Capítulo único
Las pequeñas gotas de sudor que caían por el rostro de Jungkook lo hacían ver más sexy de lo que ya era, su mano se movía sin control sobre su pene mientras su cara estaba hundida en la almohada que su hermano había usado para restregar su coñito.
Le encantaba el olor que dejaba por lo que hacía que sus pajas fueran más excitantes, deseaba con locura probar el coñito de Jimin, lamerlo y tragar sus jugos para deleitar su paladar.
Lo deseaba tanto pero no podía hacerlo, era algo que no estaba correcto, eran hermanos.
Aunque pensándolo bien, lo único que los unía era el matrimonio de sus madres, pero aun así sentía que traicionaba a su madre. Se conformaba con masturbarse oliendo la almohada de su hermanito, sin duda era poco, pero joder, era increíble.
No tardaba ni cinco minutos en tener su orgasmo soltando una buena cantidad de semen en sus sábanas, la única imagen que tenía en su mente era a su pequeño hermano bajo suyo, completamente desnudo exponiendo el maravilloso tesoro que esconde entre sus piernas.
Realmente deseaba follar a su hermano, lo deseaba tanto que sentía que podría volverse loco, incluso ahora no podía evitar reírse mientras seguía con su nariz en la almohada ¿De verdad le había sacado la almohada a Jimin sólo para masturbarse? Era realmente una locura y cada vez podía ser peor.
¿Qué sería lo siguiente? ¿Sus bragas, sus sostenes? Ni Jungkook lo sabía, pero mientras el tiempo pasaba su apetito por devorar a Jimin sólo aumentaban y temía de no poder controlarse, en especial cuando su hermano parece querer provocarlo a cada segundo.
Terminando de expulsar su semen se levantó de la cama, tomó la almohada, la olió por última vez y empezó a caminar en dirección al cuarto de Jimin, abrió la puerta y posteriormente entró.
Examinó el lugar como si nunca hubiese entrado antes y dejó la almohada en su lugar, suspiró y salió del cuarto, temprano su hermano y las adultas habían salido de compras, era el aniversario número 3 de muerte del padre Park y su familia lo iba a ver al cementerio.
Volvió a su cuarto para ponerse su bóxer y también un pantalón corto, bajó las escaleras para ir al sofá y esperar a que llegara su familia, lo hizo y se quedó mirando el techo de la sala, no había otra cosa más que el enorme trasero de su hermano en su mente. Era jodidamente estresante, tenerlo tan cerca pero no poder hacer nada, era frustrante.
Cerró sus ojos intentando tomar una siesta corta para borrar esos pensamientos, pero la puerta fue abierta dejando ver a las mujeres junto al menor, este al ver a su hermano en el sofá no dudó en ir corriendo a subirse arriba de él, amaba con locura sentarse sobre la entrepierna del mayor ya que a veces lograba ponerla dura y le encantaba.
—Buenos días Kook, lamento haberme ido sin despedirme, pero ya estoy aquí, ¿me extrañaste mucho? —dijo mientras dejaba un pequeño beso en la mejilla de Jungkook, las adultas sonrieron al ver la linda relación que ellos tenían, entraron a la casa y posteriormente fueron a la cocina para preparar el almuerzo.
—Demasiado, como no tienes idea —dijo el mayor enderezándose para quedar sentado y así poder abrazar a su hermano mientras dejaba su cara entre el hombro y el cuello del mismo.
—Kook... Sal de a-ahí —Jimin era sensible en su cuello, lo descubrió desde hace mucho tiempo y al parecer su hermano también ya que amaba ponerse ahí.
—¿Por qué? Sabes lo mucho que me encanta poder oler tu perfume, es demasiado embriagante, me deja deseando más —dijo para luego besar el cuello del menor, abrió su boca para succionar y posteriormente sacó su lengua para lamer el mismo lugar, deseaba poder morder ahí, quería morder cada parte del cuerpo de su hermano para declararlo como suyo. Tenía complejo de alfa.
—Kook... basta, a-aquí no, mamá puede venir y-y... —sus palabras fueron reemplazadas por un pequeño grito al sentir los dientes del mayor clavarse en su piel, dolió, pero realmente le gustó, en especial ahora que sentía el duro pene de Jungkook en su trasero.
—Estás a tiempo de huir, te daré la última chance para que corras de mí si así lo deseas, pero si te quedas, me aseguraré de dejar marcas por todo tu cuerpo para reclamarte como mío, voy a joder tu pequeño coñito para que sepas que todo de ti me pertenece, es tu decisión hermanito —susurró Jungkook luego lamer el cuello del menor y ahora mirarlo a los ojos esperando su respuesta.
