Es una necesidad
La empresa Oniros era considerada inmoral y sin embargo era una de las más rentables en el todos los países. Pues, a pesar de recibir ataques diariamente de la política, la religión y la prensa, la gente acudía cada vez más a sus miles de sucursales.
Oniros vendía sueños… Cualquier sueño por muy indecente que fuese, lo hacían realidad. Vendía placer indescriptible y sus millones de consumidores acudían con regularidad cómo moscas a la miel, quienes probaban del maná onírico, no lo dejaba jamás.
Acudían cobardes con vidas patéticas deseando matar a sus jefes, pervertidos que consumían sus servicios para acostarse con la mujer del vecino, perdedores a vivir una vida de riqueza sin medida.
Una hora de sueño inducido te daba una vida completa de placer.
El despertar no era fácil, la misma vida patética los esperaba al término de los efectos.
Y en la cima de todo el poderoso e inalcanzable Park Chanyeol, creador de la fórmula onírica y la empresa Oniros veía su reinado crecer.
Park Chanyeol no necesitaba del efímero placer del sueño pues todos su pensamiento se hacían realidad, su sola presencia tenía el poder de intimidar a ricos y poderosos, una palabra suya creaba o destruía, así que no había quien se atreviera a contradecir sus mandatos.
Todos… menos uno. Byun BaekHyun, la cordura entre tanta estupidez, la luz de su fuego arrasador. El ser contratado para mantenerlo en el suelo. El único que se atrevía a decir No en su presencia. El único que podía resistirse a él, lo único que el dinero aún no compraba.
—Quédate esta noche
—Gracias señor Park, pero mi casa no queda muy lejos, además me obsequió un bonito automóvil. Hay que darle uso, ¿no?
Chanyeol se odió a sí mismo por el momento tan estúpido en qué se le ocurrió regalarle un auto.
—BaekHyun, sabes que te deseo, quédate esta noche y el mundo entero estará a tus pies mañana.
Ya que no servía hablarlo sutilmente recurriría a pedirlo sin rodeos.
—Señor Park, en el momento en que mezclemos los negocios y el sexo Oniros dejará de existir. Ha trabajado tanto por sus sueños que echarlos a perder por el simple deseo no debería pasar por su mente.
BaekHyun había estado ahí en cada capricho de Chanyeol, si deseaba un helado de un sabor aún no creado, él estaba ahí para hacerlo posible. Si deseaba un nuevo auto diseñado a medida, el se encargaba de materializarlo y lo mismo pasaba en el sexo, si deseaba a cualquier hombre o mujer, él está a ahí para las negociaciones, casadas, solteras, heterosexuales, todos aceptaban al llegar al precio. Pero una vez que tenía lo que deseara, no valían una segunda vista. Y estaba seguro que de aceptar, ese sería su destino.
—¡Eso no pasará! ¡Una vez! ¡Solo será una vez y ya!
—Que pase buenas noches señor Park, vendré a recogerlo por la mañana.
La verdad es que BaekHyun estaba enamorado perdidamente del Park Chanyeol y no del excéntrico que pedía imposibles, no del imponente que con una mirada hacía y deshacía. Se enamoró del Chanyeol real, del Infantil que hacía pucheros cuando le negaba algo y del que explotaba cuando veía una injusticia ante sus ojos.
Todos hablaban de su poder, de su crueldad, pero no veían más allá de eso, no veían que en realidad era un alma libre que ayudaba sin cesar. Que si el auto a medida era un lujo? Lo había encargado a un taller africano, liderado por un joven que labró su propio camino y generó empleos en una zona marginada. ¿Que si acababa con una empresa con una palabra? Los dirigentes eran crueles y despiadados, el medio ambiente y la sociedad estaban mejor sin ellos. Amaba a ese Park Chanyeol, pero todo se iría a la mierda si se acostaba con él, ya no estaría a su lado, ya no lo detendría de arrasar con su fuego al mundo entero, todo a su alrededor se quemaría y sobre todo, ya no podría verlo de nuevo.
Así que todas las noches, en vez de aceptar esa invitación a su cama, regresaba solo a su apartamento con la única compañía de su pez dorado. Pero hoy, al abrir la puerta, se dió cuenta de que no estaba solo, pues tanto en el recibidor cómo en la sala los objetos estaban en diferente posición, cualquiera pensaría que era lo mismo, que estaban igual, pero él se daba cuenta que los escasos centímetros que habían movido las cosas. Caminó lentamente hasta su habitación y sonrió.
