the way you touch
Nada le habría hecho pensar que ese no sería un día común. Jungkook despertó, bostezó, se estiró... pero... había algo raro, algo fuera de lugar. Muy fuera de lugar. El joven enterró los dedos en su cabello, sobresaltándose al sentir dos extraños bultos a ambos lados de su cabeza, cerca de la coronilla. Desorientado, siguió palpando dichos bultos, los cuales guiaron sus dedos por un camino suave y peludo que terminaba en puntas redondeadas...
¿Pero qué...?
Saltó de la cama muy rápido, movido por el susto, y corrió a verse en el espejo del baño. Tuvo que ahogar un grito a la vez que instintivamente se cubría la boca con una mano.
De pronto, el Jungkook que veía frente a él tenía unas... ¿orejas de conejo? Eran largas y suaves, del mismo color oscuro que su cabello natural. Jungkook volvió a palparlas, centrándose en la base de estas. Podía sentir sus propios roces en ellas, podía sentir que innegablemente crecían desde su cabeza... Eran reales.
Incrédulo, se quitó la ropa para inspeccionar más partes de su cuerpo, y volvió a casi gritar al encontrar una bolita peluda en la zona del coxis, encima de su trasero. Era tan suave como sus orejas, esponjosa y negra, y por muy raro que pareciera, podía moverla... no como podía mover un brazo o un dedo, pero si se concentraba en esa zona, podía sacudirla ligeramente...
¿Estoy soñando?, se preguntó. No se sentía como un sueño, pero... ¿por qué de la nada ahora era un híbrido?
Los híbridos no eran algo extraño. De hecho, eran bastante comunes entre la gente rica y poderosa. Usualmente eran adquiridos por personas solteras para tener algo de compañía, y eran demasiado codiciados. Los híbridos eran un lujo que no todos podían permitirse, y era por eso que eran tan caros y estaban tan regulados; ellos no tenían permitido andar por ahí libremente sin algún dueño. No eran más que simples (y lujosas) mascotas, en resumen.
Jungkook no tenía idea de cómo era que los híbridos se desarrollaban, pero estaba seguro de que no era convirtiéndose de la noche a la mañana, siendo un humano toda la vida y de pronto... esto. No podía funcionar así, era demasiado absurdo.
Por su cabeza empezaron a correr demasiados posibles escenarios que todo esto conllevaba, haciéndolo sentir tan abrumado y atrapado que estaba a punto de ponerse a llorar. Pero en lugar de eso, pensó que sería mejor no lidiar con ello solo, necesitando soluciones y mucho apoyo... y supo exactamente a dónde tenía que ir.
Se vistió de nuevo, poniéndose un pantalón bastante holgado debido a que si aplastaba mucho su nueva colita le dolía. Ocultó bien sus orejas bajo la capucha de una hoodie, tomó su celular y sus llaves y salió del departamento. Tomó el metro, esperando que nadie notara algo raro en él, o que de alguna forma alguien pudiera olerlo y darse cuenta de su condición. Pero nada de eso pasó. Los humanos no tenían el olfato tan desarrollado. Tan solo estaba siendo paranoico.
Logró llegar a su destino en menos de quince minutos, agradeciendo que era sábado y había poca gente, además de que sabía que los sábados sus dos mejores amigos nunca salían, no mientras hubiera luz de día. Así que no le preocupó no haber avisado que iría; a ellos no les molestaría. De hecho, casi nunca tenía que avisar cuando iba.
Llegó al edificio y el portero lo dejó pasar sin preguntar, tomó el elevador hasta los pisos más altos y luego de llamar al timbre, Jimin fue quien lo recibió, luciendo recién levantado y con el cabello alborotado.
“Oh, Jungkookie, hola” lo saludó con un abrazo y lo dejó pasar, cerrando la puerta tras él.
“Hyung” dijo, decidiendo no alargar más el drama, y se bajó el gorrito de la hoodie para revelar sus nuevas orejas, las cuales se alzaron por sí solas como si estuvieran entumidas y desesperadas por estirarse un poco.
Jimin abrió mucho los ojos, observando fijamente aquel nuevo detalle, pensando que tenía que ser un adorno demasiado realista o...
“¿Cómo es que...?” murmuró, acercándose para tocar, necesitando comprobar que aquello no era falso y no estaba alucinando.
“No sé, desperté así. No sé qué pasa...”
Jungkook agachó un poco la cabeza para dejarlo tocar, en parte también para acabar de confirmarse a sí mismo que sí, que esto era real. Innegable y palpablemente real.
“Hola, Jungkookie” saludó Tae, saliendo de su cuarto y tallándose los ojos. “¿Quieres-?”
“Taehyung, mira esto” lo interrumpió Jimin, quien parecía estarse aguantando la risa. “¡Jungkookie es un conejito!”
