Una parte
Yo no había renacido, simplemente una parte de mí, había muerto.
Sueña ahora como nunca hiciste, el cadaver en vacío te lo reclama.
No desprecies tus propias lágrimas.
Sonríete desde abajo y perfuma un nuevo alba con la más ardiente resonancia.
Escucha sin cohibirte en falacias.
Esputa cuanto quieras y no te olvides de nada, de todo.