You, OS Larry Stylinson

Summary

Harry y Louis son mejores amigos hace dos años, su relación es hermosa, pero todo cambiará en un viaje con sus amigos. OS, corto, soft, sin smut, LT-HB

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
16+

Siempre Tú


Era el último día de escuela, y estaban los cinco amigos reunidos por última vez en la cafetería del lugar, decidiendo a dónde irían para festejar que terminaban esa etapa tan difícil para todos y el comienzo de una nueva. Dependiendo de eso, sabrían cuánto dinero más juntar.

—Vamos a Florencia, —dijo Louis. —Probemos la bistecca fiorentina.

—No, a París, —contestó Liam. —Vamos al museo del Louvre.

—Claro que no, tenemos que ir a Nueva York, —replicó Zayn. —El teatro de Brodway es un imperdible en esta vida.

—Yo digo que vayamos a Dublín, —habló Niall. —Nos quedamos en casa de mis abuelos y yo mismo los llevo de tour.

—A Osaka, —suspiró Harry. —Para el festival de los cerezos en flor.

—El problema de ir tan lejos, mi querido Harry, —opinó Zayn, —es que tendríamos que ir justo antes de los exámenes de la universidad y eso que ni siquiera nos hemos inscrito.

—Yo ni siquiera sé qué quiero estudiar, —afirmó Niall mientras comía una hamburguesa con extra queso y tocino.

—Lo sé, algún día iré... iremos, ¿verdad Lou? —preguntó sonriéndole a su mejor amigo.

—Claro que sí bebé, —contestó dándole también una bella sonrisa.

—¿Ahora lo llamas bebé? —Cuestionó Liam.

—Yo me quedé en amor, —explicó Niall.

—Y yo en alguna fruta... ¿manzana? —rio Zayn.

—Hey, ya basta, —dijo Louis serio. —Saben que nos gusta llamarnos de distintas maneras.

—Me siento excluido, —reclamó Niall. —Los cinco somos amigos, pero solo ustedes se llaman de maneras cursis.

Un silencio ligeramente incómodo apareció, y un suave rubor cubrió las mejillas de Louis, que pudo recuperarse rápidamente.

—Nos desviamos del tema. Creo que debemos votar, podemos levantar la mano, así es más rápido y vamos descartando.

Finalmente, y luego de media hora de discusión, se decidieron por Nueva York. Llevaban ahorrando un año, y todos, menos Harry, sabían que la ciudad de Estados Unidos no era su destino.

Louis en especial se había esforzado mucho. Los pasajes no eran baratos y además había que pensar en hospedaje, comida, paseos e imprevistos. Trabajó tanto, que sus padres y los de Harry lo sorprendieron con una importante cantidad de dinero, que le provocó un llanto inesperado y una agradecimiento infinito. Ellos sabían lo importante que era ese viaje, y estaban tan emocionados o más que los chicos.

Louis solo quería darle un hermoso regalo a su precioso mejor amigo desde hace dos años, aunque era obvio para todos que estaba enamorado hasta la médula y más allá. Sin embargo, no sufría, bueno, solo un poco, pero jamás rompería su relación de amistad, porque era realmente única, confiaban en el otro a ojos cerrados, siempre estaban cerca, se abrazaban, dormían juntos muchas veces, se hacían cariño, no tenían secretos, conocían sus miedos y sus sueños. Les gustaba mirar las estrellas acostados en el pasto mientras escuchaban música, y comían cualquier cosa, tapados con una frazada gigante que les habían regalado sus madres para una navidad.

Sin embargo, había algo que le dolía a Louis y que no podía remediarse. Tenía un secreto escondido de Harry, y tenía que ver con su primera vez. Cuando se conocieron, se hicieron amigos rápidamente aunque de manera superficial, y él, que no sabía lo que era el amor, era un Don Juan o eso intentaba mostrar. Se vanagloriaba de sus conquistas y de su gran experiencia en el sexo, a pesar de sus cortos 15 años, y la realidad era muy distinta, solo quería demostrar que era todo un hombre, no un niño. Estuvo un año viendo a Harry salir con algún compañero o con otros amigos, hasta que entendió que se había enamorado y se acercó cada vez más, hasta ser el único con el status de mejor amigo en la vida de Harry. Le daba terror admitir ahora que no tiene idea de cómo es estar en una cama con alguien, y le quemaba el pecho cada día esconderlo.