Jungkook sintió sus mejillas enrojecer.
“¿Un qué-?” dijo Taehyung, dándose cuenta en ese momento de la nueva apariencia de su amigo y yendo a toquetearlo también.
De pronto, tenía a los dos amigos pasando las manos a lo largo de sus orejas, por todas ellas, tocando hasta el último centímetro aun cuando claramente ya podían notar que no eran falsas. Jungkook hizo un puchero enojado cuando estos empezaron a decirle lo lindo que lucía así, lo perfecto que quedaba con su carita redonda y sus ojos enormes, lo bonito que se veía... Jungkook se sentía muy patético.
“No puede ser que solo hayas despertado así, de la nada” opinó Jimin. “Es muy raro”
“¡Te lo juro!” contestó, aventando los dos pares de manos de su ser, moderadamente indignado. “Y eso no es todo”
Jungkook siempre les tuvo a ambos mucha confianza, por lo que tampoco lo pensó mucho cuando se dio media vuelta para bajarse un poco el pantalón de la zona trasera y mostrarles la bolita de pelo oscuro que de pronto había aparecido ahí.
“¡Oh dios!”
“¿Puedo tocarla?”
Ni siquiera esperaron a que Jungkook contestara. Jimin y Taehyung ya estaban inclinándose para manosearlo, haciendo que su cuerpo se viera ligeramente empujado contra la pared, desatando un súbito cosquilleo que recorrió su vientre bajo, y que se acentuó en el momento en el que uno de ellos tiró de su colita, no muy fuerte, pero lo suficiente como para que sin querer se le escapara un gemido muy quedito que, por dios, esperaba que ninguno de los dos lo hubiera escuchado.
“Jungkook, no puedes dejar que alguien te vea así” dijo Taehyung, habiendo terminado de inspeccionarlo por fin. “Los híbridos están muy controlados, si alguien te ve solo podría secuestrarte o...”
“Lo sé” lo cortó Jungkook, subiendo sus pantalones nuevamente. “Por eso vine. ¿Creen que pueda... quedarme aquí unos días? A ver si esto de alguna forma se revierte, o yo qué sé”
“Sí, claro” contestó Jimin. “Quédate el tiempo que quieras. De hecho, es mejor que lo hagas. Quién sabe qué podría pasarte si alguien se da cuenta”
Jungkook asintió muy sutilmente.
“No quiero que me secuestren” murmuró, haciendo un leve puchero. “O que me violen”
Taehyung estiró una mano para pellizcar cariñosamente su mejilla.
“Nada va a pasarte mientras estés aquí” prometió, con un tono muy suave. “Jimin y yo iremos mañana a tu departamento por ropa y todo lo que haga falta, ¿okay?”
Él volvió a asentir, sintiéndose algo decaído de repente. Había mucha incertidumbre en lo que pasaría después, su vida futura se había tornado borrosa y lejana, no sabía qué sería de sí...
“¿Tienes hambre? Estábamos a punto de pedir algo de comer” dijo Jimin, inconscientemente evitando que Jungkook empezara a sobrepensar las cosas. El futuro era algo de lo que podía preocuparse después.
“Por favor, siento que llevo años sin comer algo”
Los tres pidieron algo en una app de comida y algunos minutos después ya estaban sentados comiendo como en un día cualquiera, riendo y platicando como ya estaban acostumbrados. Era demasiado usual que Jungkook pasara tiempo ahí, era como su segunda casa, por lo que no fue difícil olvidarse del pequeño problema por un rato. Al menos hasta que Jimin se lo recordó.
“Puedes quedarte en mi cuarto” ofreció, con la boca medio llena de arroz. “Yo puedo quedarme con Taehyung y-”
“No, hyung, yo... no quiero dormir solo” murmuró muy bajito. “Me siento muy raro y realmente necesito compañía... ¿Está bien si puedo, no sé, turnarme entre ambos cuartos?”
Jungkook ya había dormido con ambos en alguna ocasión, no era nada nuevo ni nada raro. Realmente los tres eran muy cercanos.
Y así fue. La primera noche durmió con Jimin, su cama matrimonial siendo perfecta para ambos, permitiéndoles dormir cómodamente sin tener que tocarse accidentalmente. Sin embargo, a mitad de la noche, Jungkook se vio ligeramente arrastrado hacia el lado de Jimin, no de forma completamente consciente, pero sintiendo que necesitaba saber que él estaba ahí, que no estaba solo... por lo que al despertar se encontró con uno de sus brazos enganchado al de Jimin, casi como si este se hubiera movido por sí solo. Y la noche siguiente, al dormir con Taehyung, pasó algo similar. Al acostarse, ambos estaban en su respectivo lado de la cama, pero cuando el cerebro de Jungkook se nubló lo suficiente con el sueño, necesitó muchísimo estar más cerca de él, sentirse cerca de él. Casi en automático, se permitió moverse solo un poco y atravesar el límite entre los dos. Al despertar, su pierna estaba encima de las de Taehyung.
