o semanas, pero ella estará bien. Incluso en unos meses pueden volver a intentarlo.
—¿Tratamiento? Doctor dĂgame la verdad, ÂżQue le paso a mi novia? ÂżPor quĂ© me dice todo esto?— pregunto Yuta con miedo y confusiĂłn —¿Intentar quĂ©?
Aquel mĂ©dico comprendiĂł que tampoco aquel hombre sabĂa la verdad. DebĂa informárselo de todos modos.
—Lamento informarle que su novia tuvo una perdida espontánea. Ustedes acaban de perder un bebé.
La sangre de Yuta se congelĂł. SentĂa que su alma habĂa salido de su cuerpo por un momento y despuĂ©s regreso.
—¿Qué?— salió con dificultades de su garganta —¿Maki estaba embarazada?— pregunto en estado de Shock. El pobre palideció ante tal noticia.
—Si. El producto que expulsó era menor a tres meses de gestación. Las perdidas gestacionales de este tipo son comunes e incluso muchas mujeres en el mundo no se dan cuenta o no estaban conscientes de que estaban embarazadas al momento en que ocurre una perdida de este tipo. Como es de suponer en este caso con tu novia.
—¿Ella ya lo sabe?— pregunto Yuta con incertidumbre.
El doctor soltĂł un suspiro.—Lo sabe. Lo ideal será que la lleves a casa y estĂ©s con ella en estos momentos. La pobre se veĂa muy desconcertada tambiĂ©n. De verdad, lamento que se hayan enterado de esta manera de una noticia asĂ— comento con pesar.
Definitivamente, aquella no fue la mejor manera de enterarse de que él iba a ser padre.
Antes de ingresar a ver a Maki, Yuta pidiĂł un momento para controlarse. Lloro un poco por lo impactante que habĂa sido recibir esa noticia, respiro profundamente y trato de entrar en aquella área lo más tranquilo y sereno que pudo. DebĂa ser fuerte. Pero por dentro estaba desconcertado.
Yuta recordĂł cuando pasĂł a mirar a Maki, quien estaba acostada con los ojos hinchados por las lágrimas que soltĂł de tanto dolor. Y en su mirada se notaba la confusiĂłn. ParecĂa fuera de lugar.
—¿CĂłmo es que nunca me di cuenta?— se preguntaba para sĂ misma, pero simplemente no habĂa presentado sĂntomas.
—Maki...— Yuta la nombro una vez entro con ella.
—Yuta yo...— su voz se quebró.
Su novio se sentĂł en el borde de la cama a un lado de ella.
—Lo sé — el inmediatamente la abrazo, mientras esta se soltaba a llorar.
—No lo entiendo, nunca sentĂ nada. No tuve sĂntomas... yo, de verdad no entiendo lo que paso, yo no sabĂa que estaba embarazada — se lamentaba entre sus brazos —De verdad... no lo entiendo...— parecerĂa que de nuevo entrarĂa en una crisis nerviosa.
—Tranquila mi amor, ya paso...no es tu culpa— la consoló, acariciándole la espalda y abrazándola fuertemente mientras se desahogaba.
De verdad, aquello la habĂa dejado muy confundida. ÂżCĂłmo nunca noto que habĂa un ser creciendo dentro de ella?
Aquella noche, cerca de las diez dieron de alta a Maki y Yuta la llevĂł a casa.
Esto por recomendación médica ya que esta dio señales de estar más estable y tranquila.
Ella entrĂł en aquel departamento a paso lento. ParecĂa perdida. Su mirada se veĂa confundida. Era como si todo aquello hubiera sido un mal sueño.
Su novio encendió las luces de aquel departamento y a paso rápido se dirigió a la cocina.
—Te prepararĂ© algo de cenar. No has comido nada en casi todo el dĂa.
—No tengo hambre...— respondiĂł Maki con la voz muy apagada mientras se quedaba parada en medio de la sala. No sabĂa a dĂłnde ir.
—Debes comer algo y de paso descansar— contesto Yuta desde la cocina. Estaba revisando en la alacena y en el refrigerador si tenĂan los ingredientes necesarios para que Maki pudiera comer algo nutritivo despuĂ©s de aquella pĂ©rdida. SabĂa que necesitaba comer como se lo habĂa especificado el mĂ©dico.
—¡Yuta, Dije que no tengo hambre!— ella elevo un poco la voz.
—¡Pero puedes enfermarte o empeorar sino comes algo! Necesitas recuperar fuerzas después de todo esto— dijo Yuta con seriedad —Ambos lo necesitamos. Asà que necesito que cooperes para que te recuperes y seas la misma de siempre.
—¿TĂş crees que esto es mi culpa?— pregunto ella señalándose con su dedo Ăndice. Mirando aquel comportamiento tan frĂo de su novio.
Aquella pregunta dejo el ambiente cargado de tensiĂłn. Yuta dejo sobre la barra de la cocina las cosas que habĂa sacado del refrigerador al momento de escuchar esa cuestiĂłn.
—¿Qué dices?— pregunto Yuta con confusión.
—Te pregunte que si tú crees que esto es mi culpa— contesto Maki con seriedad.
—Se supone que fue espontáneo. ¿No es as�— pregunto Yuta con seriedad — Porque una perdida asà solo puede darse con algún medicamento o por alguna causa natural o genética como dijo el doctor. Pudieron haber sido muchos factores.
—¿Acaso estas insinuando que yo perdà a nuestro hijo intencionalmente? ¿Acaso tú crees que esto lo hice a propósito?— cuestiono ella con molestia por aquella primera pregunta que le lanzo su novio— porque desde que estábamos en el hospital me has mirado como si yo tuviera la culpa.
—¿Qué? — Yuta ahogo un grito —¡Claro que no! ¡No creo que seas capaz de hacer algo como eso!— dijo acercándose a ella.
—Pero tu mirada dice otra cosa...
—Mi mirada solo dice que estoy cansado, y demasiado confundido al igual que tĂş. Simplemente estoy en Shock. Este dĂa ha sido de locos— comento Yuta soltando el aire con molestia — Primero con esa estĂşpida misiĂłn bajo la lluvia, ni siquiera me he cambiado de ropa — apunto a su ropa que seguĂa un poco hĂşmeda —Y despuĂ©s llego a casa y nos pasa esto— sus manos apuntaron a su novia —¿Acaso no ves que estoy cansado? ¡Simplemente estoy tratando de asimilar y de comprender todo esto que nos pasĂł!
—¿Y crees que para mà no fue igual de cansado? ¿Acaso no crees que yo también estoy llena de confusión? ¡Yuta me siento fatal! ¡Acabo de tener una pérdida espontánea! ¡Y solo me estas mirando como si me odiaras por eso!— grito Maki con molestia
—Se que estas cansada. Pero dime ÂżPor quĂ© crees que yo te echarĂa la culpa de esto? ÂżAcaso hiciste algo indebido? ÂżRealmente no lo sabias? O ÂżAcaso si lo sabias, pero no lo querĂas tener? — cuestiono Yuta con molestia —Puedes decirme la verdad si eso es lo que estas tratando de hacer.
Aquel ambiente en esa sala se sentĂa muy tenso. Maki y Yuta habĂan salido del hospital en total silencio debido a que no sabĂan cĂłmo abordar aquello.
Pero ahora estaban gritoneandose en medio de la sala de su hogar.
—¡Ya te dije que yo no lo sabĂa! ¡Y No! ¡No me lo provoque! ¡La Ăşnica pastilla que tome fue para los cĂłlicos y está la consumĂ despuĂ©s de que iniciara el sangrado!— grito ella.
—¿Entonces por qué dices que es tu culpa?— grito Yuta.