—Eres un imbécil MinSeok, no puedes llegar sin hacer un desorden?
Minseok, su hermano pequeño, acostado en la cama ajena, apartó su vista del teléfono celular y fijó su mirada en Baek, correspondiendo a la sonrisa.
— Hyung!! Yo también te extrañé!! ¿Qué desorden? Deje todo igual, maldito maníaco del orden.
Minseok se levantó y a pesar de que eran de estaturas similares, era más fuerte que su hermano mayor, así que lo estrujo con fuerza demostrando cuando lo había extrañado.
— ¿Y entonces? ¿Ya te lo tiraste?
Que su hermano pequeño, tan liberal y despreocupado lo visitaste, era sin duda una de las mejores cosas en su vida, se contaban todo y sentía que con él podría ser tan transparente que lo liberaba de presiones. Una vez que estaban juntos era como volver a ser niños, sin preocuparse por cuánto tomar, por las calorías de la comida o por qué lo juzgaran si daba un paso en falso.
— Sabes que no lo haré
— Deberías hacerlo, así te quitas la curiosidad y lo superas de una vez
— Y después que? Tener que encontrar otro trabajo, mudarme, pasar el resto de mis días solo viéndolo por televisión sin poder acercarme a él… No quiero ni pensarlo.
— De verdad piensas que será así también contigo? ¿No dices que se la pasa rogándote?
— Sí y al día siguiente me da un nombre para negociar un precio. Y tengo que pasar todo el tiempo cuidando la puerta de su habitación escuchando como se coge a alguien más. Y al final, transferirles el dinero. No tiene escrúpulos, es casi el hombre perfecto.
— Mmmm y si te dijera que hay una forma de que lo hagas sin consecuencias?
— Ojalá la hubiera.
— No, es enserio, si la hay.
— ¿Sí? ¿Cuál?
Contestó con incredulidad.
— Su empresa, ¡es más que obvio!
— ¿Qué? ¿Lo amenazó con dañar la empresa si me despide? Jajaja estaría acabado antes de decir una palabra.
— ¡No! ¡Su empresa! Venden sueños, ¿no? ¡Cualquier cosa es posible!
— ¿Quieres que pague por una fantasía con él?
— ¡No ocupas pagar, trabajas ahí!
— Si pagó o no, no es problema. ¿Sabes que todos los datos se analizan? No podría con la vergüenza si alguien se entera, además, no es patética la fantasía de hacerlo con tu jefe?
— ¿Y qué? Se de gente que paga por hacerlo con su madre, es más! Se de alguien que pagó por hacerlo con Cleopatra! Y está muerta! Hay cosas peores.
— Lo sé, pero no lo haría. No estoy tan mal.
— Si tú lo dices…
Pero al día siguiente, mientras esperaba fuera de la habitación escuchando los gemidos que causaba en la hija del CEO de ese mismo hotel, se lo replanteo nuevamente.
Fue peor cuando ella salió con una sonrisa resplandeciente y le guiño un ojo.
— No ocupo que me lleves, solo transfiere el dinero y que mi padre no se entere.
Aún no se perdía de vista cuando escuchó que lo llamaban y ahí estaba su adorable jefe, recién salido de la ducha con la toalla alrededor de su cintura, mostrando su bien formado cuerpo como el Adonis que era.
— Llama para que me traigan un helado.
Siempre quería un helado después del sexo, al principio fue algo raro pero ya estaba acostumbrado.
— ¿De qué sabor lo pido?
— Sorpréndeme.
Aún no terminaba de decirlo cuando un empleado del hotel entró arrastrando el carrito de servicio. Una bandeja grande con helado color rosa pero puntos verdes fue dejado sobre la mesa.
— Fresa con pistachos
Chanyeol sonrió complacido y se sentó, aun sin vestirse, en uno de los sofás disfrutando el helado. Para BaekHyun era imposible apartar la mirada de las gotas de agua recorriendo el pecho del CEO.
— ¿Te gusta?
— No me gustan los pistachos.
A pesar de las distracciones siempre estaba listo para contestar con profesionalismo.
— ¿Cuál es tu helado favorito?
— Fresas, con crema, señor Park.
Chanyeol se recostó en el respaldo y sonrió.
— ¿Sabes? Me encantaría probar ese sabor, podríamos pedir ese helado que tanto te gusta, untarlo por todo tu cuerpo y así saborearlo mejor.
