Lost boy ||KM||

Summary

A los once años, luego de una buena tanda de golpes y maldiciones, y una rotura en la quijada, encontró un refugio al que huir siempre que las cosas se pusieran feas. La oscuridad en un rincón bajo su cama. Jungkook siempre fue tan dulce, tan comprensivo y amoroso, y por supuesto, estuvo más que dispuesto a ser el rincón de oscuridad de su vieja cama. Jungkook le había echo entender, que su belleza suave, no era su culpa. Ni su cabello dorado medio ondulado, ni su rostro hermoso, ni sus brillantes ojos marrones, ni su cuerpo esbelto y delicado. Nada de eso era su culpa. ~~~~~~~~ Advertencia. ✎ One Shot. ✎ No cop, no adap. ✎ No lemon.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Parte Única.

Para golpear a un niño de seis años, debías de ser un gran hijo de puta. No es que él culpara e insultara a su propia madre de ello, pero las cosas iban por ese camino.


Hyo Eunhye se llamaba, la fatídica mujer que le tocó traerlo al mundo, criarlo a base de golpes, insultos, y bajones de autoestima.


Por supuesto, él tenía culpa de todo eso, de que su madre se hubiese preñado de un millonario que de seguro ni la recordaba, también de hacer tantos cambios en su siempre perfecta figura, cuadrando sus curvas, su delgadez. Y por supuesto, mientras crecía, el siguió teniendo la culpa de que su belleza fuera tan exuberante.


Entonces Jimin aprendió a refugiarse en muchas cosas, y la más importante, en algo o alguien que jamás le dejaría en medio de la nada.


A los once años, luego de una buena tanda de golpes y maldiciones, y una rotura en la quijada, encontró un refugio al que huir siempre que las cosas se pusieran feas.


La oscuridad en un rincón bajo su cama.


Y a los diecinueve, Jimin entendió que Jungkook se volvió la misma oscuridad bajo su cama, esa que compartían cada noche, en medio de abrazos, besos, caricias, y amor.


Amor.


Era tan raro pensar tan siquiera en la palabra.


Julio regalaba entonces noches estrelladas y frescas. Claro, esa noche no fue la excepción, y el siguió siendo el culpable de muchas cosas; como de la pareja que pasaba tomada de la mano, o de los autos pasando a toda velocidad por la autopista, el fue el culpable esta vez, de que su mundo no tuviera una salida, de que ya nada sirviera en su vida. Él tenía que escapar, él tenía que buscar su propio rumbo, él sencillamente, debía dejar de existir.


Habían pasado dos años desde eso, y a veces le era imposible no pensar en todo lo que hubiese perdido, en todo lo que jamás hubiese tenido, en lo que jamás hubiese amado.


A Jungkook. Todo se resumía a Jeon Jungkook.


Se habían vuelto amigos, compañeros de piso, y luego amantes.


Y su salvador.


Jungkook se había disculpado con él tantas veces en el mismo día, que deseaba con todas sus fuerzas que el pelinegro no hubiese echo su relación pública.


Muchos fanáticos de la famosa estrella, se habían enojado y habían criticado fuertemente el que el ídolo hubiese tenido una relación a escondidas, y lo peor, con un hombre.


Ese día fue su primera discusión como pareja, y Jimin comprendió que todas tenían sus altas y bajas, por muy perfecto que fuese todo.


Él se había enojado fuertemente cuando Yoongi, el rapero también famoso, y mejor amigo de Jungkook, le había contado que las redes sociales habían amanecido revueltas cuando su novio había publicado en su cuenta oficial, que estaba saliendo con un chico, y que era inmensamente feliz con él.


Y otra vez, se había culpado de que la carrera de su novio pudiera estar a la pendiente de un hilo. Por más que Hoseok, la pareja de Yoongi, le hubiese explicado que nada de eso ocurriría, porque la fama de Jungkook era inexplicable, y que en su mayoría, todos lo amaban por su voz, sus bailes, y por su personalidad, aunque también por su físico. Pero en resumidas cuentas, el no debía culparse.


Esa noche fue la primera vez que Jungkook le gritó, y le asustó, también.


Le había gritado que estaba cansado de verlo sufrir, de verlo culparse por cada maldita cosa que pasaba a su alrededor y tener que aguantar, encima, que no pudiese compartir con el mundo la felicidad que estaba viviendo a su lado.


