Capítulo único
—Maldita perra sucia —el empujón que dio el mayor hizo que la espalda de Jimin chocara con los casilleros de atrás—. Como te gusta llamar la atención de todos, mueves ese culo de puta esperando que cualquiera folle tu coño —aquella voz, tan grave, lograba mojar sus bragas. La pierna del mayor se metió entre las piernas del más bajo y empezó a rozar su rodilla con el húmedo coño del menor—. Estás tan desesperada, incluso ahora ya estás toda mojada, ¿Quieres que te folle? ¿Quieres tener mi gruesa polla en tu coño, eso quieres perrita?
La respiración de Jimin era irregular, su pecho subía y bajaba con desesperación, buscando el oxígeno para sus pulmones.
De pronto todo se volvió blanco y se levantó de su cama tomando todo el aire necesario, tocó su pecho para intentar calmarlo, su corazón latía con frenesí.
Cuando logró calmarse miró alrededor, estaba en su cuarto, acababa de despertar y había tenido un sueño húmedo con Jungkook.
La relación que mantenía con el mayor no era nada especial, tenían una tensión sexual que nunca podían acabar, ambos tenían miedo de descubrir por qué sus corazones laten tan fuerte cuando se encuentran juntos, no querían admitir que aquello era amor.
Ninguno quería ceder y caer enamorado por el otro, por lo tanto mantenían la distancia pero disfrutando de la tensión.
Volviendo a la realidad el castaño miró la hora en su teléfono y vio que debía alistarse para ir a la escuela, estaba en último año pero le costaba mucho levantarse de la cama, extrañaba los días en que su madre lo ayudaba e incluso lo vestía.
Quitó la ropa de cama de encima, se levantó y a pasos lentos se dirigió al baño, entró a la ducha y aún se sentía caliente por el sueño, borró aquellos pensamientos y se dispuso a lavarse.
Al salir notó que no tenía su uniforme por lo que le gritó a su madre si ella sabía dónde estaba—. Ma, mi uniforme no está, ¿Lo tienes tú?
La mujer logró oír la voz de su hijo y respondió enseguida—. Lo mande a tintorería y aún no me dicen nada, lo siento hijo, puedes ir con ropa normal avisaré que tuviste un problema.
—Está bien, gracias —sonrió de lado ya que tenía un plan, se dirigió a su armario y tomó una ropa en específico.
Era un pantalón sumamente ajustado que hacía marcar aún más su gran trasero, lo compró hace mucho pero nunca lo usó.
Tomó la vestimenta y la deslizó por sus piernas, terminó de abrocharlo y se miró al espejo. Dio una media vuelta visualizando su trasero, una risita se escapó de sus labios, estaba muy emocionado.
Hoy sería el día en que pudiera tener sexo con Jungkook, cada vez que estaban juntos era inevitable que sus bragas se mojaran y evidentemente no hacían nada, se quedaba caliente todas la malditas clases restantes hasta que tuviera un receso y lo arreglará en el baño.
Estaba cansado de quedar con las ganas siempre, en su vida sexual era un mimado, todos los que se acostaban con él lo trataban con delicadeza, por supuesto que a Jimin le gustaba pero Jungkook... Él era diferente.
Se notaba lo rudo que era, su voz, su cabello, su mirada y en específico, aquellos tatuajes en sus brazos que los hacían ver jodidamente sexy, sin contar los trabajados pectorales.
Deseaba conocer a Jungkook, no tanto como pareja o un nuevo amor, quería saber si también era rudo en el sexo y maldición, deseaba que él fuera rudo.
Despejó su mente antes de mojar sus bragas y se puso una camisa, algo holgada pero que amaba, tomó su mochila y bajó las escaleras.
Su madre se encontraba maquillándose ya que debía ir al trabajo y le gustaba hacerlo, esperó unos segundos y la mujer le dio una señal para que saliera y subiera al auto.
Jimin lo hizo y la esperó dentro, no tardó mucho en llegar y encendió el auto para ir rumbo a la escuela del castaño.
Llegaron en unos 10 minutos y ambos se despidieron, la mayor partió rapidito ya que iba atrasada. El castaño sonrió y se volteó para entrar, no fue consciente que alguien lo miraba desde una cuadra de distancia.
Entró como normalmente lo hacía y saludó a todo quien se le cruzaba, él era una mariposa social, caminó hasta que llegó donde su mejor amigo.
Llegando inevitablemente hicieron su saludo especial, ambos se voltearon para chocar sus traseros y luego se voltearon quedando cara a cara e hicieron sus pechos hacia delante para mover sus senos.
Ambos rieron y finalmente se abrazaron repartiendo besos por la cara contrario, algunas personas se les quedaban mirando raro, mientras otras como Jeon, disfrutaban del espectáculo.