— Agradezco el ofrecimiento señor Park, pero en una hora tiene una reunión con Quimica Min, así que le agradecería que tomara el helado y se vistiera.
— Ah! Que triste es mi vida, lo tengo todo menos tu amor.
Baekhyun no contestó, no tenía sentido comparar lo que él sentía por Chanyeol y hacerlo entender que no era ni por asomo, similar al amor.
A partir de ese momento las cosas fueron cuesta abajo, pues no dejaba de pensar en las palabras de Chanyeol. En su cuerpo cubierto de helado mientras el alto lo devoraba. Cada noche, antes de dormir, evocaba esas palabras mientras recordaba las gotas bajando lentamente por los pectorales de Park, cada noche deseaba decir sí a la recurrente propuesta.
No podía soportarlo más, necesitaba superar eso, necesitaba acostarse con su jefe y con ello, que su vida con un trabajo perfecto, un salario abundante y un jefe mega sexi terminara. Eso, o hacerle caso a su hermano. Tener una fantasía sexual con él, una muy realista, donde se lo cogiera como los dioses, pero lo tratara como la mierda, y así, con la mente clara, poder por fin superarlo.
Revisó a fondo la agenda de Chanyeol, buscando el momento ideal para perderse solamente hora y media. Era todo lo que necesitaba. Quince minutos para la sucursal más cercana, una hora para su fantasía y otros quince minutos para el regreso a la oficina. Ojala el gobierno hubiera aprobado las sucursales veinticuatro horas, así no tenía que preocuparse por el horario! Pero no había que llorar sobre lo que no se podía resolver.
Chanyeol lo notaba extraño, cada vez más seco, más alejado, más cortante. Temía dar un paso en falso, pues sentía que caminaba sobre hielo delgado. Seguramente ya le había colmado la paciencia a su secretario con tanta propuesta indecente y en cualquier momento este renunciara. Intento dejar de provocarlo, dejar de acosarlo, pero era casi imposible, cada que lo veía se le ocurrían una y mil maneras de hacerle el amor y las respuestas tan profesionales que le daba solo le provocaba seguir haciéndolo. Cómo le gustaría tenerlo bajo él diciéndole Señor Park una y otra vez.
—Necesito que me ayudes — Baekhyun se veía desesperado,
—¿Tu ocupas ayuda? ¿En que? - La petición tan cortante y actitud de su hermano sorprendió a Minseok
—Lo haré - contestó Baekhyun demasiado serio para la relación que tenían, demasiado profesional.
—Si me explicas de una vez, puede que lo entienda y te ayude
Minseok no era la persona más paciente en el mundo, y ver su hermano así, tan inseguro, tan nerviosos y aparentemente tan decidido, solo lo sacaba de quicio
—Iré a Oniros
—¡Pues a diario vas! Ahi trabajas dha… ya dime bien que traes
—Haré lo que me dijiste, iré a Oniros, pagaré por un sueño lucido y lo superare de una vez
—Wey era puro pedo, era broma.
—Pues yo no bromeo y me vas a ayudar. Necesito perderme un rato. Chanyeol tiene una reunión en…
Tres horas tardó el perfeccionista Baekhyun en explicar con detalle su plan. La cita sería a nombre de Minseok y por si su jefe lo ocupaba antes de tiempo le diría que iría al médico, la sucursal más cercana al lugar de la reunión quedaba cerca de un hospital, así que le quedaba como anillo al dedo. Si su jefe se le ocurría ir hacia allá no le sería difícil hacerlo creer que salía de ver al medico y ya que era tan dadivoso, si se le ocurría entrar a pagar la cuenta, Minseok iría en su lugar, asi no habia fallas. Uno hacía una cita en un lado y se presentaba en otro, ¡fácil! No dejaría cabos sueltos. Por supuesto, a Minseok se le hizo una exageración y un gasto de energía mental exorbitante, nadie era tan meticuloso como su Hyung y por supuesto, nadie tenía tanto tiempo libre como para perderlo en su secretario. Seguramente el señor Park no le llamaría a menos que se retrasara para recogerlo. Pero lo ayudaría, a fin de cuentas, tenía unos cuantos chequeos pendientes, aprovecharía la oportunidad y se haría un examen completo, gratis.