Las siguientes noches fueron lo mismo. Jungkook cada vez se sentía más y más atraído a ellos como un imán, no podía detenerlo. Quería, necesitaba tanto estar cerca de ellos, cada vez más y más cerca. Y fue tan sutil el acercamiento que cuando menos se dieron cuenta Jungkook ya dormía abrazado a ellos, o ellos abrazándolo a él, el espacio entre ambos cuerpos ya siendo inexistente la mayoría de las noches. A Jungkook le encantaba acurrucarse contra ellos y olfatearlos como si fuera un cachorro; últimamente hacía mucho eso, su sentido del olfato estaba mucho más sensible y, dios, ¿sus hyungs siempre habían olido así de bien?, nunca se había dado cuenta.
“Hyungie, hueles muy rico” les decía casi todas las noches, con la nariz enterrada en sus cuellos, sintiendo que era muy importante que ellos lo supieran. Los mayores solo abrazaban su cintura y lo dejaban olfatear todo lo que quisiera. El calor de sus cuerpos se había vuelto tan necesario para el híbrido, no quería dejarlos ir nunca.
Jimin y Taehyung notaban que Jungkook cada vez cedía más a los instintos que su nueva condición le imponían, pero él parecía ser el único que no se daba cuenta. O no del todo.
Luego de unas dos semanas, Jimin y Taehyung tuvieron que volver a sus respectivos trabajos, pues habían estado unos días de vacaciones que acababan de terminar, por lo que Jungkook empezó a quedarse mucho tiempo solo en el departamento. Se las arreglaba; tenía comida, videojuegos, películas, internet... pero no podía evitar sentirse algo triste de todos modos, algo abandonado. Últimamente no le gustaba nada estar solo. Y tampoco quería arriesgarse a salir a dar un paseo por ahí; le daba mucho miedo que alguien pudiera hacerle algo. Además, sabía que a sus hyungs no les gustaría nada si lo hiciera. Así que lo único que podía hacer era esperar a que regresaran, con la comida ya hecha para que ellos no tuvieran que hacer nada al volver y luego pudiera acurrucarse entre los dos mientras veían una película o algo así. Le gustaba mucho que sus hyungs lo elogiaran y le hicieran saber lo bueno que era, preparando la cena como un buen amigo, acariciándolo entre las orejitas y dándole el afecto que, por alguna razón, necesitaba tanto últimamente.
Cuando ya había pasado más o menos un mes desde que despertó siendo un híbrido, Jungkook empezó a sentirse aún más extraño. De alguna forma, pasar tanto tiempo solo hacía que se sintiera muy excitado todo el tiempo, desesperado y caliente. Siempre le había gustado tocarse, no era nada del otro mundo, pero esto se sentía mucho más intenso; sentía que quería masturbarse todo el día, no podía evitarlo. Incluso cuando lo hacía, a los pocos minutos ya tenía una nueva erección de la que ocuparse. Sentía su cuerpo arder todo el tiempo, y a veces era demasiado abrumador.
Pero fue específicamente una tarde cuando Jungkook notó que definitivamente algo estaba cambiando.
Estaba en el sofá jugando videojuegos cuando de la nada empezó a sentir ese distintivo cosquilleo viajar desde su vientre bajo hasta su entrepierna, trayendo consigo la ya familiar (aunque bastante invasiva) urgencia de tocarse. Jungkook tomó aire profundamente y dejó caer el control al lado del sofá, sintiendo cómo su piel empezaba a calentarse poco a poco. Era increíble cómo su cuerpo se mandaba solo; no necesitaba ni su propio permiso para empezar a demandar atención en el momento menos indicado. Jungkook, cediendo, se recostó hacia atrás y empezó a bajar la mano por su abdomen hasta llegar al bulto en su pantalón, donde su miembro hinchado ya lo esperaba, sensible y ansioso por recibir todo lo que Jungkook pudiera darle. Metió la mano bajo sus bóxers y se apretó a sí mismo, dejando salir un agudo gemido que le hizo darse cuenta de que esta vez estaba mucho más sensible que de costumbre, más necesitado y dispuesto, pues estaba muy seguro de que si seguía apretándose justo así, podría lograr venirse en menos de cinco segundos.
Sin embargo, había algo, como un impulso totalmente involuntario, que empezó a guiar sus movimientos casi como si él estuviera a ciegas. Se deshizo de sus prendas inferiores y se posicionó de forma diferente sobre el sofá. Jungkook no sabía muy bien lo que hacía, solo se dejaba llevar por estos impulsos y el deseo que sentía florecer bajo su abdomen.
