El descubrimiento
En una tranquila tarde de otoño, Aiko se encontraba en su habitación, rodeada de libros antiguos y velas encendidas. Estaba absorta en su investigación sobre el mundo de lo paranormal cuando encontró un antiguo pergamino oculto en el fondo de un libro polvoriento. Aiko observó el pergamino con curiosidad, sus ojos brillaban con emoción mientras leía las palabras escritas en un lenguaje antiguo y misterioso. Se trataba de un conjuro que prometía otorgar poderes sobrenaturales a quien se atreviera a realizarlo, pero a cambio exigía un precio alto: un pacto con la oscuridad. Sin embargo, la joven estudiante no vaciló. La idea de obtener poderes más allá de su imaginación era demasiado tentadora para resistirse. Con manos temblorosas, preparó los ingredientes necesarios y trazó los símbolos en el suelo de su habitación. "Que comience el ritual", murmuró en voz baja mientras encendía las velas y comenzaba a recitar las palabras del conjuro. El aire se cargó de electricidad y una extraña sensación de presencia llenó la habitación. Aiko podía sentir el poder fluyendo a través de ella, alimentándola con una fuerza desconocida. Sin embargo, también percibió una oscuridad acechante, como si algo maligno estuviera al acecho en las sombras. El ritual llegó a su clímax y Aiko sintió como si algo hubiera cambiado dentro de ella. Una sensación de euforia y temor se apoderó de su ser mientras contemplaba el resultado de su oscura empresa. Pero antes de que pudiera reflexionar sobre las consecuencias de sus acciones, un escalofrío recorrió su espalda y una voz susurró en su mente: "El precio que has pagado será tu perdición". Aiko tragó saliva nerviosamente, sintiendo un nudo en su garganta. ¿Qué había desatado con aquel conjuro? Solo el tiempo lo diría.