Capítulo Único.
El día en que JiMin conoció a Jungkook, era un día terrible.
JiMin iba caminando lento y sin ritmo, sin ninguna prisa y sin ningún destino fijo en mente, simplemente caminaba con tranquilidad por las calles de la ciudad ignorando las miradas de curiosidad que los transeúntes que pasaban por su lado le daban.
JiMin no estaba en lo absoluto de humor, aquel día había empezado mal y continuado así o tal vez, empeorando. Por eso, caminaba sin paraguas bajo la fuerte lluvia que caía sobre la ciudad; seguramente era por ello por lo que la gente lo miraba tan extraño.
Aquella mañana, lo primero que vio al abrir los ojos fue un mensaje de voz de su madrastra en su contestadora. Su padre quién llevaba meses enfermo y hospitalizado, finalmente había perecido. Con mucho dolor, su madrastra comentaba el cómo había ido a dormir la noche anterior y al despertar simplemente él ya no reaccionaba.
Se había ido tranquilo que era lo importante, pero eso no evitaba el dolor que sentían aquellos que se quedaban; su madrastra le recordó que no iba a haber velorio ni absolutamente ninguna reunión conmemorativa para despedirlo, justo como su padre lo había pedido. JiMin tenía que estar bien con eso, a la final eran los deseos de él, sus últimos deseos.
“—JiMinnie, sólo cuídate y por favor sé feliz. Los dos sabemos que ya va siendo hora de que le digas a tu madre la verdad, estoy seguro de que, a pesar de todo, te apoyará. No olvides que te amo hijo, y que siempre estaré aquí para ti.”
Las lágrimas se camuflaban a través de la lluvia. Esas habían sido las últimas palabras que su padre le había dicho a él cuando lo visitó la última vez que lo vio hace casi dos semanas atrás aprovechando que JiMin tuvo que ir a Busan por trabajo, luego de ello visitó la clínica donde su padre se encontraba internado teniendo una profunda conversación, de aquellas en dónde terminaban hablando de todo un poco incluyendo a su madre.
En esa plática habían conversado animadamente mientras su madrastra había ido a casa a resolver unos asuntos de la empresa de su padre; lastimosamente, su madrastra y él no tenían una buena relación. Pero con su padre, era otra historia. Y ahora, que se había ido su mejor amigo, su confidente, y la persona que más amaba y el que más le había apoyado e impulsado ya no sabía cómo continuar.
O tal vez sí, pero tenía miedo. Ahora estaba solo.
El segundo problema que asomó en su día fue la pérdida de un contrato en la empresa que él manejaba de la cadena de empresas de su padre. Un negocio que su madrastra había dicho que era demasiado importante para la empresa se había roto después de algunos desacuerdos estipulados en el contrato de renovación.
Él había advertido a su madrastra que el nuevo contrato era demasiado exigente y no había mucha ganancia de parte del socio. Pero aquella mujer bastante terca y soberbia, decidió darlo así; ahora lo culpaba a él de que hubiesen roto el contrato, según ella, debió insistirle más en que el nuevo contrato estaba mal estipulado.
“—Las empresas de tu padre no son un chiste JiMin, deja de decepcionar a tu padre y ya no me des más problemas a mí.”
Su madrastra a veces podía ser cruel, demasiado cruel. Usar el nombre de su padre para hacerlo sentir mal, era jugar sucio, era demasiado bajo, era inhumano e insensible.
“—Estoy harto de tu maldita actitud hacía mí, esperaremos al abogado de mi padre para que pueda leernos su testamento. Recuerda Hye que no eres mi madre biológica, no intentes pasarte de lista conmigo.”
Así había finalizado la llamada. Su padre deseaba en lo más profundo de su sentir que ellos se llevaran bien, su verdadera madre había fallecido por una extraña enfermedad cuándo JiMin era niño, y fue varios años después que su padre se encontró con Hye enamorándose de ella; al principio ella era amable y bondadosa, era dulce y cariñosa para con él, luego cuándo finalmente Hye contrajo matrimonio con su padre, ella cambió.
