Único
¿Qué tan malo es caer en nuestros deseos?
Muchas veces nos negamos aceptar lo que deseamos, lo que se anhela, y es ese nuestro primer error, porque entre más nos negemos a ser consumidos por ellos, más difícil sera sobrellevarlo.
Pero, ¿si ese deseó está ligado a un familiar? peor aún, ¿a tu propia hija? cada vez que veía como se paseaba por la casa con diminutas prendas.
Si no fuera su hija estaría seguro que ella lo hacía a propósito, para seducirlo y que así se dejará consumir por sus más oscuros deseos.
En éste momento tenía ganas de sujetar con fuerza aquella cola de caballo que sujetaba el castaño cabello, inclinarla contra su escritorio y azotar aquellos grandes glúteos hasta cansarse.
La situación era la siguiente, la hija única, caprichosa y consentida del gran señor Jeon, se había atrevido armar un escándalo en la empresa, y éso no era lo peor, lo peor era que agredió a una de las empleadas.
Su excusa era qué aquella mujer estaba detrás de él, y nunca permitiría que tuviera una relación con nadie. Los dos estaban serios, y con el rostro llenó de molestia.
- Te disculpars por lo sucedido-, Ordenó con severidad. - Y no aceptó negativas, fué suficiente Jimin-
- ¡Me niego! no me voy a bajar al nivel de una simple empleada. Ella debería disculparse conmigo-
- ¿Quién agredió?-
- Sólo obligandome voy a pedirle disculpa a esa arrastrada-
- Tienes dos opciones, pides disculpas ó adiós tarjetas por tiempo indefinido-
Jimin lo regreso a ver con los ojos abiertos y más que molesta, ¿cómo se atrevía? ella era su hija y debía estar de acuerdo con lo que hacía.
- Bien, me disculpare-
La respuesta de la castaña sorprendió a Jungkook, estaba seguro que su hija haría una rabieta, insultaria a la empleada y se iría sin importarle nada.
- ¿Hablás enserio?-, La miró con atención. - Jimin, estamos hablando, deja de enviar mensajes-
- Toma tus llaves, tus tarjetas, tu dinero-, Sacó cada cosa que mencionaba de su bolso y las puso en el escritorio. - Y las de tu maldita casa, mis cosas están siendo empanadas en este momento, prefieres a una empleada que a tu propia hija, estás son las consecuencias señor Jeon-
- Jimin-, Se puso de pie con rapidez al ver que la castaña hacia lo mismo. - Nena, no es necesario llegar a ésto, es una simple disculpa, ¡carajo!-, Golpeó el escritorio cuando Jimin salió de la oficina sin hacerle caso.
La hermosa castaña camino con prisa al elevador, haría que su papá se arrepienta por lo que la estaba obligando hacer. Al llegar al primer piso se encontró a varias de las empeladas ayudando aun a la pelinegra que agredió.
- Señorita-
- Escúchame muy bien, vas a subir a esa oficina y le diras que te pedí disculpas, me vuelvo a enterar que tratas de seducirlo y no vuelves a conseguir trabajo en ningún maldito lugar. Mi papá nunca te hará caso-
Nadie se atrevió a decir nada, todos sabían lo caprichosa que era la hija del señor Jeon, y más cuando se trataba de él.
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¿Cuánto tiempo llevaban así?
Jimin no dejaba de gritar contra un cojín de la cama, caminar de un lado a otro, maldiciendo a su padre, Si-eun se encontraba limando sus uñas, ya estba acostumbrada a esas reacciones de la castaña.
- ¡¡Es un idiota!!-, Arrojó con enojó el conjin contra la puerta.
- Si, lo es-, Contestó sin importancia.
- ¡Prefirió a una simple empleada!-
- Que malo-
- ¡No lo entiendo Si-eun!, se que me desea, y yo a él, pero no se da cuenta. Me visto provocativa, ¿se estará acostando con ésa? si es así te juro que soy capaz de ¡ahg!-
- ¡Ya Jimin! para tí fué difícil aceptar que tenías sentimientos que para nada es normal entre padre e hija, ahora ponte en su lugar. No creó que se esté cogiendo a esa empleada, mejor vamos de fiesta, hacemos un poco de escándalo, y puede que se te cumpla tu sueño-, Le sonrió con maldad.
