𝐒𝐌𝐒

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1


Jimin

Nunca en mi vida habĂ­a enviado fotos de mi pene.

CorrecciĂłn, nunca en mi vida habĂ­a enviado una intencionalmente. Una vez, por accidente, le enviĂŠ a mi mejor amigo una foto de la cara interna de mi muslo con un pequeĂąo trozo de pene en la esquina, pero eso fue porque no me di cuenta de que la cĂĄmara estaba encendida mientras que me cambiaba apresuradamente para mi trabajo despuĂŠs de la escuela. HabĂ­an pasado diez aĂąos desde eso, pero el imbĂŠcil todavĂ­a lo mencionaba cada vez que era conveniente.

Y con frecuencia era conveniente.

Pero, esta vez era algo intencional. O tan intencional como puede ser cuando te has bebido seis tragos… hmm… tenía demasiado de esos en el sistema y encima estaba caliente y duro en una habitación de hotel a cientos de millas de casa y con nada mejor que hacer.

Una hora antes, estuve en el bar del hotel bebiĂŠndome los nervios sobre una presentaciĂłn de negocios que debĂ­a realizar, cuando el bartender comenzĂł a coquetearme. El tipo era lindo. Un poco delgado, pero tenĂ­a una sonrisa preciosa. Cada vez que sonreĂ­a a mi direcciĂłn, sentĂ­a como mi rostro se incendiaba y me veĂ­a en la necesidad de apartar la vista. Desafortunadamente, tambiĂŠn tenĂ­a que acabarme la bebida y pedirle otra para calmar mis nervios.

Eventualmente, cuando vino la cuenta, tambiĂŠn lo hizo su nĂşmero de telĂŠfono y una sugestiva mirada a todo mi cuerpo.

DespuĂŠs de pagar mi consumo y meter el nĂşmero de telĂŠfono en mi bolsillo con un asentimiento avergonzado, hui. Y pasĂŠ los prĂłximos cuarenta y cinco minutos masturbĂĄndome con fantasĂ­as de sexo con extraĂąos e intentando convencerme de hacer algo loco por una vez. Hmm.

Clic.

Listo. Una fotografĂ­a anĂłnima de mi pene, enviada.

Sentí un estremecimiento de excitación nerviosa. Lo hice. De verdad había dado clic al botón de enviar. Dejé que una risa cargada de adrenalina por mi inusual audacia resonara a través de la habitación de hotel vacía y sonreí ante la imagen en mi teléfono. No era cualquier pene. Era un falo fabuloso. Alto y orgulloso. Con buena luz y un color saludable… Mientras no se me ocurriera regresar al bar del hotel en lo que quedaba de semana y me encontrara de nuevo con ese chico en persona, yo tenía el mejor. De verdad lo había hecho. Había venido a Ilsan y me había vuelto un poco salvaje.

Y entonces, las dudas comenzaron a surgir.

No debĂ­ beber tanto. JamĂĄs he enviado fotos de mi pene, mucho menos a un completo desconocido.

414-555-0270: ÂżY cuĂĄnto bebiste?

Parpadeé hacia mi teléfono. ¿Había enviado un mensaje con lo que estaba pensando…? Ah, sí. Parece que sí. Mis pensamientos se habían colado por mis dedos hasta el teclado de la pantalla. Mierda.

ÂżDeberĂ­a responderle? ÂżPor quĂŠ diablos no lo harĂ­a? No es como si fuera a verlo de nuevo a menos que regresara al bar.

ComencĂŠ a tipear.

Jimin: Hombre, Âżno lo recuerdas? Estaba nervioso por la presentaciĂłn de maĂąana, fuiste tĂş quiĂŠn me sirviĂł.

Hubo un par de latidos con nada antes de que una respuesta apareciera.

414-555-0270: ÂżEso hice? No lo creo.

MirĂŠ dos veces a la pantalla. Pero lo habĂ­a hecho. El bartender habĂ­a sido el Ăşnico trabajando esa noche. Y habĂ­a sido ĂŠl quien deslizĂł su nĂşmero de telĂŠfono a travĂŠs de la barra, en una nota pegajosa.

Antes de que tuviera oportunidad de discutirlo, ĂŠl me mensajeĂł de nuevo.

414-555-0270: Sigo en el trabajo, pero, aprecio la vista que me enviaste.

