Solo tú

Summary

Nadie creería que aquel pelinegro de 26 años, desaliñado, malhumorado e indiferente fuera un gran amante del arte en todos sus aspectos. Ver pasar por su mente y pecho los miles de significados que se les puede dar a una pintura, una escultura, una canción, un recital, un texto, etc. Es algo gratificante y placentero. Asistir a sus clases de artes en la Academia de Bellas Artes "U.A." es una de las cosas a las que se les puede dar el sentimiento de amor-odio, el arte y su historia es algo que se le da bien y llena su pecho, en cambio, sus compañeros le quitan esa satisfacción al no tomar en serio la carrera y dejar un desinterés en toda el aula, empezando a irritar al azabache y arruinando su amor por tan bella profesión. Pero cierta persona, un joven de de 23 años, amable, dulce y reluciente como el mismísimo sol, llega para darle una oportunidad y no abandonar tan majestuosa belleza hecha por el hombre que transmite diversas sensaciones. Una persona con intenciones de convertirse en su musa secreta, alguien capaz de entrar entre las grietas de su corazón y brindarle calidez e inspiración.

Genre
Romance/Drama
Author
Eburin
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Arte

La gran mayoría se pregunta ¿Qué es el arte? Bueno, el arte es toda aquella forma de expresión de carácter creativo que poseemos los seres humanos. Es la capacidad que tiene el hombre para representar sus sentimientos, emociones y percepciones acerca de sus experiencias y el entorno que lo rodea.


Una forma única y hermosa de plasmar la perfección de la vida misma en un cuadro, una escultura, un poema, una canción.


En lo personal, le gusta. No, corrección. Le fascina el arte de la pintura. Recrear con cada pincelada una vista magnífica en un lienzo que desde un inicio está en blanco. Esperando ser llenada por aquellos sentimientos que lleva el artista.


Si bien, el arte es para todos, no todas las personas en este mundo lo entienden por completo. Pueden llegar a ver simple pintura en puntos diferentes que dan forma a una imagen, que fácilmente puede ser reemplazada por una fotografía. En algunos casos no le ven sentido a pintar en tela, en pasar horas con un lápiz, bocetando y perdiendo el tiempo en lugar de buscar un trabajo digno.


Y aunque se ha topado con muchas personas con esa mentalidad, no lo detienen. Los insultos diciendo que ir por ese camino no llevaría a nada, que la paga será una miseria, que sus pinturas jamás serán reconocidas, que morirá de hambre si solo se dedica al arte.


Y puede ser cierto, pero solo sin esfuerzo, el no dar todo para salir adelante, no serviría y aquellas personas terminarían teniendo razón.


Si ha aprendido algo en su niñez es a no darse por vencido, a luchar por lo que quiere. El decir que muchos niños aprenden esa terquedad por la confianza y amor que le dan sus padres es lógico. Pero no es su caso. Su madre nunca lo apoyó abiertamente a ir por el camino que él mismo eligió, pues su padre le metió ideas anticuadas y machistas, tales como que alguien como él, un chico, debía seguir firmemente los pasos de su padre, que él sería el hombre de la casa y que cuando tuviera a una mujer a su lado, ésta solo se dedicaría a cocinarle, dale hijos y esperar a que llegue del trabajo para atenderlo. Creía en qué las mujeres pertenecían al hogar y los hombres al trabajo. Qué las mujeres no debían trabajar y velar por sí mismas, que el hombre es el que manda y se respeta. Que el amor debe ser entre hombre y mujer, nunca entre hombre y hombre o mujer y mujer. Todo un machista y homofóbico como se puede ver.


Pero alguien lo mantuvo cuerdo y con la mente abierta. Bakugo Katsuki, su mejor amigo, hermano, vecino y héroe. Muchos dirán que era un niño malcriado, grosero, altanero y mucho más. Pero lo que no saben es que es la persona más fiel, cuerda y comprensiva que existe pero su orgullo lo oculta muy bien. Katsuki Bakugou, o llamado cariñosamente por él, Kacchan. Le ha enseñado que en ésta vida no todas las personas van a entender a otras. Desde los cuatro años son amigos, se protegen el uno al otro, risas, llantos, si caían, se levantaban, pero siempre con la cabeza en alto sin fingir y juntos.


A veces, el simple hecho de estar uno junto al otro era lo que necesitaban, aquel pequeño lago en su parque favorito, fue testigo de muchos males y risas cómplices.