Jimin le devolvió la mirada a su hermano mientras soltaba un jadeo, ya había mojado sus braguitas, sonrió y por instinto se acercó para besar los labios del mayor, había esperado tanto por este momento que realmente no tenía la cordura para pensar con claridad sobre la situación, sólo quería entregarse a Jungkook, quería que por fin lo follara.
El mayor sólo siguió con el beso intentando no bajar la intensidad de este, era uno hambriento y lleno de deseo, sus manos bajaron hasta el trasero de Jimin para poder amasarlo a su gusto, amaba las grandes carnes que tenía y no hallaba la hora de poder dejar marcas ahí.
El sonido de un plato romperse hizo que ambos jóvenes se separaran, miraron hacia la cocina que era de donde provino el sonido, Jungkook rápidamente bajó al menor de su regazo para correr a la cocina con un cojín tapando su erección. Una vez llegó no pudo creer la imagen que tenía ante sus ojos, su madre le había golpeado con el plato en la cabeza a la madre de Jimin y esta misma se encontraba inconsciente en el piso.
—¿Q-qué hiciste m-mamá? —dijo el pelinegro acercándose lentamente con lágrimas cayendo por sus mejillas, Jimin de curioso se acercó a la cocina también y al ver la escena se escondió detrás del mayor.
—Y-yo... —la madre Jeon solo miraba el piso algo desconcertada sin saber que decir, pronto la risa de la madre Park se escuchó en la cocina sorprendiendo al mayor.
—¿Qué mierda...? —preguntó Jungkook algo confuso.
—Lo siento mucho hijo, era una pequeña broma que a Hyuna se le ocurrió, yo sólo le seguí la corriente —se disculpó Jessi, algo preocupada por ver las lágrimas caer por las mejillas de su pequeño.
—Jodida broma que hicieron, ¿Saben lo asustado que Jimin está? —dice algo alterado sacando al menor detrás suyo.
—B-bueno, realmente yo sabía de esto, mi mamá lo planeó en el auto y yo debía distraerte, lo siento... —dijo Jimin cabeza gacha al sentirse culpable.
—Menuda mierda, ¿ahora todos quieren hacerme bromas, ¿no? Me voy, hasta se me quitaron las ganas de comer —dijo saliendo rápidamente de la cocina seguido del menor, antes de subir las escaleras tiró el cojín de vuelta al sofá.
Las mujeres quedaron algo apenadas ya que no esperaban esa reacción de Jungkook, Jessi empezó a limpiar el plato roto mientras Hyuna se levantaba y terminaba de preparar el almuerzo. Debían terminar antes para alcanzar a ir al cementerio.
El pelinegro era consciente de que Jimin lo seguía, pero aun así al llegar a su cuarto no dudó en cerrar fuertemente su puerta logrando que un ligero aire llegara al rostro del menor, este se apoyó en la puerta mientras le pedía a su hermano que abriera la puerta.
—Vamos Kook, no te enojes, fue solo una broma. Sabes cómo es mi madre, está algo triste al ser el aniversario de muerte de mi padre, se pone desesperada por buscar la felicidad y ella solo te quería hacer reír —Jimin tenía razón, pero el mayor tenía su orgullo, había llorado por una ridícula broma y eso no le gustaba para nada.
La puerta fue levemente abierta y al fin el castaño pudo entrar, vio que Jungkook estaba acostado boca abajo sobre su cama por lo que no dudó en subirse a su espalda, realmente amaba estar sobre el pelinegro.
—Kookie... ¿Puedes mirarme? —preguntó mientras acariciaba el cabello del mayor.
—No quiero, estoy enojado contigo —ni siquiera se movía, eso significaba que realmente estaba enojado.
—¿Qué puedo hacer para que Kook me perdone? —dijo acercando su rostro al oído del mayor susurrando en este.
Jungkook volteó su rostro encontrándose directamente con el del menor—. Quiero que me hagas una mamada —lo dijo sin anestesia, el rostro del castaño se volvió como un verdadero tomate.
—Y-yo... no creo poder hacerlo, nunca lo hice —dijo separándose del mayor y quedando parado a un lado de la cama.
—¿Quieres que te perdone o no? —preguntó sentándose en la cama mirando con una ceja levantada mientras golpeaba su mejilla interna con la lengua.