Mi cabeza estaba confundida por el alcohol. Por supuesto que todavĂ­a estaba trabajando. Lo habĂ­a dejado allĂ­ abajo hacĂ­a una hora, demasiado acobardado como para aceptar sus guiĂąos de ojos y ofrecerle una visita nocturna a mi habitaciĂłn.

Jimin: CambiĂŠ de opiniĂłn. Ven a mi habitaciĂłn de hotel.

ParpadeĂŠ, sintiĂŠndome sorprendido por lo fĂĄcil que habĂ­a extendido esa invitaciĂłn. Entonces, un pĂĄnico lento comenzĂł a hervir al interior de mi estĂłmago. Âży si realmente aceptaba? Mierda, nunca habĂ­a tenido una aventura de una noche, no era mi estilo. Y por mucho que hubiese usado la excusa de estar un poco ebrio para enviar una foto de mi pene, sĂ­ me hallaba lo suficientemente sobrio para saber que sexo con un extraĂąo definitivamente estaba por fuera de mi zona de confort.

414-555-0270: Hm, es una oferta tentadora, cariĂąo, pero no te conozco. Y es tarde.

Que extraĂąo. Eso no pareciĂł ser un problema para ĂŠl hace tan solo una hora. A pesar del abrumador sentimiento de alivio ante la idea de que no llamarĂ­a a mi puerta, todavĂ­a me sentĂ­a con ganas de lloriquear. Solo el enviarle un mensaje a otra persona con una foto de mi polla, me habĂ­a dejado todo caliente.

Jimin: Pero, quiero correrme.

Eso no sonaba patĂŠtico, Âżverdad?

Jimin: No tienes que conocerme. Demonios, ni siquiera tienes que subir a mi habitaciĂłn. Solo dime algo sexy.

Una parte de mi cerebro no se podĂ­a creer las palabras que tipeaba con los dedos. Pero haber enviado esa fotografĂ­a me dejĂł sintiĂŠndome aventurero -demandante en una forma con la que nunca me sentirĂ­a cĂłmodo si estuviĂŠramos cara a cara.

Jimin: Dime lo que me harĂ­as si estuvieras aquĂ­ conmigo.

Mis mejillas quemaban con el rubor, y mi respiraciĂłn comenzĂł a acelerarse. MirĂŠ fijamente la pantalla, pero no hubo respuesta. SentĂ­a esa extraĂąa sensaciĂłn de decepciĂłn en mi pecho.

Jimin: ÂżPor favor?

Agregué el “por favor” en son de… buenos modales. Y no en absoluto porque estuviera intentando presionarlo para que respondiera. Sería mortificante exponerme tan a fondo solo para ser rechazado.

Hubo una pausa y contuve la respiraciĂłn, expectante.

414-555-0270: ÂżCuĂĄnto lo deseas?

Me estremecĂ­ y mi polla saltĂł ante esas palabras. Me quedĂŠ mirando fijamente el telĂŠfono y escuchĂŠ un ligero gimoteo desde algĂşn lugar cercano.

Jimin: Mucho.

Una nueva pausa y me escuché a mí mismo susurrar “por favor, por favor, por favor” por debajo del aliento. Repentinamente, no había nada que deseara más que esto. Escuchar a este hombre diciendo lo que me haría si estuviera aquí, de pie al final de la cama, y conmigo extendido y desnudo frente a él.

414-555-0270: ÂżCuĂĄntos vasos bebiste?

ÂżPor quĂŠ seguĂ­a preguntĂĄndome eso?

Jimin: ÂżSeis? ÂżCreo?

414-555-0270: Tomate un vaso de agua y ve a dormir. Dijiste que te espera un dĂ­a importante maĂąana.

El estĂłmago se me desplomĂł.

Rechazado.

Jimin: Mi Ăşltima bebida fue hace mĂĄs de una hora. Estoy sobrio.

414-555-0270: Eso no fue lo que dijiste hace un rato.

Mierda. TenĂ­a razĂłn. Pero eso solo habĂ­a sido una excusa para enviarle la foto de mi pene.

Jimin: Estoy lo suficientemente sobrio para sexting.

414-555-0270: Si voy a decirte lo que tienes que hacer, quiero que estĂŠs 100% enfocado en mĂ­ y en mis instrucciones. Nada de confusiĂłn o arrepentimientos en la maĂąana.

