Capítulo uno
Jaemin estacionó frente al jardín de la casa de Donghyuck, habían pasado cinco días de la boda de Mark y su amigo había dejado de contestar el teléfono y los mensajes no habían sido leídos, daba gracias de tener el número de la señora Hollings de enfrente quién le daba las pocas señales de vida de su amigo, salía al jardín a veces y solo se sentaba a ver a los niños jugar durante cuatro horas, después entraba y no salía hasta el fin de semana.
Donghyuck tenía horario de trabajo flexible, por lo que era fácil para él quedarse en casa y no salir jamás, pero Jaemin estaba cansado de este espectáculo de autocompasión, Donghyuck tenía que salir adelante, para eso estaba él aquí.
Sacando la llave de la rendija bajo la ventana, abrió la puerta y entró, la casa estaba sorprendentemente limpia, solo algunos libros y papeles tirados por ahí, pero es todo, Jaemin caminó hacia el pasillo que llevaba a la habitación de su amigo, llegó a la puerta y abrió.
—¿Hyuckie?—la habitación era la única que estaba revuelta, ropa por todos lados, papeles, cajas de pizza, bolsas de ramen y tazas de café.
Había un bulto en la cama, envuelto en cobijas como taco, Jaemin las intentó jalar con fuerza, pero estaban debajo de él, se acercó a las ventanas, abrió las cortinas hasta que la habitación se llenó de la luz cegadora del sol, el bulto gimió, pero no se movió, Jaemin se subió con dificultad al armario de madera en la esquina de la habitación que estaba cerca de la cama, se agarró bien, cuando se sintió estable para saltar, lo hizo, antes de que pudiera aplastarlo, el bulto gritó y se levantó rápidamente. Jaemin aterrizó en la cama.
—¡¿Qué es lo que te pasa?! ¡Estás loco!—Donghyuck estaba parado, en pijama en medio de la habitación, fulminándolo con la mirada.
Se veía horrible, parecía no haber dormido en días, sus ojos hinchados, indicación de llanto, Jaemin suspiró y se levantó, se acercó a él y lo envolvió en un fuerte abrazo, Donghyuck se dejó hacer, pero no correspondió el abrazo.
—Donghyuck, ¿te has bañado si quiera?
El moreno se alejó indignado.
—¡Claro que sí! Cuando voy al trabajo, dos o tres días a la semana.
Jaemin asintió, le instó a bañarse en ese momento mientras él se disponía a recoger y limpiar la habitación. Más tarde el moreno salió en toalla y jaemin lo dejó solo para que se vistiera. Cuando salió de la habitación Jaemin había hecho estofado para ambos, con un poco de arroz que encontró.
—¿Cómo te has sentido?—el moreno comenzó a comer.
—Normal, supongo.
Jaemin asintió, apesar de no estar satisfecho con la respuesta.
—¿Te ha llamado?—Donghyuck negó.
—Está en su luna de miel, ¿por qué llamaría?
Ambos se dispusieron a comer en silencio después de eso, Jaemin miraba a su amigo de vez en cuando, con preocupación, mientras estaba solo en la habitación, llamó al equipo para que todos levantaran el ánimo de Hyuck, no tardaban en llegar. La puerta sonó, Jaemin se apresuró a abrir.
—¡Hey, hey, hey! ¡Ya estamos aquí, perras!—Chenle llenó la estancia de sus risotadas, Renjun siguiéndolo con una sonrisa, Donghyuck suspiró.
Ambos chicos se acercaron al moreno para envolverlo en un abrazo de oso, Donghyuck solo se dejó hacer. Trajeron snacks, sodas y una memoria con un montón de películas.
—Será una tarde de películas, porque aún no es de noche.
—Pon los snacks en un plato y trae vasos para los refrescos.
Ellos se movieron por su casa como si hubieran vivido ahí años.
—¿Nadie va a respetar que quiero estar solo? ¿Mi privacidad?—Fue tranquilamente ignorado, con resignación se sentó en el sofá con uno de los bowls de papas.
—¡Tarde de películas!—Chenle gritó justo en su oído, él solo hizo una mueca, ya acostumbrado.
Jaemin acarició su cabello, besó su frente, al verlo todos hicieron lo mismo, solo por joder. Donghyuck fingió molestarse, pero se sintió bien no estar en el silencio, con solo sus pensamientos.