Y ahí estaba el gran día, Miércoles por la mañana y los nervios lo hacían sudar a mares pese haberse bañado hace escasa media hora. Tecleo la contraseña de ingreso a la casa de su jefe y como siempre los tonos fríos del mobiliario le dieron la bienvenida. No había ni rastro de él, no era raro pues la reunión de hoy era de suma importancia para Chanyeol, así que seguramente se había desvelado repasando los puntos a tratar y su expresión intimidante, sonrió recordando la primera vez que le mostró el “rostro serio” y en cómo se empeñaba en querer usarlo en cualquier oportunidad. Entró a la habitación, esperando encontrarlo aun dormido y se sorprendió al no verlo, la cama estaba medio hecha, no lo suficiente como después de que la señora de la limpieza pasara, pero evidentemente Chanyeol había hecho un esfuerzo. Si no estaba dormido, seguramente estaría en el vestidor.
—Señor Park, ¡Debemos irnos rápido! ¿Puedo entrar?
No contestó, era raro, usualmente lo hacía entrar para pedir consejo sobre qué vestir.
Se acercó al baño y pegó la oreja a la puerta. En efecto, se escuchaba el correr del agua gracias a la ducha abierta.
—Señor Park debemos irnos ya.
Dijo esta vez sin alzar la voz debido a que estaba justo en la puerta, pero nuevamente no tuvo respuesta. Y su imaginación paranoica comenzó a volar. Y si estaba herido? que tal si había resbalado y se había golpeado contra… no sé, no recordaba ni bordes filosos ni objetos pesados en el espacioso baño. Y si se había desmayado? Quizá se desveló tanto que había caído rendido de cansancio. Cosa improbable pues la ducha helada que tomaba todos los días despertará sus sentidos… pero era una posibilidad, ¿verdad? O si… quizá se metió alguien a secuestrarlo? Y al escucharlo entrar lo habían encerrado y amordazado? Quizá abrieron la ducha con la esperanza de que al escucharla los dejara tranquilos.
Nada de lo que pensaba sonaba realmente lógico, pero la preocupación lo invadía. Debió haber tocado la puerta, debió haber llamado con voz más fuerte, debió hacerse notar antes de girar el pomo con cuidado intentando no hacer ruido. Entre abrió la puerta lentamente, observando todo a su alrededor en busca de amenazas mientras sostenía el teléfono celular con la otra mano con la marcacion al 911 lista. Y lo que vio casi provoca que caiga al suelo.
Park Chanyeol era besado por la suave lluvia de la ducha recorriendo sin resistencia su fascinante piel. La desnudez total lo tenía embelesado a pesar de no ser totalmente visible. La vista, desde el umbral de la puerta donde se encontraba Baekhyun le regalaba la perfecta y triangular espalda del alto, quien recargando la cabeza sobre uno de sus brazos, sostenido por una de las paredes de la ducha, dirija su mirada hacia abajo. No era visible desde ahí pero era más que evidente que la otra mano sostenía con firmeza su miembro, que Baekhyun imaginaba enorme. Los movimientos de su brazo indicaban la tarea que mantenía a Park ocupado y cautivado.
—Oh, Baekhyun…
Gimió con fuerza el observado y fue demasiado para el débil cuerpo del secretario, que completamente nervioso, cerró la puerta con demasiada fuerza.
Tonto, tonto y mil veces tonto, se reprendio mentalmente, pero su rapida mente lo hizo hablar. Gritar.
—Señor Park, ¿está en el baño? ¿Por qué no está en el vestidor? Ya es muy tarde!!
Si antes estaba sudando, ahora estaba empapado por los nervios que intentó ocultar al hablar, rogando a los dioses que no se notara, que no se hubiera dado cuenta que lo había visto, por fortuna Chanyeol tomó el anzuelo, tanto si se lo creyó como si solo lo hacia para salir fácil de esa situación.
—Estoy en la ducha, ¡ya salgo!
Suspiro, se dio media vuelta y se dirigió casi corriendo a la cocina, no quería pensar más en lo que había presenciado, pero agradecía no esperar otro día para acostarse con él, fuera o no real.
—Vendré a recogerlo más tarde, mi cita es el hospital general número tres a las diez y media, he considerado una tardanza de… - comenzó a explicar Baekhyun al dejar en el punto de reunión al CEO
—Baekhyun, está bien, no ocupo saberlo todo, te espero a las doce. Y, sobre esta mañana…
—Le agradecería que no se le hiciera tarde nuevamente señor Park, por poco no llegamos a tiempo. - interrumpió Baekhyun
—No es eso a lo que me refería… Esta mañana, me viste en la ducha? - Tomó mucho valor para Chanyeol decirlo, pero estaba casi seguro de haber visto el reflejo de su secretario en el espejo, de haber escuchado la puerta cerrarse, pero este no actuaba diferente, no sabía si solo era su mente deseándolo o había sido real.