— Somos diferentes, Deku.


— Mmm...


— Digo, somos libres, nuestra mente no está atada a el sistema que varios han creado para mantenernos al margen.


El silencio entre ellos llegaba de repente sin incomodar a alguno, incluso hay veces en qué las palabras no son necesarias.


— Entiendo. Si finjo ser lo que ellos quieren, duele, mi pecho se oprime por no ser quien soy. Pero, al estar contigo, siendo el verdadero Izuku, me siento bien, a gusto, ligero... ¡Libre!


— Ja... Idiota


Aunque sus padres tengan en mente casarlo con alguna mujer en la que su familia esté en el alto poder, que tengan un gran puesto en alguna empresa familiar para él, no lo aceptaría, seguiría su propio camino, sabe que ellos no le brindarán ayuda y tampoco es que la necesite, pero el saber que alguien te apoya es suficiente, y es así, a pesar de que ellos no están con Izuku, le alegra el hecho de que Kacchan y los padres de él lo hagan, ellos son la familia más maravillosa que a visto. Mitsuki con su carácter fuerte, llega a darle ese calor maternal que siempre deseo, Masaru brinda esa protección y cuidado de un padre, y Kacchan, lo ha acompañado en todo, y viceversa. Es un gran amigo, no... No es un amigo... Es su hermano. El hermano mayor que siempre quiso y llegó a su vida a llenarla de color y esperanza. Gracias a ellos es lo que es ahora.


~


Actualmente en una habitación, un pecoso se encuentra recostado sobre la cama. Pensando detenidamente si levantarme en este momento o esperar cinco minutos.


— No tengo nada que hacer, ¿o si?. Supongo que solo preparo mi desayuno y veo televisión, si, suena interesante. De todas formas, es temprano. Creo… — Una llama interrumpe la  escasa nube de pensamientos. — Algo me dice que no conteste, puede ser algo que arruine mi día... agh... ¿Será una llamada de mamá o papá? — Pero en cuanto lo tomó, sonrió al ver quién era.


— Kacchan! ¿Para qué me invocas ahora? Creí que eras mi madre jeje


— Déjate de mamadas y ábreme... Estoy completamente seguro que olvidaste que día es hoy


— Tienes la llave de mi departamento ¿No?


Vive sólo, dejó la casa de sus padres apenas cumplió los dieciocho, y lleva una tranquila vida de soltero. Bueno, solo si a tranquila se le puede referir que a sus veintitrés años trabaja en una cafetería de medio tiempo y se dedica a estudiar como loco para pasar el examen de admisión a la universidad. — Un momento... Universidad… —


— Sabía que lo olvidarías, nerd... ¡ÁBREME AHORA MALDITO HIJO DE PU...! — Colgó de inmediato para salir corriendo a la entrada, colgarle la llamada mientras habla es atentar por tu vida. Pero era eso lo que tumbara la puerta principal.


Con los pies descalzos salió corriendo tal y cómo estaba. Tomó la manija y abrió de golpe, encontrando a un rubio cenizo con el puño alzado. — Creo que llegué a tiempo… —


— IDIOTA! ¿POR QUÉ ME COLGASTE? Nadie me cuelga, maldito...


— Buenos días para ti, Kacchan!


— ... — Su rostro decía mucho y a la vez nada. Pasó su mirada por el pequeño cuerpo frente a él y soltó un suspiro.


— K-kacchan? — Ok, estoy nervioso... Qué le sucede. — Empezó a jugar con sus dedos mientras bajaba la mirada.


— ¿Cómo que "biinis diis piri ti, kicchin"? SABES QUE HORA ES!?


— Mmm... ¿Las... 9? — Comentó llevándose la mano a su barbilla intentando adivinar la hora.


— Eres un... AGH!! VE A BAÑARTE DE UNA JODIDA VEZ... HOY ES EL MALDITO DÍA DE EXPOSICIÓN! — Grito furioso el cenizo.


— Eh? — inclinó la cabeza de lado hasta que recordó — ¡Mierda! — Salió corriendo dentro del departamento y como loco, entró a darse una ducha rápida.


Al salir, Katsuki lo esperaba en la habitación con secadora en mano. Izuku tomó unos pantalones negros, una playera blanca, y unas botas. Mientras se delineaba los ojos y se colocaba unos accesorios, su amable amigo le secaba los cabellos y le reprendía su impuntualidad.


Después de treinta minutos llenos de gritos, gruñidos y unos cuantos golpes, salieron del departamento del pecoso para irse a paso rápido.