DejĂŠ escapar un gemido. Dios, la idea de ĂŠl diciĂŠndome quĂŠ hacer me puso aĂşn mĂĄs duro. La punta de mi polla brillaba por el pre semen. Mientras que una parte de mĂ­ apreciaba que ĂŠl no quisiera aprovecharse de mĂ­, repentinamente no habĂ­a nada que quisiera mĂĄs. Me hacĂ­a sentir un poco ridĂ­culo.

Jimin: QuizĂĄs tomarĂŠ el asunto entre mis propias manos y luego me irĂŠ a la cama.

SonreĂ­ ampliamente ante mi respuesta.

Él contestó inmediatamente.

414-555-0270: No.

Mis ojos se abrieron de par en par y mis pelotas se apretaron. Antes de poder formular una respuesta, los tres puntitos aparecieron en la pantalla.

414-555-0270: Dentro de dos horas ya deberĂ­as estar sobrio. Si todavĂ­a estĂĄs interesado, puedes contactarme y preguntarme cortĂŠsmente si puedo ayudarte con tu pequeĂąo problema.

SoltĂŠ una carcajada.

Jimin: QuĂŠ demandante eres.

414-555-0270: SĂ­, deberĂ­as tener eso en mente si decides escribirme de nuevo. Buenas noches.

MirĂŠ fijamente hacia mi telĂŠfono. Mi polla palpitaba en mi mano. ApretĂŠ los dedos, deslizando mi puĂąo de arriba abajo mientras que las palabras del sexy bartender nadaban en mi cabeza. Me acariciĂŠ de nuevo, con mĂĄs fuerza, preguntĂĄndome si tendrĂ­a las agallas suficientes para volver a escribirle en dos horas. SabĂ­a que probablemente no las tendrĂ­a.

ArqueĂŠ la espalda contra la cama, imaginando al bartender cerniĂŠndose sobre mĂ­ y diciĂŠndome quĂŠ hacer. CĂłmo debĂ­a de contenerme. QuĂŠ tan fuerte podĂ­a masturbarme o quĂŠ tan rĂĄpido.

PodĂ­a sentir el clĂ­max aproximĂĄndose en mi interior, mi cuerpo entero vibraba con la necesidad de la liberaciĂłn.

Justo cuando estaba a punto de caer por el precipicio, mi telĂŠfono sonĂł, asustĂĄndome.

414-555-0270: Oh, y tienes prohibido tocarte a ti mismo. Si vas a correrte esta noche, serĂĄ por mĂ­.

Mi mandĂ­bula cayĂł. ÂĄQuĂŠ descarado este tipo! Sin embargo, antes de que me diera cuenta, mi cuerpo obedeciĂł por propia voluntad: mis dedos se aflojaron al instante como si me hubieran atrapado haciendo algo que no deberĂ­a. Mi polla estaba tensa, muy cerca de correrse. Todo lo que necesitaba era otro jalĂłn, quizĂĄs dos. Pero no podĂ­a moverme. Mi mano se mantenĂ­a quieta. Mi respiraciĂłn se acelerĂł, todo mi cuerpo se enrojeciĂł mientras que mis pelotas se hallaban tensas y adoloridas.

Solo hazlo, me dije. CĂłrrete, duĂŠrmete y termina con esto. TenĂ­a una presentaciĂłn importante en la maĂąana y la Ăşltima cosa que necesitaba era quedarme despierto toda la noche sexteando con un completo extraĂąo.

Excepto, que mi cuerpo se negaba a escucharme.

—Mierda. —Gemí. Me giré sobre el estómago y enterré el rostro en la almohada, gruñendo por la frustración. Puede que me haya o no frotado contra el colchón una vez, antes de forzarme a quedarme quieto. Luego, alcancé mi teléfono y programé una alarma.

[—]

Dos horas despuĂŠs, estaba despierto, duro y completamente sobrio. Me sentĂŠ sobre la cama, sosteniendo mi telĂŠfono entre las manos y mirando la pantalla. HabĂ­a escrito una docena de mensajes diferentes que luego habĂ­an sido borrados. Continuaba dudando de mĂ­ mismo. QuerĂ­a parecer interesado, pero no desesperado. Sexy, pero no patĂŠtico. QuizĂĄs algo sofisticado, como si esto fuera una cosa que yo ya habĂ­a hecho antes un millĂłn de veces.

Mi telĂŠfono vibrĂł. Era ĂŠl.