—Park Jimin, al fin te encuentro —una voz masculina habló detrás de los amigos quienes aún estaban abrazados, estos voltearon quedando sorprendidos.
—Y-Yoongi... ¿Eres tú? —el castaño no lo podía creer, aquel hombre era el amor de su vida cuando tenía 6 años y ahora que lo veía nuevamente, maldita sea, adiós Jeon Jungkook.
—Sí pequeño, es bueno verte de nuevo, te extrañé demasiado —el pelinegro extendió sus brazos para poder abrazar al menor y este sin reclamos se acercó disfrutando de su calidez.
Taehyung se quedó mirando hipnotizado por la belleza de Yoongi, eran bajoy por sobre todo guapo, su tersa y blanca piel era hermosa, pudo imaginar cómo unos rayos de luz se ponían alrededor de él mientras la canción The Starlight Falling sonaba.
Para Jimin era todo tan perfecto, ignorando el hecho que su mejor amigo estaba abrazando a su nuevo interés amoroso y que Jungkook se acercaba, todo era perfecto cuando miraba a aquel pelinegro.
Pero todo pasó muy rápido, Taehyung y Yoongi no se dieron cuenta cuando ahora ambos estaban solos, los dos miraron al final del pasillo y solo pudieron ver como Jeon arrastraba a Jimin, ninguno se inmutó en seguirlos o algo, simplemente se quedaron viendo.
Mientras, por la perspectiva de Park, su brazo le dolió, Jungkook lo estaba agarrando con evidente fuerza y podía jurar que su brazo quedaría con una marca luego.
No sabe a dónde iban, ni mucho menos donde llegaron, solo pudo ver unos casilleros y su sueño húmedo se vino a la mente.
—Maldita perra sucia —el empujón que dio el mayor hizo que la espalda de Jimin chocara con los casilleros de atrás—. Como te gusta llamar la atención de todos, mueves ese culo de puta esperando que cualquiera folle tu coño —Jimin no lo podía creer, era exactamente igual que en su sueño. La pierna del mayor se metió entre las piernas del más bajo y empezó a rozar su rodilla con el húmedo coño del menor—. Estás tan desesperada, incluso ahora ya estás toda mojada, ¿Quieres que te folle? ¿Quieres tener mi gruesa polla en tu coño, eso quieres perrita?
—J-Jung...kook... —su voz apenas salía, aún estaba aturdido.
—Dime cariño, ¿Eso quieres, o prefieres que ese idiota te folle? —dice con molestia al recordar a aquel hombre abrazando a su Jimin.
—N-no... Y-yo...
—No me respondas así maldita sea —su mano se apretó en un puño para luego golpear los casilleros—. Dame una respuesta, lo quieres a él o a mí.
Los ojos del castaño se abrieron ante el golpe—. ¿Por qué me haces esto? ¿Tienes idea de quién es él y lo que significa para mí? No puedes venir como si nada a exigirme que escoja entre tú y él.
—Me da igual, necesito saberlo así que dame una respuesta. ¿Él o yo? —dijo mientras tomaba el mentón del menor haciendo que este lo mirara.
Los ojos de Jimin se encontraban aún más abiertos y su boca se movía intentando buscar la respuesta, más no había una clara—. Ninguno, adiós —fue lo último que dijo antes de apartarse de Jeon e ir en busca de Yoongi.
Caminó por los pasillos llegando al lugar donde anteriormente estaban, solo que ahora Taehyung estaba cerca, demasiado cerca del pelinegro y no era en forma de amigos, todo lo contrario, se veía claramente como el rubio le coqueteaba y Yoongi no hacía nada más que corresponderle.
Aquella pequeña ilusión que se había hecho Jimin se derrumbó en un instante, y para peor Jeon lo seguía y ahora mismo se ponía detrás de él agarrando su cintura.
—¿Ves? Con él no ganarás nada, déjalo ir y ven conmigo de una puta vez —el agarre en la cintura contraria se hizo más fuerte y el castaño reaccionó.
—Tienes razón, que se jodan —finalmente se volteó y se abalanzó sobre el cuerpo del mayor, este lo atrapó y lo tomó por sus muslos para llevarlo donde anteriormente estaban.
Jimin en el camino no pudo evitar besar al pelinegro, hace mucho que lo deseaba y no perdería esta oportunidad. Pasó sus manos por el cuello de Jeon y empezó a acariciar su nuca y también su cabello, se quedó mirando sus labios y las ganas de atraparlos aumentaron.
Se acercó y lo besó lentamente, simplemente sintiendo la textura de sus labios, se quedó un rato así para luego moverlos con más ganas, abrió y cerró su boca para también morder su labio inferior y tirarlo un poco.
