PrΓ³logo
βββββ κ°κΰΌπππππππππ
La historia de amor que voy a contar comienza de una manera poco convencional, lejos de los cuentos de hadas y mΓ‘s cerca de la realidad cruda y despiadada. Todo empezΓ³ cuando entendΓ que Γ©ramos los personajes principales, Γ©l y yo, en un momento de nuestras vidas que parecΓa inocente y prometedor. Γramos jΓ³venes, llenos de sueΓ±os y esperanzas, pero el destino tenΓa otros planes para nosotros.
Γl, un chico encantador y amable, pronto se vio envuelto en las garras de la oscuridad. La mafia Bonten lo reclamΓ³ como uno de los suyos, convirtiΓ©ndolo en uno de sus lΓderes mΓ‘s temidos. Yo, por otro lado, me convertΓ en su prisionera, una esclava de su crueldad y obsesiΓ³n. Pero, en medio de toda esa oscuridad, aΓΊn podΓa ver destellos de la persona que solΓa ser, el chico dulce y tierno que alguna vez amΓ©.
Sin embargo, esos destellos se volvieron cada vez mΓ‘s raros a medida que el tiempo pasaba. Γl se sumergiΓ³ mΓ‘s y mΓ‘s en las sombras, perdiendo todo rastro de humanidad. Y yo, atrapada en su mundo retorcido, me aferraba desesperadamente a la esperanza de que algΓΊn dΓa volverΓa a ser el hombre que una vez conocΓ.
Pero la realidad era mucho mΓ‘s cruel de lo que yo querΓa admitir. Sus ataques de ira se volvieron mΓ‘s frecuentes y violentos, convirtiΓ©ndome en su saco de boxeo personal. Cada golpe, cada insulto, me recordaba que el amor que alguna vez sentimos se habΓa convertido en algo oscuro y retorcido.
La peor noche de todas fue cuando me vi reflejada en el espejo del baΓ±o, mi rostro desfigurado por sus golpes y su ira. Las lΓ‘grimas corrΓan por mis mejillas mientras me aferraba a la ΓΊltima brizna de esperanza que me quedaba. Pero incluso esa esperanza se desvaneciΓ³ cuando me di cuenta de que Γ©l nunca volverΓa a ser el chico que solΓa ser.
AsΓ que me quedΓ© allΓ, en el suelo del baΓ±o, abrazΓ‘ndome a mΓ misma mientras el dolor y la frustraciΓ³n me consumΓan. En ese momento, supe que tenΓa que encontrar la fuerza para escapar de ese infierno, incluso si eso significaba dejar atrΓ‘s cualquier rastro de amor que alguna vez sentΓ por Γ©l. Porque en un lugar donde solo reina la obsesiΓ³n, el amor no tiene cabida.
ΒΏCΓ³mo podrΓa haber sabido que amarte serΓa mi mayor pecado? Hubo un tiempo en el que creΓ que merecΓa todo esto, que cada golpe y cada insulto eran mi penitencia por algΓΊn pecado que desconocΓa. Pero ahora sΓ© que no es asΓ.
Ya estaba cansada de todo, de soportar su ira y su crueldad. Anhelaba escapar, dejar todo atrΓ‘s y huir lejos de ese tormento. Pero justo cuando estaba sumida en mis lΓ‘grimas, la puerta del baΓ±o fue sacudida con fuerza, como un trueno en medio de la tormenta. Mi corazΓ³n se detuvo y contuve el aliento, temblando de miedo mientras mi mente se nublaba bajo el peso del pΓ‘nico.
βΒ‘Alaska abre la puerta! βera Γ©l.
SacudΓ la cabeza con desesperaciΓ³n, repitiendo una y otra vez en mi mente el simple pero poderoso "no". Las lΓ‘grimas brotaban una vez mΓ‘s, liberando el torrente de emociones que amenazaban con ahogarme.
βNo te lo volverΓ© a repetir Β‘Abre la puerta!