Era una horrible sensación que además, se sentía doblemente mal, al recordar cómo su gran amigo le había contado apurado y sin detalles, que tuvo su primera vez con un chico llamado Andrew, en un baño de la escuela.

Cada vez que lo recuerda, se le calcina toda su piel. Él quería ser el primero y el único, quería ser el para siempre, él quería que Harry lo viera como lo que es: un chico que daría su vida por su amor, que cada día haría hasta lo imposible por verlo sonreír, que solo desea llevarlo de la mano por el mundo, mirando las estrellas cada noche mientras le cuenta historias sobre ellas, lo besa dulcemente y deja que sus manos se pierdan en su cuerpo.

Muchas veces le ha costado casi la vida ver a Harry desnudo, porque claro que lo ha visto, cuando se cambian de ropa antes de dormir o cuando han llegado de la escuela y se ponen algo más cómodo. Conoce cada detalle de esa figura, cada curva, cada lugar donde hay suaves vellos, dónde su piel es más tersa y cómo se siente bajo sus manos.

Es imposible olvidar un día de playa en el que Harry no llevó bloqueador, y por no esperarlo a él, que iba atrasado, se quemó toda la espalda. Louis estuvo toda la noche cuidándolo, poniéndole una pomada que había comprado por si acaso, y que extrañamente solo le hacía efecto cuando estaban sus manos en su piel. Fue tan difícil no besar cada milímetro de su cuerpo, tan difícil no recitarle las palabras que se atoraban en su garganta, tan difícil entender que nunca sería suyo.

Escuchaba a Harry hablar sobre su anhelo de amar y ser amado con intensidad, como en una perfecta película cliché y cursi. Lo escuchaba suspirar por un hombre imaginario, y eso era como un cuchillo cortándolo, era una pesadilla en su cama, era un motivo más para algunas noches en que su almohada quedaba empapada de lágrimas de pensar que jamás estarían juntos, a pesar de esforzarse en mostrarle que ese sueño podía ser él, porque lo cuidaba, lo escuchaba, lo consentía, podía bajarle la luna y todos los planetas solo para verlo sonreír.

Desde que se habían acercado, siempre supo que uno de los sueños de Harry era viajar para ver los cerezos en flor, y él quería darle ese regalo. Convenció a los demás chicos de hacer el viaje con ellos y estaba tan feliz de saber que eran buenos amigos y que lo ayudaron con cada paso del viaje solo para que él mirara bobamente a Harry sonreír.

Terminaron los cinco inscritos en la Universidad de Londres, en la facultad de Artes. Liam y Zayn en dibujo; Niall, Louis y Harry en música. Eran cursos más cortos que una carrera tradicional, pero querían probar antes de profundizar después.

Tuvieron que posponer el viaje un año, porque no faltaron problemas, como enfermedades o trabajos. Pero el tiempo pasó rápido, hubo días en que les costó un poco juntarse los cinco, pero lo terminaron con excelentes calificaciones, y estaban tranquilos con respecto a los últimos exámenes. Apenas salieron ese día jueves de la universidad, cada uno corrió hasta sus casas a buscar sus equipajes. Ya en el aeropuerto se sentía el nerviosismo de Louis, porque su sorpresa tendría que ser revelada cuando Harry se diera cuenta de que no estaban yendo a Nueva York.

—Cálmate, o te vas a infartar, —le dijo despacio Zayn. —Ojalá y te atrevas a decirle lo que sientes, no puedes seguir así. —Estaba tan cerca del oído de Louis, que Harry y también Liam, se sintieron celosos. Empeoró cuando vieron a Louis sonrojarse, y pensaron que quizás, estaba pasando algo que ellos no notaron antes.

En ese momento llegó por el altavoz, la orden de embarcar al vuelo sin escalas, directo a la ciudad de Osaka.

—¿Por qué nos movemos? Ese no es nuestro vuelo, —preguntó Harry.

—Solo camina, —masculló un muy, demasiado molesto Liam.

Los asientos estaban distribuidos de tal manera, que Louis y Harry quedaron juntos; Liam y Zayn detrás de ellos, y un poco más atrás iba Niall, que desde el primer segundo había conquistado a la azafata y logró que le llevara más comida de la permitida.

—Lou... ¿Me explicas, por favor? —Pidió demasiado serio.

—Amor, ¿estás enojado? —Preguntó preocupado.

—Lo estoy, por eso quiero saber qué pasa con Zayn, ¿te gusta?

La cara de Louis era de confusión. —¿Cómo me va a gustar Zayn? ¿De dónde sacaste eso?