Lo despreciaba y se lo hacía saber de mil maneras, estaba harto de ella. Llevaba años sobre él, haciéndolo sentir mal, haciendo de su vida algo miserable e imposible. Nunca pudo recibir un apoyo real de ella, nunca pudo ser verdaderamente sincero con ella. Y aunque lo intentó, ella nunca lo permitió.
Después de aquella terrible llamada, decidió que necesitaba caminar. Dejó su trabajo a cargo de su secretaria Hyuna y, a su mano derecha y mejor amigo, Taehyung, en caso de que algo extraordinario sucediera durante su ausencia.
Ellos le comprendían a la perfección y compartían su dolor. Hyuna llevaba años trabajando para las empresas de su padre y fue su padre quién la asignó a su empresa, porque sí. Aquella empresa de Seúl era suya, estaba a su nombre. Y quién mejor para ayudarle a manejarlas que alguien que sabía todos los movimientos de su padre. Hyuna era su noona, su mejor amiga, su guía y su mayor apoyo en la empresa.
Luego, por otro lado, estaba Taehyung. Lo conocía de toda la vida, habían estudiado juntos, se habían graduado juntos, siempre habían estado juntos. Taehyung conocía a su familia, conocía sus secretos, conocía sus miedos, lo conocía todo de él y viceversa. Eran almas gemelas, eso siempre se decían. Así que Taehyung comprendía lo que ahora sentía.
Mientras caminaba sin rumbo fijo, pensó que tenía que cumplir la promesa que le hizo a su padre, sincerarse con su madre. Así que, con un destino en mente, comenzó a caminar hacía el cementerio.
—Hola mamá, hace bastante tiempo no venía a verte —murmuró con pesar dejando los tulipanes sobre la caja de cristal.
Su padre había decidido hacer un espacio diferente para que el cuerpo de su madre descansara en un lugar hermoso. Y lo era.
—¿Sabes? Espero que papá ya vaya camino a encontrarte. Siempre hablábamos de lo mucho que te extrañamos y de lo que haríamos en cuánto fuera nuestro tiempo —se sentó a un lado de la caja de cristal que rodeaba el ataúd de madera negra. Mirando hacia la naturaleza, hacía la vista trágica que le ofrecía aquel lugar.
» Papá siempre decía que cuándo fuera su tiempo te buscaría, ese era su deber —sus ojos se llenaron de lágrimas, tuvo que morder su labio inferior en un intento vano de calmarse —. Me hizo prometer que iba a confesarme contigo, siendo honesto, no sé porqué me ha tomado tanto tiempo hacer esto.
Respiró profundo buscando el valor que necesitaba para liberar lo que tenía en mente. Siempre había sentido que en cada visita su madre se encontraba sentada a su lado escuchándolo hablar. Esta ocasión no era la excepción.
—Sé que no es nada grave, papá siempre me apoyó cuándo se lo confesé. Te digo que tenía mucho miedo en ese entonces, tendría tal vez unos quince años. Y ahora que tengo veintiséis sigo teniendo miedo de decirlo —soltó una risa amarga carente de gracia antes de mirar unos instantes el ataúd.
» Tal vez sólo deba decirlo y ya. Seguramente ni te sorprenda, tú me conoces a la perfección, tal como lo hace papá —nunca le gustó hablar en pasado sobre su madre, porque para él su madre seguía junto a él —. Soy gay mamá.
Rio nuevamente intentando despejar los miedos, la lluvia había parado un poco; pero él completamente empapado en la hierba húmeda también, con aquel olor a tierra mojada en el ambiente, y la gente triste que venía a visitar a sus seres queridos no era el mejor lugar para despejarlos.
—Suena estúpido e irracional el miedo que tengo ¿no es así? Sé que me dirías que siempre te esforzaste en hacerme entender que estaba bien ser yo en todos los aspectos. Lo siento, creo que fallé un poco en eso —sonrió un poco mirando sus manos —. Sinceramente me siento más liviano ahora que te lo he contado, supongo que papá debe estar pensando que ya era hora, debí haberte contado hace mucho. Lo sé y lo siento por no decirlo antes, pero lo último que he querido alguna vez es decepcionarlos o hacerles sentir que les he fallado.
