Dibujando Esperanza

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Summary

Ana, una chica con fobia social, vive en las sombras de su propia mente. Su vida cambia cuando conoce a Carlos, un chico otaku apasionado por el anime y los videojuegos. Juntos, enfrentan sus demonios internos y construyen una relación especial. Un hermoso dibujo se convierte en un símbolo de esperanza y superación para ambos, recordándoles que incluso en la oscuridad, siempre hay luz.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
4.0 2 reviews
Age Rating
13+

Capítulo 1:Encuentro en la Biblioteca

Ana caminó por los pasillos de la biblioteca universitaria, su corazón latiendo con fuerza. El aroma a libros antiguos y madera pulida la envolvía mientras apretaba su cuaderno contra el pecho. Siempre había preferido la compañía de personajes ficticios a la de personas reales. La biblioteca era su santuario, un lugar donde podía esconderse de las miradas críticas del mundo.


Al pasar junto a las altas estanterías, la mirada de Ana se posó en un joven sentado en una mesa apartada. Su cabello rebelde caía sobre su frente, y llevaba unas gafas de montura gruesa que ampliaban sus ojos. Estaba dibujando algo en un cuaderno desgastado, completamente absorto en su trabajo.


Ana dudó, dividida entre su deseo de permanecer invisible y su curiosidad por el desconocido. Nunca había visto a nadie tan inmerso en su arte. El lápiz del joven se movía con determinación, creando líneas delicadas que danzaban sobre el papel.


Reuniendo valor, Ana se acercó a la mesa. “Perdón”, balbuceó. “¿Qué estás dibujando?”


El joven levantó la vista, sorprendido. Sus ojos se abrieron al encontrarse con los de Ana. “Oh, eh, hola”, dijo. “Soy Carlos. Estoy dibujando un personaje de mi anime favorito.”


El corazón de Ana dio un vuelco. Nunca había hablado voluntariamente con nadie, mucho menos intercambiado nombres. “Soy Ana”, respondió. “También me gusta el anime.”


Carlos se ajustó las gafas. “¿En serio? ¿Cuál?”


Ana vaciló y luego susurró: “El Viaje de Chihiro”.


Carlos sonrió. “¿Fan de Studio Ghibli, eh? Genial. ¿Quieres ver mi dibujo?”


Ana asintió, y Carlos giró el cuaderno hacia ella. El personaje en la página era etéreo: una chica con cabello ondulado y ojos que guardaban un universo de secretos. “Se llama Luna”, explicó Carlos. “Es mi escape de la realidad.”


Ana siguió las líneas con el dedo. “Es hermosa”, dijo. “Ojalá pudiera dibujar así.”


Carlos se inclinó más cerca. “Puedes”, afirmó. “Todos tenemos nuestra forma de crear magia. Luna es mi luz en la oscuridad. ¿Cuál es la tuya?”


Ana miró alrededor de la biblioteca, los tomos polvorientos y las luces fluorescentes parpadeantes. “No lo sé”, admitió. “Quizás aún no lo he descubierto.”


Los ojos de Carlos se suavizaron. “Bueno, Ana, tal vez podamos encontrarlo juntos.”


Y en ese rincón tranquilo de la biblioteca, rodeados de libros y sueños susurrados, Ana y Carlos comenzaron una historia que cambiaría sus vidas para siempre.


Continuará…