Capítulo 1
LUCÍA
Me recuerdo como alguien que constantemente viajaba con mi padre, diría que he podido visitar cada país de todo el mundo, es hermoso pero a la vez agotador.
No tengo amigos, familiares lejanos, ni siquiera he podido conocer a alguien que me ame como mi padre amó a mi mamá.
Ella murió cuando era bebé pero cada vez que mi padre me contaba sobre sus vidas en el pasado podía darme cuenta de que su amor fue algo único y especial.
Mi padre es un modelo a seguir para mí, siempre ha estado conmigo en todo momento y siempre hemos sido nosotros dos, es un lazo muy especial de padre e hija y el día que me falte no sé qué haré.
Es alguien en quien puedo confiar plenamente para todo.
Nos encontrábamos en un jet privado rumbo a España porque han transferido a mi padre a trabajar con otras empresas y colegas importantes, o al menos es lo que siempre dice.
Es mi verdadero modelo a seguir, es un hombre muy exitoso. Vestía un elegante traje negro completo con los primeros botones de su camisa sueltos, su típico cabello un poco largo hecho hacia atrás con gel y su barba rapada, no parece que tuviera 45 años sino más joven pero él siempre cuidó su imagen y le gusta verse bien arreglado.
Al igual que a mí, yo vestía con unos pantalones de vestir color cremita al igual que un top no muy corto, un tapado marrón y mis anteojos de sol negros. No suelo tener el pelo recogido pero quise probar algo nuevo así que me hice una coleta media alta, mis ondas le dan volumen y me gusta como se ve.
– Te queda hermoso, Lili. Deberías recogerte el pelo más seguido. –dice mi padre mientras toma pequeños sorbos de su vaso con wisky.
– Gracias, papi. Dudo que vuelva a hacerlo. –le contesto sonriéndole.
Sentado frente a mi y con una mesita en el medio de nosotros noto que mira mi cuello.
– ¿Y tu collar, hija?
Colocando mi mano para verificar. –Ah, cuando pasamos por el detector de metales en el aeropuerto lo guardé. –buscando en mi cartera de mano lo agarro. –¿Me lo puedes poner, porfi?
Él se pone de pie. –Claro, Lili. –agarrando el collar y colocándolo alrededor de mi cuello.
Este collar es muy importante tanto para mí como para mi padre, era de mamá y me daría mucha lástima perderlo ya que es lo único que tengo de ella. La cadenita es dorada y tiene un pequeño corazón de cristal. Papá me contó que se lo regaló cuando eran jóvenes.
De repente suena su celular, tenía una llamada entrante, –Perdón, corazón, tengo que atender pero estaré en la cabina si me necesitas, no me tardo. –deposita un beso sobre mi cabello y se va.
Muchos dirán que pareceré una niña mimada pero la verdad es que las veces que mi padre se tiene que ir por un par de días por negocios no puedo no extrañarlo, pero cuando vuelve siempre me trae regalos.
La mayoría de los días nos la pasamos viendo películas, cocinamos juntos, vamos de compras y a pasear. Es lo que más me gusta, pasar tiempo con él.
Me encuentro usando mi celular cuando el guardaespaldas se acerca hacia mi.
–¿Necesita algo, señorita?
–No, gracias Marcos pero por favor, acuérdate de que no es necesario que me digas "señorita", solo dime Lucía. –le digo con una sonrisa.
–Disculpe, aún no me acostumbro.
–Tranquilo, está bien. Puedes tomar asiento si quieres, a papá no le molestará.
–No te preocupes, estoy bien, pero gracias. –dice mostrando una leve sonrisa y una actitud muy tranquila.
Veo a papá salir de la cabina y se acerca hacia nosotros.
–Marcos, ¿te puedo pedir que en cuanto aterricemos te hagas cargo de mi hija, por favor?
–Lo que usted pida, señor. Me encargaré del bienestar de Lucía y de usted.
–De mí no es necesario, contrataré a alguien más pero primero está ella y luego yo, quiero que la cuides con tu vida. –coloca su mano en el hombro de Marcos.
–Así será, señor. –asintiendo con la cabeza.
–Papá, no exageres, no es necesario que pongas un guardaespaldas privado para mí en serio y además...¿cómo que después estás tú? –le doy una mirada seria. –Somos nosotros dos o no es nada, ¿recuerdas?
Riendo. –Si, mi vida, solo que quiero que te sigas sintiendo segura, además si tú lo estás es suficiente para que yo también esté seguro y me sienta bien, uno nunca sabe cuando un padre volverá a ver a su hija.