—¿Me cree un pervertido? ¿Por qué lo haría?
—No es eso… solo… olvidalo.
Ya no podía con esto, de verdad que no, no podía seguir viendo a su jefe y mentirle descaradamente, estaba seguro de que no podría negarse de nuevo si le proponía hacerlo otra vez. Sabia que era un pervertido inmoral por pagar ya ni si quiera por sexo, si no por una fantasia, que, desde su perspectiva, era diez veces mejor, Por favor Eros, por favor Hímero, Afrodita, venus… que su mal se curara para siempre!!
—Byun Minseok?
Escucho Baekhyun que preguntaban en la sala de espera de oniros
—Soy yo, ¿ocupo identificación?
La recepcionista, una chica que parecía recién haber cumplido la mayoría de edad, le dió una mirada de arriba a abajo.
—No es necesario, sígame, por favor.
Estaba muy nervioso, sentía que caminaba a las puertas del infierno y jamás podría salir de ahí. A pesar de que ella iba unos pasos por delante indicando el camino, sentía que volteaba una y otra vez a verlo. y si lo reconoció? No es que él fuera famoso, pero seguramente habría salido por accidente una o dos veces en las noticias, al lado del señor Park. Esto era una mala idea, muy, muy mala, Ya se imaginaba lo que pasaba por la mente de ella. El secretario pagando por una fantasía con su jefe! Dioses, no! Que todo fuera producto de su mente!!
—Entonces, este es el formulario de consentimiento, si me hace favor de leerlo y firmar, aquí, aquí y aquí.
Le entregó una tabla portapapeles con las especificaciones del sueño. Ahora que lo leía se sentía aún más estupido e indecente, pero luego de revisar que fuera lo que había pedido, firmó donde le indican, una firma falsa, por supuesto, pues él no era su hermano.
—Acuéstate aquí en lo que la configuración está lista y en breve vendrán a darle la fórmula.
Solo asintió, su corazón desbocado no le daba el aliento suficiente para pronunciar palabra alguna. Se recostó en el cómodo sillón sin dejar de observar las decenas de monitores y máquinas que había en la habitacion, parecia mas un hospital que otra cosa, todo tan blanco y pulcro que le recordó el apartamento de su jefe “Bueno, ironizó, al menos me sentiré como en casa”
Entró el técnico del sueño, una mezcla entre ingeniero en programación y médico, tomó su brazo izquierdo y canalizó la vena al dulce maná.
En breve comenzará el sueño, lo hemos configurado lo más realista posible y su mente rellenará los huecos en la historia. Despertara al cabo de una hora, cuando el suero termine. Vendré después de eso a retirar la aguja y comprobar sus signos vitales. ¿Alguna duda?
—No, todo bien.
Baekhyun sabía de sobra los procedimientos, le daba gusto estar en una de las sucursales que se apegaban a los procesos.
Creyó oír al empleado reírse con alguien sobre su fantasía mencionando el nombre del CEO justo antes de que la pesadez lo embarga y cerrara los ojos.
La magia de los sueños es que no requieren explicación alguna de aparecer en un lugar a otro y los saltos temporales tampoco importan. Así que, como si de un viaje en el tiempo se tratara, Baekhyun se encontraba de nueva cuenta espiando la ducha de su jefe como esta mañana.
Los nervios invadían su cuerpo manteniéndolo inmovil con la mano sobre el pomo de la puerta, era imposible apartar la mirada de los bien formados músculos del CEO, el agua deslizándose con suavidad sobre su ya húmeda piel y el brazo moviéndose con regularidad recorriendo la longitud de su miembro.
—Baekhyun
El gemido de su nombre nuevamente fue escuchado, pero contrario a la realidad, no cerró la puerta, pues esta vez, no solo dijo su nombre.
—¿Por qué no pasas, si ya has visto todo?
El teléfono celular con la marcación rápida cayó de su mano debido a la sorpresa y los latidos desbocados cuando Chanyeol fijó su mirada en él a través del espejo, con el cabello escurriendo y la mano aun en su miembro. No se apartó, al contrario, un paso adelante hacia la hermosa imagen ante sus ojos
El costoso traje que vestía, regalo de Chanyeol, de inmediato quedó inservible bajo el agua de la ducha, pero ni siquiera le dio tiempo de pensar en eso, pues fue sujetado con firmeza por el CEO mientras lo besaba con urgencia.
