A tus pies -Boypussy-

Summary

Ellos tenían un maravilloso matrimonio, podían pasar miles de mujeres por la cama de su esposo, pero ella siempre sería la esposa y él, estaría a sus pies. 🌱_ Jimin fem 🌱_Boypussy 🌱_Boytits 🌱_Kookmin 🌱_+18

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1
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n/a
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18+

Uno

Sus pasos firmes anunciaban su llegada, las empleadas se acercaban a tomar las pertenecías de la señora de la casa.


La llegada era repentina, se suponía que debería estar en el desfile en París, estaban listos para escuchar los gritos de una de las tantas amantes que llegaban a la mansión en ausencia de la diseñadora.


- Vienvenida-


- Irene, encárgate de que mi ausencia pasé desapercibida-, Sus tacones chocaban con firmeza en la fina loza. - Donde está el señor-


- Se encuentra en la habitación, llegó esta madrugada -, Agachó la cabeza ante la profunda mirada.


- Que suban a cambiar las sábanas, pides un taxi y sacas a esa mujer de mi casa-


- Pero el señor-


- ¡Dije, sacas a esa mujer!-, Se paró más recta, levantó el mentón. - ¡La señora de la casa ya regreso, así Jeon diga que tiren un alfiler, si yo digo no, es no!-, Se acercó a la empleada. - ¿Quedó claro?-


- Si-


- Irene, puedes ir con tu hija, el trabajo ya  terminó-, No esperó respuesta, subió con suma delicadeza las escaleras.


Estaba más que cansada, las horas del vuelo habían sidó insoportables. Nunca le gusto viajar, con su embarazo de cinco meses, menos, los mareos y náuseas fueron horribles.


Sólo quería descansar, pero tenía que esperar a tener su habitación para ella sóla. Al entrar encontró a una esbelta modelo rubia, sabía quién era, trabajaba para ella.


La rubia se encontraba entretenida con aquél trozo de carne entre sus labios, entró sin importarle la escena, nadie notó su presencia.


Hasta que abrió las cortinas dejando entrar la luz del sol, se quitó sus tacones y pendientes.


- Ya te puedes ir, abajo te darán la paga por tus servicios-, Retiro el fino collar que decoraba su blanco cuello. - Vete, ya llegué yo-, Al ver que la rubia seguía sentada en su cama sin mover un solo dedo se dirigió a su esposo. - Jungkook, educa a las mujeres que metas a tu cama-, Los dejo al entrar al baño.


- La señora de la casa llegó, te pudes ir-, Cómo si no acabara de entrar su esposa, cubrió su cuerpo con uan fina bata de seda.


- Pero-


- Vete o llamó a seguridad-


- Eres un idiota, te juro que todos sabrán de nuestro encuentro-, Antes de que siquiera tomara una prenda para cubrir su desnudes, Jeon la sujeto de las mejillas con fuerza, lastimandola.


- Mencionas algo, y Jimin se encarga de que no vuelvas a trabajar como modelo en todo Corea, ella sabe como quitar los problemas como tú de su camino-, Besó los finos labios con brusquedad para después empujarla. - Eres muy ruidosa en la cama-


No le interesó lo que sucediera con la modelo rubia, entró al baño donde su esposa se daba una ducha.


Se unió con ella, pasando sus brazos al abultado vientre, besó el suave cuello, habría aprovechado esa ducha para tener a su esposa pérdida en placer, de no ser porque esta se apartó y dió por finalizado su relajante baño.


- Amor-


- Termina de quitar el último rastro de esa mujer, cuando salgas hablamos Jeon-


Jeon, solo le hablaba por su apellido cuando estaba enojada. Se apresuró a asearse para poder ir lo más pronto posible con Jimin, envolvió una toalla en su cintura y salió, viendo a las empleados recogiendo las sábanas sucias y salir de la habitación.


Su esposa estaba vestida con una fina braga blanca y una camisa de él, algo muy normal desde su embarazo.


- Solo una cosa tienes prohibido Jeon-, Lo miró con seriedad mientras él se vestía. - Te pudes acostar con la primera que te encuentres en una esquina, pero con mis modelos no, esa niña tenía un futuro prometedor, podía ser una gran modelo, pero tuviste que meterla en tu cama-


- Si tiene un futuro prometedor olvida esto, no sería la primera vez. Ella vino a mi por cuenta propia-, Sonrió con altanería.


