1.𝕾𝖆𝖗𝖊𝖙𝖍: 𝕷𝖔𝖘 𝖈𝖚𝖆𝖙𝖗𝖔 𝖏𝖎𝖓𝖊𝖙𝖊𝖘
Estamos encerrados hace miles de años bajo tierra,en éste lugar con toda esta porquería que nos mandan desde arriba,que vamos a hacer? Bailar y brindar por los pecadores que nos envían? Este lugar está lo suficientemente lleno,y ya no caben mierdas cómo tú en éste lugar entre toda esta porquería.
-mmm ahora lloras,qué raro que cuando estabas vivo hiciste esas cosas, que acaso tú Dios no les dijo que hay que respetar al prójimo en ese pedazo de hojas?. Dijo la guerra para luego mirar un enorme libro que tenía en manos.
-A dónde lo enviaremos? El reino del príncipe Belcebút es uno de los peores para porquerías cómo él. Dijo él hambre mientras posaba sus ojos sobre la guerra, quien seguia con sus ojos fijados en el libro que tenía en manos.
-señores de la obscuridad,soy inocente. Dijo el condenado en un ruidoso sollozo.
-puras mentiras,acaso asesinar niños es de inocente? Son la creación más pura de tu Dios. Además no te dimos permiso de hablar. Dijo la peste mientras posaba su mirada sobre la muerte,para luego mirar al condenado.
-Hay que ordenar que le corten la lengua. Dijo la muerte con un tono de voz resonante, para luego mirar a los demás mencionados.
-Es interesante cómo a nosotros nos desterraron por corrompernos y no ser leales a tu Dios,pero ustedes se matan mutuamente,arruinan a la madre Tierra y todo lo que su creador les otorgó. Y aún así él los adora.
-Es por eso que los envía con nosotros a lo más profundo de la tierra para que sean juzgados cómo tal y cómo lo que son. Pecadores que se creen Dios. Dijo la guerra con un tono de molestia por la presencia del hombre.
-A dónde lo enviaremos?. Repitió con voz grave la muerte, quien con su enorme Oz apuntó en dirección al hombre.
-con el señor príncipe del inframundo. Este hombre no merece un peor castigo que ser torturado en ese reino. Musitó entre dientes la peste.
-No! No pueden hacerme ésto, el señor todo poderoso los va a castigar!. Dijo el hombre haciendo resonar sus gritos por todo el salón.
-ja! Me haces reír, ni siquiera debes saber quiénes somos. Dijo en un tono burlesco la guerra. Somos los ginetes del apocalipsis, a nosotros debes tenernos miedo! Que en un sonar de trompeta ángeles y demonios estarán en guerra.
-oh no! Por favor tengan piedad!. Dijo el hombre arrodillado sobre los pies de quiénes lo estaban juzgando.
-Saquenlo de aquí y envíenlo al reino del príncipe Lucifer. Dijo la guerra en modo de orden a dos demonios que se ubicaban del otro lado del salón custodiando dos enormes puertas.
-No! Piedad señores! Piedad!. Entre los gritos del hombre dió aparición el servidor del príncipe Lucifer,quien también es su mano derecha.
-vine a ver si hacen su trabajo cómo corresponde. Dijo éste hombre, quien es de aspecto alto,con un pelo negro y unos ojos negros cómo el enorme Abismo del inframundo.
-Claro, entonces esperemos al siguiente pecador así podrá ver si hacemos un buen trabajo. Dijo un poco enojado la guerra,ya que no soportaba ser inferior a un servidor del señor Lucifer,pero este hombre no era cualquier servidor,sino que es la mano derecha del señor Lucifer.
Al entrar el siguiente,los cuatro jueces comenzaron a ver cómo fue esa alma en vida,si había cometido algún pecado que merezca la pena enviarlo a las eternas llamas por toda la eternidad. Estuvieron algunas horas viendo toda la vida de la persona que se encontraba frente a ellos,era una mujer mayor y se ve que ya había tenido sus buenos años, la mujer no presentaba ningún tipo de pecado, sólo que había tenido una vida feliz.
-No vamos a enviarte aquí, irás directo al cielo con tu Dios. Dijo la guerra cuando acabó el juicio.
La mujer sonrió y les agradeció amablemente,nadie trataba así a los demonios. Pero la mujer al parecer estaba preparada para su hora de muerte.