Desde hacía varios días ya se había dado cuenta de la nueva habilidad que había adquirido su cuerpo: expulsar un montón de lubricante natural de su parte trasera cada vez que sentía aquel invasivo cosquilleo. Había tratado de evitar ser consciente de aquel detalle desde la primera vez que lo notó, sintiendo que era algo que lo volvía demasiado vulnerable. Pero, al parecer, su cuerpo ya no podía (ni quería) seguir evadiéndolo más tiempo.
Jungkook se recostó boca abajo sobre el acolchado sofá y levantó un poco las caderas en el aire, sintiéndose avergonzado y expuesto como si alguien estuviera viéndolo. Pero rápidamente eligió ignorar cualquier pensamiento y simplemente dejarse llevar por sus impulsos, que parecía que ellos sí sabían lo que hacían y lo que querían.
La verdad, ya no podía seguir ignorando lo mucho que necesitaba tocar su húmedo y dilatado agujero, lo mucho que deseaba sentirse lleno...
“Hmm-” gimió al llevar unos dedos a su parte trasera, sorprendiéndose por lo mojado y sensible que estaba, como si ya estuviera suplicando por cualquier mínima intrusión.
Deslizó dos dedos dentro de un tirón, encontrándose con muy poca resistencia gracias a lo dilatado y húmedo que estaba, haciendo el deslice absurdamente fácil. No pudo detener la corriente de pequeños gemidos que abandonaron sus labios a la vez que sentía la ola del orgasmo vergonzosamente cerca, tan solo con tener dos dedos dentro... dios.
Como pudo, se controló para retrasar esa ola un poco más, necesitando disfrutar más de la nueva y adictiva sensación que lo atravesaba de pies a cabeza. Empezó a mover los dedos, sintiendo que necesitaba más profundidad, y su cuerpo empezó a retorcerse y a balancearse contra sus propios dedos, estos haciéndolo sentir tan jodidamente bien, tan complacido y entendido. Jungkook gimió más fuerte cuando permitió la entrada a un tercer dedo, apenas pudiendo controlar su respiración. Su colita de conejo se sacudía por sí sola, emocionada al recibir la intermitente corriente eléctrica que provocaba la increíble sensación en su agujero. Mierda, se sentía tan malditamente rico que estaba a punto de explotar en el orgasmo más intenso de toda su vida.
Por más que mordió su labio para no gritar, fue imposible; empezó a venirse tan pronto y tan fuerte que de su boca salieron expulsados un montón de gemidos y lloriqueos, su cuerpo temblando y siendo golpeado por olas interminables de placer, su agujero apretándose sin parar alrededor de sus dedos, como si no quisiera dejarlos ir nunca. Podía sentir su propia humedad resbalar entre sus piernas, uniéndose al charquito de semen que sin querer había dejado caer sobre el sofá.
“Oh, no”
Estaba muy avergonzado. Nunca antes había hecho lo que hizo, ni sentido lo que sintió. Pero, maldita sea, iba a hacerlo otra vez, ahora mismo.
🐰
Los días siguieron pasando, y parecía que su calentura lejos de disminuir al dejarse complacer cada vez más, solo empeoraba día con día. Era como si, por más que acabara saciado al venirse y vaciar su semen, nunca lograra estar del todo satisfecho, y era demasiado frustrante. Se sentía extremadamente incómodo cuando, de la nada, estando cerca de Jimin o Taehyung, le invadía esa dolorosa y palpitante urgencia de meterse los dedos, notando su miembro endurecido y su agujero lubricado en un segundo, sin avisar. Era imposible controlarlo y siempre tenía que acabar buscando una excusa rápida para correr al baño y poder encargarse de sí mismo y su necesitado culo.
Jungkook genuinamente pensaba que ellos no lo notaban, pero claro que lo hacían. Se daban cuenta de absolutamente todo; cuando el chico empezaba a retorcerse y a hacer movimientos involuntarios con las piernas, cuando sus mejillas se encendían y su respiración se entrecortaba, cuando su colita se sacudía a través de los pantalones agujerados para híbridos que le habían conseguido... Incluso notaban las manchas de humedad que Jungkook dejaba en su ropa interior todo el tiempo. Jimin y Taehyung sabían exactamente lo que le pasaba, no eran idiotas, pero pensaron que lo mejor era no decir nada para no hacerlo sentir incómodo o abrumado, incluso inseguro. Simplemente lo dejaban ir a masturbarse al baño cada que lo necesitara, donde el pobre e ingenuo híbrido creía que nadie lo escuchaba.
Y aunque ellos no quisieran admitirlo, lo cierto era que el progresivo cambio del bonito híbrido empezaba a afectarles a ellos también.
🐰
Era un viernes en la noche. Jimin y Jungkook estaban solos porque Taehyung se había ido a cenar con sus amigos del trabajo. Estaban viendo un k-drama en el living, Jungkook recostado contra el pecho de Jimin, siendo ya costumbre lo cerca que siempre estaba de ellos.