—Dudo mucho que lo hagas —una segunda voz se escuchó tras él. JiMin giró la cabeza para ver a un hombre alto, fornido, de cabello negro, ojos tiernos, nariz grande y labios finos de pie tras él.
—Escuchar conversaciones ajenas es de mala educación —fue lo que pudo responder JiMin después de su largo y descarado escrutinio haciendo reír al hombre.
—Bueno, pasa que detrás del ataúd de tu madre, está el ataúd de mi hermano, sólo que es bastante sencillo y probablemente no hayas notado que llegué al mismo tiempo que tú —JiMin se levantó lentamente de su sitio para observar la sencilla, pero bonita tumba del familiar del hombre desconocido.
—Lo siento, parece ser que no te noté. Eso quiere decir que escuchaste todo lo que dije —JiMin pasó nerviosamente las manos por su cabello intentando peinarlo hacía atrás gracias a la humedad.
—Parte de ello, yo también vengo a hablar con mi hermano, pero nunca te había visto —aquel desconocido rodeó con cuidado las tumbas hasta estar casi frente a él.
—Llevaba tiempo sin venir, bastante ocupado como para abrirle un espacio a mi madre. Si, soy mal hijo —murmuró mirando la caja de cristal.
—No eres un mal hijo, tú mismo has dicho que tenías miedo de confesarte, esos miedos te detenían de venir aquí y hacerlo. Ahora que los has liberado sientes culpa por no haber venido con anterioridad, no hay nada por lo que sentirse mal o estúpido, el miedo suele ser un gran impedimento para muchas cosas. Siéntete orgulloso de ti mismo, le has hablado a tu madre con la verdad, es lo que importa —JiMin se cruzó de brazos, empezaba a hacer frío.
—¿Acaso…? ¿Acaso me estás dando terapia en un cementerio? —el pelinegro parpadeó confundido soltando una pequeña risa, divertido, antes de negar.
—Lo siento, algunas costumbres del trabajo se quedan. Soy psicólogo y psiquiatra especialista —se encogió de hombros aparentemente avergonzado, JiMin asintió un par de veces.
—Gracias por el análisis gratuito —JiMin regresó su mirada a la tumba contigua mordiendo su labio inferior con timidez.
—Accidente automovilístico —dijo el hombre desconocido.
—¿Qué? —JiMin regresó la mirada a él, completamente confundido.
—Quieres preguntar, pero no lo haces porque sientes que sería completamente irrespetuoso ya que somos desconocidos; así que te respondo tu no duda obvia. Mi hermano falleció en un accidente automovilístico, dos camiones y una moto, él era la moto —JiMin susurró un suave lo siento, viendo como el desconocido observaba con mirada melancólica la tumba de su hermano.
—Cáncer de estómago, fueron tiempos bastante difíciles —El pelinegro asintió antes de inclinarse con respeto frente a la caja de cristal de su madre, JiMin caminó un par de pasos hacia la tumba contigua haciendo lo mismo.
En ella pudo apreciar el nombre.
“Kim Namjoon.
(12/09/1991 - 05/10/2020)
En honor a tu memoria, y tu sabiduría. El árbol de la vida seguirá dando frutos.”
—La muerte de tu hermano es reciente —murmuró JiMin mirando como el desconocido observaba el cristal de su madre. JiMin sentía que conocía aquel nombre, pero no podía recordar de dónde.
—Si, hace ya dos años.
Exactamente ese día se cumplían dos años de la muerte del hermano del hombre desconocido, y ese mismo día su padre había fallecido. Si que era un día trágico.
—“En memoria de tus seres queridos, la paz y el descanso esté junto a ti en todo momento, y para siempre” —leyó el desconocido en voz baja.
Park Young Mi.
(03/04/1975 - 25/04/2004)
—Mi hermano falleció a la misma edad que tu madre —Si, JiMin también había notado esas similitudes, aun así, prefirió quedarse en silencio —. ¿Cuántos años tenías?
—Nueve —murmuró en una voz casi inaudible. El pelinegro asintió con una sutil sonrisa plantada en su atractivo rostro.
—Te tuvo joven y se fue joven —JiMin sonrió melancólico.
