El idilio que aún respiro
En el anhelo
de que en esta vida
llegues a ser mía,
la incertidumbre
me arrebata de tus brazos.
No importa que la nieve
caiga en tus labios,
aquí estaré para limpiarlos.
Mi paciencia es infinita
mientras la vida lo permita.
Que en las noches
te acueste en mis brazos
y al alba
pueda probar el café de tus besos.
No es tu alma, ni la mía.
Son nuestras almas.
Yo puedo esperarte mil años.
Pero entiende que la vida
me está agrietando el corazón.
Acepto que tu regreso
puede no darse.
Sin embargo,
aquí me tienes esperando.
Sin embargo…
aquí me sigues encontrando
esperando.