—Te deseo, no sabes cuanto desee tenerte solo para mi
Le decía una y otra vez lo ayudaba a desprenderse de las capas de ropa.
De la nada, el escenario ya no era el mismo. Ahora yacían en la cama, secos y desnudos. Chanyeol estaba sobre él, la mirada fija en su rostro.
—Es hora de probar ese helado que tanto te gusta.
—Ahora será tu favorito - contestó Baekhyun con atrevimiento.
La fuente de helado estaba sobre el buró, a la derecha de Chanyeol, quien tomó una pala diminuta y fue tomando pequeñas cantidades para dejarlas sobre su piel
El toque frío alertaba sus sentidos, pero eran los labios calientes cuando se posaban en sus pezones, cuello, ombligo, lo que provocaba que sus respiración se cortara. Cuando el toque contrastante se posaba sobre él, lamiendo hasta el último rastro del ya derretido helado, era inevitable no soltar un gemido.
—Siempre tienes razón Baekhyun, el helado de fresa es sin duda, el mejor de todos.
Manténlos cerrados.
Dijo, poniendo una pequeña cantidad de helado sobre sus labios, mientras la lengua ajena recogía el dulce sabor de la fresa, Baekhyun se atormentaba queriendo tomar la boca de Chanyeol, era una tortura obedecerlo. Cuando el último rastro de sabor fue devorado, por fin le permitió besarlo. Baekhyun lo tomó del cuello atrayendo un poco más, lo sostuvo con fuerza aprovechando la única oportunidad que tenía de ser suyo. El sabor dulce en su boca era delicioso, sin duda, el helado de fresa sería por siempre su favorito.
Era un dulce tormento ser devorado lentamente, cómo si su piel hubiera adquirido el sabor de la fresa lo recorría centímetro a centímetro, lamiendo cada parte de él, la succión débil y constante coloreaban la piel. BaekHyun sentía el toque del hinchado pene del CEO rozarlo entre las piernas, entre los glúteos, en cualquier parte de su cuerpo mientras este lo recorría sin prisas. Le encantaba, pero no era todo lo que quería, así que aprovechó ese beso especialmente lento para tomarlo por los hombros e invertir posiciones.
—Chanyeol, tanto dulce te hará daño.
La sonrisa de Chanyeol al verlo tomar la iniciativa lo hizo sentir triunfal, quién se imaginaría que era de los que le gustaba ser domado.
—Deja que te consienta - añadió Baekhyun
Ahora era BaekHyun quién dejaba sus marcas en él, pero al contrario de este, él no tenía mucha paciencia, las succiones eras más rápidas y fuertes, con la clara intención de marcarlo como suyo, estaba cumpliendo una fantasía que lo había corroído por mucho tiempo, pues a pesar de la promiscuidad del CEO, nunca dejaban sus amantes marcaran su cuerpo. Así que era un deleite no usar la excusa del helado para dejar las huellas de su paso. Y el placer era doble pues al estar montado encima de él, su pene rozaba los glúteos con mayor frecuencia causando aún más excitación a ambos, pues Chanyeol lanzaba con frecuencia gemidos contenidos.
—No te he dado un trato adecuado, Chan?
Señor Park, señor Park, siempre dirigiéndose a él con respeto a pesar de ser mayor que él en edad. Tenía tantos deseos de llamarlo por su nombre, de dejar las formalidades de lado y tratarlo como quisiera.
—¿Qué harás para remediarlo?
Cómo respuesta bajó hasta su ingle y sin perder contacto visual lo tomó con avidez con la boca. Una vez hasta el fondo, mostrando lo bueno que era. Perdió el contacto visual cuando Chanyeol echó su cabeza hacia atrás, disfrutando el placer que le proporcionaba. Entonces se concentró por completo en hacerlo, usando una mano para masajear sus bolas, mientras con la otra sostenía el pene manipulándolo con movimientos arriba y abajo en la base, mientras mamaba vorazmente. Si el helado de fresa era una delicia, el pene del CEO era el maná bajado del cielo, pasó la lengua por toda su longitud, tratando de forma especial el frenillo, lamía cómo si fuera un helado interminable, lametones, chupadas, el roce tan ligero de los labios de Baekhyun que Chanyeol sentía tan claramente como para moverse hacia él buscando más fuerza, más profundidad.