—Pues por tu mirada, pareciera que tú me andas juzgando por esta perdida— respondió ella con los labios temblorosos.
—¡Ya te dije que no es asĂ!— grito Yuta muy molesto— ¡Solo estoy tambiĂ©n en Shock! Como dije ¡Estoy tan confundido como tĂş! ¡Simplemente trato de entender como pudo pasarnos todo esto!— se llevĂł las manos a la cabeza —Estoy tratando de entender el porquĂ© yo tampoco nunca sospeche en la posibilidad de que estuvieras embarazada.
—¡Ambos lo estamos! ¡Yo tampoco pude notarlo!— grito Maki, su cuerpo aĂşn dolĂa y eso hizo que se abrazara a sĂ misma — Ni siquiera estaba presentando sĂntomas de un embarazo los meses anteriores. Y Hoy ni siquiera hice algo que me pusiera en riesgo, No hice ejercicio porque estaba lloviendo, tampoco tuve misiones este dĂa. Solo comĂ con normalidad y fui de compras sencillas, ni esfuerzo hice y de regreso— sus lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas — empecĂ© a sangrar... solo creĂa que era mi regla, la cual como a veces suele pasar, se atrasaba uno o dos meses... nunca pensĂ© que estaba... embarazada. Nunca pensĂ© que me pasarĂa algo como esto...— se soltĂł a llorar más.
—Y Aunque haga memoria, yo sĂ© que nos protegimos la mayorĂa de veces... y tĂş sabes que solo en una ocasiĂłn tome la pĂldora de emergencia cuando se rompiĂł ese maldito preservativo pero hace como siete meses atrás en aquella ocasiĂłn fuera de la ciudad... pero aun asà — seco sus lágrimas — No entiendo cĂłmo pudo haber pasado esto... ÂżEsto es mi culpa? ÂżNo es asĂ? ÂżAcaso soy una pĂ©sima mujer por no haberme dado cuenta de lo que pasaba dentro mĂo?
Yuta podĂa notar que Maki decĂa la verdad. Ni siquiera Ă©l notaba cambios en ella. No presentĂł ascos ni mareos y sus reglas de vez en cuando eran irregulares. Tampoco en su apetito habĂa notado cambios. AdmitĂa que, si habĂan tenido una que otra vez relaciones sin protecciĂłn, pero siempre a ella le llegaba su menstruaciĂłn. Y aquel incidente con la post-day solo ocurriĂł muchos meses atrás.
Pero en este instante, simplemente no sabĂan cuando habĂa ocurrido.
La naturaleza actúa de formas extrañas, las semillas en ocasiones se plantan en los lugares y en las situaciones menos inesperadas.
AsĂ como los árboles de ciruelos. Los cuales pueden empezar a germinar desde junio con las lluvias y a florecer con el frĂo. Y a menudo son en un inicio, confundidos con los árboles de sakura o de duraznos.
AsĂ fue ese bebĂ©. Al no tener sĂntomas, este paso desapercibido, asĂ como en un inicio pasa con las flores de aquel árbol cuando aĂşn no se sabe de quĂ© especie o de que colores será.
Yuta PodĂa notarlo, aquella perdida le habĂa afectado a Maki de una manera que nunca lo habĂa imaginado. Era la segunda vez que la veĂa tan vulnerable.
Maki se empezĂł a soltar a llorar amargamente.—Yo de verdad, no sabĂa que estaba embarazada y supongo que has de creer que soy de lo peor. Y quizás tienes razĂłn. Soy una Zenin despuĂ©s de todo.
Yuta suspiro, bajo los hombros—Claro que no lo creo — se acercó a ella.
—Yo de verdad no lo sabĂa Yuta... por mi culpa no seremos padres...— ella se soltĂł a llorar más amargamente. Su voz se hizo pequeñita. Aquel sonido que saliĂł de su garganta fue como un grito de dolor pero muy agudo.
Su novio solo la abrazo y le acaricio la espalda para confortarle.—No es tu culpa. Ni tu ni yo lo sabĂamos. No habĂa manera de detenerlo.
—Si tan solo lo hubiera sabido antes... nada de esto hubiera pasado — Maki lloraba mientras escondĂa su cara en el pecho de su novio.
—Todo sucede por algo. Quizás simplemente no era nuestro momento de ser padres — él le beso su frente.
Las lágrimas de Okkotsu bajaron por sus mejillas porque le dolĂa verla asĂ. Le dolĂa todo aquello pero en especial. Le dolĂa ver a Maki destrozada por aquella perdida.
Aquella noticia de que iba a ser padre, lo tomĂł con la guardia baja, de verdad tampoco Ă©l sabĂa realmente como lidiar con ese extraño sentimiento de saber que nunca iba a conocer ni cargar a aquel ser que llevaba su sangre y que perdieron de manera sorpresiva.
—Es mi culpa...— Susurró ella.
—No es tu culpa— Yuta susurro mientras le sujetaba de las mejillas para mirarla a los ojos — Simplemente no era nuestro momento.
—¿Pero? ¿Acaso tú quieres ser padre?— pregunto Maki agarrando la camiseta de su novio entre sus puños.
Yuta Seco las lágrimas de Maki con sus manos. —No debes cargar con ello. No es tu culpa. Y cuando llegue el momento seremos padres. El doctor lo dijo. Más adelante podrĂamos intentarlo, pero por el momento solo quiero que tu estĂ©s bien y te recuperes y vuelvas a ser la chica fuerte y perseverante de la que me enamore. Mi brillante sol en un cielo invernal.
—Aun asĂ, no has contestado mi pregunta, Yuta ÂżAcaso tĂş quieres ser padre?— pregunto Maki mirándolo directamente a los ojos.
Aquella pregunta dejo muy pensativo al hechicero. ÂżRealmente Ă©l querĂa ser padre? Él sabĂa que muy pero muy en el fondo lo querĂa. Pero en la actualidad no estaba en sus planes.
Aunque tambiĂ©n, una parte muy sincera de Ă©l, no querĂa serlo. Le tenĂa miedo a la paternidad y a esa gran responsabilidad. Pero no era momento de pensar en eso. Su novia lo necesitaba.
Yuta seco sus propias lágrimas con sus manos.—Tal vez si quiero un hijo, pero no ahora— fue directo —AĂşn somos muy jĂłvenes para ser padres. Aunque en realidad nunca habĂamos tocado este tema.
Maki suspiro —Lo sĂ©. Nunca lo habĂamos tocado. Ser hechiceros es tan efĂmero que nunca nos preguntamos si queremos dejar descendencia.
—Y ¿Tú Maki? ¿Tú quieres ser madre?— pregunto Yuta mirándola con seriedad.
Esta humedeciĂł suavemente sus labios.—En este momento estoy tan confundida que no lo sĂ© con certeza. Quizás en unos años cambie de pensar o no lo sĂ©... podrĂa decirse que tengo sentimientos encontrados y me han brotado tantos pensamientos sobre si realmente serĂ© buena madre o si mĂnimo quiero serlo ¡Aah!— llevo sus manos a su frente —esto me tiene muy cansada — seco sus lágrimas, las cuales seguĂan brotando de sus ojos
Yuta beso su frente.—Ambos lo estamos, pero por el momento olvidemos este tema ÂżSi? Quizás con los años sabremos si queremos o no ser realmente padres. Pero por el momento —beso sus labios — No pienses que por este suceso te dejare de amar. Al contrario esto podrĂa unirnos más.
Maki seco sus lágrimas y solo hizo un leve si con su cabeza.
—Ven — Yuta la abrazo con cuidado para llevarla a la recamara — Vamos a que te cambies de ropa y te metas a la cama, te prepararé la cena—Comento con calma.
