Hice tanto y no hice nada
Me sumergí tan profundamente en el abrazo del amor que perdí el rastro de mi propia esencia. Vendí mi felicidad a cambio de verla sonreír, aunque mi corazón susurraba en agonía. Me aferré con fuerza a un sueño de amor no correspondido, solo para encontrar mi corazón destrozado, como el árbol que, tras dar sombra generosa, es talado por manos ingratas. Aborrezco esa ilusión vana de que algún día sus brazos y sus labios me envolverán con la misma pasión que yo imagino en mis pensamientos.
Hice tanto y al final no hice nada
Tanto tiempo, Cada lagrima, cada suspiro, cada carta de amor me hicieron sentir como un estúpido.