—Te sonrojaste, él estaba muy cerca de tu oído, quizás qué te dijo para que reaccionaras así, —explicó sin mirarlo.

—Precioso, ¿escuchaste siquiera a dónde vamos?

—No, y no sé qué tiene que ver eso.

—Vamos a Osaka bebé.

—¿Y? No me cambies el tema.

—Al Festival de los cerezos en flor.

—No es cierto... ¿Lo es? —Sus lindos ojos se inundaron de lágrimas y abrazó lo que mejor pudo a su amigo. —Gracias Lou, gracias, eres el mejor amigo del mundo, —murmuró en su cuello.

—Todo por ti cariño, te lo mereces. —Omitió decir que esa frase le dolió más que otras veces.

—Pero, ¿y los chicos?

—Ellos sabían, este es un plan para secuestrarte, —sonrió besando la mano de Harry.

—No lo puedo creer Lou... No puedo creer que voy a verlos en persona, y contigo a mi lado...

—Va a ser muy lindo cielo. ¿Por qué no intentas dormir? El viaje es muy largo y puede ser agotador manzanita.

—Está bien Lou, —contestó cerrando los ojos, y apoyándose en el hombro de Louis y entrelazando sus manos.

Una hora después, todo el avión dormía.

Cuando llegaron a su destino luego de casi 17 horas de viaje, estaban totalmente desorientados, pero necesitaban llegar pronto al lugar que habían reservado para alojarse. Era un pequeño hotel, en medio de puestos de comida callejera, cerca del aeropuerto y del metro. Louis y Harry, Liam y Zayn, tenían habitaciones compartidas con una sola cama. Niall dormiría solo, cosa que agradecía profundamente.

Después de ordenar un poco sus equipajes, y una ducha merecida y necesaria, decidieron salir a comer antes de dormir. Eligieron uno de los restaurantes que eran recomendados en la aplicación que tenía Louis y volvieron a sus habitaciones cerca de tres horas después, ya que habían aprovechado de caminar y recorrer un poco.

De vuelta y ya en sus camas, Niall, Liam y Zayn, se durmieron de inmediato. Pero Harry estaba muy ansioso y no dejaba que Louis cerrara los ojos.

—Lou, ¿pusiste la alarma? ¿La revisaste? ¿Tiene batería tu teléfono? ¿Qué ropa debemos llevar? ¿No hay riesgo de lluvia? Lou, contéstame, —se quejó, moviendo el brazo de su amigo.

—Mi juguito de uva, ya duerme, está todo bien, tengo todo bajo control, descansa.

—Pero Lou...

Haciendo un gran esfuerzo, Louis se sentó en la cama. —¿Es qué no confías en mí, pancito? ¿Qué pasa?

—¿Te gusta Zayn? ¿Hay algo que no me has dicho? ¿Tienes un secreto? —Su mirada era casi de angustia, como nunca mostró antes.

—No me gusta Zayn, ya te lo había dicho, no me podría gustar, —contestó evitando las demás preguntas.

—Tienes un secreto, no me lo puedes negar, te conozco demasiado y me duele que no me tengas confianza, pensé que éramos mejores amigos Lou, —reclamó sorprendido.

—¿Tú no tienes un secreto? —Cuestionó, y se asombró al ver el nerviosismo de Harry. —Te propongo algo, cada uno escribirá su secreto y se lo entregará al otro, con la promesa de no preguntar hasta que estemos en el festival.

—No me parece, pero no tengo alternativa... ¿Me abrazas?

Temprano los despertó la alarma, y se levantaron de mal humor, pero tenían que salir al amanecer para poder aprovechar el día. Desayunaron al paso, y compraron algunas cosas en un negocio, como galletas, agua y jugos. En el lugar había muchas personas, era un festival enorme, muchos expositores, fotógrafos, bailarines y preparaciones culinarias.

A pesar de que Harry era el más feliz, los demás estaban emocionados, era realmente sobrecogedor ver los hermosos árboles cubiertos de suave rosado y delicado blanco por todos lados, meciéndose sutilmente con la brisa.

Louis estaba impactado, ver a Harry en ese lugar merecía ser llamado la primera maravilla del mundo. No pudo evitar algunas lágrimas de felicidad, al ver la hermosa sonrisa del amor de su vida, girando en medio de la gente y abrazando el tronco rugoso de los árboles.

—Deberías decirle ahora, —sugirió Liam, mientras Zayn y Niall afirmaban.