—Mi padre era veinte años mayor que ella, ya era un hombre de negocios con muchas empresas. Ella estaba completamente enamorada de él, se casaron a los dos años de conocerse. Nadie confiaba en su matrimonio, pero mis padres demostraron que su amor era real, años después me tuvieron a mí, soy su único hijo —contó en voz suave, no era de los que iban comentando sobre su vida a extraños, no obstante, la presencia del pelinegro se sentía como una pequeña cura a su gran herida.
Se sentía lo suficientemente cómodo con el hombre para comentarle tales aspectos de su vida.
—Yo también soy hijo único —JiMin frunció el ceño, mirando hacia el desconocido.
—¿No dijiste que esa tumba pertenece a tu hermano?
—Así es, somos hermanastros. Mi madre se casó con su padre. Mi apellido es Jeon, no Kim — explicó, JiMin asintió entendiendo —. Soy Jeon Jungkook, por cierto.
—Park JiMin —estrecharon sus manos antes de reír completamente divertidos con la situación, y si, verdaderamente era una situación de locos conocerse en un cementerio.
—Sé que es bastante extraño, pero aquí está mi número por si te apetece salir a algún lado algún día —Jungkook sacó de su bolsillo una pequeña tarjeta de presentación ofreciéndosela a JiMin.
—¿Es tu número del trabajo? —enarcó una ceja, curioso, detallando la fina caligrafía y el diseño de la tarjeta.
—Escribí mi número personal ahí —JiMin giró la tarjeta observando el otro número escrito en tinta azul.
—Lo tendré en cuenta señor Jeon —sonrió todavía divertido guardando con cuidado la tarjeta en su bolsillo.
Jungkook le regresó la sonrisa. —Joven Park, me despido para que continúe con su día. Estaré esperando su mensaje o llamada.
Se sonrieron una última vez antes de ver a Jungkook caminar a través de las tumbas deteniéndose frente a la de su hermano, se despidió de él y finalmente se fue con lentitud sacudiendo una mano en su dirección ya a la lejanía. JiMin suspiró regresando el gesto, por unos cortos segundos olvidó el trágico día que estaba teniendo.
—¿Fuiste tú no es así? —murmuró al viento, pensando en su padre, Park Min-Ho.
Cuatro años después...
—¿Estás seguro de qué quieres colgar ese cuadro ahí? —JiMin bufó antes de girar a ver a su prometido, éste traía una sonrisa burlona en su rostro acercándose hasta donde estaba él.
—¿En dónde crees que se vería mejor? —Jungkook se percató de que el hombre que estaba ayudándole a JiMin con la instalación de los cuadros se veía agotado de estar paseando alrededor de la gran casa con aquel enorme cuadro.
Aparentemente, JiMin no se sentía satisfecho con ninguno de los sitios elegidos por el hombre.
—Tal vez en tu oficina, amor —JiMin lo meditó unos segundos antes de sonreír asintiendo con emoción un par de veces.
—¡Tienes razón! ¿Por qué no lo pensé antes? —se giró hacía el hombre quién trataba de airarse un poco sacudiendo su mano una y otra vez frente a su rostro.
—Si quiere joven, puede descansar unos minutos. En el patio hay limonada y galletas —el hombre agradeció en silencio antes de bajar con delicadeza el cuadro y huir rápidamente de la escena hacia su merecido descanso.
JiMin abrió la boca indignado girando a ver su prometido, el pelinegro continuaba con su imperturbable sonrisa burlona en su atractivo rostro.
—Hey, aún no ha terminado con su trabajo —JiMin le dio una mala mirada recibiendo una carcajada de su prometido quién se acercó un poco más abrazándolo por la cintura.
—JiMin, mi dulce amor. El hombre lleva dando vueltas por toda la casa con el cuadro más de cuarenta minutos, es un cuadro pesado, cielo —JiMin rodó los ojos soltando un suspiro.
—Se nos hará tarde —decidió cambiar el tema, Jungkook negó con la cabeza plantando un beso en su frente.
—Igual debemos esperar a Taehyung, a tu noona Hyuna, y a Hoseok —JiMin asintió.