Todo esto mientras Jungkook contenía sus ganas hasta llegar al lugar y no follarlo ahora mismo, lo deseaba, mucho.
Cuando al fin llegaron Jeon no bajó a Jimin, si no que se acercó a los casilleros y dejó su espalda apoyada allí. Ahora era su turno de devorar aquellos apetecibles labios.
Tomó por la nuca al menor, acercándolo fuertemente e iniciando un salvaje beso, sus labios no tenían control y el castaño creía no poder seguirle el ritmo.
Eran tan agresivo, era tan... adictivo. Su forma de besar era jodidamente única, era ruda pero te gustaba y quedabas con ganas de más, Jimin quería saber los límites de Jeon.
Sus bragas estaban ya húmedas, de solo pensar en cómo Jungkook lo follaría sentía que podría tener un orgasmo.
El mayor se separó del beso para tomar aire y también decir unas palabras—. Te voy a bajar, pero tienes que quitarte tus pantalones rápido, quítalos por completo —dicho eso, el pelinegro bajó al menor y este obedeció.
Jeon al ver esto, también guio sus manos a su pantalón para poder desabrocharlo y así poder bajar un poco su bóxer para dejar salir su polla.
Viendo al castaño listo volvió a tomarlo pero esta vez procuro que su espalda chocara más fuerte contra los casilleros de forma que el menor soltara un gemido—. Te escuchas como una verdadera puta, ya quiero ver cuando tengas mi polla dentro.
Sin más, alineó el glande en el coño de Jimin y sin esperar mucho entró de una sola vez. El gemido ahogado que soltó Park se podía escuchar desde muy lejos y eso excitó a Jungkook—. Por favor no te contengas al gemir cariño, quiero escucharte y que todos escuchen como disfrutas que folle tu sucio coño.
—E-está bien...
—Buena chica —dice acariciando la mejilla del menor—. Ahora empezaré a moverme y me importa una mierda si no estás lista, tu coño me dice que lo quiere así que se lo daré completo.
Agarró la cadera del menor y sin dudarlo empezó a embestirlo fuertemente, tan así que los casilleros llegaban a moverse por los golpes tan duros.
Las manos de Jimin debían mantenerse firmes en los hombros del mayor pero con cada penetrada se sentía más débil, su coñito estaba siendo llenado muy bien y eso le gustaba.
Todo lo que siempre soñó estaba ocurriendo y no podía negarlo, le encantaba demasiado y su desea cada vez aumentaba más.
—Cariño deseé tanto esto, lo juro, todas mis pajas iban en tu nombre, siempre te las dedicaba a ti y tu enorme trasero —Jeon gruñó, sintió como el coño del menor se apretaba mucho más a su alrededor luego de decir aquello—. ¿Te gusta que te hablen sucio? Maldita puta descarada, actúas tan tierna ante todos pero eres una completa perra sucia.
Los gemidos se Jimin se incrementaron luego de que el mayor profundizará sus penetraciones logrando llegar a su punto G y maldición, Jeon lo hacía tan bien.
Su gruesa polla entraba y salía de su coño como si lo hiciera siempre, parecía que ya estuvieran acostumbrados a follar y era increíble.
La forma en que sus intimidades se mezclaban tan bien era maravillosa, se acoplaban tan bien y se deslizaba tan bien. Jimin creía que se volvería adicto a follar con el mayor.
—M-mierda... estoy a punto... —apenas pudo decir, su abdomen se sentía contraído y cada vez sus gemidos eran difíciles de sacar. Su garganta se tensó ante tanto placer y no podía pronunciar ninguna palabra sin tartamudear—. J-jungkook... m-más...
—¿Más? Cuanto más quieres perrita, tienes todo mi pene dentro y aun así quieres más, eres increíble —Jeon salió completamente del coño del menor y dejó caer al mismo.
Jimin se quejó enormemente puesto que se golpeó las piernas al caer directo al suelo—. ¿Te dolió? Qué pena pero quiero que te levantes, ahora —el castaño juntó sus piernas y reprimió un gemido mordiendo sus labios, esa forma de hablar, tan sucia... le excitaba demasiado.
Park sin esperar más se levantó con cuidado puesto que sus piernas dolían, sus manos se apoyaron en los casilleros de atrás para mantenerse estable.
—Voltéate —ordenó mirando al menor con superioridad.
Jimin solo asintió levemente con la cabeza y se volteó, siguió apoyando sus manos puesto que sus piernas seguían débiles.
—Que hermoso culo tienes, me dieron ganas de follarlo —con su mano le pegó a un nalga del castaño dejando su mano marcada.
Jeon acarició la cintura del menor para luego tomarlo de su cadera y tirar su culo para atrás, logrando que su espalda quedara ladeada y su cabeza apoyada en los casilleros.