-Guienla hacia las afueras del inframundo,no dejen que ningún otro demonio se le acerque. Decía la muerte quien se encargaba de darles la bienvenida al mundo de los muertos.
El joven demonio que había enviado el señor Lucifer, seguia supervisando el trabajo de estos demonios.
-Bueno,aquí termina mi recorrido. El señor será informado del trabajo que realizaron hoy. Dijo éste hombre mirando seriamente a los demonios de gran tamaño que se encontraban frente a él.
-Esta bien,sareth. Habló la guerra con un tono de enojo en su voz.
Cuando sareth dejó el gran salón se encontraba caminando los largos pasillos del castillo del príncipe Lucifer, el señor del inframundo se encontraba mirando hacia una enorme ventana que dejaba ver el sufrimiento de esas almas que desviaron su camino.
-Sareth, ven aquí. Dijo Lucifer mientras contemplaba su magestuoso reino,cubierto de azufre,fuego y cenizas dónde eran torturadas todas esas almas que alguna vez pecaron.
-Si mi señor. Se acercó y se posó en la gran ventana.
-Dime,sobre tu hermano. Que sabés sobre la espada.
-La espada de Evades?, hace mucho que nadie da con su paradero mi señor. Decía contemplando un reloj de bolsillo que su padre le había dado alguna vez cuando aún era un ángel.
-Tengo una misión para tí, Sareth. Decía mientras quitaba la vista de la ventana y dejaba caer sus ojos color carmesí sobre sareth. La espada de tu querido hermano,quiero que la recuperes lo más pronto posible.
-Si mi señor, daré con su paradero y se la traeré.
-Que así sea,depósito mucha confianza en tí jóven.
-Si mi señor.
-Busca a Paimon y vé con él al mundo mortal, necesitaras de un demonio que sea un general de un número considerable de demonios, es por precaución de que algún pájaro alado que no haya Sido invitado a la misión aparezca, paimon dará la orden a sus demonios y acabarán con el alado.
-Si mi señor así será.
Dado por finalizada la conversación, sareth, algo desorientado por lo de la espada de su hermano quién murió en una guerra, la espada no había Sido vista desde ese entonces en la guerra, si se encuentra en algún campo santo será realmente complicado recuperarla, ya que se encuentran muchos ángeles en esas zonas, debo llamar a paimon y comentarle sobre la misión,sareth estaba recorriendo aun los pasillos del castillo y en su cabeza habían muchas cosas que pensar mientras caminada en dirección a una habitación se encontró con un general de guerra a quien conocía hace un buen tiempo.
-sareth,tantos años sin verte.
-general,he estado un poco ocupado,no es tan facil ser servidor del gran amo.
-Me imagino Sareth,avísame si necesitas algo.
-Si General.
-Bueno Sareth nos vemos.
pasadas unas dos semanas emprendí el viaje hacia el mundo mortal, tuve que viajar por cada Reyno del infierno y ver todas las hermosas torturas que les daban a los pecadores, cada hora que pasaba parecía una eternidad dentro del infierno, al llegar a las grandes puertas que hacia un milenio no veía , la gran y resplandeciente luz del sol segó mis ojos, era un mundo moderno, no había carretas, no había mortales con vestidos ni trajes, no había caballos en las calles, entonces era el momento de usar mi apariencia mortal para no levantar sospechas de ningún ángel, la ultima vez que la espada fue vista fue en lo que hoy día se conoce como parís, con los inicios de la guerra celestial la espada se perdió con el tiempo. como era tarea difícil encontrar la espada, tenia que adaptarme al mundo mortal en el que había estado hace unos mil años cuando la guerra termino, la espada era un objeto difícil de encontrar y su historia es muy interesante, la espada de evades quien fue el guerrero mas fuerte de los siete reinos del infierno, conocido también como la mano derecha del señor del infierno hasta su caída en la guerra celestial , hermano mío y sangre de mi sangre , gran heredero de la espada que hoy lleva su nombre y que a día de hoy por herencia me corresponde, pero no hay herencia que se oponga a los deseos del amo. pero quien soy yo para no cumplir sus ordenes, aunque evades mi hermano haya querido que la espada fuera mía, no podrá serlo.
