MI MAÑANA SIN DOLOR

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Summary

Es la historia de un hombre condenado a muerte por el cáncer, que, a pesar de sus angustias de aferrarse a la vida, encuentra en su mujer, el atenuante a su drama. -A la par que respiraba el miedo que provoca la proximidad de la muerte y toda una rabia destructiva, su enojo solía pasar luego de las caricias de una mujer que lo esperó desde siempre y lo acompañará hasta su último aliento, sabiendo que sus días grises, pueden tornarse de otro color, si tan sólo con ella está.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

...Mi mujer entró rauda a nuestra habitación. Esperé un tiempo prudencial antes de levantarme, mientras tomaba mi café de siempre. Cuando me iba poner en pie, ella abrió muy despacio la puerta del baño y con los ojos hinchados por un llanto mal secado, se acercó a nuestra cama y tocándome el cabello me dijo: -éste será el último café-.

Mil preguntas asaltaron mi mente, pero en cuestión de segundos logré descifrar el porqué de sus palabras: zara traería entre sus manos los resultados de las pruebas oncológicas que me hice hace unos días, y no cabe duda ya; es posible que éste sea mi último café. – ¿Acaso estaba muriéndome en una multitud de existencias, sin terminar la historia que prometí? – ¿Era cierto que me iba en el mundo de la vida, sin culminar mi mejor versión?

Empecé a preguntarme: ¿Por qué a mí? Una niebla flotaba entre mis pies, como si fueran almas fantasmales de los muertos. Me pregunté si pronto mi propia alma saldría flotando también, como un frágil jirón de niebla.

-Dejé escapar un suspiro y otro más, sintiendo el roce áspero de esta enfermedad en mis pulmones. Tenía los pies fríos, los envolví nuevamente como pude. –Pensaba si todo junto: el sol y la luna, la lluvia y el viento helado, la tormenta entraba libremente sin detenerse en mi habitación. Seguidamente temblé y tosí. Hice un esfuerzo para girar mi cabeza y del tirón quizás mi corazón empezó a latir con más fuerza, alimentado por la esperanza…o por el miedo.

-Ya no notaba el frío que me cortaba la cara, ni la debilidad que empezaba a sentir en mis pulmones y recostarme con este cansancio en esta calmada oscuridad, resbalando gotas de plata en mi frente; ella me alcanzó otra taza, conteniendo un sabor suave y de otro olor. –En el techo veo como se forman bellos dibujos hechos de polvo de estrellas. Cierro más fuerte mis ojos, muevo lentamente mis dedos en un ritmo que conozco; cada vez más lento y por fin me entrego al sueño. Mientras todo va desapareciendo, me imagino como se esfuman todas las ruinas de mi vida y concluyo ahora que ya cualquier pensamiento sería capaz de matarme; temblaba como hoja, crucé los brazos y fruncí el ceño; apenas podía pensar en este oscuro episodio. No pude relajar los hombros, eché una mirada silenciosa por un segundo hacia todo antes de meterme bajo las mantas que me cubrían, pero al momento se me cortó la respiración; pensé que eran los últimos instantes de los moribundos. Conté unos segundos más y parpadeo preguntándome si realmente yo estaba allí o era una visión, o quizá un sueño de algún tipo. Abrí los ojos y caí en cuenta que había sido tan sólo un sueño, aunque todavía sentía en mí el recorrido de un pánico mortal, que fue pasándome conforme celebraba mi suerte y lamentaba la de otros; cuando en un breve momento ella me despierta y me dice: “tienes que saber que has sido lo mejor que me pasó en la vida y que nunca te olvidaré, y ni por un segundo te dejaré hasta el final”. –Cuando zara terminó de hablar tomé el último sorbo de café, y yo ya estaba convencido de que todos deben tener un verdadero amor, que al menos dure… toda la vida.

Mi café.