Único
El hermoso cabello rosa se movía de un lado al otro, ante los rápidos movimientos de la jóven universitaria, se había quedado dormida, y llegaba tarde a su clase de economía.
Si no querías ser la enemiga número uno de ese profesor, más te valía ser puntual en todas sus clases. Para su tranquilidad, ese día el profesor se reporto como enfermo, la clase había sidó cancelada.
Con los dientes apretados por el enojo se dirigió a la cafetería, ¿cómo era posible? corrió por toda la universidad para llegar a la maldita clase, la cual fue cancelada.
No se fijó por dónde caminaba, chocando con el firme pecho de un pelinegro, y no cualquier pelinegro, ¡oh no! era ese sexy pelinegro que le alteraba la química, el que con una sola mirada hacía que apretará las piernas, el dueño de miles de sueños húmedos.
Ese cabello ondulado, los ojos profundos y oscuros como la noche, su rostro perfilado, que te hacía soltar suspiros al verlo.
Y era nadamás y nada menos que
El jodido hermano de su amiga.
- Vaya, tenga más cuidado, hermosa dama-, Le sonrió coqueto. - Podría lastimarse-
- Lo siento Kook, no me fijé por dónde iba-, Se disculpo con las mejillas rojas, por dos razones, enojo, y vergüenza.
- Estas roja, ¿sucedió algo?-
- El maldito profesor Lee no vino, cancelo la clase y nadie me avisó. Corrí por toda la maldita universidad para no llegar tarde-, Susurro con un puchero en los labios.
- Te ves hermosa enojada, acompáñame al entrenamiento. Rose esta ocupada-, Sin esperar respuesta de la chica sujeto su mano y empezó a caminar en dirección al patio de entrenamiento.
Por donde pasarán se les quedaban viendo, digamos que la hermosa de cabellos rosas iba agarrada de la mano con el guapo y sexy pelinegro, popular de la universidad.
Era el típico rompe corazones, por el que todas morían, incluyendo a Jimin, solo que jamás lo diría en voz alta, permaneció parte de la mañana en el entrenamiento de Jungkook, apoyándolo en todo momento.
Los dos se sonreian con una complicidad, que cualquiera notaría, excepto ellos dos. Pero no todo dura, y esa magia se terminó cuando una rubia se lanzo a los brazos del pelinegro y se besaron.
No lo dudó, tomo sus cosas y se marcho del lugar, está vez sus mejillas estaban rojas por el enojó. ¿Cómo se atrevía? estaba enfrenté de ellos mientras se comían la boca.
- Woow, ¿qué te sucede bella dama?-
- Tu hermano es un imbécil-
- Dime algo que no sepa, ¿que te hizo?-
- Rose, ¿no soy muy obvia? no puedo creer que no vea que me muero por él, se besó con una de sus tantas aventuras enfrente de mi-
- Oh, my princess, tú misma lo dijiste, es un imbécil que no lo nota, oh talvez si, y sólo no dice nada para no presionarte-
- Oh, no le gustó-, Recostó su cabeza en la mesa.
- Haber, ese idiota te trata como su novia, no deja que nadie se acerque a tí, y si ve que todos te miran, se pone posesivo-
- Me trata como su hermana-
- Jimin-, Sonrió con burla. - Ese imbécil es capaz de cambiarme por una pizza, nada que ver su trato conmigo que contigo. Sígueme la corriente-, Le susurro al ver que su hermano se acercaba. - Todo saldrá bien, ya lo verás, quedará enamorado de ti-
La pelirosa no entendía de que hablaba Rose, hasta que escuchó esa gruesa voz en su espalda.
- ¿De que hablan?-, Tomo asiento a lado de Jimin.
- Nada, Jimin tiene una cita esta noche, ya sabes. Siente nervios, siente que no le gustará a su cita-
- Sería un idiota si no le gustas, muchos mueren por tener una cita contigo-, Ese "muchos" más bien era un " yo muero por tener una cita contigo".
- Vamos a casa, ayudaré a que Jimin se arregle, y después la llevas a su cita-
Los tres salieron de la universidad, Rose se subió en la parte tracera del carro para que su hermano y su amiga estuvieran juntos.
No negaría que se sentío sorprendía cuando su amiga le confesó sus sentimientos por su hermano, y viceversa, pero con el pasó de los meses aprendió a sobrellevarlo.
Trataba de juntarlos en cualquier oportunidad, y que así estos se conocieran más, esperando a que tuvieran el valor de confesar sus sentimientos.
- Ire a mi habitación, me duchare y después vemos lo que usarás-
- De acuerdo, yo prepararé algo para comer-, Jimin dejó su mochila en la sala y se dirijo a la cocina, esa casa la conocía como la suya propia.
Mientras picaba algunas verduras, unos ojos oscuros la veían atentamente sin que ella lo notará, hasta que unas frías manos se metieron por debajo de su blusa y tocaron su vientre.
- No vayas a esa cita-, Susurro en el oído de la pelirosa. - Házlo por mí-
- Jungkook, Rose podría bajar-, Intento apartarse al sentir las manos subir más.
- No está, tuvo que salir-, Inhaló es dulce aroma a chocolate que desprendía la piel de Jimin. - Muero de celos, la sóla idea de pensar que en unas horas estarás con alguien más en una cita me enoja, me gustas Jimin, y se que yo a tí no, pero dame una oportunidad pará-
- También me gustas-, Lo interrumpió.
- Entonces no vayas-, Volteó a la pelirosa para verla a los ojos. - No tengas esa cita-
- Fué mentira... no tengo ninguna cita, Rose inventó éso, ya veo porque lo hizo-, Susurro en los labios de Jungkook con una sonrisa. - Sólo quiero una cita contigo-
- Claro que tendremos una cita-, Afirmó antes de capturar los rojos labios en un fogoso beso.