—Kookie —murmuró el platinado después de unos minutos en los que se mantuvieron abrazados en silencio.
—¿Si amor? —besó de nuevo la frente de JiMin sin intención alguna de soltarlo.
—¿Crees qué haces lo correcto? —Jungkook se separó unos centímetros para poder detallar el tierno rostro de su JiMin, quién le observaba con ojos grandes y brillantes.
—¿Mudarnos juntos, dices? —JiMin tarareó una afirmativa, Jungkook sonrió —. Por supuesto que sí, no puedo vivir sin tus abrazos en las noches ni tus buenos días en las mañanas.
JiMin sonrió completamente enamorado, antes de poder responder el timbre sonó un par de veces.
—¿Alguien en casa? —gritaron del otro lado de la puerta, Jungkook y JiMin se dieron una mirada, divertidos.
—Te dije noona que Minnie se iba a ir sin nosotros, ya es bastante tarde —se quejó Taehyung.
—¿Cómo crees que Jungkookie va a dejar que ese mocoso se vaya sin nosotros? Él no lo permitiría —. Respondió Hyuna volviendo a tocar el timbre en repetidas ocasiones.
—¿Y si le llamamos a alguno? Tal vez siguen con la decoración y no escuchan el timbre —sugirió una tercera voz, se escuchaba nervioso.
—En vez de hacer la pregunta, hazlo Hoseokie —contestó Hyuna sarcásticamente.
Jungkook soltando con algo de reticencia el abrazo en el que tenía envuelto a JiMin se encaminó hacia la puerta abriéndola, viendo a tres personas de pie en el umbral. JiMin negó con la cabeza, manteniendo la diversión en su rostro.
—¡No se fueron, menos mal! —gritó Taehyung dándole un breve abrazo a Jungkook antes de saltar sobre JiMin estrujándolo en un gran abrazo de oso besando sus mejillas sonoramente.
—Hey, ojo con eso —bufó Jungkook recibiendo el abrazo de Hoseok seguido del beso en las mejillas de parte de Hyuna quién de paso las apretó con cariño.
—Tú cómo siempre tan celoso Jungkookie.
—No soy celoso, sólo dejo claras las cosas.
—Si eso, sigue mintiéndote de ese modo psicólogo de cuarta —se burló Taehyung sacándole la lengua juguetonamente mientras seguía abrazado a JiMin.
Hyuna y Hoseok se burlaron de la mueca molesta del pelinegro sobre los dos hombres.
—Cómo sea, ya es hora de irnos. Se nos hará más tarde —todos asintieron saliendo del salón principal hacía el jardín delantero dónde el carro de Hoseok les esperaba.
—¿Dejaste a Jin a cargo? —preguntó Hoseok a Jungkook, ambos caminando tras Hyuna, Taehyung y JiMin.
—Si, estaba arreglando unas pinturas en el segundo piso, ya sabes cómo es Jin.
—Lo sé, no pensé que Jin y Taehyung fueran familia. Qué curioso, ¿no crees?
Jungkook arrastró su mirada en dirección a JiMin; si, fue muy curioso. Taehyung era primo de Jin, quién era su cuñado. Era el esposo de Namjoon e incluso después de su muerte se había mantenido con el mismo título, para Jin una vida sin Namjoon era una vida sin su amor eterno, y eso la familia lo respetaba con creces, por eso, seguía contando como parte de la familia de Jungkook. Cuando JiMin se enteró de aquello, inmediatamente su memoria se refresco.
Taehyung había tenido que viajar hace seis años atrás a Dongjak-gu por el velorio del esposo de su primo. No había entrado en detalles puesto que, Taehyung también se había visto bastante afectado por lo acontecido, pero sí que le había mencionado el nombre del difunto.
Cuando JiMin le comentó a Taehyung, éste inmediatamente se comunicó con su primo teniendo como resultado que todos estaban extrañamente entrelazados, puesto que Jin les confirmó que Jungkook era su cuñado, hermanastro de su difunto esposo, Namjoon.
Jungkook siempre creyó desde que conoció a JiMin que todo estaba destinado a ser. Que ellos debían encontrarse y de alguna u otra manera si no lo hubiesen hecho aquel día en el cementerio, entonces, en alguna otra ocasión hubiese sucedido.