Chanyeol creyó que no resistiría mucho más y tomo el cabello de BaekHyun inmovilizadolo y penetrando con rudeza la boca, entonces BaekHyun lo ayudó, abrió la garganta aguantando cada una de las embestidas a pesar del.poco aire y las arcadas. El semen caliente bajó directamente por su esófago, casi sin oportunidad de deleitar su sabor.
La imagen de Baekhyun ahora era digna de una pintura erótica, los ojos húmedos habían dejado salir un par de lágrimas causadas por el ahogamiento, la saliva que decoraba esos labios perfectos les daba un toque brillante, incitando a Chanyeol a tomarlo de nuevo y el poco de semen que se derramó en su rostro, las últimas gotas que lanzó Chanyeol una vez fuera de él, figuraban perlas que decoraban las hermosas facciones.
Si esto fuera parte de la realidad, podría ser suficiente para BaekHyun, podría superar la obsesión que tenía por Chanyeol, pero esto no era real, era una fantasía por la que había pagado y la gozaría al máximo.
Chanyeol lucía lánguido y feliz, solo que así no es como BaekHyun lo quería. Sin darle ni un minuto para recuperarse comenzó a besarlo nuevamente, mientras lo estimulaba con la mano. Apenas despertó lo suficiente lo metió de nuevo a su boca, logrando de esa forma una erección instantánea en el pene sobreestimulado. Así que, sin preparación previa lo dirigió a su entrada. Chanyeol no perdía detalle del atrevimiento de su secretario, no hubiera podido detenerlo, pues lo deseaba tanto como él. BaekHyun se empalo lentamente, sentía cada mililitro de Chanyeol entrar en él. Una vez que logró meterlo todo, se tomó unos segundos para acostumbrarse no demasiados y comenzó a moverse. La magia del sueño era asi, no necesitaba un lubricante, no necesitaba estimulación para dilatarse, no necesitaba tampoco un preservativo. Lo tendría todo así, al natural y sin tardanza.
Al principio los movimientos solo iban de delante hacia atrás, sostenido de los pectorales de Chanyeol quien sonreía. Después, movimientos circulares se hicieron presentes, lento al principio pero rápidamente desesperaron al hambriento BaekHyun quién no conforme con eso, comenzó a moverse con rapidez, arriba, abajo, adelante, atras. Un ritmo rápido y constante lo hacían jadear sin pausas, cabalgandolo. Chanyeol lo tomó de la cintura cuando Baek dejó caer su cuerpo hacia atrás, deleitado de placer y el ceo guío el ritmo.
—Me encantas Hyung… eres magnífico… Te haré feliz toda la vida.
Repetía Chanyeol sin cesar mientras el otro no podía escuchar una palabra pues sus gemidos eran aún más intensos.
Chanyeol tomó el pene de su compañero y comenzó a estimularlo, el doble placer fue demasiado para BaekHyun, quién con ritmo cada vez más errático saltaba sobre el pene contrario hasta que finalmente logró liberarse sobre el pecho del menor.
Este se acercó a tomar sus labios, absorbiendo también los gemidos y sin dejar de estimularlo hasta que las últimas gotas de semen salieron de él y aún así continúo tomándolo por las caderas hasta que él mismo se liberó en el culo de BaekHyun.
—Te amo
Escucho en un susurro justo antes de despertar.
La erección era evidente en el costoso traje a medida, pues aunque el sueño hubiera culminado en eyaculación, no así en la vida real. Suspiró al levantarse, fue un sueño… solo un sueño por el que él pagó y cumplía con todas las condiciones que había especificado, era magnífico, era mejor de lo esperado. Ahora entendía por qué la gente se volvía adicta a esto. Pero no sería así con él. Ya había logrado, mentira o no, acostarse con el señor Park y era hora de superarlo. Se masturbaría una vez, pensando en ese sueño y lo olvidaría para siempre.
El técnico llegó, revisó signos vitales y quitó la aguja de su brazo. Fue muy profesional, pues fingió muy bien no ver la erección del cliente.
Su teléfono tenía unas cuantas llamadas perdidas del CEO, pero no le importó, ya lo llamaría después. Llamó a Minseok quién aún no terminaba la revisión médica y se dirigió hacia el hospital a pagar la cuenta, suspiró de nueva cuenta.