Poco a poco algunas prendas fueron regadas por la sala, y la otra parte en la habitación del pelinegro. Soltó una maldición cuando tuvo el cuerpo desnudo de Jimin en la cama, a su completa disposición.
Colocó a Jimin en su regazo, y sin dudar metió ambos senos a su boca, disfrutando de chupar ambos pezones marrones como un bebé hambriento.
Sus manos recorrían todo el curvilíneo cuerpo, prestando más atención a los grandes glúteos, apretando a su antojo, Jimin se sentía en la gloria, sentía su vagina palpitar ante tal placer.
Dejaba que Jungkook se tomará su tiempo para saciarse las ganas de chupar sus senos, daba leves carias en el ondulado cabello.
Llegó el momento donde Jungkook juntaba ambos senos y chupaba ambos pezones al mismo tiempo.
- Disfruta de los dos amor, son tuyos ahh~ que rico-, Gemidos agudos dejaba salir ante el placer de sentir sus senos ser chupados y el leve rose del pene con su humeda vagina.
Una vez Jungkook estuvo satisfecho, pegó a Jimin contra la pared, dejando a la altura de su rostro su humeda entrada. Sin dudarlo empezo a chupar, metía la lengua sin pudor alguno.
Se apartó para meter tres de sus dedos de golpe, los movía mientras mordia y chupaba con delicadeza el clítoris, Jimin no sabía que hacer, donde poner sus manos, el placer la había nublado, dejaba que Jungkook jugará con su vagina a su antojó.
El placer era a rebasador, así que a Jeon no le tomo mucho tiempo hacerla llegar al clímax. Todo indicaba que el pelinegro era experto con la boca, Jimin gime cada vez más fuerte cuando sus dedos la estimulan a gran velocidad.
Maltrataba de forma salvaje el clítoris, asiendola llegar al orgasmo, mojando los dedos y su boca con sus fluidos.
- Ahh~ si-, Sentía los espasmos de su reciente orgasmo, y trataba de recuperar el aliento mientras Joen dejaba unas últimas láminas, quitando todo rastro de fluidos.
- Mmm, deliciosa-, Le dice al oído mientras pasa sus dedos de arriva a bajo en toda la vagina. - Me encantas nena-, Sin dudarlo tomo el frágil cuerpo y la llevó a la cama, donde sin dudarlo Jimin metió en ella aquel grueso y largo pene, el que tanto deseaba todas las noches.
Sus cuerpos encajaban a la perfección, cada beso, caricia, causaba un inmenso placer en Jimin. Le encantaba ver como Jungkook cerraba los ojos lleno de placer mientras ella lo montaba dandole la espalda.
Su cuerpo era tocado, un gemido agudo abandonado los gruesos labios cuando sintió que su punto G era tocado, ante eso Jungkook cambió de posición, dejando a la pelirosa abajo y el encima.
-¿Te gusta?-, Entré jadeos logró preguntar, embistió despacio al principio y después aceleró sus movimientos, no perdía la oportunidad de besar los senos mientras entraba en la estrecha vagina.
- ¡Ohh si, me encanta!-, Gemía ante las duras embestidas, parecía una muñeca de porcelana entre el gran cuerpo de su amante. - Me voy a correr-, Le gimió en el oído.
- Correte nena, házlo-, La alentó.
Y no pasaron ni dos minutos cuando Jimin gritaba entre gemidos agudos y se corría, al mismo tiempo que Jungkook.
La caliente escencia llenado su intimidad, junto las piernas, las cuales al momento fueron apartadas y sus labios se juntaron con los de Jungkook, en un tranquilo beso, mientras el se movía lentamente dentro de ella.
- ¿De quién eres nena?-
- Tuya-, Le susurro con amor. - Siempre he sidó tuya Kook-
- Y así será siempre-
- ¡¡Por fin, ya iba a entrar y interrumpir su magnífico momento!!-, Grito la hermosa chica de ojos color miel.
Las mejillas de Jimin estaban más rojas que un tomate, sentía vergüenza de que su amiga escuchará todo, y todo empeoró cuando entro a la habitación como si su hermano y ella no estuvieran desnudos.
- Y bien, ¿son novios? díganme que mi trauma valió la pena-, Dramatizó.
- Todo depende de lo que está hermosa decida-, Una de sus manos bajo hasta tener contacto con la sensible vagina bajo las sábanas.
- Jeon Jungkook, estoy aqui. Deja que salga y sigues con tus porquerías-, Le reclamo al ver como Jimin mordía sus labios y se sonrojaba más, si eso era posible. - ¿Qué diras Jimin?-
- Qué aceptó ser su novia-, Murmuró con vergüenza.
- ¡Ya era hora! escúchame muy bien cara de ratón mal formado-, Miró con seriedad a su hermano. - Yo veo a ese preciso rostro mojado de lágrimas y te castro, te corto el maldito pene y lo tiró a la basura-, Lo amenazó.
- Espera, ¿me lo puedo quedar si se lo cortas?-
- Por supuesto, ahora me voy-
Sonrieron cuando estuvieron a solas, esa pasión seguía al rojo vivo, pero para Jungkook era momento de mimar a la frágil chica.
Besos llenos de ternura, caricias delicadas por todo el frágil cuerpo.
- Amó cuando te sonrojas, te ves más hermosa-
- Y yo te amó a tí-
Y ahí estaba esa complicidad, no hacían falta palabras, con una sola mirada se entendían y sabían lo que sentía el otro.
Su historia de amor apenas empezaba, les quedaba mucho por vivir, pero siempre estarían juntos, formarían una familia, porque ellos habían nacido para estar juntos.
♡¸.•*𝐅𝐢𝐧࿌𒆜༒