414-555-0270: ÂżVas a darle a enviar o seguirĂĄs tipeando y borrando?

MirĂŠ hacia arriba vacilante, escaneando la habitaciĂłn de hotel en busca de alguna cĂĄmara escondida.

Jimin: ÂżCĂłmo lo supiste?

414-555-0270: He estado mirando a los tres puntos aparecer y desaparecer de mi pantalla por la Ăşltima media hora.

Hasta allĂ­ llegĂł lo de parecer sofisticado.

Jimin: Oh.

414-555-0270: ÂżLa sobriedad hizo que dudaras?

Jimin: No.

Si acaso, era todo lo contrario. Lo deseaba tanto, pero no sabĂ­a cĂłmo decĂ­rselo.

414-555-0270: Entonces, Âżpor quĂŠ estĂĄs dudando ahora mismo?

Me encogĂ­. Pero luego me preguntĂŠ, Âżpor quĂŠ no ser honesto? No es como si tuviera que ver a este tipo de nuevo. Ya estaba planeando incluso evitar el bar del hotel por el resto de mi viaje.

Jimin: ÂżTe sorprenderĂ­a saber que nunca he hecho esto antes?

414-555-0270: ÂżNunca has tenido sexting?

Mi rostro se ruborizĂł.

Jimin: Bueno, no, no realmente. Pero, lo que quiero decir, es que nunca… uh… he tenido a alguien que me diga que hacer.

414-555-0270: Ah. Ya veo. ÂżEso te interesa?

Me quedĂŠ mirando hacia mi polla palpitante. Realmente deberĂ­a de enviarle otra foto de mi polla, serĂ­a la evidencia exacta que ĂŠl necesitarĂ­a. Pero, la confianza que sentĂ­a anteriormente gracias a la fortificaciĂłn de varias bebidas, ahora se habĂ­a ido, y la sobriedad me habĂ­a revertido a mi usual estado tĂ­mido.

CerrĂŠ los ojos. Toma el riesgo, me dije a mi mismo. Ni siquiera era tanto riesgo de por sĂ­ -Nunca le habĂ­a dado mi nombre al bartender-. Todo esto serĂ­a simplemente sexting anĂłnimo. Una cosa de una sola vez, y una forma de bajarme la frustraciĂłn sexual e intentar algo diferente.

SoltĂŠ el aire.

Jimin: SĂ­.

414-555-0270: SĂ­, ÂżquĂŠ?

Me ruboricĂŠ mientras escribĂ­a mi respuesta.

Jimin: SĂ­, dejar a alguien mĂĄs controlarme me interesa.

414-555-0270: ¿Qué tan lejos quieres llegar? Porque, si realmente quieres darme el control ahora mismo, la respuesta adecuada sería “Sí, señor”.

Me encogĂ­. Ya la habĂ­a jodido.

Jimin: Oh, cierto. Ok. Lo siento.

Hubo una pausa larga en donde ĂŠl no dijo nada mĂĄs, y me preguntĂŠ si es que habĂ­a cambiado de opiniĂłn o si yo mismo habĂ­a dicho algo equivocado. EchĂŠ un vistazo a los Ăşltimos mensajes intercambiados y fue cuando me percatĂŠ del error.

Jimin: Quiero decir, sĂ­, seĂąor.

414-555-0270: Mucho mejor. ÂżEstĂĄs desnudo?

La pregunta me hizo sentir mareado mientras que una mayor cantidad de sangre se precipitaba hacia el sur. MirĂŠ hacia abajo. Me habĂ­a quitado los jeans y la ropa interior un poco mĂĄs temprano, pero todavĂ­a llevaba mi camisa.

Jimin: En su mayorĂ­a.

414-555-0270: QuĂ­tatelo todo y sĂşbete a la cama. Hazlo ahora mismo.

Mi pene estaba duro y ansioso como el soldado mĂĄs orgulloso dentro de un batallĂłn. Supongo que a alguien sĂ­ que le gustaba que lo mandara.

Jimin: SĂ­, seĂąor.

Enviar el mensaje de texto causĂł que mis mĂşsculos abdominales se flexionaran por el deseo. Mis dedos volaron sobre los botones de mi camisa mientras que la arrancaba y arrojaba en la esquina de la habitaciĂłn y finalmente, me acostĂŠ en medio de la cama tamaĂąo King, como si fuera una ofrenda.