—Dijiste que querías más así que te daré más mi vida —con sus manos separó las nalgas del castaño para dar un vistazo al pequeño agujero que tenía.
Se notaba que era pequeño y sus ganas de meter su polla allí aumentaron, sabía que aquel orificio lo apretaría sumamente bien.
Tomó su pene y lo masturbó un poco antes de meterlo—. ¿Ya lo has hecho por atrás? —Jimin negó—. Tendré compasión contigo esta vez pero más te vale estar preparado para la próxima vez.
Próxima vez, aquellas palabras resonaron mayormente en la mente del menor y le fue inevitable sonreír ante la idea. De a poco sintió como el mayor acercaba su polla a su culo y la metía lentamente.
Logró introducir el glande y Jimin pidió un momento, esto era algo muy nuevo para él, no tenía miedo pero era incómodo.
Poco a poco el mayor iba entrando en el culo de Jimin, se sentía de maravilla pero debía controlarse, era la primera vez del menor.
Con cuidado empezó a moverse de adelante hacia atrás, intentado que el castaño se acostumbrara.
Luego de unos minutos Jimin le dijo que ya estaba listo y así Jeon empezó a moverse más rápido creando una exquisita fricción.
Al más bajo le dolía como una mierda y se sentía demasiado incómodo pero de a poco se fue acostumbrando al tamaño del pelinegro y solo quedaba intentar disfrutar.
Los gemidos de Park eran más silenciosos que la vez anterior puesto que no eran del todo de placer—. Cariño, ¿Estás bien? —preguntó el mayor.
—Un poco... esto es incómodo —dice mordiendo sus labios.
—Entonces podemos parar aquí, puedo seguir follando tu coño, no tengo problema —sin previo aviso sacó su pene y volteó a Jimin, levantó una de sus piernas y nuevamente lo alineó en la vagina.
—E-espera... ¿Por qué haces todo tan rápido? —dice apenas reaccionando y afirmándose de los hombros del mayor.
—No quiero perder el tiempo, eso es todo. Además, amo como tu coño se traga mi polla —sonrió para luego meter poco a poco su pene.
Jimin gimió, era jodidamente rico sentir como esa polla lo llenaba lentamente.
—M-mierda... S-se siente muy bien, tu polla es genial.
—¿Solo mi polla? Cariño mira más allá de mi pene, ¿No crees que yo soy genial?
—Sí claro, pero ahora solo importa tu pene, muévete por favor —dijo eso luego de sentir que ya había entrado por completo, desde ya sus piernas se sentían débiles por lo que su agarre se hizo más fuerte.
—Me siento indignado pero de todas formas lo haré, no por ti, por mí —aclaró puesto que su orgullo había sido afectado.
Jimin río ante ello para luego sentir una estocada sumamente fuerte logrando que gimiera en alto—. Que rico sonó eso, ¿Quieres otra? —sin esperar una respuesta volvió a embestir al menor sacándole otro gemido.
Así empezó con las penetraciones hasta que llegó a un ritmo moderado y lo mantuvo hasta que ambos estaban cerca de su orgasmo.
El interior del menor apretó aún más a la polla del mayor y este realmente sintió que podría reventar, y claro que lo hizo, en unas cuantas embestidas Jungkook liberó su semen y posteriormente lo hizo Jimin, ambos se quedaron quietos calmando sus respiraciones.
Unos pocos minutos después Jeon fue retirando su pene del coño del castaño y este fue bajando hasta poner sus pies en el piso, le costó mantener el equilibrio pero con ayuda del mayor lo logró.
—Qué suerte tenemos de que yo conozca este lugar, aquí nadie viene y ahora es todo nuestro cariño —dice Jungkook para luego tomar entre sus manos las mejillas del contrario y acercarlo a su rostro.
Una vez sus labios estuvieron lo suficientemente cerca abrió los propio e inició un delicado beso sobre los belfos de Jimin, este lo siguió de inmediato pasando sus manos por el cuello de Jeon.
Su beso duró unos minutos hasta que el menor se separó de golpe cuando sintió un poco de líquido bajar por su piernas, dio un vistazo hacia abajo y notó que era el semen del mayor.
Con la mirada buscó papel cerca pero no encontró y cuando volteó a ver al mayor este estaba sosteniendo papel higiénico entre sus manos, sonrió y lo recibió para luego limpiarse.
Terminó botando el papel en el tacho de basura y después ambos se acomodaron sus ropas para ir a la siguiente clase que les tocaba, antes de que el menor entrara a su salón recibió una nalgadas y volteó para encarar al mayor pero este solo sonrió de lado para luego marcharse ir a su salón.
El menor suspiró y se resignó a entrar a su clase, de todas formas ya había conseguido lo que quería y seguramente no sería la última vez que ocurriera.