—S-si quiero, pero... no creo estar listo para eso, ¿y si no lo hago bien? —del nerviosismo Jimin llevó sus manos a su boca mordiéndose sus uñas, el mayor suspiró y se acercó al menor quitando sus manos.
—No hagas eso, no tienes que estar nervioso, es tu primera vez y no te juzgaré, recuerda que estás conmigo y yo jamás sería capaz de causarte algún daño —dijo mientras acariciaba la mejilla del castaño para calmarlo.
—Está bien... Lo haré —dijo mientras respiraba profundo y se agachaba, miró el pene del mayor y este se encontraba aún erecto, relamió sus labios mientras empezaba a bajar los pantalones.
—No debes tener miedo, ¿Sí cariño? Yo te guiaré —dice con una sonrisa malvada en sus labios, deben saber que Jungkook es una persona muy rencorosa y que está dispuesta a todo por cobrar venganza, en esta ocasión, su plan era hacer llorar al menor mientras penetraba su linda y pequeña boquita.
El pequeño Jimin simplemente sonrió confiando en su hermano sin saber lo que este haría, terminó por bajar el bóxer y el pene del mayor se paró al instante, a él se le secó la boca queriendo tener ya ese trozo de carne dentro.
Lo tomó entre sus manos y dio una pequeña lamida en la punta, Jungkook soltó un suspiro ya que siempre deseo este momento y ahora se sentía completamente sensible ante Jimin. El mayor, al ver que el castaño no sabía que hacer empezó a darle instrucciones.
—Abre tu boquita, quiero que lo tragues todo, de eso se trata cariño —dijo mientras tiraba del pelo castaño para que el menor lo mirara—. Debes abrirla muy grande para que te quepa todo y si no lo hace, debo decirte que no tendré compasión, hasta que no vea tus lágrimas y escuché tus arcadas no pienso detenerme.
Dicho eso Jimin solo abrió su boca dispuesto a complacer a su hermano, el mayor no perdió el tiempo e introdujo su pene en la boquita del castaño, primero metió solo la mitad de su carne, movió sus caderas hacia delante y luego hacia atrás creando un delicioso vaivén.
El menor recibió gustoso toda la longitud de su hermano deseando tener más, sus manos se aferraron a los muslos del mayor en busca de estabilidad, los movimientos de Jungkook se hicieron más fuertes y pronto todo su pene estaba en la boca del menor logrando llegar hasta su campanilla provocando que este hiciera arcadas.
No se detuvo, iba a cumplir con lo que dijo, no tendría piedad de él. Siguió golpeando de forma brusca y pronto los ojos del castaño estaban acuosos y su garganta se desgarraba por todas las arcadas que tenía, estas eran seguidas y era un sentimiento que no estaba acostumbrado a sentir pero que sin duda le encantaba.
Jungkook en busca de su orgasmo miró hacia abajo para mirar la hermosa y lasciva expresión de su menor, sus mejillas rojas, sus ojitos soltando pequeñas lágrimas y su débil garganta haciendo sonidos era jodidamente placentero. Tomó por las hebras castañas al menor impulsando su cabeza para poder llenar esa boquita de semen.
Unos movimientos más y el semen ya era expulsado en la cavidad bucal de Jimin, era mucho por lo que solo pudo tragar un poco y el resto quedó escurriendo por su mentón hasta su cuello, jodidamente excitante.
Al ver esto Jungkook soltó un gruñido, ayudó al menor a levantarse y posteriormente se subió los pantalones—. Dile a mamá que aún estoy enojado con ella, no iré al cementerio y tú tampoco lo harás. Dile que quieres quedarte conmigo ya que me siento muy mal y tú me vas a cuidar, ¿Entendido?
—Por supuesto, ¿No bajarás a comer? —preguntó cuando ya estaba en la puerta.
—Claro que no, más tarde me comeré un delicioso coñito y con eso me basta, ahora vete —dice con una sonrisa mientras se acostaba nuevamente en la cama.
—Bien, descansa Hyung, lo quiero mucho —dijo antes de desaparecer por completo de la habitación.
Jungkook soltó un suspiro mirando nuevamente el techo mientras pasaba uno de sus brazos por detrás de su cuello—. Yo también te quiero mucho Jimin.
Eso fue lo último que dijo antes de quedar completamente dormido, estaba ansioso porqué llegara la tarde y estar despierto solo aumentaría sus deseos, debía esperar pacientemente hasta que las adultas dejaran el hogar y así poder divertirse con su pequeño.