- Sí, vamos de comprás-, Su sonrisa se borró al recordar cierto detalle. - Olvídalo, le di mis tarjetas-
- Yo pago, apresúrate, el tiempo es oro mi amor-
Las dos salieron corriendo de la casa, ese era su día a día, compras, bolsas, ropa, zapatos, joyas, restaurante, cafeterías de lujo, fiestas, clubs nocturnos donde iban famosos, gente de
sociedad.
- Sabés, decidí donar gran parte de mi guardarropa. Tengo muchas cosas que no me gustan-
- Jimin, hay demasiada ropa que nunca usaste, incluso tienen etiqueta y son piezas únicas y exclusivas. ¿Qué bolsa me llevo?-
- La azul, volviendo a lo de antes, me da igual, ya no me gustan-
Jimin hacía eso cuando ya no tenía espacio en su enorme closet, una tarde muy cansada, bolsas por todos lados.
Al llegar a la casa de Si-eun empezaron a vestirse entre bromas y risas se arreglaron. El maquillaje de ambas era sutil pero a la vez resaltaba los ojos color miel de Jimin y los azules de Si-eun.
Aquél labial rojo lo era todo, parecía que fue hecho para los gruesos labios de Jimin. La vestimenta de la castaña era en color blanco, el top, el shorts corto y sus tacones, a excepción del sacó de mezclilla que usaba, que era de color gris. Una fina coleta sujetaba su ondulado cabello.
A las once de la noche salieron rumbo al club de uno de sus tantos amigos. La seguridad que la mamá de Si-eun les puso llamaba la atención de todos, estaban seguras que se divertirian con aquellos guardaespaldas.
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-¡¡ Soo-hyun!!-
- Jimin, bajate de la mesa-
La castaña hacía casó omiso, movía su cuerpo al ritmo de la sensual canción. Si-eun sólo la alentaba, el alcohol en su sistema ya había hecho de las suyas.
La atención estaba fija en ambas, por un lado Jimin le bailá a uno de los guardaespaldas desde la mesa, y por el otro Si-eun hacía los mismos con uno de los meseros.
Soo-hyun era el dueño del club, y amigo de las dos chicas, el pobre no sabía si reír, enojarse, o sacar a las dos y llevarlas a sus respectivas casas, lo único que pasó por su mente fue llamar al papá de Jimin y a la mamá de Si-eun.
Su trabajo fué cuidar de las dos hasta que ambos adultos llegaron, y no era para nada una tarea fácil.
- ¡Jimin tu papá llegó!-, Avisó para que se bajara la castaña. - Se enojara-
- ¡¡Me da igual!!-
Jungkook sintió como el enojo inundaba cada rincón de su ser, vió como Jimin se restregaba sin descaro al guardaespaldas.
- Bájate de ahí, nos vamos-, Sujeto con fuerza a la castaña.
- ¡Eres un aburrido papi!-, Su tono con burla desapareció al ser bajada sin cuidado de la mesa.
La sacó a la fuerza del club, y afuera, sin las luces de colores pudo ver la vestimenta de Jimin, recorrió todo su cuerpo con una mirada hambrienta.
- ¿Te gusta?-, Pasó sus manos por el firme pecho de su papá. - Me vestí así para tí, se que te gustó papá, mueres por tenerme en tu cama, abierta de piernas, y profanando mi pequeña vagina, soy tuya, puedds tomarme cuando desees-
- Estás ebria-, La subió al carro y manejó hasta la casa.
Tuvo que soportar las caricias para nada inocentes de Jimin, y desde luego que su cuerpo reacciono a ellos, tenía a la castaña prácticamente encima de él besando su cuello.