Aquella noche y después de cenar y que Maki tomara los medicamentos que le mando el doctor. Ella quedó profundamente dormida.
Pero en cambio, Yuta se quedĂł pensativo en aquella cuestiĂłn.
ÂżRealmente querĂa ser padre?
Eso lo descubrirĂa años despuĂ©s, solo recordĂł que aquella noche durmiĂł hasta que sus ojos se cerraron del cansancio por tanto llorar.
🌸Actualidad
Los minutos pasaban y Yuta seguĂa sin recibir noticias de Maki.
Vio a otros tres hombres más sentados en aquella sala de espera. Supuso que todos ellos esperaban noticias de sus parejas.
Uno de ellos tambiĂ©n se veĂa igual de preocupado que Ă©l. ComprendĂa que cuando un hombre amaba de verdad a una mujer, este era capaz de sentir desesperaciĂłn al no saber nada de ella y más si entrĂł a una sala de urgencias.
Yuta miro su anillo de matrimonio. No era el mismo que le habĂa dado Rika de niños, no, este era muy diferente ya que era su anillo de matrimonio con Maki.
De nuevo, se hundiĂł en varios recuerdos más que le hicieron cuestionarse el cĂłmo habĂan llegado tan lejos como pareja y el cĂłmo habĂan acabado ahĂ, una segunda vez en una sala de urgencias unos años despuĂ©s de aquella perdida.
💮💮Segundo ciruelo
La segunda pérdida.Casi 3 años atrás.
Después de vivir por dos años juntos, cuando ella cumplió los 22 años, por fin decidieron dar el siguiente paso. Unirse en matrimonio.
Y asà lo hicieron. Su ceremonia fue privada, solo sus amigos más cercanos estuvieron con ellos.
Durante los siguientes tres años, ellos vivieron un matrimonio muy feliz. CompartĂan viajes y misiones juntos.
SalĂan muy seguido a cenar y de compras en pareja. Incluso disfrutaron de su nuevo y más grande apartamento teniendo relaciones en todos los rincones de su nuevo hogar.
Todo era miel sobre hojuelas entre esos dos. Incluso aquel tema de su perdida espontánea de hacĂa casi cinco años atrás parecĂa haber sido superado en su totalidad. Ninguno tocaba el tema, quizás lo prudente hubiera sido ir a terapia, pero parecĂa que ese tema quedĂł en el pasado.
Eso hasta que un dĂa, Maki dijo algo que al mismo Yuta sorprenderĂa.
—Quiero un bebé.
El cerebro de Yuta parecĂa que hizo un corto circuito con esas palabras.—¿QuĂ©?— saliĂł con dificultad mientras trataba de sentarse en la cama.
A Maki le dio gracia el rostro que hizo Yuta ante lo que acababa de decir.
Ambos se iban despertando, eran cerca de las 10 a.m.La noche anterior habĂan salido de compras y de paso a cenar. HabĂan salido a festejar porque ayer exactamente fue el cumpleaños nĂşmero 25 de Maki.
Quien en ese momento, buscĂł sus pantaletas entre las sábanas y de paso se puso la camiseta de su esposo, la cual le cubrĂa hasta el trasero ya que la noche anterior habĂan tenido relaciones.
La noche habĂa sido muy romántica y sensual, llena de comida y de dejarse consentir por su marido tanto en compras como en deseo. Ella se sentĂa plena, pero sentĂa que le faltaba algo más a su vida.
—Dije que quiero un bebĂ© —replico ella mientras se ponĂa completamente de pie para ir por un cepillo y una liga de cabello a su repisa.
—Si lo escuché, es solo que lo ando procesando— comento Yuta mientras se sentaba en el borde de la cama.
Maki se sentĂł a un lado de su marido mientras esta peinaba su cabello. ParecĂa muy animada esa mañana.
—¿Un bebé? ¿En serio quieres un bebé? — pregunto Yuta levantando una ceja.
Maki se encogió levemente de hombros.—Si, lo estuve pensando y creo que ya es el momento.
—Entonces, ¿Por eso ayer estabas viendo ropa de bebé?— pregunto Yuta con curiosidad.
—¿Acaso me estabas espiando?— hizo un leve puchero.
—Un poco. Observe que mirabas muy atenta a la ropa de bebé en aquella tienda a la que entramos.
Maki suspiro un poco.—Si, últimamente me gustaba pasearme por esos pasillos. Ver esa ropa ayer me termino de convencer de lo que quiero.
—¿Te termino de convencer? Pero ÂżPor quĂ© tan de repente?— cuestiono Yuta con confusiĂłn —Recuerdo que hace unos años atrás decĂas que aĂşn no estabas lista para tener hijos.
—¿Acaso una mujer no puede cambiar de opinión respecto a si quiere o no tener hijos?— pregunto ella en una mueca.
—¡No me refiero a eso! — Yuta Hizo las manos de un lado a otro —Claro que puedes cambiar de parecer las veces que creas necesarias, es solamente que ¿Por qué ahora?— cuestiono él con curiosidad.
—La pregunta más bien seria ¿Y por qué no ahora?— cuestiono Maki con una sonrisa.
—Quiero escuchar tus razones — contesto Yuta con calma.
—Bueno, una parte de mi luchaba contra esa idea de la maternidad. Pero Ăşltimamente siento que ese deseo ha crecido en mi— miro a su esposo — Yuta, Acabo de cumplir 25 años y tu estas cerca de cumplir los 26, tenemos estabilidad econĂłmica, nos va bien en nuestras misiones y trabajos, además de que te tengo a ti a mi lado, quien resultaste ser un maravilloso hombre y siento que serias un gran padre — soltĂł un suspiro y una sonrisa llena de plenitud —Simplemente creo que es el momento. Además, verte a ti cargar a tu sobrino, creo que me moviĂł más sentimientos e instintos maternos que no sabĂa que tenĂa.
—¿Asà que mi sobrino te termino de convencer?— pregunto Yuta con una sonrisa.
La hermana menor de Yuta habĂa tenido un bebĂ© hace unos cuatro meses atrás y el hechicero se veĂa muy feliz e ilusionado cada que cargaba a ese niño. A eso se referĂa Maki.
—Un poco. Verte cargar a ese bebé me hizo querer algo que siempre busque todo este tiempo. Una familia. Mi propia familia.
—Pero si ya somos una familia— contesto Yuta.
—Lo sĂ©, pero eso me hizo querer una familia más grande. Quiero tener a un mini yo o a un mini tu corriendo por ahĂ. Quiero tener esa oportunidad de ser madre— contesto ella mientras movĂa el cepillo de cabello entre sus manos.
En cambio, Yuta solo guardaba silencio al escuchar eso.
—¿Un bebé?— susurro mientras miraba al suelo.
—Si, pero tú no pareces convencido — contesto Maki poniéndose de pie.
—Simplemente lo sigo analizando— respondió Yuta aún sentado a la orilla de la cama.
—Bueno, mientras lo analizas y me das una respuesta, irĂ© preparando el cafĂ©. TambiĂ©n es importante que me digas que piensas tu sobre esto de tener hijos, de si tĂş te sientes listo o no, tampoco quiero forzarte a esto — comento Maki mientras salĂa de la habitaciĂłn.
Yuta se quedĂł en aquel borde. SeguĂa pensando en eso. ÂżExactamente el querĂa ser padre?
No iba a negar que unos años atrás, compartĂa la idea con Maki de no tener aĂşn hijos y más que con su categorĂa en hechicerĂa, podrĂa ser un tanto difĂcil el criar y cuidar de un bebĂ©.
Pero el nacimiento de su sobrino le moviĂł esas emociones y curiosidades sobre ser padre.