—No, no quiero dañar este momento y no quiero que me deje de ver como a su mejor amigo, —contestó más triste que nunca. Pero en cosa de segundos se acercó a Harry para acompañarlo en ese momento único en que cumplía uno de sus más profundos sueños.

—Gracias, gracias, gracias Lou... —dijo lanzándose a sus brazos. —Es el mejor regalo del mundo, —dijo con su sonrisa inmensa y sus ojos brillantes de emoción.

—Si pudiera hacer más, te lo daría todo amor.

El pecho agitado de Harry tenía un ritmo errático, que no pasó desapercibido para Louis, pero parecía que Harry quería hablar y no se decidía.

—Lou, quiero que hablemos de nuestros secretos, —pidió con un temblor en su voz que llamó la atención de Louis y le provocó un poco de miedo.

—¿Estás seguro? ¿Ahora? No hicimos lo de los papeles, —preguntó preocupado.

Harry botó un gran suspiro, como tomando una gran decisión. —Nunca estuve con Andrew, no tuve una primera vez con él, menos en un baño, ni siquiera existe el tal Andrew... Quería que pensaras que podía ser bueno en la cama como tú, pero solo tenía catorce años, lo siento mucho, no quise mentirte, —confesó avergonzado.

—Tampoco tengo experiencia, —habló con su voz muy baja. —Mis conquistas eran apenas algunas salidas y besos locos, pero jamás llegué a la cama con alguien. Tenía quince, quería parecer mayor, pero conocí a alguien especial y en vez de ser sincero, preferí quedarme callado...

—¿Conociste a alguien? —Preguntó palideciendo. —¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Lo conozco? ¿Estás enamorado Lou?

—Son muchas preguntas bebé... Pero sí, lo estoy, estoy enamorado profundamente y lo siento Harry, de verdad no pude evitarlo... —susurró comenzando a llorar, tapándose la cara. Ya no había vuelta atrás y le dolía en cada poro de su piel.

—¿Eso quiere decir que ya no vas a ser mi mejor amigo?

—No puedo, ya no puedo...

Sus amigos veían la escena alejados, y sabían que las cosas no estaban saliendo bien.

—¿Y si vamos y los ayudamos?” Preguntó Niall.

—No, hay que darles su espacio, que pase lo que tenga que pasar, —contestó Zayn, demasiado alterado.

—No sé por qué se demoró tanto en confesarle algo que era obvio, —dijo Liam también molesto.

—¿Por qué? Porque todo se puede ir al carajo en un minuto, y existe algo que se llama miedo, ¿no sabías? —Lo enfrentó Zayn, para el asombro de Niall que prefirió acercarse a un carrito de comida.

—¿Por qué me hablas así? —Cuestionó Liam, —¿qué te he hecho?

—¡Nada! Por eso me enojo, porque... no eres capaz de ver lo que está delante de tus ojos, —respondió bajando los ojos y la voz.

Fue suficiente para Liam, entendió todo.

Por mientras, Harry era un mar de llanto y Louis no sabía cómo calmarlo, estaba desesperado.

—Amor, respira profundo, por favor intenta calmarte, —pedía, acariciando sus brazos.

—¡¿Cómo quieres que me calme?! —Preguntaba y gritaba al mismo tiempo. —Estoy perdiendo a mi mejor amigo por culpa de alguien más... Y a ti te da lo mismo... ¿No entiendes lo que significas en mi vida? ¿No te has dado cuenta de que...

—Te amo, —interrumpió, dando un paso atrás. —Solo a ti, siempre has sido tú, solo tú... Tú...

Harry dejó de llorar y se limpió las lágrimas. —¿Yo? ¿Me amas a mí?, —intentó confirmar.

—Tú...

—Yo... ¿Sabes cuánto soñé con esto? ¿Qué me dijeras que me amas bajo los cerezos en flor? —Volvió a llorar, acercándose al cuerpo de Louis que no estaba entendiendo. —Nunca supe cómo llamar tu atención, has sido mi amor secreto desde la primera vez que te vi...

—Dios, no lo puedo creer... —Dijo tomando sus mejillas y mirándolo como al más hermoso tesoro. Se acercó despacio, casi con temor de que Harry se escapara hasta cerrar sus ojos y encontrar sus labios.

Todo pareció detenerse en ese momento, mientras sus corazones palpitaban con violencia después de tantas noches agónicas. Una muy sutil lluvia de pétalos parecía acariciarlos, mientras los abrazaba en ese primer beso.