Todo iba bien hasta que a mitad del capítulo las cosas se pusieron algo intensas entre los protagonistas, cosas que acabaron en besos desesperados y caricias ansiosas por todos lados. No era algo muy explícito o sugerente, pero fue suficiente para que a Jungkook se le desataran las hormonas, no necesitando demasiado para que su cuerpo reaccionara, cada vez más sensible a cualquier mínimo estímulo.
Jungkook se apartó de su pecho y se alejó unos centímetros, tomando aire discretamente y pensando que quizá si lograba distraerse lo suficiente podría seguir viendo el capítulo sin problemas, podría ignorar su carne levantándose bajo los pantalones y la corriente de lubricante manchando su trasero... claro que podía.
“¿Estás bien?” preguntó Jimin, notando el cuerpo tenso del otro.
“Mhm” asintió Jungkook.
“¿Te duele algo?”
“No”
“¿Estás seguro?”
“Sí, solo- me dio calor”
“Ah...”
Jimin sabía. Por supuesto que sabía. Podía sentirlo, aunque ni siquiera estuviera viéndolo a la cara. De hecho... se sentía como si todas esas hormonas estuvieran flotando sin rumbo en el aire, alrededor de los dos, afectándolos a los dos.
“¿No será tu celo?” soltó de pronto, poniendo distraídamente una mano sobre la pierna del menor.
“¿Um? ¿M-mi qué?” balbuceó, sintiendo el roce de su mano quemarle por encima de la ropa.
“Ya sabes, lo que pasa con los híbridos cada cierto tiempo” explicó, trazando suaves círculos sobre su muslo como si no se diera cuenta, como si fuera un movimiento totalmente inconsciente. No lo era. “Obviamente, no puedes quedar embarazado, pero tus instintos hacen que busques ser preñado de todos modos. Es algo muy natural”
Jungkook tragó saliva, no pudiendo estar más malditamente afectado.
“N-no, no estoy en celo” afirmó, apartando el muslo de su mano, sabiendo que si seguía tocándolo así entonces sí podría entrar en celo. “No te preocupes, hyung. Puedo arreglármelas yo solo”
Jimin se pasó la lengua por los labios, como si de repente estuviera molesto por algo.
“Ven, déjame ayudarte”
Jungkook no pudo hacer nada cuando Jimin lo tomó del brazo y lo jaló con fuerza, obligándolo a caer sobre sus muslos.
“¡Hyung!”
El vientre de Jungkook ahora reposaba sobre las piernas del mayor, mientras que su pecho descansaba sobre el resto del sofá. Las mejillas del híbrido se encendieron, y por mucho que trató de oponerse y zafarse, la firme mano de Jimin en su espalda lo mantenía quieto en su lugar, resultando más fuerte de lo que Jungkook esperaba.
“Estate quieto, solo quiero ayudar” dijo con cierta delicadeza que, de hecho, sonaba algo peligrosa.
En esta posición, el culo de Jungkook estaba perfectamente accesible y ligeramente elevado hacia él. El chico solo quería morirse.
“Jimin” se quejó, no queriendo que esto llegara más lejos. Era demasiado vergonzoso.
Pero Jimin realmente estaba decidido a ayudar al conejito. Por lo que, con la mano que tenía libre, enganchó los dedos en el borde de sus prendas inferiores y las bajó, dejando expuesta su bonita colita peluda junto con la tersa piel de sus nalgas. Jungkook gimió involuntariamente, sintiéndose dolorsamente expuesto e indefenso... y, mierda, no esperaba lo mucho que eso le gustó.
“Qué bonito eres, Kookie” murmuró Jimin, pasando unos delicados dedos por su sensible piel e incluso apretándola solo un poco, lo suficiente para que a Jungkook se le fuera el aire. “Tan bonito y delicado” decía, arrastrando los dedos hacia su espalda para apartar el suéter que cubría su piel, exponiendo también la esbelta cintura del joven. “Tan perfecto”
Jungkook sentía su propia erección rozarse contra el muslo de Jimin, lo que provocaba que su agujero no dejara de chorrear más y más lubricante. Estaba tan molesto y excitado, quería detener esto pero también quería más, quería que Jimin no volviera a tocarlo nunca pero también quería que sus manos estuvieran pegadas a él toda la vida.
“¡Ngh!” el repentino jalón en su colita lo hizo gemir y retorcerse, enviando un fugaz cosquilleo hacia sus partes. Jungkook no podía dejar de lubricar.
“Mmm, ¿te gusta esto?” preguntó, volviendo a jalar su colita y volviendo a escuchar el dulce gemido del conejito. “Dime. ¿Se siente bien?”
Otro jalón.
