fernando. drabble

Summary

Harry presionaba el cigarrillo contra el cenicero que estaba en la mesa de sala. Prendió otro mientras veía las noticias en la televisión. No había nada agradable en la maldita tele. Sus amigos alfas lo habían dejado tirado en su apartamento después que se había partido en llanto por el inmenso vacío que sentía en su pecho. Quería morirse, pero hacía el esfuerzo para poder encontrar a aquel omega que había desaparecido en la entrada de la disco. Ansiaba con su alma delirante volverlo a ver. Tiró el humo que guardaba en su garganta. El humo que perdió a su angelical hada. - Bad Ending)?

Genre
Drama/Other
Author
lola
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

there was something in the air that night

Se encontraban viéndose mutuamente, el pequeño omega sorbiendo de la pajilla que traía la copa de jugo de piña con una sombrilla al lado mientras se sonrojaba de a poco bajando su azulosa mirada, pero volviendo subirla con la bruma de su pecho rompiendo su pequeño tórax para encontrarse con el verde que lo observaba. Se había percatado de la dulzona mirada que le proporcionaba aquel alfa alto hace un buen rato, por un momento creyó que era para alguien más, pero hubo algo que le confirmó que era para él, sin embargo no sabía que era. Al inicio sus movimientos se volvieron torpes por sentirse tan agitado, pero con el pasar de las agujas del reloj se volvió menos penosos y más atrevido.


Sus amigos le tomaban la mano para sacarlo a bailar pero él se negaba, solamente para seguir viendo al alfa de rulos que lo estaba seduciendo de a poco con su sonrisa de hoyuelos nerviosa. Era flacuchento y con dedos largos como pudo ver Louis cuando avanzó hacia él, esquivando exitosamente a las personas que estaban entre ambos, y tomó su tibia mano invitándole a bailar. Aceptó embelesado por el limón en el aroma del alfa que le llevaba a la pista.


¡El amor! ¡El amor que da infinitas alegrías!


La gente vitoreó con la canción que resonaba en la disco. La pequeña sinfonía abriendo.


El alfa se sonrojó cuando su mano tembló y sudó de más cuando fue atrapado por completo del inefable aroma

expuesto del curvilíneo omega entre sus brazos que lo veía con una sonrisa jovial.


Suspiró como una paloma desfallecida.


Ambos tropezaban con sus pasos intentando moverse y se reían con temblor porque era vergonzoso verse a los ojos tan de cerca.


La mano de Louis sudaba contra la del alfa que le tomaba de la cintura y trataba de encontrar un ritmo con él. Y por supuesto que lo encontraron, sin embargo fue con ellos estando tan trémulos como era posible.


En su nublo encontraron la atracción por un instante, el alfa lo sostuvo tan cerca que sus pechos se rozaron con una estrechez ardiente. Sus respiraciones chuecas y sin combinar los iba arrimando a tal punto que sus labios rojos, brillantes y embriagadores se tocaron, ellos se entregaron al placer agitado de un beso inofensivo. Louis tomando las mejillas y poniéndose de puntas para permanecer más tiempo en los brazos envueltos en su finura.


¡El azul desfalleciente escurriendo!


Y la gota rebalsó de la suave espalda del omega, sus estómagos hormigueando, y sus corazones retumbando; Louis juraba que podía sentir el del alfa junto al suyo.


Fue esplendoroso con cuerpos febriles.


Arrastrados por deseo se rindieron. El casto beso llegó tomando la energía de ambos. Dejándolos exhaustos.


No podían dejar de verse a los ojos cristalinos; las gargantas sonrojadas no podían funcionar bien.


Pestañas lentas en sus purpurinos párpados.


Se separaron, el alfa seguía tembloroso pero Louis no. Louis le sonrió tomando sus manos y alejándose un poco de él. El chico lo acercó de inmediato con temor a perder la sensación que lo invadía. El omega negó dejando un casto beso en su cachete sonrosado.


¡La plenitud!


El alfa lo dejó ir casi al llanto.


Nunca había sentido el amor que cubrió a su pequeño corazón.


El omega que le besó desapareció entre el gentío que gozaba.


Ya lo extrañaba.


El aroma inefable que Harry nunca volvió a oler estaba desapareciendo acorde las estocadas dadas en aquel callejón sucio y húmedo donde se encontraba el cuerpo sin vida de la fina criatura que había encontrado al amor de su vida aquella fría noche de disco.


¡Oh! ¡Pero qué desdicha!


Menos mal que las estrellas brillan en el cielo.


Porque Louis siempre fue una estrella.