Y de verdad estaba sorprendido de que ese fuera el deseo de Maki. Él la amaba lo suficiente como para cumplir sus deseos. TenĂa miedo a la paternidad como cualquier hombre en la tierra. Pero si todo estaba a su favor ÂżPor quĂ© no intentarlo? Además la idea de tener un bebĂ© con el amor de su vida siempre fue una lĂnea en su lista de deseos a cumplir.
Yuta peinó su cabello hacia atrás.
Quizás era el momento.
El hechicero se levantĂł y asĂ en solo boxers fue a la cocina, donde su esposa estaba terminando de poner la cafetera.
Sus gruesas manos rodearon la cintura de Maki, mientras le llenaba de besos el cuello y la nuca.
—El cafĂ© estará listo en unos minutos — dijo ella en una pequeña sonrisa mientras sentĂa como Yuta metĂa sus manos en esa holgada camiseta hasta acariciar sus senos.
—El cafĂ© puede esperar un poco más — susurro a su oĂdo — podrĂamos primero intentar tener un bebĂ© antes de que estĂ© listo.
Maki jadeo al sentir las manos de Yuta acariciar sus delicados pezones.—¿Que te hizo cambiar de opinión?— pregunto ella con una sonrisa, mientras lo miraba un poco sobre su hombro.
—Siempre logras convencerme cuando traes puesta una camiseta mĂa — dijo a su oĂdo mientras dejaba más besos en el hueco entre su cuello y hombro.
Maki jadeo de nuevo al sentir las caricias y besos de él sobre su piel.
—Además, siempre será divertido hacer un bebĂ© — dijo Yuta con picardĂa mientras buscaba su boca.
Maki gimió al sentir aquel deseo invadiéndola.
Se giró para ver a su esposo de frente y después de que ella se quitara la camiseta de él, empezaron a hacerlo en aquella barra.
Un poco de sexo matutino para iniciar el dĂa siempre iba bien acompañado despuĂ©s de una taza de cafĂ©.
Aquel fue el primer intento de varios de esos dos para concebir un bebé.
A las semanas, Maki se hizo una prueba casera de embarazo pero el resultado fue negativo.
—Es solo el primer intento. Podemos conseguirlo si lo seguimos intentando— comento Yuta besando la frente de su esposa al ver su cara de desilusión al ver esa prueba en negativo.
—Si— Maki trato de no desanimarse.
AsĂ lo intentaron los siguientes seis meses, pero esas seis pruebas salieron negativas y Maki solo las tiraba a la basura.
Se llevo una gran falsa ilusiĂłn cuando una de las pruebas marcĂł un falso positivo ya que tuvo un retraso en su menstruaciĂłn por varios dĂas, pero al final de todos esos meses, esa sangre siempre llegaba.
Y eso habĂa ocurrido en aquella noche en aquel sĂ©ptimo mes de intento.
Maki regresĂł a la cama y se cobijĂł casi hasta arriba de la cabeza. Al sentir la espalda de su marido, solo le recargo la cabeza. Soltando un suspiro de frustraciĂłn.
—¿Esta todo bien?— pregunto Yuta al sentir como las manos de esta lo rodeaban bajo las sábanas.
—Acaba de bajarme...
Yuta soltĂł un suspiro. Le dolĂa verla triste y más por algo que ella deseaba.
—Supongo que tendremos que intentarlo en unos dĂas— sugiriĂł Ă©l acariciándole las manos.
—No lo entiendo — empezĂł a hablar Maki con desánimo, mientras su esposo se giraba a verla. —¿QuĂ© estamos haciendo mal? Tratamos de hacerlo en mis dĂas fĂ©rtiles y varias veces a la semana, pero parece que no sucede nada— sus ojos se veĂan desilusionados y llenos de lágrimas —¿Por quĂ© será que cuando buscas un bebĂ© este no aparece? ÂżAcaso esa es una señal de que no serĂ© madre? ÂżAcaso estoy haciendo algo mal? — estaba llena de frustraciĂłn.
—Quizás no debemos forzar las cosas, la naturaleza puede actuar de maneras extrañas y no —Yuta beso la frente de Maki mientras la envolvĂa en sus brazos —No estás haciendo algo mal. No tienes la culpa de esto. Quizás solo debemos seguir intentando.
Maki suspiro. ParecĂa que un triste recuerdo paso por su mente al escuchar la lluvia caer fuera.
—¿Crees que ahora no podamos tener un bebé debido la pérdida que tuve hace cinco años atrás?— pregunto ella con desánimo mirándolo a los ojos —Esa vez aun éramos muy jóvenes para ser padres. Y ahora que queremos uno... simplemente no se da.
Yuta le beso los labios.—Los doctores con los que hemos ido han dicho que tu salud es perfecta y que tu Ăştero no recibiĂł daño alguno ante esa pĂ©rdida espontánea. Quizás como dicen ellos, debe ser el estrĂ©s lo que no nos permite concebir. Quizás solo debamos relajarnos, salir de la ciudad y hacerlo un dĂa sin pensar en que queremos tener un bebĂ©.
—¿No crees que es un poco injusto?— pregunto ella escondiendo su rostro en el cuenco entre el cuello y el hombro de su marido.
—¿El qué?
—Que nosotros en ese momento Ă©ramos muy inmaduros y pudimos concebir sin problemas y ahora que somos unos años mayores no podamos. ÂżPor quĂ© será tan difĂcil concebir un bebĂ© cuando lo buscas?— soltĂł el aire en el cuello de Yuta, ocultaba su dolor fĂsico y emocional.
Este le acaricio la espalda. HaciĂ©ndole cĂrculos sobre aquellas áreas que sabia le dolĂan estando en sus dĂas como su espalda baja.
—Supongo que entre más deseado sea un bebé más lejano se vuelve, asà como entre más esperas que florezca los árboles de ciruelos, más tardan en salir sus flores— beso la frente de Maki —Por el momento no pensemos en eso, ese bebé llegara cuando deba llegar.
—Yuta ¿Tu realmente quieres ser padre?— pregunto Maki separándose un poco para mirar a su esposo a los ojos.
Aquella pregunta lo dejo un poco desconcertado.—¿Por qué esa pregunta?
—Lo pregunto Porque pareciera que a la única que le afecta esto es a mi— Maki lo miro con seriedad.
No es que a Yuta no le afectase el tema, le afectaba, le preocupaba, pero no querĂa demostrarlo para no estresarla.
—Me afecta como no tienes idea. Pero en este momento solamente estoy cansado de intentarlo. Dejemos de intentarlo unos meses y eso podrĂa funcionar como nos han sugerido Hana y Megumi, asĂ ellos lograron concebir a su primer bebĂ©. Quizás este estrĂ©s constante estĂ© bajando la calidad de mis espermas o quizás te estĂ© tensando demasiado que no deja que ese Ăłvulo se aferre a tu Ăştero.
Maki solo suspiro. Se sentĂa decepcionada al escuchar esas palabras.
Ella lo soltĂł y se acomodĂł de lado.
—Eso no responde a mi pregunta en concreto — susurro cerrando los ojos.
Eso lo alcanzo a escuchar Yuta. Quien solo se quedĂł observando al techo en silencio.
Su idea de la paternidad si habĂa cambiado un poco en esos años. Al inicio no querĂa tener hijos, tanto por miedo a que salieran malditos como Ă©l, asĂ como tampoco se veĂa siendo padre tan joven.
Pero años despuĂ©s, esa idea se fue transformando, sobre todo con el nacimiento de su sobrino. Se habĂa de un modo encariñado con la idea de tener un hijo y que mejor con el amor de su vida. Pero aquello no estaba funcionando.