βPor favor, vete βmencionΓ© entre susurros apretando los puΓ±os.
Pudo escuchar mis sollozos, pero en lugar de sentir compasiΓ³n, la ira mezclada con el alcohol nublΓ³ su mente una vez mΓ‘s. GolpeΓ³ la puerta con furia, sintiendo cΓ³mo sus puΓ±os y pies se estrellaban contra la madera. Temblaba de miedo deseando que acabarΓ‘. Finalmente, con una patada mΓ‘s fuerte, la puerta cediΓ³ ante su furia. RetrocedΓ con desesperaciΓ³n, empujando mis piernas contra el suelo mientras me agarraba con fuerza a los codos, tratando de mantenerme firme ante su presencia amenazante.
βPor favor no me hagas nada.
Se acercΓ³ con una presencia amenazante, ignorando por completo mis sΓΊplicas. AgarrΓ³ mi brazo con una fuerza despiadada y me atrajo hacia Γ©l, aplastando nuestros cuerpos juntos mientras me rodeaba con sus brazos, impidiendo cualquier intento de escape. Cada intento desesperado de liberarme solo parecΓa aumentar su mal humor. LevantΓ³ la mano y la estrellΓ³ contra mi mejilla con un golpe brutal.
βΒ‘QuΓ©date quieta!
PermanecΓ inmΓ³vil, con la cabeza gacha, mientras las lΓ‘grimas seguΓan fluyendo sin control.
Γl me sacΓ³ del baΓ±o, guiΓ‘ndome torpemente hacia la habitaciΓ³n. Una vez dentro, mis ojos se posaron en el caos que habΓa dejado atrΓ‘s el incidente anterior. Manjiro acercΓ³ sus labios a mi cuello, besΓ‘ndolo con violencia mientras sus manos exploraban mi cuerpo con avidez, tocando zonas que me llenaban de repulsiΓ³n. TratΓ© de apartarlo, de alejar su toque repugnante, pero Γ©l solo se aferraba con mΓ‘s fuerza, ahogando mis intentos de resistencia con sus jadeos y su aliento embriagado.
Con un movimiento brusco, me arrojΓ³ sobre la cama y se posicionΓ³ encima de mΓ, clavando su mirada en la mΓa. Sus ojos, una vez llenos de vida, ahora reflejaban el cansancio y el tormento, enrojecidos e hinchados por el llanto. Con delicadeza, acariciΓ³ la mejilla donde antes habΓa dejado su marca de violencia. Luego, acercΓ³ su rostro al mΓo, forzando un beso que sabΓa a alcohol y desesperaciΓ³n.
SentΓ su fuerza aplastante cuando intentΓ© apartarlo, consciente de sus intenciones. Sus manos continuaron su exploraciΓ³n, desgarrando mi ropa con violencia mientras yo luchaba en vano por resistirme a su avance implacable.
βΒ‘No quiero! βAgarrΓ© sus manos con todas mis fuerzas, luchando contra el inevitable despojo de mi ropa.
Γl me lanzΓ³ una mirada cargada de odio y desprecio, desgarrando cada prenda hasta dejarme completamente expuesta ante Γ©l. Su mano explorΓ³ mi cuerpo sin ningΓΊn respeto, mientras la otra se aferraba a mi cabello con brutalidad, como si quisiera arrancarlo de raΓz.
βA mΓ no me dirΓ‘s si quieres o no, tu opiniΓ³n no es importante para mΓ βmencionΓ³ entre dientes volviendo acercar su rostroβ. Eres solo mΓa y con esto voy a demostrarlo.
Γl se abalanzΓ³ sobre mΓ, besΓ‘ndome con ferocidad mientras sus dedos invaden mi intimidad sin piedad. IntentΓ© resistirme, luchando contra su fuerza despiadada, pero mis gritos quedaron sofocados por sus labios mientras su lengua buscaba invadir mi boca, privΓ‘ndome lentamente de aire. SentΓ un ardor punzante mientras sus dedos me penetraban con brutalidad.