Ellos eran el uno para el otro. Estaba seguro de eso.
—Si, lo creo.
Justo en ese momento se dirigían en familia hacía el evento conmemorativo que realizaban todos los años las empresas de JiMin en honor a su fundador, o sea su padre Park Min-Ho.
Desde hace cuatro años atrás muchas cosas cambiaron en la vida del platinado. JiMin reunió el coraje necesario para enfrentarse a su madrastra quién había intentado falsificar el testamento de su padre para dejarlo en la calle a él. Sin embargo, al parecer, su padre se había adelantado a los movimientos de su esposa dejándole varias copias originales al abogado de la familia esperando con esto que se respetara su última voluntad.
Su padre había dejado todo a su nombre, no había dejado más que una empresa pequeña en Busan a nombre de Hye, la mujer se volvió loca al enterarse de los reales deseos de Min-Ho.
Por eso, al ver que no tenía absolutamente nada para mantenerse en la riqueza “eterna”, intentó cambiar los documentos. Se percataron de ello tras unas irregularidades resultando en varias demandas siendo así, la pérdida total para Hye de sus bienes.
“—Tienes jodidamente prohibido acercarte a mí, a mi familia o a mis empresas, ni quisiera a algún empleado de ellas. Ha sido suficiente Hye, hazte responsable de lo que tú misma has ocasionado. Cumple con la orden del juez a menos que, desees pudrirte en la cárcel.”
De eso hace ya cuatro largos años, y no habían vuelto a saber sobre Hye. Para JiMin era triste decirlo, pero estaba aliviado de que fuera así, no había manera de que ella y él tuvieran una buena relación después de lo sucedido.
Después de hacer los papeles correspondientes para recibir la herencia de su padre, decidió poner algunas empresas a nombre de Taehyung y otras a nombre de Hyuna, quiénes siempre lo impulsaron y le ayudaron a mantener las empresas de su padre desde que él entró al negocio familiar a los dieciocho.
JiMin extrañaba mucho a sus padres, pero sabía que había sido recompensado con alguien como Jungkook a su lado. Siempre diría lo mismo, Jungkook era su Ramé[1].
Su maravilloso y caótico descubrimiento.
Apareció en el momento más desastroso de su vida, pero fue el suceso más maravilloso y que marcó una diferencia después de ello. Jungkook hizo cambios drásticos en su diario vivir, con sus salidas espontáneas, sus comentarios burlones, su actitud relajada que fueron conquistando al platinado poco a poco haciéndole imposible imaginar una vida sin él a su lado; el pelinegro llegó para demostrarle que, a pesar de que gente importante y especial se iba de tu vida podrían llegar nuevas personas que llenarían aquellos espacios vacíos de su corazón.
Por supuesto, Jungkook no era un reemplazo de sus padres fallecidos, pero era la calma que su atormentada alma necesitaba tan desesperadamente para por fin encontrar la felicidad.
Era una luz en su vida, ahora iban a vivir juntos y prontamente casarse. Era definitivamente el mejor regalo que le pudieron enviar sus padres, la vida, y el universo.
[1] Palabra del idioma balinés que expresa algo que es hermoso y caótico al mismo tiempo.
Hola, Buenaaas!
¿Cómo estamos?
Antes que nada, quiero dedicar este OS a mi querida bebé, su cumpleaños es hoy y ella eligió este borrador como su regalo de cumpleaños. Así que, espero que te guste y lo disfrutes bebé mía.
Seguramente se darán cuenta debido a que es un escrito muy corto, decidí simplemente corregir un par de cosas y editar otras tantas, pero dejando la esencia principal. Es un borrador bastante viejito de hace muchos años atrás, por lo que, espero que les guste.
Quiero desearle un muy feliz cumpleaños a mi bebé, que tenga un día muy especial y la pase súper bien el día de hoy y siempre. Mereces las mejores cosas que la vida pueda ofrecerte, de todo corazón, te mando muchos besos y abrazos.
Eso es todo, ¡gracias por leerme!
Hee♡