-no pienses tanto en eso. dijo una voz que me saco de mis pensamientos. el amo necesita de tu concentración para esta misión sareth,no debemos arruinarla o sino volverás a tu castigo, y yo dejare de ser el comandante de un ejercito.
paimon estaba parado junto a mi en las puertas del infierno, al salir los dos ambas puertas automáticamente se cerraron, paimon conocía mas el mundo mortal así que el ayudara en la misión, ya no habían carretas ni damas que se desmayaban del miedo al ver un demonio, estábamos caminando por una cuidad en busca de un lugar para quedarnos. no era necesario que durmiéramos ya que ambos somos demonios, pero necesitábamos un lugar para no levantar sospechas de algún ángel ya que estos se encontraban en todos lados, paimon conocía un buen lugar donde podíamos quedarnos y así pasar desapercibidos por los pájaros alados.
-estas consciente de que la espada dejara de ser tuya? evades fue un gran guerrero, y la espada dicen que se encuentra en una iglesia.
-esta en un lugar santo entonces, si mi hermano murió con la espada en mano debería estar donde el murió.
-si, pero los ángeles debieron llevarla a ese lugar, es complicado para nosotros entrar, hay que buscar un mortal sino no podremos entrar.
-exacto, tienes algún plan en mente paimon?.
claro que si sareth, se mucho de este mundo y conozco a muchos mortales, hay una en especial que nos puede ayudar, su padre ah estudiado demonología durante muchos años y posee gran sabiduría sobre nosotros, se donde ubicarla.
-confio en ti Paimon.
-Gracias.
Habían pasado unos días desde nuestra llegada al mundo de los mortales,estábamos en la casa y Paimon sacó plática,y conversando sobre la espada de Evades,la cuál era un trabajo bastante complicado pero lo iban a lograr cueste lo que cueste,al paso de unas horas emprendieron viaje al centro de la ciudad para encontrar a la chica,en el camino pudieron ver a unos ángeles cerca,pero pasaron desapercibidos por el ruido de unos borrachos en un callejón, decidieron no usar sus poderes para no llamar la atención y estaban a unos pocos metros de la casa de la chica,eran las 12 en punto de la noche cuando llegaron,la chica les abrió la puerta y les dió una amable bienvenida.
-Bueno,pueden tomar asiento muchachos.
-Muchas gracias.
-Vinimos a preguntar sobre la espada de Evades.
-La espada de Evades? Es una reliquia muy famosa aquí en paris.
-Disculpa los modales de mi amigo, él es sareth es la mano derecha del señor Lucifer.
-Oh,así que sareth,un gusto.
-No vine a hacer amigos niña,dinos sobre la espada y su paradero.
-Sareth,un poco más de respeto con la señorita.
-Dime tu nombre niña.-dijo sareth con una cara muy seria.
-Alice.
-Bueno,Alice dime algo sobre la espada.
-No.-Dijo con una sonrisa.
-No? Mirá pedazo de mierda.
-Sareth -dijo paimon interrumpiendo.
-Acaso eres el dueño de la estúpida espada?.-dijo Alice enojada.
-Si,soy el dueño de la espada,Evades era mi hermano que murió en guerra y ahora vengo a recuperarla.
-No te creo,que dices tú paimon? Es cierto eso?.
-Si, Alice es cierto,yo conocí a Evades y era el demonio más fuerte de los siete reinos del Inframundo.
-Entonces los voy a ayudar,pero quiero algo a cambio.
-Que es lo que quieres?- dijo sareth.
-Que traigan a mi padre de vuelta,se que no murió porque no hay rastros de un crimen ni hay un cuerpo,solo una tumba vacía con su nombre.
-Nos crees Dios mocosa?.
-No,pero se lo llevó un demonio.
-No podemos interferir en el trato de un demonio con un humano Alice.-Dijo paimon posando su mirada en ella.
-Como que no? Son demonios paimon,como ustedes.
-Si,pero hay reglas que debemos seguir niña,no voy a romper las reglas por ti.
-Entonces no hay trato,si no hay trato entonces no hay espada.
UPS! Acá se los dejo nos vemos en el siguiente capítulo,si llegaron hasta acá les agradezco mucho que se hayan tomando el tiempo de leer mi primer libro y espero que sea de su agrado,nos vemos pronto en el segundo capítulo que ya voy a empezar a escribir.
Besitos!!