TambiĂ©n quizás se sentĂan un poco presionados, y más al ver a sus amigos y familiares convertirse en padres antes que ellos.
ÂżPor quĂ© cuando buscas un bebĂ© es más difĂcil de lograr su concepciĂłn?
Y AsĂ como habĂa sugerido Yuta. Se tomaron dos meses de descanso. No hablaban del tema y no intentaban intimar.
Eso hasta que por fin sucediĂł simplemente despuĂ©s de una noche de pelĂculas cuando tuvieron algo de sexo casual, sin pensar en concebir, simplemente querĂan olvidarse de los problemas con un poco de sodas, dulces y muchas calorĂas.
Lo sorprendente fue descubrir que eso dio resultados, descubriendo aquel hallazgo un dĂa despuĂ©s del primer cumpleaños del sobrino de Yuta.
Maki habĂa recibido algunos comentarios sobre el brillo inusual de sus ojos y el cansancio que esta mostraba.
TambiĂ©n ella se habĂa quejado de que tenĂa algo de gastritis por las mañanas ya que tenĂa muchas nauseas al levantarse y algo de acidez estomacal.
Su cuñada le dijo que no perdĂa nada en hacerse una prueba casera. Si salĂa negativa podrĂa ir al mĂ©dico a ver si de verdad era gastritis.
Y asĂ fue, en la tarde despuĂ©s de regresar de compras decidiĂł tomar esa prueba casera que habĂa Guardado hacĂa meses atrás.
La uso como le recomendaron, usando mejor un pequeño frasco para evitar orinar en ella directamente.
Maki pensaba que solo estaba gastando energĂas en hacer aquello. Quizás solo era estrĂ©s lo que de nuevo hizo que su regla se atrasara un mes.
Sus senos dolĂan y tenĂa leves cĂłlicos, Pero pensĂł en que quizás solo era el sĂndrome premenstrual y la edad lo que la estaban aquejando.
Cosa que no fue asĂ.
Sus ojos no podĂan creer el resultado que marcaron esas dos lĂneas. Era por fin un positivo. Un positivo tan buscado despuĂ©s de intentarlo por casi diez meses.
Nunca creyĂł que un resultado asĂ la harĂa soltar tantas lágrimas.
Hasta la noche llego Yuta, quien la observo como estaba sentada en el sofá.
—Maki — la nombro mientras Ă©l fue acercándose a su esposa, quien parecĂa seguir en Shock con esa prueba en mano.
—¿Pasa algo?— pregunto con incertidumbre al ver a su esposa como impactada.
—Es positiva— soltó ella aun con la sorpresa en la voz.
—¿QuĂ©?— saliĂł de la garganta de Yuta, estaba confundido con aquellas palabras mientras Maki le mostraba la prueba que sostenĂa en mano.
—Por fin salió positiva... ¡Yuta, estoy embarazada! — dijo ella con una sonrisa que después se volvió llanto.
Aquellas palabras hicieron que este la abrazara. Al inicio no podĂa creer eso. TambiĂ©n estaba sorprendido y emocionado.
—¿Positiva?— pregunto con la voz a medio salir.
—¡Lo es! ¡Yuta vamos a tener un bebĂ©!— ella se veĂa muy ilusionada. Eso confortaba el corazĂłn de su esposo.
Pero la alegrĂa serĂa muy pasajera.
Todo parecĂa ir bien con aquel embarazo. Maki seguĂa al pie de la letra las indicaciones del doctor. Sus conocidos la cuidaban y su esposo la amaba, cuidaba y consentĂa demasiado.
Todo apuntaba a que aquel debĂa ser un embarazo exitoso. Pero simplemente un dĂa de lluvia, de nuevo se teñirĂa de rojo.
Yuta no podĂa olvidar aquella llamada. Era de Nobara.
Él estaba en una misiĂłn cuando de repente Maki se empezĂł a sentir muy mal. Se le vino un fuerte dolor en la semana 15. Se suponĂa que ya habĂan pasado los meses más crĂticos.
Siempre es un grave error confiar que todo va bien.
—Yuta, es Maki, debes venir enseguida, ella está teniendo una...— se escuchó la voz cortarse de aquella mujer de cabellos color cobres por la bocina.
El hechicero sintiĂł que su alma abandonaba su cuerpo. SabĂa que algo malo habĂa pasado. —¿Una?
—Una pérdida espontánea ...— completo su amiga con pesar.
—Iré enseguida.
Dijo colgando y dejando el mando de aquella misiĂłn a otro hechicero. DebĂa ir con su esposa.
En el camino se la paso muy serio. Simplemente no lo entendĂa. ÂżAcaso esa era una maldiciĂłn? ÂżAcaso habĂa algo malo en ellos?
Yuta se sentĂa muy mal por todo aquello. No sabĂa que cara debĂa poner una vez se encontrara con Maki. SabĂa que ella debĂa estar sufriendo más que Ă©l en ese momento.
Todas las ecografĂas, todos los regalos que habĂan recibido por parte de sus amigos para recibir a su bebĂ©, todo lo que habĂan comprado y lo que pensaban comprar para su llegada... ahora eran más que un infeliz recuerdo.
Una vez llegĂł a donde tenĂan a Maki internada. SintiĂł su mundo venirse encima. Desmoronándose pieza a pieza, cayendo estrepitosamente contra el suelo.
Ella estaba ahĂ, en la camilla, acostada sin parar de llorar. Lo noto llegar y eso hizo que ella soltara más lágrimas amargas.
Yuta solo se acercĂł a ella en silencio, le beso la frente mientras le tomaba la mano.
—Yo... no sé qué paso, todo iba bastante bien— ella estaba sollozando bastante— Yuta, todo pasó tan rápido, ¿Acaso esto es una señal?— Maki estaba destrozada, ni siquiera tuvo el valor de ver el pequeñito cuerpo de su bebé.
Su esposo solo guardaba silencio. Las palabras no lograban salir del nudo que tenĂa en la garganta.
—¿Yuta? ÂżPor quĂ© no dices nada? ÂżAcaso es mi culpa?— Maki seguĂa llorando mientras su esposo seguĂa en silencio.
—No es tu culpa — susurro Yuta con dificultades ya que el nudo en su garganta estaba super apretado.
Pero sus lágrimas empezaron a bajar por sus ojos como cascadas de amargura.
Maki solo desgarro su garganta en un grito de dolor, mientras su esposo la contenĂa por la crisis.
Esa fue su segunda pĂ©rdida.Su segunda ciruela.. Aquella perdida los habĂa afectado tanto que ahora su matrimonio estaba tambaleándose.
🌸Actualidad
Yuta recordĂł con mucho pesar aquel dĂa.
Maki tardo varios dĂas en poder salir de la cama tanto por el dolor fĂsico como por el dolor emocional. Incluso sus amigos estuvieron con ella, pero parecĂa demasiado derrotada en aquella ocasiĂłn. Ambos en realidad lo estaban, pero Maki sentĂa que toda la responsabilidad caĂa en sus hombros.
Okkotsu Observo una vez más el reloj de aquella sala, seguĂa pasando el tiempo y no le daban aĂşn noticias de Maki ni de su bebĂ©.
Yuta suspiro y miro una vez más su anillo de matrimonio. RecordĂł aquella vez cuando su matrimonio se desmoronĂł. Aquella frĂa noche donde los palos de los ciruelos estaban completamente desnudos, soportando el frĂo invierno que apenas habĂa iniciado.
RecordĂł que ese invierno fue uno de los más duros para ambos, ya que habĂan decidido separarse por un tiempo.
💮💮💮Tercer ciruelo
12 meses atrás.
