Prólogo.
Decir que la música estaba reventando sus oídos era poco, el suelo vibraba a sus pies y las paredes parecían retumbar, y para empeorar la situación, el lugar se encontraba repleto de personas, olores fuertes a alcohol y cigarrillo lo atacaban y que todos quisieran pegarse a él no ayudaba.
Jimin atravesaba los grandes montones de gente sin dificultad, debido a que su menudo y pequeño cuerpo se movía ágilmente. La oscuridad y el intercambio de colores de las luces en aquel pub, lo mantenían medio loco, pero con un mayor control pudo llegar rápido a la habitación que sabía, se encontrarían aquellos mocosos.
Con una ruda patada, la puerta fue abierta de par en par, las personas en su interior quedaron estupefactas al encontrarse a un endemoniado Jimin en el umbral, con una mirada furiosa y sus pequeñas manos hechas puños.
— ¡Jeon Jungkook! — gritó el rubio, vacilando entre cada rostro en aquel interior lleno de mocosos que se creían los mayores tomadores, bebedores y mariguaneros, cuando no sabían ni para que se usaba el pito, de seguro, no era que él lo supiera, Jimin estaba peor que ellos.
— ¡Mueve tu maldito trasero y el de mi hermano hasta afuera, ahora! —.
Todos se miraron con leve pena, llegando a un mismo punto donde se encontraban dos jóvenes, un pelinegro alto, de notables músculos, y otro, castaño, que intentaba ocultarse tras el primero, siendo en vano puesto a que los dos eran del mismo tamaño.
— ¡Pero hyung! — saltó el menor, haciendo verdadera aparición con un puchero en sus labios — Yo quiero seguir aquí, usted váyase —.
— Si, me iré, pero con ustedes dos, par de mocosos irrespetuosos — los tomó a los dos del brazo y arrastrándolos, los llevó a los tres hasta la entrada del local.
— Jimin hyung, nosotros no queremos irnos, no puedes obligarnos —. habló esta vez el pelinegro.
El de baja estatura se giró sobre sus talones, y se acercó al mayor, con un ceño fruncido en su frente.
— ¿Te tengo que decir, Jungkook, lo que se hace allá adentro? —. señaló con su rechoncho dedo el interior — ¿Te has preguntado que pensaría mamá si sabe que ustedes vienes a estos lugares? — la arruga en su frente se suavizó cuando el otro lo rodeó con sus brazos y besó su cuello ruidosamente.
— Pero hyung, nosotros deseamos estar aquí, además, el grupo de baile de Tae competirá esta noche, y usted nunca ha dicho nada, hágalo por esta vez —.
Se observaron a los ojos, y el pelinegro podía jurar ver un brillo especial en los ojos de más chico, lo que significaba que volvería a ocultar la presencia de ellos en el pub, pero en cuestiones de segundos todo aquello se derrumbó al verlo alejar sus brazos de su cálido cuerpo.
— Los dos adentro, y no me hagan usar la fuerza — abrió la puerta del auto que aparcaba justo detrás del rubio.
— ¡No, yo quiero quedarme! — corrió lejos Taehyung, manteniendo firme la idea de quedarse a continuar la fiesta.
— ¡Vuelve acá, Taehyung! — intentó correr tras su hermano, pero la grande y rasposa mano de Jungkook envolvió su flacucha muñeca.
— Hyung, ¿cuál es su maldito problema? — preguntó enojado el de contextura fornida.
— Ah, mi problema... — asintió el más chico, zafándose del agarre del otro — Mi problema es, que nunca debí dejar que trajeras a mi hermano a este lugar, debí dejarte que continuaras con estas cochinadas, pero no meterlo a él — su voz sonó mas segura de lo que esperaba.
— Perdón, pero ahora no me culpes — río con ironía el pelinegro — Tu hermano fue quien quiso venirse conmigo, y aparte, no todos los que venimos acá lo hacemos para beber o fumar, también nos divertimos escuchando la música y bailando, inculto —.
— Cierto, el culpable soy yo, se me había olvidado — sarcasmo se hizo notar — Te pedí que dejaras de venir acá, que evitaras estas cosas, pero no, seguiste haciéndolo, sabiendo que me disgustan estas cosas — enarcó una ceja, retrocediendo para ir en busca de su hermano.
Jungkook cerró fuertemente sus ojos, callando las palabras que querían salir de su boca, con tal de no darle más cuerda al asunto. El podría parecer joven, y lo era, para tener dieciocho años recién cumplidos, era un chico demasiado maduro y responsable. Por el bien de su relación con el rubio, debía acatar sus órdenes, el lo amaba, tanto que se tragaría su orgullo por tal de no discutir con el otro.
— No volverás a pisar este lugar, nunca en tu vida — decía Jimin, trayendo a un revoltoso Taehyung a rastras, con uno de sus brazos torcidos tras la espalda — Como que me llamo Jimin —.
El pelinegro vio a su novio meter al menor en los asientos trasteros, por lo que corrió al lugar del copiloto, el rubio a su lado, prendiendo el motor y con un rápido movimiento presionar el botón de los seguros.
— ¡Yo quiero volver! — gritaba el castaño pataleando y golpeando el respaldo del asiento de Jungkook.
— ¡Pues grítale a tu hermano, no a mi! — el de grandes ojos se giró para encarar al otro — El es quien quiere sacarte de ahí, yo también quiero quedarme —.