- Disfruta, porque a penas nazca nuestra hija te olvidas de tus aventuras-


- Prometo buscarte a otra modelo mucho mejor que ella-, Se puso en cuclillas frente a Jimin, beso el abultado vientre donde crecía su hija, bajo a las finas piernas hasta llegar a los muy bien cuidados pies, besó con suma delicadeza. - Estoy a tus pies, sólo por tí estaré de rodillas-, Elevó la vista hasta encontrarse con los ojos miel de su esposa, recorrió hacía un lado las bragas, dejando al descubierto aquel monten de venus a su merced.


Empezó dando pequeñas lamidas a lo largo de todo el lugar, chupando de vez en cunado, sacándole gritos agudos a la hermosa mujer de cabellos castaños. Tuvo que sujetarse de la pared para no perder el equilibrio, uno de sus pies estaba sobre el hombro de Jeon.


- ¿La cogiste?-, Logró formular entre gemidos, juro ver estrellas cunado la habilidosa lenguaje toco su punto sensible.


- Claro que no hermosa-, Movió con rapidez sus dedos sobre el necesitado clítoris. - De ser así, no estaría aquí-


Seguido de eso, los dos estaban sobre el gran sillón que decoraba su habitación. Jimin había dejado a merced de Jungkook su tracero, permitiendo que lo azotará a su gusto, le metiera los dedos y los moviera como deseará.


Desesperó cuando fue penetrada y Jungkook permaneció quitó, sabía que su esposa odiaba esperar. Cono recompensa Jimin termino jadeando y aparentando con todas sus fuerzas el respaldo del sillón.


La bruma de placer hacía que perdiera la razón, su cuerpo solo pedía más, y más. No sabía como sobrellevar todo lo que estaba sintiendo en ese momento, le encantaba el escozor que sentía en sus senos cuando eran azotados y apretados sin piedad.


- ¡¡Ohh~ n-no puedo má-s!!-, Grito entre cortado, corriendose en un squirt que mojó todo a su alrededor. - E-espera-, Jadeó al sentir como Jungkook seguía penetradola. - Deten-te-, Murmuró.


- Mierda-, Dejo un fuerte azotea en los glúteos, dónde sus dedos estaban marcados.


- Sientate, te daré alivio con mi boca-, beso los labios ajenos antes de ponerse de rodillas, tomo entre sus gruesos labios la firme erección de su esposo, dándole atención a la cabeza en forma de hongo.


Sus manos se encargaban de masajear todo el falo. Bajo hasta los testículos, metiendo uno por uno a su boca, chupaba con suma concentración, los gemidos de Jungkook la motivaban a seguir.


Metia el miembro hasta donde su garganta le permitía, dejándolo unos segundos ahí, podía sentir como las manos de Jungkook hacían presión en su cabeza para tomar el control. Cosa que no le permitió.


- ¿Te gusta?-, Murmuró con fingida inocencia.


- Sigue así, tienes una maravillosa boquita, y la sabes usar muy bien-


Paso la erección sobre sus pezones, estimulandolos, dejándolos húmedos debido a la saliva y el presemen. Fue suficiente para que el miembro se deslizara a la perfección entre sus senos.


Haciendo presión empezó a moverse de arriba hacía bajo, sonriendo al ver como Jungkook hechaba la cabeza hacía atrás, en señal de placer. Sabía que estaba a nada de correrse. Así que detuvo todos sus movimientos, poniéndose de pie para tomar lugar sobre las piernas de Jungkook.


- Lo quiero adentro-, Susurro mientras metía el pene en su húmeda vagina, jadeando.


Empezó a moverse con fervor, seguía sensible, así que sus movimientos junto al estímulo que los dedos de Jungkook le daban fueron suficientes para que empezará a soltar sollozos y que se corrieran juntos.


En brazos la llevo hasta la suave cama, recordándose ambos. Jimin acariciaba los mechones negros de su esposo, el cuál estaba pegado a sus senos como un bebé al que amamantas.


- En unos meses ya no podrás estar así-, Sonrió al ver el ceño fruncido de Jungkook. - Tendrás que compartirlas con ella-


- Las noches son mías, puedo aguantar no verte desnuda en mi cama durante el día-


- Deberías dormir, Jung llegara en unas horas y querrá jugar contigo. Recuerda que me debes una modelo, si no la consigues olvídate de tus noches de placer-


- Descuida-, Mordió el pezón con algo de fuerza. - Me encargaré de eso-


Jimin observó con Jeon conciliaba el sueño sin soltar su seno, desde siempre a sido así. Y no le molesta para nada tenerla de esa forma, ese era su privilegio por estar a sus pies.


Así se acostará con todo el mundo, si ella le decía algo lo cumplía. Sus órdenes eran ley, eso todos lo sabían.