— ¿Llevas lo necesario, cierto?


— Sip... Creo — Contestó Izuku intentando repasar los documentos requeridos y tomando con fuerza su lienzo que expondría.


— Cómo que crees... ¡Idiota! Te lo llevo repitiendo toda la semana.


— Ya, ya... Lo siento... — Dijo mientras agachaba la mirada y murmuraba con un tierno puchero — Gruñón —


— Te oí, imbécil.


Y antes de que el cenizo intentara golpearlo, ya se encontraban frente a la Academia.


Los dos suspiraron y dieron un paso, notando miradas de todos lados en su persona.


— Me siento como cuando las vecinas chismosas ven que llevo visitas a casa... — Murmuró el pecoso queriendo ocultar su existencia en el bastidor que cargaba.


Todo aquel que posará su mirada en ellos dos, se perdería con tales Dioses Griegos que se acercaban a las enormes instalaciones.


Katsuki, de cabello puntiagudo y cenizo, con su ceño fruncido y su ojos rubí intensos hacían resaltar sus finas facciones. Iba vestido con un pantalón negro ligeramente pegado, una camisa roja fajada que se adhería a sus muy bien trabajados músculos y un saco negro a la medida abierto de par en par con unos zapatos de vestir, los piercings en la oreja y en la ceja derecha le daba un toque serio y juvenil.


En cambio, Izuku con su alborotado cabello verde y sus delicados y tiernos rasgos, daban un aspecto adorable a la vista, pero los piercings en orejas le daban un toque atrevido, el sutil delineado hacia que sus ojos esmeralda resaltaran tan brillantes así como el pequeño rubor en sus mejillas, siendo más bajo que su acompañante, no quitaba el hecho de que su estilo era igual de increíble. Su playera blanca era holgada fajada por unos pantalones negros rasgados, usaba un saco color vino largo hasta las rodillas y una botas rojas. En sus manos, unos anillos discretos, en su cuello una gargantilla delgada.


Ambos con sus papeles en mano entraron dirigiéndose a la recepción siendo recibidos por una mujer no mayor a los cuarenta años la cual solo fijó su mirada en los chicos sin decir palabra alguna.


— Buenos días, venimos a la entrega de documentos y exposición de primer año. — Dijo el pecoso soltando una sonrisa


— Pasen al auditorio dos, los asesores de carrera están dentro. — Contestó mientras entregaba un pequeño mapa de las instalaciones. — Solo deben entrar y les dirán qué hacer.


— ¡Muchas gracias! — Izuku tomó el mapa y se dirigió al auditorio junto a Katsuki, los pasillos eran anchos con grandes ventanas que dejaban una vista asombrosa del patio y otros pasillos de la academia. Varios estudiantes pasaban a su lado, unos caminando, otros corriendo para la entrega de algún proyecto o exámen retrasado. 


Ambos se detuvieron ante una gran puerta roja en donde había un letrero diciendo [Auditorio 2].


Abrieron la puerta mientras dejaba un eco en la gran sala. Un enorme espacio libre era lo que se encontraron, pues en una de las paredes, más específicamente en la parte Izquierda, se encontraban botes de pintura, caballetes con cuadros sin terminar, brochas, bastidores limpios, etc. Del lado derecho, hileras de sillas bien acomodadas, estaban siendo ocupadas por uno que otro alumno, frente a estos, una larga mesa con mantel blanco era ocupada por cuatro profesores. Uno de cabello rubio, otro de negro con puntas moradas, una mujer de cabello negro y otra de raíces castañas pero el resto de un verde menta.


— ¡Adelante chicos! Tomen asiento en la parte de atrás. — Dijo la azabache con una bonita sonrisa.


— Con permiso… — Murmuró Izuku haciendo una reverencia y adentrándose al lugar, mientras que Katsuki solo chasqueó la lengua y caminó a pasos pesados.


En los asientos de enfrente se veían pocos alumnos pero de mayor edad dando a entender que eran los de cuarto y último año, en la parte del centro los alumnos ocupaban más asientos, estos eran los estudiantes de segundo y tercer año, y en la parte trasera, aspirantes a entrar a la carrera eran situados en aquella posición ya que se anunciaba lo importante a los demás años y se dejaba al final los registros para un nuevo ciclo escolar.


El peliverde notaba una que otra mirada en su persona, cosa que le incomodaba un poco ya que pareciera que lo veían como un bicho raro. Por otro lado a Katsuki le importaba muy poco el resto de los demás presentes.