Jimin: Listo.

414-555-0270: PruĂŠbalo.

Oh, Dios. LĂ­quido pre seminal se deslizaba de la punta de mi pene hasta la parte de abajo. CerrĂŠ los ojos y tomĂŠ varias respiraciones calmantes antes de agarrar el telĂŠfono en mi pecho y abrir la aplicaciĂłn de la cĂĄmara. En la primera foto que tomĂŠ se veĂ­a la punta de mi ropa interior a un lado. Nada sexy, asĂ­ que las empujĂŠ fuera de la cama y lo intentĂŠ nuevamente.

Mucho mejor.

Le di a enviar.

414-555-0270: Acaricia tu pene. Imagina que es mi mano apretĂĄndose alrededor tuyo.

MĂĄs gimoteos salieron de algĂşn lado. Definitivamente, alguien dentro de esta habitaciĂłn de hotel sĂ­ que estaba desesperado.

Estuve a punto de tipear un “Sí, señor”, cuando otra idea me vino.

Jimin: EnvĂ­ame una foto de tus manos asĂ­ sĂŠ que es lo que se supone que debo imaginar.

414-555-0270: Creo que no entiendes quiĂŠn hace las reglas aquĂ­.

Me encogĂ­, preguntĂĄndome si habĂ­a roto algĂşn tipo de regla implĂ­cita. No es como si tuviera demasiada experiencia en todo esto. No me gustaba la idea de decepcionarlo y estaba a un paso de escribir una disculpa, cuando un mensaje de texto nuevo llegĂł.

414-555-0270: Pero, como esto es nuevo para ti, voy a complacerte.

Una imagen apareció en mi pantalla. Era la mano de un extraño, descansando sobre madera sólida, probablemente de la barra. Nunca había pasado mucho tiempo imaginándome las manos de otro hombre, simplemente porque no las consideraba las partes más sexys del cuerpo. Pero las manos de este hombre… no me podía creer que no las hubiese notado en el bar. Eran gloriosas. Con dedos largos que se veían delgados y fuertes y una palma ancha que se estrechaba hasta una muñeca desnuda. Su camisa estaba arremangada, el borde blanco del puño era apenas visible en el borde, y debajo, unos antebrazos musculosos estaban tensados.

Mi boca se secó, y mis dedos temblaron ante la anticipación mientras que tipiaba un “gracias”. Sentía la emoción llenar mi pecho al agregar la palabra “señor”.

DejĂŠ mi telĂŠfono a un lado y sujetĂŠ mi pene mientras que cerraba los ojos e imaginaba la mano del bartender apretarse alrededor de mi extensiĂłn. Su pulgar dibujando cĂ­rculos alrededor de mi punta lubricada con pre semen.

414-555-0270: ÂżCĂłmo se siente?

Jimin: IncreĂ­ble.

414-555-0270: MuĂŠstrame. EnvĂ­ame una foto.

TomĂŠ una foto de mi mano sujetando mi pene. No fue hasta que se enviĂł, que me di cuenta que mis dedos se veĂ­an enroscados en la fotografĂ­a. Oh, bueno, sĂ­ se sentĂ­a jodidamente increĂ­ble. SeguĂ­ acariciĂĄndome de arriba abajo, disfrutando de la sensaciĂłn de mi mano apretada y las sĂĄbanas frĂ­as contra mi espalda.

414-555-0270: Tienes una polla preciosa. Si estuviera allĂ­, me temo que no podrĂ­a apartar mi boca de ella.

GemĂ­, imaginando la sensaciĂłn de su aliento contra la dura longitud de mi erecciĂłn. Su lengua trazando la cresta de la cabeza y el calor hĂşmedo de su boca envolviĂŠndome.

414-555-0270: ÂżEso te gustarĂ­a?

Dios, no deseaba otra cosa. Estaba cada vez mĂĄs cerca, mi mandĂ­bula se apretĂł, crispĂł y mis mĂşsculos se tensaron ante la necesidad de una liberaciĂłn. Era una tortura el soltar mi polla para escribir una respuesta.

Jimin: Si, seĂąor.

414-555-0270: Bien. Ahora de rodillas con las manos sobre tus muslos.

MirĂŠ fijamente el mensaje. Parte de mi querĂ­a ignorarlo, mi mano se sentĂ­a demasiado bien donde estaba. No querĂ­a parar de masturbarme.