Las cosas entre Maki y Yuta fueron más complicadas en lo que resto de aquel trágico año.
El dolor de haber perdido ese pequeña ciruela fue muy duro para ambos. Pero en especial para Maki. QuiĂ©n estaba sufriendo demasiado en ese diciembre, el cual, estaba siendo muy frĂo y la alegrĂa ajena, se estaba volviendo insoportable para ella.
—¿Acaso estaremos malditos?— pregunto Maki mientras cenaban en un restaurante de comida china. Le llamo la atenciĂłn como a unas mesas de ellos, habĂa una pareja con un bebĂ© no mayor a cuatro meses de nacido.
Ya habĂan pasado más de seis meses de aquella segunda pĂ©rdida. Pero a ella aĂşn le costaba sanar ese dolor a pesar de estar yendo a terapia. Incluso decidieron regalar las cosas que habĂan comprado para esa ciruela.
—¿Huh? ¿De qué hablas?— pregunto Yuta llevándose a la boca algo de arroz.
—Hablo de hijos. ¿Crees que estamos malditos y que por eso mismo no podemos tener uno? — pregunto ella con desánimo.
Yuta suspiro ante tal pregunta.—Lo mismo me he preguntado desde hace varios años atrás.
—Si nunca hubiera tenido ese primera perdida espontánea, nuestro primer hijo en la actualidad tendrĂa como seis años— respondiĂł ella con su codo izquierdo sobre la mesa mientras su mano sujetaba su rostro y con su mano derecha, jugaba con los palillos con desinterĂ©s sobre su comida.
—PensĂ© que ese tema ya lo habĂamos superado— comento Yuta llevándose más comida a la boca.
—Pues parece que no del todo, aunque pareciera que a ti ese tema ya no te importa — comento ella con algo de molestia.
—Maki, ya habĂamos hablado de esto. Yo me conformo con que seamos una pequeña familia de dos— respondiĂł Ă©l con molestia.
—Pero lo he notado en ti Yuta, he visto como sigues teniendo ese anhelo de ser padre. Lo he visto en tu rostro cuando se ilumina en el momento en el que abrazas a tu sobrino. O cuando conociste al bebé de Nobara... vi como mirabas a ese bebé con tristeza por que nunca podrás cargar asà a nuestros hijos — ella suspiro de tristeza — he visto como los miras y he visto como me miras a mi...
—Si, lo admito, me ilusionaba la idea de ser padre, pero ahora trato de no obsesionarme con eso— comento el con firmeza.
—Pero lo sigo viendo en tus ojos. Pareciera que con tu mirada siempre me acusas y dices ”es tu culpa por no poder tener a nuestros bebés“— comento Maki cruzando los brazos un poco.
—¡Por supuesto que no es asĂ! Nunca te he culpado por esto. Simplemente estoy diciendo que no nos aferremos más a la idea de concebir. Hay otras alternativas como la adopciĂłn.
—Sabes que yo no quiero eso— respondió Maki dejando sus palillos en la mesa con brusquedad.
—¿Y por qué no?— pregunto Yuta dejando de comer para mirar a su esposa con seriedad —Es una alternativa a este problema.
—Porque en primer lugar sabes que los trámites son muy largos y en segundo lugar, ese niño no llevarĂan nuestra sangre, además es muy cruel mentirle a un niño sobre que no es nada nuestro biolĂłgicamente . Realmente no quiero cargar con un niño que no sea mĂo— comento ella en una mueca.
Yuta suspiró con desaliento.—Suenas a uno de ellos.
—¿Cómo a quiénes?— pregunto Maki con molestia por ese comentario.
—A los Zenin. Suenas como ellos, como si conservar tu sangre fuera lo más importante.
—Pues que no se te olvide que soy uno de ellos — comento está cruzando los brazos sobre su pecho. Mientras guardaban silencio.
Aquel era un silencio demasiado pesado entre ambos. Sus miradas se cruzaban como balas a campo abierto.
De verdad, parecĂa que entre ellos ya no habĂa salvaciĂłn.
—Parece que...— comento Yuta con desánimo.
—¿Qué es lo que parece?— pregunto Maki con molestia.
—Que lo nuestro ya no está funcionando.
—Asà parece... — contesto Maki conteniendo las lágrimas.
—Se siente como si estos doce años de conocernos, esos dos años de vivir juntos y cuatro años de casados hubieran sido un bello sueño... y ahora este último año todo se ha ido a la basura tan de repente...— dijo Yuta con tristeza
—Supongo que no soy la mujer correcta para ti, Okkotsu — la voz de Maki se rompió— Creo que lo mejor será, que nos demos un tiempo
Yuta trato de tomar la mano de su esposa, pero esta la alejo antes de que eso ocurriera.
Ahà él lo comprendió. Quizás era el fin de su relación.
—Entiendo— suspiro — Si eso es lo que quieres... te daré el tiempo que necesites.
De nuevo volvieron a guardar silencio. Las discusiones se volvĂan muy cansadas Ăşltimamente. Todo entre ellos ya era muy distante. Incluso aquella navidad fue la primera que la pasaron separados.
ParecĂa el fin de su historia juntos.
💮💮💮Tercer Ciruelo
Siete meses atrás.
Aquel invierno fue muy frĂo. Incluso parecĂa que el divorcio serĂa inevitable una vez llegara la primavera.
Pero bien dicen que las semillas que sobreviven a los frĂos inviernos, son los que mejores frutos dan.
Maki y Yuta habĂan decidido dejar de lado el tema de tener un hijo. HabĂan tratado de salvar su matrimonio, pero parecĂa que los problemas podĂan más que ellos en ese momento de sus vidas. Por ese mismo motivo ya llevaban alrededor de un mes viviendo separados mientras arreglaban sus papeles para el divorcio.
Pero con lo que no contaban, era con que a veces las reconciliaciones podrĂan resultar en un problema mayor o a veces podĂan ser la soluciĂłn, sobre todo cuando lo inesperado llega a tocar la puerta.
Era la segunda semana de marzo y Maki habĂa ido al mĂ©dico debido a que Ăşltimamente se sentĂa más cansada de lo normal. QuerĂa saber si no estaba presentando sĂntomas de anemia. Ya que el cansancio, la piel pálida y los mareos no eran comunes en ella y se volvĂan persistentes con el pasar de los dĂas.
Pero lo que le dirĂa el doctor, le darĂa un giro inesperado a su vida de 28 años.
—¿Qué dijo?— pregunto Maki con aturdimiento.
—Dije que estas embarazada — comento su médico con los resultados en la mano.
—¡Eso es imposible!— comento Maki con demasiada confusión.
—Bueno, a veces cuando se deja de intentar, es cuando las cosas resultan de mejor manera — respondió el médico con una leve sonrisa.
El miedo se volvió a apoderar de Maki —¿Y si algo sale mal?— pregunto con ansiedad llevando su mano a su vientre —¿Existe la posibilidad de que sufra otra perdida?
—Medicamente estas muy saludable y estable, asà que la posibilidad de que sufras otro aborto en esta gestación es muy baja— explicó el médico.—Aunque siempre existe la posibilidad, pero todo puede ir bien esta vez.
Maki apretó su camiseta por el área de su abdomen.
—Pero para estos casos, solo tu sabrás si quieres continuar o no — sugiriĂł el mĂ©dico. — Se que tienes miedo por tu historial clĂnico, pero como te dije actualmente estas muy saludable y no hay motivos por el cual tu embarazo pueda ir mal — empezĂł a hacer unas anotaciones medicas en una hoja de papel — Te mandare a hacer una ecografĂa y de paso más análisis. De preferencia tambiĂ©n consĂşltalo con tu esposo.