Se sentaron y esperaron a que llegara su turno, pasadas dos horas se levantaron y fue el turno de Izuku de presentar su documentación.


— Buenos días. Mi nombre es Izuku Midoriya y vengo al registro de la carrera de Artes Visuales.


— Buen día Joven Midoriya, yo soy el profesor de Música y asesor de la carrera, Kyotoku Jiro. — Habló un hombre de cabello rubio hasta los hombros


— Yo soy Nemuri Kayama, profesora de Cinematografía y actuación y asesora de la misma.


— Hitoshi Shinso, profesor y asesor del departamento de Artes Visuales


— ¡Yo soy EMI FUKUKADO! — Dijo entusiasmadamente la mujer de cabello tono menta — Profesora y Asesora de la carrera de Danza!!


— Es un placer. — dijo dando una reverencia a los asesores de carrera.


— Bien, que tienes para nosotros. — Dijo Shinso, su tono de voz era tranquilo y un poco flojo, pero debía acostumbrarse, ya que sería su profesor de carrera...


— Amm... Bueno, quiero presentarles tanto mi carpeta, como un proyecto que realicé hace unas dos semanas....


— Bien... Dejanos verlo... — Dijo seriamente el pelimorado.


Izuku pasó la carpeta hacia Shinso, el cual lo tomó y empezó a hojear. Bocetos bien estructurados del cuerpo humano, objetos complejos  y paisajes hechos con simple carboncillo. Todo bien, después de todo, es una carpeta de arte. Siempre son bocetos que se llegan a ocupar en un futuro. Pero algo llamó su atención. Reviso con sumo cuidado las últimas hojas de la carpeta. Alzó una ceja, vio al pecoso el cual se le notaba lo nervioso que estaba por recibir algún comentario. Soltó un suspiro y cerró la carpeta mientras empezaba a hablar:


— ¿Cual es ese proyecto tuyo?


Izuku se sorprendió un poco. — ¿No dirá nada de mi carpeta? —


Respiró profundo y volteó su mirada a su amigo. El cual en cuanto notó la mirada, se levantó y tomó uno de los caballetes del fondo del auditorio.Todos los miraban con extrañeza, pues en ningún momento ellos emitieron palabra alguna.


Una vez estando junto al peliverde, Katsuki dejó el caballete acomodado, justo en medio de los asesores. Una vez listo, Katsuki dio media vuelta, posó su mano en los cabellos de Izuku y la retiró rápidamente mientras regresaba a su lugar.


Izuku solo soltó una risita mientras levantaba su lienzo cubierto por una manta blanca y lo dejaba en el caballete.


Miro al frente, con el mentón en alto y con la confianza a no más poder. Pues Kacchan le había enseñado a no menospreciar su trabajo, a estar orgulloso de lo que es y de lo que hace.


Desde la parte trasera, Katsuki veía como el semblante de su amigo tomaba confianza. Cruzó los brazos y con una sonrisa de lado, cerró los ojos. Confiando en que Deku logrará pasar las críticas sobre sus obras.


Izuku quitó por completo la fina tela dejando al descubierto un cuadro...


SU cuadro.


Uno con contrastes bien equilibrados, luces y sobras posisionadas en lugares precisos, los colores estaban en su lugar, pues pétalos verdes, amarillos y rojos eran esparcidos por el camino. Pero al enfocar la vista, se notaba que los pétalos rojos estaban guiando la vista del espectador al centro del lienzo, el amarillo contorneaba ese camino rojo y el verde era la base a sostener los colores. De fondo no se notaba un cielo azul, ya que esta era tapada por un enorme y abundante bosque, pinos por doquier con sombras y luces, haciendo notar lo realista. Justo en el centro, se notaba una figura humana, pero esta se notaba distorsionada, confundida... Perdida.


— Cada detalle parece estar en su lugar... — Murmuró Shinso, podía sentir un profundo grito guardado entre cada pincelada, muchos sentimientos atrapados queriendo salir y ser libres de una vez por todas.


Izuku se aclaró la garganta y habló.


— Mi proyecto consiste en agrupar todas mis emociones en diferentes categorías: Enojo, Tristeza, Alegría, Miedo. Una vez teniéndolo cada una en su categoría, realizó un lienzo expresando cada una de mis emociones en la pintura. Empezando con la que considero, tengo más problemas. Esto principalmente para conocerme mejor y superar sucesos del pasado.