—¿No fue bien? - Pregunto Minseok al verlo tan decaído, sin dejar de suspirar
—De maravilla, en definitiva, La compañía seguirá en la cima muchos años más. - contestó Baekhyun con su característico tono profesional
—Entonces? ¿Por qué esa cara? Te diste cuenta de todo lo que no tendrás? La realidad es horrible?
—No, no es eso… solo estoy algo cansado…
—Si tú lo dices….
—Y por qué gastaste tanto? Pediste una cirugía estética o por qué esos precios? - reclamo Baekhyun volviendo a la normalidad
—Pediste mi ayuda, no? Tengo un precio muy alto. Además, no quieres que tú hermanito se enferme, verdad?
No contestó, pues en la entrada principal del centro médico estaba estacionado un auto demasiado conocido.
—¿Viste un fantasma? - Preguntó Min, siguiendo la línea de mirada de su hyung hasta llegar a un auto estacionado al frente - ¿Conoces el auto?
Si Baekhyun pensaba contestar a eso, no tuvo oportunidad, pues el CEO se bajó del asiento del conductor y caminó hacia él.
—Así que… Byun MinSeok, hermano de Baekhyun? Un placer - extendió una mano para saludarlo y la otra le correspondió. -. De antemano me disculpo, me tendré que robar a su hermano. Por cierto, la cita con el médico fue bien?
—Si, todo bien. Contesto por inercia Minseok.
—¿Y el sueño también? pregunto esto último a su secretario que solo pudo atinar a preguntar
—¿El que?
Chanyeol sonrió, dio una ligera reverencia al boquiabierto Minseok para despedirse y tomó a Baek de la mano, guiandolo hacia el auto. Abrió la puerta del copiloto y esperó hasta que subió para cerrarla. Baek estaba hecho un manojo de nervios, debió haber sido más cuidadoso, sabía que algo así podía pasar, su jefe era tan meticuloso, tan cuidadoso con los sueños con su nombre, pero nunca pensó que de verdad sería descubierto. Cómo lo supo? Como averiguo quien tuvo la cita en donde?. ¡Maldita sea! ¿Qué explicación daría? Todo sonaría mal, a excusas desesperadas. Estaba fuera, definitivamente sería despedido hoy. Solo le quedaba rezar a los dioses que no hubiera indagado en las especificaciones del sueño. Que tan solo le hubiera aparecido la alerta del nombre y diera por sentado este hecho, podría decirle que tuvo un sueño en donde lo asesinaba por no darle un aumento… si, eso diría.
—Señor Park, respecto a lo que acaba de pasar
—¿Ya no soy más Chanyeol?— interrumpió con un deje de diversión en su voz — Pensé que habías acabado con los honoríficos Hyung — remarcó la última palabra con lentitud apartando la mirada del camino para ver la reacción nerviosa de su secretario
Estaba acabado, estaba muerto y aun no lo aceptaba, si sabia esto… lo sabía todo. Se aclaró la garganta. Pediría disculpas y renunciara. Maldita la hora en que no pudo contenerse y tomó esa solución descabellada.
—Señor Park.
—Mejor callate Baekhyun, cada palabra que dices me arruina la diversión.
Chanyeol sonaba serio, pero la sonrisa delataba su estado de ánimo. Así que Baek se quedó callado, sin apartar la mirada del camino mientras de reojo alcanzaba a ver al conductor dirigirle miradas y estallar de risa. Condujeron hasta la casa de Chanyeol, estacionó y bajó.
—¿No bajas? Ocupo que traigas unos documentos de mi habitación, la junta no fue bien, hay que ponerse a trabajar de inmediato o… no puedes ni pensar?
Baekhyun se sintió aún más imbécil. ¿Por qué pensaría que lo que hizo causaría algo más que risa en su jefe? Obviamente solo se había convertido en su bufón personal, no lo despediría por eso. Se bajó y se inclinó cuarenta y cinco grados hacia el “Gracias” susurro y se dirigió a recoger los documentos.
La habitación ya había sido limpiada por el servicio así que no había nada fuera de lugar, comenzó a buscar en los cajones y no encontraba ningún documento. Estaba por salir cuando Chanyeol entró, traía una bandeja grande de helado de fresa, se recargo en el marcos e la puerta, mientras lamia con lentitud la cuchara sin apartar la vista de el
—Entonces Hyung, ¿qué dices si volvemos ese sueño realidad?