DespuĂ©s de recibir esa noticia. Maki fue a descansar a su departamento donde estaba viviendo despuĂ©s de haberse separado de Yuta. Ambos habĂan acordado darse un tiempo cada uno por su cuenta viviendo por separado.
La pobre se quedĂł toda esa noche analizando aquella situaciĂłn antes de armarse de valor para hablarlo con Yuta.
Sobre todo, aquella noticia llegaba cuando estaban a dĂas para firmar los papeles definitivos de su divorcio.
SabĂa que ese bebĂ© era de Ă©l, que a pesar de haberse separado hacia dos meses atrás, si habĂan tenido algo de sexo post separaciĂłn. Y ese bebĂ© era el producto de aun ese poco amor que se tenĂan aĂşn.
—Creo que ya sé que debo hacer...— Maki se dijo en voz baja mientras su mano descansaba en su abdomen.
HabĂa tomado una decisiĂłn, aun asĂ, debĂa consultarlo con Yuta, ya que ese bebĂ© era su hijo tambiĂ©n.
A la mañana siguiente, Maki se hizo el ultrasonido y más estudios, los cuales dieron como resultado de que efectivamente ese bebĂ© tenĂa cerca de tres meses. Además que todo se veĂa en perfecto orden y no se veĂan alteraciones o amenazas que pusieran en riesgo a los dos.
Maki decidiĂł llamar a Yuta. Le dijo que ambos se vieran en el parque Hanegi al sur de Tokio para conversar.
El invierno estaba prĂłximo a terminarse y eso podĂa notarse en el ambiente de aquel parque.La atracciĂłn principal en aquel momento era las flores de ciruelos, las cuales ya estaban floreciendo, con sus pequeñas hojas naciendo.
Yuta llegĂł al lugar citado por Maki. Aunque estuvieran separados, seguĂan sintiendo algo por el uno por el otro. Incluso hablaban seguido por mensaje en las noches cuando no podĂan dormir.
—Si que hace algo de frio este dĂa — dijo Ă©l con la voz un poco temblorosa por el frĂo mientras acomodaba su bufanda—Y aquĂ estoy como me lo pediste.
Maki sonriĂł levemente por ese comentario —¿Tienes tiempo?ÂżCrees que podrĂamos hablar?— pregunto ella mirándolo con su clásica bufanda azul.
—Siempre tendré tiempo para ti.
—Bien, entonces caminemos un poco para entrar en calor— comento ella con una suave sonrisa.
Ambos empezaron a caminar por aquellos jardines, era cierto, los ciruelos ya estaban floreciendo, vistiendo con sus tonos rosas los casi desnudos palos que habĂan quedado por el invierno.
—Y cuéntame ¿Para qué me llamaste hasta aqu� ¿Acaso me quieres contar que ya estas saliendo con alguien?— pregunto Yuta con curiosidad.
—Sabes que es difĂcil que alguien me ame con mi carácter. AĂşn asĂ, no sĂ© cĂłmo tĂş me soportaste por doce años — Maki soltĂł una leve risita—Pero la respuesta es no, no estoy saliendo con nadie y te llame porque quiero hablar de otra cuestiĂłn importante — comento con una leve sonrisa —¿Y tĂş? ÂżAcaso ya encontraste a mi reemplazo?— preguntĂł con curiosidad.
Yuta se encogió de hombros.—Por el momento no estoy interesado en conocer a nadie más y mucho menos aún que no resolvemos lo nuestro— la miro a los ojos — Aunque tu siempre serás alguien que nunca podrá ser reemplazada tan fácilmente.
—Definitivamente debemos resolver esto — suspiro Maki.
Mientras caminaban bajo aquellos árboles, guardaron un momento de silencio.
—¿Y cĂłmo te fue en tu visita al mĂ©dico? Comentaste que te habĂas sentido mal por varios dĂas ÂżPaso algo?— pregunto Yuta con preocupaciĂłn.
PodĂa aĂşn notársele en los ojos el amor que le tenĂa a Maki.
Esta vacilo levemente.—Si, ayer fui y lo que me detectaron quizás podrĂa complicar un poco nuestro proceso en caso de que de verdad quieras firmar el divorcio...— soltĂł un suspiro mientras seguĂa caminando.
Esas palabras hicieron que Yuta se detuviera en seco.
—¿Acaso te pasa algo muy malo? Maki ¿Que tienes?— pregunto con demasiada preocupación.
—Lo que me detectaron no es del todo malo, al contrario, dirĂa que es una buena noticia. Pero por eso mismo querĂa hablar contigo Yuta — Maki se detuvo a su lado y empezĂł a sacar aquellos resultados junto al eco — Solo descubrĂ que estoy nuevamente embarazada— suspirĂł mientras le entregaba esos papeles.
Yuta estaba en shock por escuchar aquella noticia. Su rostro y su cuerpo tardaron unos segundos en reaccionar.
—¿Embarazada?— pregunto este sujetando aquella imagen.
—Si. Y sabes que esto podrĂa ser un problema en caso de que quisiĂ©ramos firmar el divorcio porque sabes que en este paĂs un embarazo complica y detiene todo el proceso legal— comento ella tomando asiento en una de las bancas que estaban cerca de ellos.
Yuta tardo unos segundos en seguirla, estaba demasiado concentrado mirando aquellos resultados y esa ecografĂa.
—¿Embarazada? ¿De verdad?
—Si, y ya dijiste embarazada dos veces— comento ella en un suspiro haciéndole un campo a su lado.
—Pero por como lo estas tomando, supongo que algo está ”mal" ¿No es as�— pregunto Yuta sentándose a su lado.
—Odio que me conozcas tan bien —Maki suspiro. —Simplemente tengo miedo. El doctor me comento que debo tomar una decisión
—¿Una decisión?— cuestiono Yuta —¿Acaso es algo grave?
Maki solo llevo su mano a su vientre.—El medico me comento que debo tomar la decisiĂłn de si quiero conservarlo o no... aunque no hay nada malo en mi fĂsicamente, tengo miedo de que vuelva a pasar algo inesperado y que sea el tercer ciruelo que perdamos... por eso el mĂ©dico me dijo que tomara la decisiĂłn.
Ambos guardaron un momento de silencio. Mientras sentĂan la brisa frĂa acariciar sus mejillas y arriba de ellos los ciruelos moverse sobre sus cabezas.
—¿Y cuál es tu deseo en este momento?— pregunto Yuta con curiosidad, mirándola con seriedad.
—No lo sé...solamente como dije, tengo miedo... ¿Y si vuelve a pasar?— dijo con los labios temblorosos.
Yuta tomo su mano —Siempre dicen que la tercera es la vencida — comento el mirándola con cariño y dándole un beso en el dorso de su frĂa mano —Y decidas lo que decidas, yo siempre seguirĂ© estando a tu lado. Porque aĂşn te amo.
—Se que siempre estarás para mĂ y en este momento no sabes lo mucho que me haces falta... — susurro ella entre lágrimas —Desgraciadamente aun te amo y por eso mismo no podĂa tomar esta decisiĂłn sola...
Yuta le beso los labios —Solo hagamos lo que creamos correcto.
—De acuerdo— ella correspondió aquel beso, pero las lágrimas empezaron a bajar más y más por sus mejillas.
En ese momento, Yuta la abrazo con cuidado mientras Maki se soltaba a llorar en su pecho.
Era una decisiĂłn difĂcil de tomar.
Pero sintieron que las cosas irĂan bien de ahora en adelante, asĂ como los ciruelos que sobreviven al invierno y florecen tiempo despuĂ©s.
🌸Actualmente
Maki habĂa decidido que tendrĂa a ese bebĂ©. Estaba confiada y esperanzada a que este pequeño podrĂa sobrevivir.