Al llegar a la mansión la sujeto del cabello con fuerza, y la metió a la fuerza, sin importar sus quejas de dolor, subieron directo a la habitación de Jungkook.
Jimin fué arojada a la cama, su top termino hecho pedazos en la habitación, Jeon se alejo al tener sin ninguna prenda a la castaña, sólo los tacones.
- Vas a ser mía, me reces un castigo por lo que hiciste en la oficina, y ahora ésto-
- Si, fuí una niña muy mala ¡ahh!-, Gritó al recibir una bofetada y un azote en sus senos.
Los dos se dejarían consumir por sus deseos esa noche, posiblemente después se arrepentiría uno de ellos.
¿Oh no?
La habitación estaba a oscuras, el sonido de las cadenas chocando contra la cabecera de la cama, el del frío cuero contra la delicada piel blanca, las piernas estaban atadas en las patillas de la cama, dejandola más que expuesta.
Sus muslos internos eran besados después de ser azotados, su intimidad estaba roja, y su clítoris hinchado de la exitacion. Sus fluidos mojaban las sábanas de la cama, marcas violetas adornaban todo su cuerpo.
- ¡Ahhh~ Papi!-, Gritó ante la ruda penetración, un leve dolor inundó su cuerpo.
Jungkook no espero a que su hija se acostumbrará a su tamaño, empezó a penetrarla con rudeza y sin compasión. La cama chocaba sin parar contra la pared, sus pieles sudadas creaban un sucio sonido al entrar en contacto.
Sus grandes senos rebotaban ante los movimientos, tentando a que Jungkook se los llevará a la boca y los mordiera hasta saciarse, y lo hizo, mordía los pezones, los alaba con sus dientes.
Le encantaba ver el rostro de Jimin lleno de placer, y soltando lágrimas, tenerla abierta de piernas para él. Su poca cordura se perdió a penas vió como los ojos miel se blanqueaban.
Entró en ella una y otra vez con rudeza, dando con certeza en ese punto que a cualquier mujer vuelve loca. Un arco perfecto formaba la espalda de Jimin, se sentía en la luna, ni en sus mejores sueños húmedos, ésto fué tan placentero.
Sentir como su propio padre la profanaba sin pudor alguno le causaba un gran placer. Casi desgarro su garganta cuando gritó por el repentino squirt que le causó su padre al morder sus senos y pellizcar su sensible clítoris.
Mojó todo a su pasó, un mancha de humedad se formó en las sábanas de cama. Éso no fué impedimento para que Jungkook siguiera entrando en ella.
- ¡Mierda~ eres toda una puta cariño. Gimiendo como una perra en celo por que te folle!-, Azotó el clítoris hinchado. - ¿Te gusta? dime muñeca, ¿te gusta como te follo?-
- ¡Ohh Papi, más, más, así!-
Jimin no dudó en llevar sus labios al cuello libre de marcas. Sin pensarlo empezó a marcarlo. Quería que todos vieran que Jungkook ya tenía quien lo complacerá.
Para Jeon fué inevitable no correrse cuando Jimin apretó sus paredes vaginales. Dejó toda su escencia blanquecina en la calida vagina de su hija.
Desató sus manos aún estando dentro de ella. Su hija no dudó en rodear sus brazos en su cuello para atraerlo a ella y poder besarlo con pasión.
No le importaba su respiración poco regular, sólo quería sasear sus ganas de besar la experta boca de su padre.
- Tienes prohibido bailar para otro hombre que no sea yo. ¿Entiendes cariño?-
- S-si Papi-, Jadeó ante los besos dejados en su sensible cuello.
Su noche continúo con Jimin montando a Jungkook como nunca, por su mente traviesa se preguntaba como sería montar a su padre con una enorme panza de embarazada.
Esa simple idea e imagen que su mente le regaló, hizo que se moviera con más ganas hasta que tuvo el semen de Jungkook en su interior una vez más.
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Quien lo diría, el sueño de Jimin se había cumplido hace unos meses. Después de ese encuentro vinieron más, y más, y más, hasta que necesitaban uno del otro día y noche.