–Tranquilo papá, no me pasará nada. –me pongo de pie y voy a abrazarlo.
Mi padre siempre fue muy sobreprotector, a veces pienso que exagera de la manera en que lo hace pero sé que es por mi bien y tiene razón, un padre nunca sabe cuando va a volver a ver a su hija.
En estos últimos días antes de viajar a España, he leído noticias de que en Madrid ha habido secuestros de chicas jóvenes, muchas no volvieron vivas y otras que están siendo víctimas de trata de blancas. Como mujer me duele y mucho, chicas jóvenes que tenían toda una vida por delante, que sufren la violencia por parte de narcos. No poder salir tranquilas a la calle por miedo a que algún día te pase lo mismo es la peor sensación, miradas que aterran, gritos amenazantes...Agradezco mucho tener a mi papá y a su sobreprotección, a algunas personas les agobiarían pero a mí me tranquiliza, es mejor que sea así a no volver a casa.
Pasaron un par de horas y el piloto avisó que ya es hora del aterrizaje. Papá y yo nos colocamos el cinturón de seguridad al igual que los guardaespaldas y personas que trabajarán en nuestra casa que no es mucha, solo las tres mujeres mucamas y los dos chefs.
Una vez que aterrizamos, papá y yo somos los primeros en bajar. Al final de las escaleras hay un GMC Hummer EV blanco y nos subimos en él rumbo a nuestra nueva casa.
–Te va a encantar esta casa, hija. Hace dos días firme el contrato de compra y ya es nuestra.
–Seguro es hermosa, papá.
–Hasta tu nuevo cuarto es más grande que el anterior, tiene tu propio baño y un balcón. El mío es igual.
–Espero que estén uno al lado del otro. –riendo.
–Tienes veintidós años y aún no puedes dormir lejos de mi, eres una adulta. –corresponde la risa.
–¿Qué problema tienes con que quiera mucho a mi papá y que no quiera estar lejos de él? –poniendo mi cabeza sobre su hombro mientras tomo de su brazo.
–Ninguno, para mí siempre serás mi pequeña princesa.
Amo, amo mucho a mi papá, es el hombre más sincero del mundo, es mi persona favorita.
Llegamos a la nueva casa y vaya que sí es lujosa. La anterior también era muy grande pero no tanto como ésta, a veces pienso si es necesario que cada vez que nos mudemos la siguiente casa tiene que ser más grande que la anterior si o si. Papá no deja de sorprenderme.
–Es...enorme. –me quedo sorprendida mirando a la casa y a mi papá a la vez.
–Sabía que te gustaría, perfecta para los dos. –sonríe. –Bueno, ¿por qué no entras? Esperaré aquí con el chofer a que lleguen los muebles y demás cosas.
–Está bien. –sin más entró a la casa y lo primero que veo a mi paso es una puerta negra muy alta, la casa es de tres pisos.
Al abrir, está la recepción que más parece una habitación privada con lo grande y espaciado que es. Dos escaleras en la parte derecha e izquierda haciendo efecto de un medio caracol. Me centro en caminar hacia el medio de estas escaleras y, aún estando muy vacío, puedo darme cuenta que en el fondo estará la sala de cocina.
Me dirijo hacia arriba por las escaleras de la izquierda y hay un enorme pasillo espaciado con diferentes puertas, supongo que aquí estarán las habitaciones así que camino hacia la del final del pasillo al lado de un enorme ventanal donde se pueden ver los árboles del exterior a distancia.
Al abrir la doble puerta veo el balcón de frente como dijo papá así que creo que es mi cuarto o la de él. Es enorme, tiene un espaciado que es el "clóset" pero parece más un cuarto aparte ya que al entrar sobra mucho espacio, perfecto para mi montón de ropa.
Al salir, voy hacia el baño y, por favor, también es grande y espaciado.
Papá no deja de sorprenderme con sus lujos. Algún día quiero hacerle sorpresas igual de lujosas como ésta para agradecerlo todo lo que está haciendo por mí.
Escucho que mi papá me llama desde afuera así que voy corriendo hacia él, ya llegaron los muebles y demás cosas que habían llegado un día antes a España desde nuestra antigua casa en Estados Unidos, solo que estaban en espera en una agencia hasta que lleguemos nosotros.
Al llegar agarro el brazo de papá y pongo mi cabeza en su hombro.
–Gracias por todo lo que estás haciendo, papá, te amo.
–Mientras tengas esa enorme sonrisa haré lo que sea por tí, corazón. –abrazándome. –No importa el tiempo que estemos aquí, lo que importa es que estemos juntos a pesar de todo.
