Prólogo
—Señorita You, ¿Reconoce el cadáver sobre la camilla?—. Pregunta el forense a la chica alterada al lado de él.
Su respiración rápida, sudando y soportando las lágrimas además de las ganas de vomitar lo cual no era para menos su padre, o mejor dicho, lo que quedaba de su padre estaba sobre la placa metálica, su cuerpo destrozado, órganos expuestos y comidos, gusanos saliendo de la órbita derecha de lo que era su ojo, no era el único lugar donde los tenía, su pecho abierto, tenía una masa blanca punzante dónde debería ir el corazón; sus piernas separadas de su cuerpo no eran más que colgajos de carne unidos al hueso, la izquierda estaba incompleta con rastros de mordeduras, su rostro, antes el de un hombre de aspecto gentil ahora era horroroso, con el cráneo destrozado y el cerebro derretido cuál helado en verano.
You trago sus sentimientos y su vómito estaba próximo a salir.
—Si señor oficial, él es mi padre—. El oficial volvió a colocar la bolsa negra sobre el cadáver pútrido.
—Bien, volvamos arriba señorita You—. El hombre de negro fue el primero en dejar la morgue, sin embargo You sé desplomó en el piso llorando en silencio, tenía que ser fuerte, ahora estaba sola en el mundo, tomo valentía de lo más profundo de su ser y siguió al hombre hasta las oficinas.
—¿Qué saben del asesino?—. Preguntó conteniendo su ira.
—Realmente poco, pero se le atribuyen otros varios asesinatos, sin embargo.— Hizo una pausa suspirando a sabiendas lo que vendría.
—Esto es caso cerrado por órdenes de la división especial, se le entregará el cuerpo luego cuando sea reconstruido o si usted prefiere se Incinerará—.
—¿Qué?—. You no sabía cómo reaccionar, sentía arder su interior con furia infernal, sin embargo la duda era mayor, sabía que no le iban a dar explicaciones, la policía siempre había sido muy reservada.
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Después de unos días, ahí estaba You, sentada frente a su mejor amiga en la sala de su casa observando la caja de cenizas de su padre. —Chika...¿Por qué? ¿Por qué lo mataron a él? Nunca molestaba a nadie, era buen hombre, si hubieras visto, parecía que lo atacó una bestia y lo dejo a medio comer... Fue horrible—. La mirada de You se había apagado, en 7 días había perdido algo de peso, ¿Dormir? No lo hacía mucho tampoco, las pesadillas y la incertidumbre eran mayores. —Literalmente él solo salió por leche y ya no volvió... ¿Y si fue mi culpa por dejarlo ir?—.
—¿Por qué no te unes a la división especial? Siempre andan contratando y se gana bien por lo visto, así tienes dinero y respuestas—. Las únicas dos neuronas funcionales de Chika se activaron para darle a You algo de ánimo y esperanza. —¡You! No permitiré que te culpes, no tuviste la culpa, fue culpa del asesino—. Chika tomó a su amiga por los hombros.
—¿Crees que de verdad pueda encontrar respuestas ahí? ¿Y si es peligroso?—.
—Nunca sabrás si no lo intentas, mañana mismo vas a aplicar y yo misma te voy a llevar—. —¿Mañana? Realmente yo...—. —Si mañana nos vamos a primera hora—.
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Chika realmente había cumplido su palabra, ya estaba temprano por la mañana en casa de su amiga y You, acostada en su cama con su cuarto y ella misma hecha un desastre.
—¡Pasa~a ya sabes dónde dejó la llave!—. Gritó y espero con tranquilidad el regaño de su amiga.
—Por dios You, ¿Hace cuanto no limpias aquí?—. Chika se sorprendió al ver el desastre que You tenía como cuarto.
—Hace una semana...—.
—Vete a duchar y a cambiar en lo que yo arreglo tus papeles—. Tomó los brazos de You parándola a fuerza de la cama y dirigiéndola al baño.
—¿En serio sigues con eso?—.
—Si, y si no quieres investigar sobre porque cerraron el caso de tu padre al menos ve para que juntes dinero y nos vayamos de vacaciones—.
—¡Oye no me veas cara de banco!—. You cerró la puerta del baño y comenzó a ducharse.
—Solo es una sugerencia—.
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«Ya que me queda» «Todo aquí es raro, sus uniformes son raros, es más, parecen civiles» «¿¡ESA MANCHA ES SANGRE!?»
La ansiedad y la mente hiperactiva de You le daba una mala pasada mientras esperaba en el pasillo. No podía creer que en serio Chika la había traído, ni siquiera su apariencia era digna de una entrevista, llevaba algo demasiado casual, pero en definitiva mejor que el desastre que era antes.
—Watanabe You, puedes pasar—. Dijo una voz desde la oficina al fondo del pasillo.
Al abrir la puerta esperaba encontrarse con cualquier cosa, tal vez un hombre de raza negra de dos metros o un estereotipo de villano, pero no, se encontró con una rubia de sonrisa brillante.