Éso, inevitablemente trajo consigo la razón del porque ahora Jimin tenía una gran panza de cinco meses, dónde cargaba a los hijos de su padre. Esos dos gemelos que hicieron que Jungkook la pusiera en un pedestal.
Cómo era costumbre, su finos tacones resonaban con seguridad en el piso de la empresa. Sus típicos vestidos pegados y cortos no faltaban, está vez llevaba uno rojo.
Para todos los empleados fué una sorpresa cuando vieron por primera vez llegar a Jimin con su vientre ya abultado.
La castaña detuvo sus pasos al ver a aquella empleada salir de la oficina de su padre, su vestimenta estaba desarreglada, el labial corrido y sus labios un poco hinchados.
- ¿Qué hacías en la oficina?-, Preguntó con tono amenazante. - ¡Responde!-, Exigió al ver una sonrisa burlona en el rostro de la pelinegra.
- Nada que tu padre y yo no hayamos disfrutado-
- Eres una zorra-, Alzó la mano dispuesta a bofetearla, jadeó cuando su mano fué detenida con brusquedad, impidiendo realizar aquel acto.
- Mira quién esta embarazada de quién sabe que tipo. Es mejor que me vayas tratando bien, porque puede que en unos meses te de un hermanito... Jimin-
Jimin, nunca llegó a odiar que alguien le hablara por su nombre. Camino lo más rápido que sus tacones le permitían, abrió sin tocar la puerta de la oficina.
Su enojo aumento al ver como su padre se acomoda los botones de su camisa. Tiró su bolso de mano al escritorio, importandole poco las cosas que cayeron al suelo por éso.
- No voy a dejar que me conviertas en la burla de la maldita puta de Jina. ¿Qué? ¿ya me embarazaste y ahora lo harás con otra?-, Lo encaró con firmeza. - Fíjate que no, suéltame-, Forcejeo con Jungkook cuando fué abrazada por él.
Le ordenaba que la dejara, este parecía no escucharla. Sin mucho esfuerzo la puso sobre su regazo, tomando con posesión su cintura.
- Calma, no pasó nada con ella. No le haría eso. Sólo tú existes para mí Jimin-
- Prometelo-, Susurro entré jadeos al sentir besos húmedos en su cuello.
- Lo prometo, ahora déjame calmar la humedad entré tus hermosas piernas-
Sólo basto con alzar el cortó vestido y hacer aun lado la braga rosa de encaje para encontrar el paraíso. Jimin se movía con agilidad a pesar de su avanzado embarazó.
¿Cómo era tener sexo estando embarazada?
Delicioso, se podría decir que tenía en control de la situación siempre, las posiciones que usaban la llevaban a la locura del placer. Y sin duda, deseaba quedar una vez más embarazada para seguir montando a su papá con su vientre abultado.
Brincaba rápido en busca de un delicioso orgasmo. Sus manos se mantenian en los hombros de Jungkook, mientras él mordía los senos atraves del vestido. Notando como los pezones duros se marcaban, azotaba los glúteos cada vez que quería que Jimin fuera más rápido.
Fué un sexo rápido, de esos típicos que tienes cuando no hay tiempo pero quieres saciar tus ganas. Recostada en el pecho de su padre mientras esté estrujaba sus glúteos a su gusto mientras trataban de recuperar la respiración.
- No la quiero cerca tuyo. Sólo eres mío, y de nuestros gemelos-, Susurro contra los labios de Jungkook.
- Está despedida, quiso sobrepasarse. Eres mi nena. Lo único que existe para mí, a parte de este par de frijolitos que estan en tu vientre-
- No les digas así. Ya no son para nada unos frijolitos-, Llevó su mano junto a la de Jeon, que permanecía en su abultado vientre.
Ellos espereban con ilusión a sus hijos, deseaban tenerlos en sus brazos y llenarlos de amor. Mientras éso sucedía, Jimin aprovecharía para tener todo el sexo del mundo.
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