Excepto, que ya estaba respondiendo y ya me hallaba moviendo.

Jimin: ÂżEn dĂłnde?

414-555-0270: Encima de la cama estĂĄ bien.

DejĂŠ escapar un tembloroso suspiro mientras me colocaba en posiciĂłn.

Jimin: Si, seĂąor.

414-555-0270: InclĂ­nate hacia adelante, con la cara contra el colchĂłn. Levanta el trasero y lame tus dedos.

TemblĂŠ. SabĂ­a a dĂłnde iba todo esto y repentinamente me sentĂ­ extraĂąamente vulnerable. Arrodillado sobre la cama con el trasero expuesto.

414-555-0270: Hazlo ahora mismo.

Madre de dios.

Jimin: Si, seĂąor.

Cada vez que tipeaba esas palabras, un choque de excitaciĂłn me atravesaba.

414-555-0270: ÂżCuĂĄl es tu nombre?

La pregunta me tomó por sorpresa. Fue tan inesperada que automáticamente comencé a escribir mi nombre real, antes de conseguir detenerme. Pero, ¿en qué estaba pensando? Ya le había pasado al hombre una foto de mi polla, no había manera que le diera mi nombre real. Ya podía imaginarme los encabezados de las noticias: “El idiota de Park Jimin envía una foto comprometedora al bartender de un hotel”.

Me estaba tomando demasiado el responder. Mi mente respondiĂł con el primer nombre que se me ocurriĂł.

Jimin: Seungmin.

414-555-0270: Voy a pretender que no acabas de decirme una mentira.

Me encogí y me pregunté si estaba decepcionado. La idea dejó un mal sabor al interior de mi boca. Quería disculparme con él, lo que hacía que todo se sintiera aún más confuso. Era un extraño, y esto era un encuentro anónimo… haciendo énfasis en el aspecto de “anónimo”. ¿Así que, por qué me importaba lo que él pensara acerca de mí?

Antes de poder desenredar mis pensamientos y adivinar cĂłmo debĂ­a de responderle, ĂŠl enviĂł un nuevo mensaje de texto.

414-555-0270: Toca tu agujero con los dedos mojados, NoSeungmin.

Mi corazĂłn golpeteĂł en mi pecho mientras que deslizaba la mano hacia mi trasero para hacer lo que ĂŠl me pedĂ­a. ÂżCĂłmo es que ese bastardo mega delgado tenĂ­a la habilidad de incendiar cada condenada terminaciĂłn nerviosa dentro de mĂ­?

El minuto en que presionĂŠ mi dedo contra la sensible piel de mi entrada, dejĂŠ caer el telĂŠfono y fui a por ello. Con una mano me masturbaba mientras que con la otra jugaba con mi agujero. No era nada diferente a lo que hacĂ­a cuando estaba en la oscuridad de mi casa, pero saber que ĂŠl tenĂ­a conocimiento de lo que pasaba, era mĂĄs caliente que el infierno.

414-555-0270: ÂżEstĂĄs imaginando que estoy detrĂĄs de ti, NoSeungmin? ÂżMi polla empujando contra tu entrada? ÂżDeslizĂĄndose dentro de tu culo? ÂżEs eso lo que quieres ahora mismo?

Lo era, demasiado. La idea de las manos de ese extraĂąo sobre mis caderas, de sus largos dedos presionando contra mi carne mientras me mantenĂ­a quieto y me jodĂ­a, me llevĂł a descender en espiral. Ignorando el telĂŠfono a favor de perseguir esa sensaciĂłn, me masturbĂŠ con mĂĄs fuerza, imaginando que era su mano la que sujetaba mi pene, apretĂĄndolo mĂĄs duro mientras que me llevaba al borde del precipicio. Con mi rostro presionado contra el colchĂłn, gritĂŠ en el orgasmo mientras que lĂ­quido cĂĄlido disparaba a lo largo de la cama y en toda mi mano. Me follĂŠ con los dedos un poco mĂĄs hasta que los espasmos terminaron.

ColapsĂŠ de lado, jadeando por aire con mi cuerpo agotado.

Antes de poder detenerme, tomĂŠ una foto de mi mano y pecho baĂąados en semen y la enviĂŠ antes de estirar la mano por unos paĂąuelos.

Jimin: OMG. Eso fue increĂ­ble.