Yuta regreso a vivir a su lado. Y como dictaba la ley, ese divorcio no podrĂa llevarse a cabo cuando habĂa un bebĂ© en camino. Pero no importaba, ellos ya no querĂan firmar ese acuerdo, solamente querĂan estar juntos y tratar de rehacer su matrimonio, asĂ como darle la bienvenida a su bebĂ©.
Yuta en todo momento estuvo con Maki, cuidándola y atendiendo la durante todo el embarazo, el cual fue muy bien y saludable.
Sus chequeos mĂ©dicos los tenĂan puntuales, los obstetras se aseguraban de que todo fuera bien tanto con el bebĂ© como con su madre, quien parecĂa estar llevando todo con calma y esperanza.
Aquel bebé estaba creciendo sano y fuerte en el vientre de Maki hasta su momento de nacer a las 38 semanas.
Yuta siempre estuvo con ella, cumpliendo todos sus antojos y ayudándola en todo momento, incluso estuvo en el momento en que a Maki se le rompió la fuente.
Ver aquel lĂquido transparente salir de entre las piernas de Maki, asĂ como verla sufrir las contracciones atormentaba el corazĂłn de Yuta. Odiaba verla sufrir de esa manera.
Los recuerdos de las anteriores perdidas lo atormentaban, pero en esta ocasiĂłn, aquellas contracciones no eran para anunciar una muerte, sino una vida.
Al momento en que a Maki se le rompiĂł la fuente, ambos estaban en casa.
Yuta estaba preparando la comida mientras Maki estaba acostada en el sillón viendo una serie. Afuera estaba haciendo algo de frio porque apenas era otoño.
Aquel momento no se les olvidara, porque Maki dijo que sintió un leve calambre y después de sentarse, sintió como si se hubiera orinado en sus pantalones.
Al inicio creĂan que era orina, pero al momento en que Maki se empezĂł a quejar de dolor al sentir la primera contracciĂłn, supieron que ya era momento de ir al hospital.
Estando en aquella área de urgencias ginecolĂłgicas, no dejaron pasar a Yuta debido a tanto las polĂticas de la instituciĂłn como por ser un área donde mayormente habĂa puras mujeres.
Yuta beso los labios de Maki—Te amo, todo saldrá bien— le dijo antes de soltar su mano para que entrará en aquella sala de urgencias.
—Y yo te amo a ti. Te veremos en unas horas — ella correspondiĂł el beso entre lágrimas. TenĂa miedo, pero era el momento por el que tanto habĂan esperado.
Las horas pasaban y Yuta solo iba de un lado a otro mientras la angustia lo consumĂa.
Ya habĂan pasado por dos pĂ©rdidas. Una perdida más y sentĂan que se volverĂan locos.
ÂżY si le pasaba algo a Maki? O ÂżSi le pasaba algo al bebĂ©?ÂżDe verdad todo estará bien? ÂżY si deben hacerle una cesarĂa de emergencia? ÂżY si debo elegir entre uno de ellos dos? ÂżQue pasara si todo sale mal?
Demasiadas preguntas pasaron por su mente hasta que por fin, el ginecólogo junto a una enfermera salieron a hablar con él.
—Señor Okkotsu.
—¡Soy yo! ¿Todo salió bien? ¿Cómo está mi esposa y nuestro bebé?— pregunto él con el alma en un hilo.
—Felicidades. Su esposa tuvo un varón, el cual es un niño muy sano y fuerte— felicito el doctor.
Una sonrisa invadiĂł la cara de Yuta, la cual despuĂ©s se convirtiĂł en angustia por saber más sobre cĂłmo se encontraba Maki despuĂ©s de casi ocho horas de labor de parto.—¿Y mi esposa? ÂżCĂłmo está ella? ÂżEl parto fue muy difĂcil?
El doctor siguió hablando.—Su esposa ya está en su habitación recuperándose y descansando. Su parto transcurrió sin complicaciones y logro superarlo como toda una guerrera. Actualmente ella ha estado preguntando mucho por usted, asà que creemos de que ya es momento de que vaya a verla tanto a ella como a su recién nacido — sonrió gentilmente.
Yuta sentĂa mil emociones en ese instante. No podrĂa creer que tanto dolor y llanto ahora fuera alegrĂa.
—Gracias doctor. También yo ya deseo verlos— comento Yuta secando sus lágrimas de felicidad.
—Adelante, puede ingresar al piso donde fue trasladada su esposa e hijo— comento el doctor.
La enfermera guio a Yuta hasta el cuarto donde se encontraba Maki.
Al entrar notaron que esta estaba acostada en aquella cama de hospital, admirando a aquel bebé que nació de ella. El cual estaba dormido en ese instante.
Estaba calmado y quieto, Pero su respiraciĂłn decĂa que estaba lleno de vida. En ese bebĂ© resaltaba que Ă©l habĂa heredado la nariz y el color del cabello de su madre. Aunque tenĂa demasiado cabello, aquel cabello muy rebelde lo habĂa heredado de su padre, asĂ como el color de su piel y sus labios.
Era pequeño, midiĂł 46 centĂmetros y su peso fue de dos kilos con setecientos gramos. Pero sobre todo era un bebĂ© sano.
—Maki— Yuta pronunció en voz baja mientras se acercaba a ella.
Esta sonriĂł una vez vio como su marido se ponĂa de pie a su lado —Yuta lo logramos— dijo con cariño mientras acaricio la mejilla de su hijo—Es un bebĂ© muy bello y sano.
Yuta le hizo un gran si con la cabeza.—Muchas gracias por todo esto que me has dado y por continuar — beso su frente— Siempre confĂe en ti. Te amo
Maki seco unas lágrimas — También te amo Yuta— le beso en los labios. Aquel beso fue correspondido con demasiado amor por parte de él.
Con cuidado, Maki fue ayudada por la enfermera para sentarse en la cama, mientras su bebĂ© seguĂa acostado a su lado.—Tiene las mejillas tan rosas como los ciruelos.
—Simplemente es perfecto.
Yuta le acaricio el cabello a su esposa y despuĂ©s se acercĂł a mirar a su hijo.—Entonces este pequeño será nuestro adorado ciruelo— contesto Ă©l con orgullo. —Por algo dicen que son un sĂmbolo de perseverancia— sonriĂł.
—¿Quieres cargarlo?— pregunto Maki sujetando a su hijo con cariño.
—¿Y si le pasa algo en mis brazos?— cuestiono Yuta con miedo.
—No pasará nada, eres su padre. Además ya practicaste demasiado con el bebĂ© de Megumi y con tu sobrino. Ahora te toca cargar a tu propia sangre... sĂ© que puedes — comento ella arrullando suavemente a su bebĂ©. Quien parecĂa estar despertando por la presencia de su padre.
Maki le hizo un campo a Yuta a un lado de ella para que se sentara y con cuidado le paso a ese pequeño. Quien parecĂa identificar a su progenitor porque una vez Yuta lo tomĂł entre sus brazos, este moviĂł sus manos, hizo algunos ruidos y abriĂł sus pequeños ojos por un instante, mostrando un azul igual a los de su padre.
Yuta sonrió tiernamente y las lágrimas bajaron por sus mejillas. Y Ahà estaba él, cargando a su bebé. A Su hijo, aquel que llevaba su sangre. Aquella semilla que por fin logró germinar y florecer.
DespuĂ©s de dos dolorosas perdidas, Maki y Yuta por fin tenĂan a su primer bebĂ©. Al cual nombraron Iori Okkotsu..









un poco doloroso pero tambien feliz y alegre estubo este cap