—Vaya, creo que te he visto antes—. No era buena señal, la ansiedad se apoderó del cuerpo de la menor en sala. —No lo creo, yo nunca la he visto a usted—. La rubia sonrió más ampliamente. —No, pero en fotografía si, ¿Conoces a Matsuura Kanan, cierto?—. You trago saliva, era un nombre que no había escuchado en años y que le traía todo tipo de recuerdos, algunos más candentes que otros.
—Si, la conozco, íbamos juntas en preparatoria—.
—Contratada—.
—¿Qué? ¿Tan fácil?—.
—Claro, si eres amiga de Kanan debes ser similar a ella, aun así tienes que pasar por una misión para saber si estás totalmente dentro o te quedas en oficina, lo cual es muy aburrido a mí parecer—. La rubia sacó de un locker una placa y una pistola.
—Bueno, no nos hemos presentado, mi nombre es Mari Ohara, la jefa de este lugar, será un gusto trabajar contigo es más, te pondré en el mismo equipo que Kanan, y toma esto, es tuyo ahora.—.
La mente de You se hacía mil y una preguntas, pero no podía quedarse en shock simplemente, tomo la placa y la guardo en un bolsillo de su pantalón, la pistola se la quedó en la mano, no había donde ponerla.
—Un gusto en conocer la señorita Ohara—. Notables nervios en su voz que Mari notó. —Simplemente dime Mari, espérame tantito, haré una llamada e irás con el equipo de Kanan.—.
You simplemente asintió con la cabeza y se quedó sentada como niña regañada en dirección escolar.
—Kanan, my love, I need you, ven a mi oficina... Si ya sé que estaban por salir, pero hay una novata y ya sabes... Por favor Kanan...¡Es Watanabe You!...¿Kanan?...¿Kanan? ¿'Tas ahí?— Mari se quedó al teléfono esperando que Kanan contestará hasta que por la puerta apareció la susodicha junto a su compañero.
—You...¿Por qué estás acá?—. Dijo frívola. —Han pasado varias cosas y pensé que sería buena idea entrar a la división especial—. Dijo tratando de poner una sonrisa falsa, ni de broma diría que fue arrastrada por Chika hasta ahí.
—Espero que dures aquí, no es para débiles de corazón y mente...y estómago. Vámonos, You, Megumi.—.
—Siempre tan seria Kanan, no te preocupes You, yo le avisó a tu acompañante de todo—. Mari despidió a los tres con un gesto inocente de mano.
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—¿Y hasta dónde vamos?—. Preguntó You tratando de sonar como que sabía lo que hacía cosa que logro engañar a sus compañeros.
—Por lo visto un clase E poseído, será relativamente fácil, pero hay civiles involucrados—. Exclamó Megumi quién iba de copiloto. —Aunque es preocupante el hecho de que el último equipo que fue resultará herido de gravedad—. La seriedad en las palabras de Kanan eran palpables junto a una preocupación creciente.
¿Clase E? ¿Poseído? ¿Dónde piñas se había metido You?
—Si salieron heridos puede que entonces no sea un clase E—. You trataba de lucir tranquila y lo lograba, pero sus piernas parecía que tenían vida propia y la iban a impulsar afuera del auto en cualquier momento.
—Me temo que es una posibilidad, pero entre más peligroso, mejor la paga muchachos, así que demos todo de nosotros—. Kanan tomaba como siempre el liderazgo.
—Y luego podemos ir a un bar a celebrar que te uniste You—. Megumi sonrió por el espejo retrovisor.
Después de unos minutos ya habían llegado al lugar, acordonado por la policía normal, ambulancias y unos civiles ya fuera, el lugar era un complejo de departamentos.
—Creemos que esa cosa está en el segundo piso, cuarto b12—. Habló un policía desde fuera del auto.
Kanan, Megumi y You ya estaban fuera; You no tuvo de otra que guardarse toda la ansiedad e insultar en todos los idiomas habidos y por haber a Chika.
El arma de Kanan era una katana de gran tamaño y filo excepcional. El arma de Megumi unos puños americanos con Taser incluido y luego estaba You, con una pistola que nunca había usado en su vida.
—Primero voy yo, ustedes me siguen—. Kanan fue primero liderando el trío, después de ella Megumi y al último You que ya tenía el arma lista para disparar a como su inteligencia le dio a entender.
—Usaremos las escaleras es mayor seguridad—.
Mientras subían You no pudo dejar de notar que había una especie de venas o micelio mientras más se acercaban al objetivo, ¿Con qué se encontraría? Le daba pavor el pensar, pero ya no había más que hacer.
Finalmente se aproximan peligrosamente al objetivo y los sonidos raros no tardan en aparecer.
Cómo gruñidos guturales mezclados con mucho dolor y agonía.
Kanan pateó la puerta y ahí estaba esa cosa.