“Ughh- s-se siente bien... se siente tan rico, hyung”
“¿Ah sí?” murmuró, apretando una de sus nalgas con fuerza, apartándola de la otra para abrir al chico, para exponer lo mojado que estaba gracias a simples tirones en su colita. “¿Muy rico?”
La mano sobre su espalda desapareció y justo después Jungkook sintió una suave presión justo contra su pulsante agujero que le robó el aliento; Jimin estaba pasando un dedo a través de la sensible zona, tan solo en la superficie, esparciendo aún más todo el desastre de lubricante y bañando su dedo con él, todo mientras con la otra mano seguía apretando la gorda carne de su culo, amasándola y pellizcándola.
“Hmph- hyung-”
“Dios, estás tan mojado y caliente...”
Jungkook no podía detener el suave agite de sus caderas persiguiendo los dedos de Jimin, pidiendo más.
“Hyung, por favor"
“¿Qué cosa?”
Su corazón palpitaba tanto como su agujero.
“D-dentro... ponlos dentro, por favor-”
En el fondo, Jungkook no esperaba que Jimin le hiciera caso. Pero lo hizo.
“Ahh, oh-” jadeó el pobre híbrido al sentir el dedo del mayor penetrarlo, sin ninguna resistencia por su parte. Jungkook apretó los ojos y sintió su propia carne apretarse a su alrededor, tratando de succionarlo más profundo. “Jimin hyung- p-por favor... o-otro más”
Jimin lo complació.
“Oh dios, hmmph-”
“¿Así, bebé?” preguntó Jimin tranquilamente, con dos dedos enterrados hasta los nudillos dentro del menor. “Mmm, no dejas de apretarme ni un segundo”
Era patético, pero Jungkook realmente sentía que iba a venirse muy pronto.
Esta vez, Jimin no necesitó otro lloriqueo suplicante para empezar a mover los dedos en su interior, lo que provocó un violento temblor en las extremidades del híbrido más la continuación de sus constantes y sexys gemidos, que no podían ser reprimidos por más que él tratara (lo cual no estaba haciendo).
“¡Mmhh! Hyung- oh dios, ahh-"
“Vas a hacer que me venga solo con los sonidos que haces” masculló con voz grave, añadiendo un tercer dedo y luego curvándolos en busca de un punto muy específico dentro de él. Y lo encontró. Demasiado rápido.
Jungkook gritó su nombre en cuanto sus dedos chocaron contra su próstata, el mayor sonriendo mientras no dejaba de mover los dedos contra el delicioso punto, arrastrando al pobre chico al borde sin compasión.
“¡Hyung! ¡Oh mierda, voy a-! ¡Aghh-!”
Sus piernas temblaban y los dedos de sus pies se enroscaban, sus caderas moliéndose hacia abajo puesto que su erección seguía frotándose contra el muslo vestido del mayor.
“Sí, conejito, vamos. Córrete para mí”
La estimulación era demasiada y él era demasiado sensible, tan solo era un conejito necesitado, no podría...
“¡Ah, ah, ahh-! ¡Nghh!”
Un último tirón en su colita fue lo que terminó de arruinar al pobre híbrido, arrancándole un grito mientras el fuerte orgasmo lo partía en dos, todo su cuerpo siendo víctima de temblores involuntarios y espasmos abrumadoramente placenteros, su miembro deshaciéndose en descargas de semen sobre la pierna de Jimin, su ano palpitando alrededor de sus dedos y expulsando aún más fluidos que los dejó hechos un desastre a los dos.
“Tan bonito” repitió Jimin, estirando la mano que tenía libre para alcanzar la cara enrojecida y desorientada de Jungkook y tomar su mentón. “¿Te sientes mejor?” preguntó, pasando el pulgar por sus labios para limpiar su saliva.
“Mhm” apenas pudo contestar.
“Sabes que puedes acudir a hyung siempre que lo necesites, ¿verdad?”
El cuerpo de Jungkook todavía estaba temblando ligeramente, pero su mente ya estaba oscureciéndose y trayendo consigo un sentimiento nada agradable. ¿Cómo había dejado que esto pasara? Confiaba en Jimin, pero esto... era un límite que no sabía si quería cruzar...
... aunque ya lo hubiera hecho.
“S-sí, hyung”
🐰
Esa misma noche Jungkook quiso dormir con Taehyung. No por nada que tuviera que ver con Jimin, sino porque el híbrido lo había extrañado muchísimo. Aunque solo se hubiera ausentado unas pocas horas, en cuanto llegó se pegó a él y empezó a ronronearle cuánto lo había extrañado y lo bien que olía a pesar de que su esencia estuviera ligeramente camuflada bajo capas de alcohol y olor a otras personas. “Hyungie, no vuelvas a dejarme tanto tiempo” le decía haciendo pucheros, abrazándose a él y casi impidiéndole irse a duchar; no quería soltarlo ni un momento.