— ¿Cómo llamarías a ésta obra tuya?


— Timor incedendo — Dijo un poco apenado — "Mi miedo a avanzar"


— ¿Por qué? — Preguntó Nemuri


Tragó duro, las manos le sudaban y sentía que el corazón se le saldría del pecho.


— D-desde niño siempre le tuve miedo al "qué pasa sí...", me abstenía a mí mismo, el miedo me ganaba y huía de las cosas. Así como el no poder ser yo mismo, no ser aceptado por las personas que se supone deben apoyarte... Pero... — Somos diferentes, Deku. — Sonrió ante el recuerdo — Pero un amigo me ayudo a enfrentarlo, a ver las cosas y pasar sobre de ellas con mi propio esfuerzo, aún tengo ese miedo, pero si no lo hago, si no lo enfrento, las personas que tanto me han dicho que no puedo hacer lo que amo, ganarán... Y eso no lo podría permitir...


Los asesores meditaban las palabras dichas por aquel chico en su mente, si bien, muchos artistas pasan por el desprecio de sus familiares por el hecho de querer seguir los pasos del arte, varios lo aceptaban y se rendían, otros se alejaban por cumplir su sueño, y un porcentaje pequeño era el grupo de artistas que cargaban con un apoyo por parte de sus seres queridos.


— ¿Y qué me dices de ésto? — preguntó Shinso mostrando la carpeta del pecoso, más específicamente las últimas páginas de este.


Katsuki desde su lugar veía como examinaban al peliverde, y en cuanto el "Zombie" como él llamó, mostró la carpeta, suspiró pesado llevando su mano de golpe a su cara. — No mames Deku...


Por su parte, Izuku estaba en shock, se supone que en su carpeta debía ir solo sus bocetos de anatomía y objetos.


— L-lo lamento...


— Veo que te gustan los superhéroes... ¿Tu hiciste la historieta?


— Es un proyecto personal con un amigo, es un error que eso esté ahí...


— Aquí en la academia U.A. no permitimos errores...


El corazón lo sentía en la garganta... Por ese pequeño descuido pagaría su ingreso a su academia de ensueño.


—Tks... — El cenizo no logró escuchar lo que le decían al peliverde. Observó como dejaba su carpeta con su información y datos, mientras que el Zombie le daba una carpeta blanca.


Izuku tomó su lienzo y lo envolvió nuevamente en la manta blanca, justo antes de salir, vió a Katsuki  dándole a entender que lo esperaría justamente fuera del auditorio.


Era el turno de Katsuki así que se levantó y dejó su carpeta de datos e información.


— Buen día, soy Katsuki Bakugou. Vengo al registro de la carrera de Danza.


— SIII!!! UN CHICO MAS A MI ÁREA! — Grito entusiasmada la misma chica de cabello mentolado


— Relajate un poco, ¿Si? — Le dijo Shinso mientras se rascaba la nuca.


— Bien, lo siento...  Me presento — se levantó de su lugar para mirar con diversión al rubio — Soy EMI FUKUKADO! — Dijo entusiasmadamente — Profesora y Asesora de la carrera de Danza !!


— Mierda... Está loca la vieja — Pensó al ver a su futura asesora


— Que tal joven Bakugo, yo soy el profesor de Música y asesor de la carrera, Kyotoku Jiro. — Habló el rubio de cara rara.


— Nemuri Kayama, profesora de Cinematografía y actuación y asesora de la misma. — Una pelinegra con lentes y mirada seductora.


— Vieja pero buena... Que fastidio — Comentarios aleatorios pasaban por su cabeza.


— Hitoshi Shinso, profesor y asesor del departamento de Artes Visuales.


— Este es el maldito... Más vale que lo haya aceptado… —


— Bien... Tu amigo nos dio una muy buena exposición.... ¿Qué nos mostraras tú? — Preguntó Fukukado.


— Una coreografía hecha por mí.


Los ojos de la mujer brillaron con emoción!


— Jajajajaja! Estupendo!! Veámoslo ya!


— Loca — pensó, se quitó el saco, se remangó la camisa y se dispuso a poner la canción y a posicionarse en su lugar... Dejó su mente en blanco y escuchó el inicio de la canción, era This side of paradise - Coyote Theory


Sus ojos cerrados, disfrutando de la melodía. Sintiendo como cada nota hacía mover su cuerpo, que a pesar de estar bien definido, sus movimientos no eran toscos, eran suaves, delicados y ligeros.