Hubo una pausa larga. Tan larga que me preguntĂŠ si es que ĂŠl se habĂ­a aburrido y largado. ComencĂŠ a arrepentirme de enviarle una fotografĂ­a de mi clĂ­max cuando tres puntos aparecieron de vuelta en la pantalla.

414-555-0270: Vuelves a correrte alguna vez sin mi permiso, y te dejarĂŠ el trasero en rojo vivo.

La imagen mental de esa promesa hizo que mi pene desgastado se contrajera. Entonces, me di cuenta de las implicaciones de su mensaje: que lo que habĂ­amos hecho podrĂ­a pasar de nuevo. Que podĂ­a ser que hubiese una prĂłxima vez. SonreĂ­ ante la idea de que lo complacĂ­ lo suficiente como para que ĂŠl deseara mĂĄs. Incluso aunque yo sabĂ­a que no volverĂ­a a suceder.

Jimin: Si, seĂąor.

SentĂ­ como mis pĂĄrpados se volvĂ­an pesados, la entrada de la noche y los restos del orgasmo que me envolvĂ­an, me atraĂ­an hacia el sueĂąo. Cuando mi telĂŠfono vibrĂł, me costĂł un montĂłn de esfuerzo el abrir los ojos.

414-555-0270: ÂżCĂłmo te fue con tu primera experiencia de que te dijeran quĂŠ hacer?

SonreĂ­, sintiĂŠndome somnoliento, cĂĄlido y a salvo.

Jimin: Me gustĂł mucho. Gracias.

414-555-0270: Muy bien. Me enviarĂĄs un mensaje en la maĂąana para chequearte y saber cĂłmo lo llevas. Antes y despuĂŠs de tu presentaciĂłn.

Parpadeé, quizás no había leído bien. ¿Él recordaba que yo tenía una presentación en la mañana y quería saber de mí de nuevo? ¿Era posible que se preocupara por mí? ¿Qué esto no fuera simplemente un encuentro de una noche para él?

Mi cabeza se acelerĂł y mi corazĂłn latĂ­a mientras que yo intentaba resolver cĂłmo sentirme acerca de todo esto. ÂżEstaba interesado en ĂŠl? ÂżQuerĂ­a mĂĄs? Entonces, la segunda mitad de su texto apareciĂł y mis pensamientos se detuvieron en seco.

414-555-0270: Darle el control a alguien mĂĄs puede ser una experiencia intensa y no todos lo manejan bien al dĂ­a siguiente.

Oh, claro. Era eso. SacudĂ­ mi cabeza, ruborizĂĄndo pensamientos me ante mis propios sobre que este extraĂąo estarĂ­a realmente interesado en mĂ­.

Jimin: EstarĂŠ bien.

414-555-0270: No es una peticiĂłn, NoSeungmin.

Mi pecho se apretĂł ante sus palabras.

Jimin: Si, seĂąor.

414-555-0270: Bien. Lo hiciste muy bien y te mereces un descanso.

Duerme un poco y mucha suerte con tu presentaciĂłn de maĂąana.

Mi telĂŠfono vibrĂł y luego apareciĂł una imagen en la pantalla brillante. AllĂ­, en toda su gloria gruesa, rĂ­gida y de varios centĂ­metros, estaba la foto de la polla mĂĄs caliente que habĂ­a visto.

Mi propia polla hizo el valiente esfuerzo de levantarse de nuevo y animarse ante el inesperado regalo visual, pero el cansancio era mĂĄs fuerte y me quedĂŠ dormido.

No se me ocurriĂł hasta la maĂąana siguiente, cuando me hallaba apreciando la foto de la noche anterior, que la erecciĂłn del extraĂąo no estaba rodeada por los mismos jeans que el empleado del bar del hotel habĂ­a estado usando. Estaba enmarcada por unos elegantes pantalones de traje negro y los faldones de una camisa Oxford blanca con botones. Y, en la esquina del marco, habĂ­a un destello de rica madera caoba rugosa, como la que se veĂ­a dentro de las oficinas de los ejecutivos. Las mangas de la camisa estaban arremangadas hasta los codos, exponiendo los antebrazos fuertes de un hombre completamente diferente al bartender.

El horror me azotĂł cuando me di cuenta de las implicaciones de mi descubrimiento.

ÂżCon quiĂŠn carajos habĂ­a estado intercambiando textos?