Incluso cuando ya estaba acostados para dormir (ya que Taehyung había conseguido ducharse) seguía pegado a su cuerpo, abrazándolo mientras recostaba la cabeza en su pecho; el brazo de Taehyung rodeando su cintura y apretándolo ligeramente hacia él.
“Tae”
“¿Hmm?” murmuró, algo adormilado por lo cansado que estaba.
“¿Tú de verdad crees que... todo esto se pueda quitar algún día? O... ¿piensas que ahora seré un híbrido toda la vida?”
Taehyung no contestó de inmediato.
“No lo sé, Kookie”
Si Jungkook podía ser sincero consigo mismo, diría que realmente no le molestaba ser así ahora, en absoluto. Quizá era raro aceptarlo, por lo drásticamente diferente que tendría que ser su vida de ahora en adelante, pero la verdad era que le gustaba. Le gustaba su nuevo físico y lo mucho que sus hyungs le decían lo bonito que era, le gustaban las nuevas sensaciones que percibía su cuerpo aunque no siempre fueran convenientes, le gustaba vivir con sus hyungs, estar siempre cerca de ellos... Le encantaba que lo cuidaran como lo hacían.
“¿Te molesta?” preguntó Taehyung de pronto. “¿Ser así?”
Jungkook levantó la cara para mirarlo, sintiéndose enfrentado.
“No” murmuró con sinceridad. “No si estoy con ustedes”
Taehyung sonrió y se acercó a dejarle un sutil besito en la punta de la nariz, haciendo que esta se frunciera mientras el menor soltaba una risita. Luego, Taehyung manejó su cuerpo con demasiada facilidad, haciendo que Jungkook ahora le diera la espalda para él poder abrazarlo por detrás, pegándolo a su cuerpo hasta hacerlos encajar perfectamente.
“Tú también hueles muy rico” le dijo Tae con un toque de humor, aunque con toda franqueza.
Jungkook solo exhaló una sonrisa y se dejó abrazar, sintiendo las manos del mayor sobre su cuerpo demasiado reconfortantes. Se sentía muy en casa siempre que ellos lo abrazaban así. Y aunque usualmente esto le traía una facilidad absurda para dormir, esta vez fue algo diferente.
Durante unos largos minutos, Jungkook sentía que solo dormitaba en lugar de quedarse totalmente dormido, flotando inestable entre el sueño y la realidad, mientras su cuerpo empezaba a subir de temperatura poco a poco.
Se removió ligeramente, necesitando apartarse de la abrumadora fuente de calor detrás de él. Pero, saliendo de aquel trance de un sueño incompleto, se dio cuenta de que Taehyung lo tenía completamente atrapado, casi sin poder moverse. Intentó liberar uno de sus brazos de su agarre, tratando de no moverse muy bruscamente para no despertarlo, pero claramente iba a fallar.
“No” lo escuchó susurrar roncamente, y Jungkook lo sintió volver a aprisionar sus brazos, manteniéndolo cerca e inmóvil. “No te vayas”
“Tae- necesito algo de espacio...”
“¿Por qué?”
Lo baja y ronca que sonaba su voz, vibrando tan cerca de su cuello y oído, envió ese fugaz cosquilleo a su vientre bajo.
Oh, no...
“Tae” repitió, no pudiendo ignorar la forma en la que su promiscuo culo ya estaba empezando a lubricar. ”Mierda"
“¿Qué es lo que quieres? Yo te ayudo”
El brazo de Taehyung que mantenía aprisionados los del menor se reacomodó para ahora solo abrazar su cintura, dejando libres sus extremidades.
“T-tengo calor”
“Sí, estás caliente” dijo, pero no hizo nada por apartarse. Y las firmes manos sobre su cuerpo solo hacían que Jungkook se alterara más, la sangre fluyendo rápidamente en sus venas y la excitación mojando más su ropa interior.
"Tae"
“¿Mhm?”
Jungkook de pronto era demasiado consciente de todo; de la respiración calmada del mayor contra su oreja, de sus largas manos apretando suavemente su torso, de un sutil bulto presionando contra su trasero...
“Tengo calor” volvió a susurrar, esta vez casi sin aliento y notando que ahora la razón era completamente diferente.
“¿Quieres que te ayude a quitarte la camiseta?” murmuró, metiendo una de sus manos por debajo de esta, provocándole un escalofrío al rozar de esa forma la cálida piel de su abdomen. ”Jungkook"
Dios, estaba demasiado acostumbrado a la voz profunda y vibrante de Tae, pero estando justo así, tan juntos y con sus manos explorando delicadamente su piel, se sentía tan diferente y jodidamente sexy... mierda.
“Mhm” asintió el menor, sonando mucho más suplicante de lo que esperaba.