Desesperada, comencΓ© a golpearlo, luchando por liberarme de su agarre. Finalmente, un golpe en su rostro logrΓ³ alejarlo lo suficiente como para darme un respiro momentΓ‘neo.
Dolorida por el embate de sus dedos, me desplomΓ© al suelo, arrastrΓ‘ndome con desesperaciΓ³n en busca de una salida mientras Γ©l se quejaba de su propio dolor. Con un esfuerzo sobrehumano, logrΓ© alcanzar el pasillo, pero antes de poder escapar, Manjiro me sujetΓ³ violentamente del cabello, deteniendo mi huida en seco.
βΒΏA dΓ³nde mierda te crees que vas? βpregunto molestoβ. Pensaba ser gentil, sabes. Pero ahora me doy cuenta que no lo mereces.
La llevΓ³ a la habitaciΓ³n halandola del cabello. Una vez adentro la tirΓ³ a la cama nuevamente. Pero estΓ‘ vez, se tomΓ³ la molestia de cerrar la puerta con las trabas para que nadie los moleste o para que ella no escape. Alaska no paraba de llorar y de temblar, tenΓa mucho miedo de lo que Γ©l iba hacer en ese mismo momento. Al notar cΓ³mo comenzΓ³ a deshacerse de su ropa y de acercarse, ella se fue alejando hasta que Manjiro agarrΓ³ sus piernas temblorosas con fuerza y de un tirΓ³n la acercΓ³ a su cuerpo desnudo. Le dedicΓ³ una ΓΊltima mirada asesina acariciando sus piernas y comenzΓ³ su gran acto de esa horrible noche.
RasguΓ±os, chillidos, gritos, golpes, jadeos y sobre todo llantos se escuchaban en la habitaciΓ³n donde la luna era testigo de ver cΓ³mo la pureza de mi alma termina por destruirse ante la naturaleza del ser humano, la violencia y la maldad.
βΒ‘Basta detente! βsuplicaba entre lΓ‘grimasβ. Β‘Me arde!
IgnorΓ³ mis sΓΊplicas mientras me agarraba con fuerza por la cintura, empujΓ‘ndome con violencia contra su cuerpo mientras me penetraba sin contemplaciones.
βTe dije que no serΓa gentil. Todo esto es tu culpa.
El sonido del chapoteo llenaba la habitaciΓ³n, producto de la fricciΓ³n entre nuestros cuerpos sudorosos. Para mΓ, no habΓa placer en eso; en cambio, me retorcΓa de dolor, mis gritos y araΓ±azos siendo mi ΓΊnica forma de liberar la angustia, ademΓ‘s de las lΓ‘grimas que no podΓa contener. Mientras tanto, Manjiro jadeaba con placer, disfrutando de cΓ³mo mi cuerpo lo apretaba y lo calentaba desde adentro, y cΓ³mo mis gritos resonaban en sus oΓdos como una melodΓa embriagadora. Para Γ©l, era el paraΓso; para mΓ, el infierno.
La noche parecΓa interminable, pero finalmente llegΓ³ a su fin. Con el amanecer, a las 6 de la maΓ±ana exactamente, Manjiro se vistiΓ³ y saliΓ³ de la habitaciΓ³n, quitando los seguros y dejΓ‘ndome allΓ, temblando y cubierta por las sΓ‘banas. Con los puΓ±os apretados contra el colchΓ³n, me apartΓ© el cabello del rostro y cubrΓ mi rostro con las manos, tratando de bloquear el recuerdo de lo que acababa de suceder.
βΒΏPor quΓ©? βvolvΓ a preguntar entre llantos
Esa noche marcΓ³ un punto de inflexiΓ³n para mΓ, un momento en el que finalmente reunΓ el coraje necesario para tomar el control de mi destino. DecidΓ que era hora de escapar. Con los puΓ±os apretados con determinaciΓ³n, me levantΓ© con dificultad de la cama, luchando por mantenerme en pie. BusquΓ© ropa limpia y me dirigΓ al baΓ±o, donde me di una ducha rΓ‘pida en un intento desesperado por borrar las marcas de sus caricias y besos, y cubrir los hematomas que habΓa dejado a su paso.