—¡Dispara You!—. You había visto a esa cosa, cerro sus ojos y soltó parte el cargador en lo que pensaban era la cabeza.
Lo que en algún momento fue un humano estaba casi por completo fusionado con la silla que se encargaba de inmovilizarlo, como una masa de aspecto gelatinoso de tonos durazno supurando sangre de las heridas con las balas.
La cosa dio un aullido de dolor abriendo su mandíbula totalmente la cual iba desde la boca hasta el inicio de su estómago con dientes que parecían más bien lanzas.
El ser trato de levantarse sin embargo cayó sobre su pecho-boca, pero eso no lo detendría, las costillas que servían de su soporte se expandieron sirviendo como pequeñas patas de araña aunada a sus atrofiados miembros de los que salían las venas que rápidamente uso cuáles tentáculos para atacar.
—¡VAMOS!—. Grito Kanan cortando las venas dando paso libre a los demás aunque con eso empezó una lluvia de sangre.
Megumi fue el segundo en actuar saltando y cayendo con sus puños en la cabeza del ser que dio un grito de agonía y temporalmente se paralizó por la electricidad, pero, más paralizada estaba You, no tenía cabeza para lo que veía, pero no debía de acobardarse o moriría. Aprovecho su distancia y aún con las manos temblando volvió a disparar a la cabeza causando que esté empezará a convulsionar, las venas que atacaban a Kanan se apachurraron cómo patas de araña cosa que Kanan aprovecharía para junto a Megumi atacar directamente el corazón del ser hasta que dejara de moverse.
—Si no hubiéramos venido preparados hubiéramos salido heridos—. Dijo triunfante Megumi.
—Cierto... You ¿Estás bien?—.
—Sí... Solo no había visto tanta sangre junta... Ha, ha, ha... Ha—. La cara de You gritaba trauma. Demasiadas preguntas que era mejor no hacerlas.
—Bueno, es normal, los cazadores amateurs tienen los trabajos más leves a comparación de nosotros. Bueno, ya acabamos con esta cosa, es hora de dejar que los de limpieza se encarguen—. Kanan envainó su katana y abrazo a sus dos compañeros por la espalda.
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—No has tocado la comida You, ¿Pasa algo?—. Chika observó con preocupación a su amiga, al final You había decidido ir otro día a festejar su ingreso "satisfactorio" en la división especial.
—Digamos que estuve en un caso donde pues...no fue muy agradable—.
«¿Qué era esa cosa? ¿Acaso uno de esos mato a mi padre? ¿Por qué no es de conocimiento público que existen esas cosas? ¿Son demonios? ¿Qué son? ¿La división especial no se encargaba de asesinatos?».
—Chika...¿Puedes dormir conmigo?—. Preguntó una temerosa You.
—Lo siento, me tengo que ir a casa, solo vine a cenar.—
—Bueno está bien—. Pensamiento intrusivo «¿Y si Chika se encuentra con una de esas cosas?». —Chika, cuídate mucho al irte, hay cada loco últimamente—.
—No me pasará nada, no te preocupes, vaya, sí que te hacía falta algo de adrenalina, al menos ya te ves mejor...de cierto modo—. Chika le dio unas palmaditas en la cabeza a You.
—Bueno You, ya acabamos de comer, al menos de mi parte, nos vemos mañana, después de tu trabajo claro está—.
—Si, me adelantaron algo de la paga, creo que si podremos ir de vacaciones si me siguen pagando así—. You quería distraer su mente con algo bonito. —¡Yeeei!—.
Al final, You llevó a Chika a la salida de su casa, rogando que no le pasará nada.
Otra noche, sola en su cuarto, Chika lo había limpiado, que sería de ella sin su amiga.
Mirando al techo se dio cuenta de todas las dudas y todas las mezclas de sentimientos que había en su interior.
Abrió un cajón sacando fotos de antaño, la preparatoria, una foto donde ella estaba en medio de otras dos chicas, Kanan y una pelirroja, Riko Sakurauchi, sabía que había sido de Kanan, pero de ella, nada.
Aclarando su mente metiendo el pasado para borrar las memorias oscuras de ese día acabo dormida.
La ventana se abrió, alguien entro, la oscuridad y el cansancio hicieron que You apenas y reaccionará.
La persona se inclinó cara a cara con You.
—Miren a quien tenemos aquí, el perro que perdí, como una linda chica, ¿Quién me dará caza? ¿Tú?—. Una suave mano acarició la mejilla de You, algo en la persona la forzó a seguir durmiendo.
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A la mañana siguiente You despertó totalmente asustada, todavía la foto estaba en su mano, pero al darle la vuelta había algo escrito.
“Toda sangre que aquí se derramará, será cada gota tan especial, beberás sin cesar, ya no podrás escapar.”
Lo preocupante para You era lo que estaba escrito con sangre.
“Solo mira lo que hay en tu ser”.
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