La melodía avanzaba al igual que él, giros, saltos, balanceos. Miradas llenas de curiosidad se posaban en él, los asesores y otros estudiantes esperando su turno de ser examinados lo veían con brillo, pues a pesar de parecer alguien rudo y sin intención de entablar conversación, verlo bailar tan apasionadamente era admirable.


Unos par de ojos heterocromáticos y ámbar veían embalsamados como aquel cenizo se desembolvia tan majestuosamente en cada paso dado.


La canción terminó, así como el rubio finaliza su coreografía con las piernas separadas y el peso en una, un brazo en la espalda y el otro en alto, mirando hacia la su derecha topado con esos ojos gris y azul que lo miraban más allá de lo normal.


Recuperando el aliento, relajo los músculos y volvió su mirada al frente, pero aun así se sentía observando.


Aplausos por parte de los asesores no se hicieron esperar.


— ¡Eso fue magnífico! Veo que te entregas en cada paso que das! Jajajajaja me fascina!


— Muy buena coreografía, sinceramente no creí que supieras bailar, pero me alegra que me callaras la boca con hechos. — Comentó Shinso viéndolo directo a los ojos.


Mientras los asesores revisaban sus documentos y veían su examen escrito, él dirigía su mirada sutilmente a la gran puerta del auditorio y ahí vio una melena verde.


Izuku se asomó en cuanto la música comenzó, vio cómo su querido amigo demostraba ser lo suficientemente apto para ser aceptado, el orgullo que sentía al verlo disfrutar de lo que ama lo llenaba de alegría. Y en cuanto vio que Kacchan noto su presencia, levantó el dedo pulgar y le dio una sonrisa a su amigo. Katsuki sonrió altanero y se sintió más aliviado.


Una voz lo trajo de vuelta y volvió su mirada al frente.


— Bien, aquí viene tu horario, junto a un listado de materias que decidirás tomar o no junto a sus horas, deberás decidir a cuáles entrar ya que estas se llenan de alumnos muy rápido. Mínimo debes estar en tres a parte de las que están asociadas a tu carrera.


—... —  ¿Qué? —Vio el folder blanco que le fue entregado y lo tomó en sus manos — ¿Fui aceptado? —


— Bienvenido a U.A. — Dijo Fukukado con una sonrisa enorme en el rostro.


— Puede parecer fácil el entrar... Pero lo complicado es permanecer aquí... Suerte — dijo Jiro


— Gracias... — dijo muy bajo pero lo suficientemente audible para los asesores. Dio una leve inclinación y se dispuso a salir de ahí. Aun con una mirada sobre él.


Al salir revisó a ambos lados y encontró la melena peliverde de Izuku. El cual se encontraba sentado en los asientos a un lado del auditorio.


Al notar la presencia de Katsuki se levantó con alegría y corrió a su lado.


— Sabía que lo lograrías, Kacchan.


— Obvio... ¿Y tú?


Vio como la sonrisa del peliverde dirminuia un poco y se rascaba la nuca. Eso no era bueno...


— ¿A quién tengo que matar? — Pregunto el rubio dispuesto a regresar y explicar por qué el pecoso merecía un lugar en esa escuela y vió como el pecoso le extendía un folder blanco.


Este lo abrió y en el documento venía escrito:


"Bienvenido a la Academia U.A. Izuku Midoriya"


—¿Qué? — estaba confundido y escuchó la carcajada del peliverde.


— Jajajajjajajaja ¡SI PASÉ! PASAMOS, KACCHAN!!


— Tsk... Creí que no habias pasado


— jajajja Awww.... si... Si te importo.... Jajajjjaa — Lagrimas salían de sus ojos por el ataque de risa. Pues claramente había pasado, el examen escrito lo pasó con buenas notas, al parecer al asesor Shinso le había gustado su historieta.


— Tu... Maldito...


Notó cómo se enojaba el otro y paró de reír, tomándolo del brazo y guiandolo a la salida de la academia.


— Ya, ya, ya... VAMOS POR ALGO DE COMEER!!


— Cállate, pinche escandaloso...


— Hay que celebrar...


— ...


—¿Siiiii? — intenta convencerlo haciendo pucheros mientras seguían su camino.


— Mmm... Quiero algo picante....MUY picante... — veía la sonrisa del otro por haber obtenido esa pequeña victoria. — Y tú pagas!!


— Ya qué...