Al salir del baΓ±o, preparΓ© una maleta con ropa adicional y algunos elementos esenciales, incluyendo dinero, con el objetivo de salir de la ciudad y encontrar un lugar seguro donde refugiarme temporalmente. No querΓa estar ni un minuto mΓ‘s cerca de Γ©l. Era hora de comenzar de nuevo, lejos de ese infierno que habΓa sido mi vida hasta ese momento.
βNo deseo pasar ni un solo dΓa mΓ‘s en esta casa con esa bestia βdeclarΓ© con firmeza, mi voz temblando de indignaciΓ³n.
DejΓ© una nota sobre la mesa, junto con la angustia y el miedo que habΓan consumido mi alma durante demasiado tiempo. AgarrΓ© mi maleta y salΓ de la casa en silencio, aprovechando el momento en que Mikey se habΓa ido a trabajar. CaminΓ© hacia la parada de autobuses, decidida a seguir mi destino, y viajΓ© de lugar en lugar, pasando desapercibida para evitar levantar sospechas.
DespuΓ©s de varias horas de viaje, finalmente logrΓ© dejar atrΓ‘s Tokyo y dirigirme a otro lugar del paΓs, al menos temporalmente. Mi plan era abandonar JapΓ³n por completo y comenzar de nuevo en algΓΊn otro lugar. SabΓa que tendrΓa que esperar un aΓ±o para completar todos los trΓ‘mites burocrΓ‘ticos necesarios, pero estaba dispuesta a correr ese riesgo con tal de dejar atrΓ‘s al hombre que alguna vez creΓ amar, pero que ahora me habΓa convertido en prisionera de su violencia y su crueldad.
Por otro lado, la residencia era un completo caos, como si un huracΓ‘n hubiera arrasado con todo a su paso. Los cuadros y sillas yacΓan en el suelo, las vajillas rotas decoraban el suelo como confeti desordenado. Sin embargo, al subir a la habitaciΓ³n principal, estaba Manjiro sentado al borde de la cama, con la cabeza entre las manos y la respiraciΓ³n agitada. Sus subordinados se agrupaban frente a Γ©l, intentando comprender la magnitud de la situaciΓ³n, pero era evidente que estaban abrumados, especialmente al ver la carta que sujetaba su lΓder con manostemblorosas.
Querido Manjiro,
Estos dΓas han sido increΓblemente difΓciles para mΓ, siendo la primera en sufrir tus abusos. Al principio, tratΓ© de ignorarlos, convenciΓ©ndome a mΓ misma de que eran solo imaginaciones mΓas. DespuΓ©s de todo, siempre te disculpabas. Pero ahora, finalmente pude quitarme la venda de los ojos y enfrentar la verdad, y me duele profundamente.
Tu violencia y maltrato constante me han agotado por completo. Mi cuerpo se siente dΓ©bil y mi corazΓ³n estΓ‘ lleno de dolor. Nunca entendΓ por quΓ© me tratas de esta manera, siempre he tratado de hacerte sentir amado, pero parece que eso solo ha provocado que me lastimes mΓ‘s.
Lamento si alguna vez te molestΓ© o causΓ© problemas. Espero que puedas seguir adelante con tu vida y te pido perdΓ³n por preocuparme de poder ver el maΓ±ana.
Con cariΓ±o,
Alaska
La mujer del criminal mΓ‘s buscado de todo Tokyo habΓa desaparecido sin dejar rastro.
βQuiero que la encuentren... quiero que estΓ© viva βdijo con voz firme, su mirada reflejando una mezcla de determinaciΓ³n y ferocidad.