— ¡Jungkook! — regañó el rubio al chico a su lado — ¡Deja de decir eso, simplemente no quiero que mi hermano viva la asquerosa vida que vives tú, eso es lo que quiero! — observó por unos segundos al otro, perdiendo momentáneamente el control del auto, logrando estabilizarse a tiempo.
— ¡Con que asquerosa vida, ¿eh?! — se giró el pelinegro en dirección a su pareja — ¡Si mi vida es asquerosa no sé que haces conmigo! — la ira comenzaba a fluir por sus venas, pero esta vez no se callaría, nada de eso.
— ¡Pensé que cambiarías! — gritó girando en una curva, las calles a esa hora estaban siendo poco transitadas.
— ¡Yo quiero volver! — alzó la voz el menor, estirándose sobre su asiento para presionar el botón y desbloquear los pestillos, así podría huir y debía aprovechar que la parejita delante andaba discutiendo.
— ¡Perdón por decepcionarte, señor perfecto Jimin! —.
— ¡Deja eso, Taehyung! — el rubio golpeó la mano de su hermano, pero este siguió insistiendo — ¡Y yo no soy perfecto, Jungkook, ya te dije que no me...! —.
— ¡Yo quiero ir a la fiesta, joder!—.
— ¡Qué te estés quieto, Taehyung!—.
— ¡JIMIN! — gritó el pelinegro viendo al rubio perder el control con el timón y el auto enfrente suyo pitar escandalosamente
— ¡CUIDADO! — se lanzó sobre el cuerpo del rubio en un brusco movimiento.
¡CUIDADO!
¡Cuidado!...
Cuidado....
— ¡HYUNG! — entre la silenciosa noche, sólo se escuchaban aquellos gritos, y Jimin podría jurar saber de quien era.
Su cuerpo pesaba un montón, su cabeza dolía, sentía sus manos hormiguear y sus ojos se negaban a abrirse.
— ¡Ayúdame, Jimin hyung! —.
Otro grito suplicante, otro grito de aquella misma voz que no lograba reconocer, por más que quisiera. Con fuerza, logró que sus ojitos se abrieran, permitiéndole ver un asfalto teñido de rojo, su respiración más que pesada, y moviendo su cabeza sólo un poco, logró visualizar a su novio, al chico de su vida, a su querido Kookie, que yacía tirado con su estómago al piso.
— J..Jung... — apenas podía articular palabras, con pesadez y torpeza, se fue poniendo de pies, sus ojos comenzaba a ver más borrosos con el paso de los segundos, haciéndosele más difícil el ver.
— ¡Jiminnie, ayúdame! — girándose bruscamente, casi perdiendo el equilibrio, llevando una de sus manos a sus costados, donde dolía mucho, pudo ver los vidrios delanteros del coche rotos, por donde habían salido él y Jungkook, más el menor aún se encontraba dentro — ¡Ayúdeme, hyung, mi pierna está atascada! — pero apenas luego de escuchar aquellas palabras, notó el auto inclinado a un lado del puente, casi cayendo.
Arrastrando uno de sus pies, logró dar un primer paso, debía llegar a donde su hermano y sacarlo del auto, debía hacerlo, aunque sentía su cuerpo caer en cualquier momento.
Observó de reojo a Jungkook, y con el dolor de su alma, debía ir en ayuda a su hermano menor, luego se haría cargo de su novio, estaba en una maldita encrucijada, pero quien más peligraba era el menor, debía sacar a Taehyung de allí, el pelinegro podría estar inconsciente solamente.
— T...tae — susurró con miedo, cuando su vista se volvió oscura, tratando de mantener la calma, dirigió su mano libre al frente, la cual tiritaba herida y sangrienta, como si con ese simple acto pudiera ver el camino — ¡¿Dónde estás, Tae?! — gritó continuando por el mismo camino, pero tropezando una y otra vez — ¡Taeh...! — una tos fuerte le hizo interrumpirse, pasando el dorso de su mano por su boca, alejando algún líquido que comenzaba a salir, sangre.
— ¡Jimin hyung, ayúdeme! —.
Jimin hyung, ayúdeme...
...ayúdeme...
Y eso fue lo último que escuchó Jimin, antes de caer con un ruido sordo al piso, perdiéndose en la cruda e incógnita inconsciencia.
Hola.
Cómo pudieron notar, es un nuevo proyecto, algo loco pero fíjense, estaba en uno de esos días sin ir a la escuela a causa de estar enferma, y entonces me puse a ver mis pelis favoritas Attack of the Titans, de seguro alguien de aquí la ha visto, es japonesa y para mi es una de las mejores películas de ciencia ficción creadas en el mundo, y terminé viendo Blind, una peli súper buena, y pues entonces, me vino la inspiración jjjj.
OJO *Advertencia*
Si alguien acá ha visto la película, le pido por favor que no haga comentarios fuera de lugar o que puedan incomodarme, estoy dejando bien en claro que la idea principal será la trama de este proyecto, ósea, la aparición de un psicópata en la vida de Jimin y Jungkook, queriendo matar a uno para tener actos sexuales y queriendo matar al otro por ser testigo de uno de sus crímenes, pero el resto de lo que aparecerá, como los personajes, las relaciones entre ellos, los sucesos, todo lo demás es creado por mi, por lo que no lo considero una adaptación, para nada.
Sólo este capítulo será narrado así, los que continúan serán normales, algunos, la mayoría, desde la perspectiva de Jimin.
Espero que les guste, porque a mi me encanta mucho, yo los adoro y quiero cantidad, enserio.
Dianita los ama.