Taehyung le ayudó a levantarse solo un poco para deslizar la camiseta por encima de su cabeza, lanzándola lejos de la cama como si le quemara, para luego volver a juntar sus cuerpos con cierta posesividad.
“¿Mejor?”
“Mhhm” era más bien un gemido.
Y el segundo gemido llegó justo después, cuando sintió los labios del mayor rozar suavemente la curva de su cuello, erizándole la piel y haciéndolo retorcer bajo su agarre.
“Taehyungie” dijo en un lamentable quejido, y reunió el valor suficiente para poner una mano encima de la de Taehyung, que se presionaba contra su abdomen desnudo. “T-tócame”. Empezó a arrastrar ambas manos hacia abajo, despacio, envalentonándose por la forma en la que la mano del mayor se dejaba arrastrar sin ninguna resitencia, disfrutando del cálido y suave recorrido por su piel hasta chocar con el resorte del fino short que llevaba.
“Eres imposible de resistir” confesó Taehyung con voz grave. “Eres demasiado adorable”
Jungkook jadeó, su respiración alterándose cuando sintió las caderas de Taehyung molerse contra él, el bulto de antes incrustándose justo en medio de sus nalgas, sintiéndolo más grande y pesado todavía. Eso fue lo que lo incentivó a seguir arrastrando su mano, pasando por debajo del short y los bóxers, hasta conseguir que los largos dedos de Taehyung se cerraran alrededor de su palpitante erección.
“Oh, mmh-”
Sin necesidad de que Jungkook tuviera que pedirle que siguiera, él lo hizo. Empezó a hacer movimientos circulares con dedos lánguidos en la punta para luego apretar toda la extensión, habiendo recolectado suficiente presemen para hacer el deslice mucho más placentero.
“Ahh, hyung-”
Taehyung gimió roncamente en su oído, empujando sus caderas una y otra vez contra el culo de Jungkook, quien conscientemente curvó ligeramente el cuerpo para ofrecerse más a él, haciéndole saber que era suyo y que podía hacer lo que quisiera. El ritmo era lento pero decidido y constante, y Jungkook estaba jodidamente perdido entre los calientes roces y la hábil mano de Taehyung que no dejaba de deslizarse sobre su sensible miembro.
Por un breve momento Jungkook pensó que la sola estimulación sobre su polla no sería suficiente, que necesitaría encargarse de su chorreante agujero para sentirse verdaderamente complacido, pero lo cierto era que Taehyung lo estaba haciendo sentir tan bien; movía la mano de una forma precisa y deliciosa, además de empezar a arrastrar su cálida lengua por su cuello y hombro, provocando temblores en el débil cuerpo del menor. La enorme dureza de Taehyung se clavaba de forma tan exacta en la hendidura de sus nalgas que casi podía sentirlo frotarse directamente contra su necesitado agujero. Todo era tan malditamente erótico que realmente Jungkook no necesitaba más, iba a venirse en la mano de su hyung.
“Nghh- sí, hyung, sí, justo así... ohh..."
Se sentía tan bien, tan jodidamente bien saber lo mucho que Taehyung lo deseaba, poniéndose tan duro gracias a él, y no solo Taehyung. Jimin también se estaba viendo claramente afectado por toda esta nueva situación entre los tres. Y mierda, eso lo hacía sentir demasiado validado.
“Dios, no sabes lo mucho que te quiero follar ahora mismo” gruñó Taehyung, no pudiendo detener las palabras.
“Mmgh- hazlo, hyung, por favor- lo necesito”
La mano con la que no estaba masturbándolo se apretaba alrededor de su torso para mantenerlo lo más cerca y quieto posible, impidiéndole escapar incluso aunque quisiera. Dios, cuánto le gustaba sentirse así de indefenso en brazos de sus hyungs...
Las caderas de Taehyung aceleraron contra él, y su mano también agarró prisa.
“Oh- ohh- ¡ahh, Tae!”
“Jungkook” soltó Tae en un gemido bajo, desatando el abismo sobre ambos casi al mismo tiempo. Jungkook derramándose sobre sus dedos y él sobre su trasero, muy cerca, tan dolorosamente cerca, pero viéndose separados por un montón de horrorosa tela.
“Más, Taehyungie, quiero más” suplicó el necesitado híbrido momentos después, jamás estando del todo satisfecho.
Pero Taehyung no podía darle más, estaba muy cansado. Así que solo se dedicó a limpiarlos a ambos y a ignorar los lloros del menor, quien, por fortuna, también estaba algo cansado y se rindió de insistir, quedándose dormido en sus brazos poco después.
Y aunque Taehyung se lo hubiera negado esa noche, Jungkook sabía que ya no iba a poder parar. Algo había cambiado en él, y no había vuelta atrás. Sus hyungs acababan de activar un interruptor que ya nunca podría apagarse.