Porque estaba siendo realmente feliz.


Jungkook hizo que se enamorara como jamás imaginó, ni en sus sueños, porque muchas veces, soñar era peor que la realidad.


La primera noche que hicieron el amor, Jimin sintió que tocaba el cielo con la punta de sus pequeños dedos, y que su corazón pudo haber reventado en un instante.


Habían viajado juntos a Tokio, Japón. Visitaron algunas tiendas y Jungkook le había comprado montones de ropa y otras cosas innecesarias, pero quién detenía al pelinegro cuando algo se le metía en la cabeza.


Las calles habían estado lluviosas, pero nada de eso importó para que caminaran por horas tomados de la mano, mientras Jungkook retrataba con su cámara todos los rincones, apreciando la belleza de la cuidad, y por supuesto, siendo él, el modelo de mucha de las escenas que tomaba su novio.


Nunca había sido tan feliz en toda su vida, e increíblemente todo aquello se redujo a un día.


Lo mejor llegó en la noche, cuando su novio vendó sus ojos a la hora de adentrarlos en la habitación de hotel que habían rentado desde Corea.


Lloró de alegría y pensó que tanta emoción podría hacerle daño, porque su pecho dolió tanto, pero tanto.


La suite estaba a oscuras, con montones de velas por los rincones, flores, aromatizantes y globos.


Todo para él.


— Te amo tanto, cariño — le había susurrado Jungkook, en cada beso, mientras lo desnudaba, y mientras penetraba su cuerpo en la bañera repleta de espumas en el enorme baño.


Jungkook siempre fue tan dulce, tan comprensivo y amoroso, y por supuesto, estuvo más que dispuesto a ser el rincón de oscuridad de su vieja cama.


Jungkook le había echo entender, que su belleza suave, no era su culpa. Ni su cabello dorado medio ondulado, ni su rostro hermoso, ni sus brillantes ojos marrones, ni su cuerpo esbelto y delicado. Nada de eso era su culpa.


Él era así, y nada ni nadie lo cambiaría, ni los golpes, ni los insultos, ni las maldiciones de una madre.


Por eso, el quería hacerle entender a su madre, que aunque tuviese que pasar por lo mismo, una y otra vez, mientras estuviese Jungkook para salvarlo al final del túnel, el lo haría sin dudar.


Porque el odio y la culpa, la baja autoestima, la inseguridad, la ira, el miedo, todo aquello que daña a una persona desde adentro, se habían ido poco a poco dando paso al amor.


Y Jungkook tenía para darle mucho de eso.


Y él más, porque nunca lo tuvo, ni supo a quién, ni cómo darlo.


Muchas noches lloró entre pesadillas, con el estómago revuelto, mientras Jungkook le sostenía el cabello y le palmeaba la espalda mientras vomitaba todo lo que habían cenado.


Porque aunque quisiera enterrarla, a veces ella le hablaba entre sueños, y parecía burlarse de él, riéndose de su feliz vida ahora.


Otras madrugadas terminaba en los brazos de su chico, siendo sostenido fuertemente mientras se deshacía en llanto, porque de vuelta, ella aparecía en sus sueños. Entonces ya no tenía que correr a bajo de la cama, porque solo bastaba con fundirse en el pecho ancho y fornido de su novio, solo bastaba ocultarse en su cuello, solo bastaba con que le susurrara que todo estaría bien.


Era libre de una vez por todas, ya no tenía que escapar, ya conocía su propia luz. El era más de lo que alguna vez pensó, o tan siquiera soñó.


Su madre nunca imaginó que todo se le saldría de las manos, que grave error.


Él no era una maldita creación, el ya sabía decir adiós y mantenerse con la frente en alto.


Una madre es una madre, como sea.


Y el había echo más que bien su papel como hijo.


Aún con el pasar de los años, seguiría amándola como siempre lo hizo a pesar de tantos daños. Sólo que cada quien por su lado.


A su manera, a su vivir.


Y el de él, estaba junto a su salvador, Jeon Jungkook.


























¡Hola...!


Hace algún tiempo que no subo alguna historia. Perdónenme.


Este One Shot lo hice una de estas noches encerradas en casa y espero les guste.


Si hay algún error, disculpen, por favor.


Ah, y con el viaje a Japón, me referí al GCF in Tokyo que realizó Jungkook, nada más.


Cuídense, por favor.


Dianita la ama. ❤️❤️❤️❤️