Era un beso intenso, sin dejar de ser tierno; firme, pero frágil al mismo tiempo. Un beso perfecto que le entregó al otro lo mejor de sus días, sus sueños, sus deseos, sus miedos... Todo lo que eran y lo que esperaban ser en brazos del otro.

Cuando el beso terminó, se quedaron abrazados, sin poder abrir los ojos, sin poder separarse.

—No lo puedo creer amor... —Habló Louis escondido en el cuello de Harry. —No sé cómo voy a vivir ahora lejos de ti, sin besarte a cada segundo, sin mirarte todo el tiempo.

—¿Tenías miedo de perder lo que teníamos? ¿Por eso no me dijiste que me amabas?

—Hasta el último momento, incluso ahora sigo sintiéndolo.

—Ha sido tan difícil no decirte lo que sentía, lloré tantas noches, pensé en irme a estudiar a otro país, me estaba matando verte así, siendo tan perfecto, enamorándome cada día más sin quererlo... Era una pesadilla cada noche imaginarte en brazos de alguien más... —Volvió a llorar.

—Bebé, nunca pude mirar a otro hombre. Eres más de lo que imaginé, eres... es que no puedo decirlo de otra manera... Tú, eres tú, mi respuesta a todo siempre has sido tú...

Volvieron a besarse, en una sinfonía de pequeñas caricias entre sus labios, disfrutando el momento, el día, la temperatura perfecta, el bullicio tranquilo de la gente al pasar.

Se tomaron de la mano, caminaron hacia el más bello cerezo, uno que empezaba a crecer fuerte, y Louis se detuvo.

—Tal vez algún día pueda ser capaz de contarte todo lo que siento por ti, pero puedo prometer que lo intentaré siempre, porque eres mi mejor amigo, en quien confío ciegamente y a quien amo con locura, pero necesito saber si... ¿quieres ser mi novio?

La sonrisa de Harry le quitó la luz al propio sol. —Sí Lou, quiero ser tu novio, tú único novio para siempre.

Louis le puso una preciosa pulsera en la muñeca derecha, que tenía detalles de flor de cerezo y besó su mano, luego la acarició con sus mejillas.

—Te amo... —Se rio, —lo siento, no se cómo decirte para que suene especial.

—Como siempre me has dicho, aunque no sé de dónde inventamos tantos nombres: amor, bebé, cariño, tesoro, manzanita, pancito, corazón, meloncito... Somos extremadamente cursis Lou.

—Lo somos, y lo seremos más ahora, —dijo besándolo una vez más.

—¿Hasta qué hora se van a besar? Ya tengo hambre, —habló Niall, quien le había entregado la pulsera a Louis sin que Harry se diera cuenta, y además le pidió a uno de los fotógrafos algunas instantáneas de las dos parejas, porque Liam y Zayn estaban en su propia burbuja.

—Busquemos algún lugar antes de seguir recorriendo, —contestó un sonrojado Harry.

No hablaron mucho en esos primeros momentos, se sentían algo cohibidos después de tantas revelaciones y emociones, pero era notoria la alegría en sus rostros y lo felices que estaban.

La tarde pasó de la misma manera, caminaron mucho, tomaron fotos, probaron bocadillos japoneses, compraron algunos recuerdos y sobre todo, se quedaron por minutos mirando el vaivén de los cerezos en flor.

El atardecer los encontró cansados y sudorosos. Después de una fresca ducha, se acostaron a dormir.

Con la luz aún encendida, Harry, a pesar de sentir su cuerpo pesado, necesitaba hablar.

—Lou...

—Dime amor.

—Si no tienes experiencia ni yo, ¿cómo vamos a...? tú sabes...

—Solo lo sabremos bebé, no hay apuro, no te preocupes.

—Lou...

—¿Qué quieres decirme amor? ¿Desde cuándo tan tímido conmigo? Dilo sin miedo, —sonrió.

—Quiero hacerlo... Ahora... —dijo completamente ruborizado.

—¿Estás seguro bebé? Tenemos mucho tiempo.

—Lo estoy, es que lo soñé tantas veces... —Se atrevió a besarlo, a dar él el primer paso.

—Para hacerte el amor sólo necesito una cosa, —pidió ya ansioso y con su voy un poco más grave.

—¿Qué? ¿Condón, lubricante? —Preguntó mientras lo mordía en el cuello.

—No amor, mi hermoso amor... —Explicó mirándolo fijamente a los ojos. —Solo necesito saber que eres tú, solo tú... Tú...

Y Louis, apagó la luz.