Capítulo 1
Me acomodo en el asiento del copiloto del coche bajo mientras la puerta del maletero se cierra con un ruido sordo detrás de mí y me abrocho el cinturón. Aprovecho la oportunidad para mirarlo mientras cruza por la parte delantera del vehículo. Sus pasos largos son seguros, pausados. Roza el capó con los dedos de la mano izquierda antes de rodear los faros delanteros y llegar a la puerta del conductor. De repente, estoy inquieto, y yo nunca me siento así. Este coche es demasiado pequeño para los dos. Me molesta la idea de estar enjaulado en los mismos tres metros cuadrados que él durante todo el camino hasta Filadelfia. Tan solo hace veinte minutos que lo he conocido. ¿Por qué tiene este efecto sobre mí? La manilla de la puerta hace clic y se sienta frente al volante. Al cabo de un segundo, el motor ronronea. Por el rabillo del ojo, observo como se abrocha el cinturón, pero mantengo la cabeza derecha y me concentro en mis manos, que descansan sobre el regazo, hasta que el silencio se prolonga durante demasiado tiempo. Él me mira fijamente, con el coche al ralentí, y parece estar dispuesto a esperar hasta conseguir mi atención. Giro la cabeza y lo miro a los ojos. Son marrones, otro rasgo que complementa a alto y guapo. La situación lo divierte, y la mirada se le ilumina mientras habla, lo cual me perturba. ¿Por qué? —¿Cómo es posible que pienses que Yoongi es el chico perfecto para ti? Ahí está el porqué.